Tres billones de euros después, "estamos ante una recuperación estadística y una recesión humana", asegura Larry Summers, asesor económico de Barack Obama. Cuando empezaron a caer los bancos, a los Gobiernos de todo el mundo no les tembló la mano para poner en marcha millonarios planes de rescate para las entidades financieras y costosos paquetes de estímulo económico para detener la sangría. La recesión fue menos funesta de lo que muchos esperaban, pero las secuelas están siendo más severas: ahora que la recuperación ha empezado -China crece a una velocidad de crucero del 10% y EE UU por encima del 5%-, los capitanes de la banca, las empresas y los Gobiernos reunidos en Davos, dan por hecho que el desempleo seguirá creciendo a lo largo de 2010, tal vez incluso más allá. Nadie discute ese dogma: históricamente el paro sigue aumentando cuando la recesión ya se ha esfumado. "A nadie parece preocuparle, pero estamos ante potenciales (e inminentes) crisis sociales y políticas si el desempleo sigue aumentando a este ritmo", aseguró en Davos Juan Somavía, director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La falta de trabajo y la deuda pueden generar una recaída económica
El Foro cierra su edición de 2010 con optimismo contenido
"Necesitamos el mismo dinamismo político para detener la sangría del desempleo que el demostrado para rescatar a los bancos", explicó Somavía. El paro aumentó en 27 millones de personas en todo el mundo en 2009, en el segundo año de la mayor recesión de las últimas décadas. Prácticamente la mitad de la pérdida de empleo se concentró en el mundo desarrollado: 12 millones de personas engrosaron las listas del paro en EE UU, Japón y Europa, con tasas de paro que van del 10% norteamericano y europeo al 18% español. Los niveles de empleo previos a la crisis no se alcanzarán hasta dentro de cinco años, y en algunos casos hasta dentro de una década. Y la gente no olvida que todo empezó en la banca: "Los banqueros son el enemigo público número uno", explicó Junichi Ujiie, de Nomura. "Pero los Gobiernos pueden empezar a tener problemas si los últimos coletazos de la crisis siguen castigando el desempleo", añadió Somavía, que ve en las últimas iniciativas para regular los excesos financieros una primera respuesta política a la creciente irritación popular.
Y sin embargo, en Davos apenas preocupa el paro. El Foro Económico Mundial ha perdido parte de la fe en el cóctel de desregulación (sobre todo financiera), innovación y globalización, la Santísima Trinidad que caracterizó las demandas de Davos durante años, pero no tanto como para entonar un mea culpa por esa receta, que está en la raíz de la Gran Recesión. Como máximo, se ha suavizado el mensaje. Las grandes amenazas para los banqueros y hombres de negocios reunidos en Suiza son la nueva regulación financiera, que castigará los beneficios de la banca, y una posible burbuja generada por la deuda pública, tras los fuertes planes de estímulos keynesianos para evitar una depresión. El tercer desafío, a mucha distancia, es el miedo al proteccionismo comercial. "El paro no aparece en los debates de Davos. Tan sólo de rebote, cuando los Gobiernos y las empresas advierten que la subida del desempleo genera presiones en el interior de los países para cerrar las fronteras, como las que han aparecido entre EE UU y China", advierte Somavía.
Davos cerró ayer la edición de 2010 con un optimismo contenido. Con los banqueros tensos por la vuelta de tuerca a la regulación de Obama, que deberá debatirse en el próximo G-20. Y con los mercados al borde del ataque de nervios por los rumores sobre la crisis fiscal griega, que está castigando a otros países de la periferia de Europa. El miedo a una burbuja en China también empieza a calar: el gobernador del banco central chino, Zhu Min, aseguró ayer que 2010 es un año "particularmente importante" para el gigante asiático y anunció nuevas medidas para mitigar el exceso de capacidad en sus plantas de acero, de cemento y en otras industrias. Eso supondrá cerrar fábricas. Más paro. Algunos observadores -y la propia OIT- no descartan que el conjunto de la crisis deje una factura total de 50 millones de desempleados.
La recuperación está en marcha, pero aún es quebradiza. Para el premio Nobel Joseph Stiglitz, las presiones de los mercados para retirar los planes de estímulo e impulsar políticas de austeridad -como en el caso de España- "pueden causar una recaída en la recesión y disparar el desempleo". El Fondo Monetario Internacional (FMI) también antepone el riesgo de una segunda crisis económica a los temores a una burbuja de deuda. En la clausura del Foro, el presidente de Deutsche Bank, Josef Ackermann, explicó que la recuperación del empleo es esencial para una recuperación sostenible. Gobiernos, empresas y banca "perderán la confianza de la gente si dan una respuesta meramente técnica" a los desafíos de la Gran Recesión, dijo Ackermann. Y ese desasosiego es el mejor caldo de cultivo para prender la mecha de los conflictos sociales.
Extraído de kaosenlared.net
www.kaosenlared.net/noticia/davos-alerta-inminente-crisis-social-auge-paro
Michael Hudson:
Wall Street, al asalto del poder www.sinpermiso.info 1
Michael Hudson
Casi se podía escuchar el suspiro de alivio cuando el terremoto de Haití desplazó de las primeras planas de diarios y telediarios a las audiencias de la Comisión Investigadora de la Crisis Financiera [NT: Financial Crisis Inquiry Commission, o Comisión Angelides, por el nombre de su presidente, el demócrata Phil Angelides] durante la última semana. Lo que está en juego es el interés de Wall Street por centralizar firmemente el control en sus propias manos, neutralizando a las agencias gubernamentales regulatorias.
El primer día –el pasado miércoles 15 de enero— tuvo un curso aceptablemente intrascendente. Cuatro emperadores de las finanzas fueron llamados a declarar sus perogrulladas ceremoniales y disculpas empaquetadas sin explicar por qué motivo se estaban disculpando. Una muestra fue la declaración del director de Goldman Sachs, Lloyd C. Blankfein: "Sea lo que sea lo que hayamos hecho, no funcionó muy bien. Lamentamos la consecuencia de que la gente haya perdido su dinero".
Su estrategia ciertamente consiguió dinero para ellos mismos, arrebatándoselo a aquellos para quienes la crisis financiera "no funcionó muy bien" y cuyas malas apuestas sirvieron para pagar los bonos de Wall Street [nT.: bonos, premios extraordinarios en forma de incentivos asociados al desempeño que reciben los altos directivos]. Cuando Paul Krugman se burló de los cuatro "Banqueros sin la menor idea" en su columna del
New York Times, prestaba crédito a su pretendida inocencia. Pero no se puede, de ninguna forma, juzgar que los receptores de tan enormes bonos no tenían la menor idea. Cargaron la culpa a los ciclos naturales, a lo que el Sr. Blankfein se avilantó a llamar "una tormenta de esas que ocurren cada 100 años". Jamie Dimon, del
Michael Hudson: Wall Street, al asalto del poder www.sinpermiso.info 2 JPMorgan, trivializó la crisis como una cosa normal, y aun poco sorprendente, que "ocurre cada cinco o seis años": como si el desplome no fuera sino un ciclo económico recesivo más, no agravado por ningún fallo del sistema. Si se pudiera decir algo al respecto, sería que Wall Street acusa a los planificadores izquierdosos del gobierno de haber sido demasiado buenos con la gente pobre, permitiendo que los novatos tomaran créditos hipotecarios de los que difícilmente podían asumir la responsabilidad.
Pero los ejecutivos de Wall Street se cuidaron mucho de culpar al gobierno. No sólo con el propósito de evitar un enfrentamiento congresistas. La última cosa que Wall Street desea es un cambio en el comportamiento de as autoridades públicas.
Los muchachos de Wall Street juegan a hacerse el muerto. ¿Cómo podríamos esperar que nos explicaran su estrategia?
Para entender su plan de juego, los miembros de la Comisión tuvieron que esperar al segundo día de declaraciones, cuando Sheila Bair, de la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (Federal Deposit Insurance Corp, FDCI), se lo contó. El primer objetivo del negocio es asegurarse de que la Reserva Federal sea designada como el único regulador financiero, desplazando a otras agencias más activas (sobre todo la propuesta Agencia de Productos Financieros para Consumidores que la profesora de Harvard, Elizabeth Warren, contribuyó a diseñar). Wall Street también procura evitar cualquier intento de restaurar la ley Glass-Steagall, que trató de proteger la economía de la fusión de los bancos comerciales con bancos de inversión mayoristas, compañías aseguradoras, inmobiliarias y otras ramas de las altas finanzas.
La clara percepción –el desenmascaramiento— de esta estrategia es lo que hizo tan importante al segundo día de audiencias (el pasado jueves, 16 de enero). La señora y otros funcionarios públicos de menor rango explicaron que el problema era estructural. Elcharon la culpa al gobierno y a la miopía cortoplacista del sector financiero. Además, se quejaron de que ni la Reserva Federal ni el resto de la actual Administración en Washington parecían muy interesados en resolver el problema.
Los últimos años han demostrado hasta qué punto los bancos comerciales y la banca de inversión han llegado a tomar un concienzudo control del gobierno. Tras haber inutilizado la Comisión de Activos y Cambios (Securities and Exchange Commission, SEC), y en un grado tal, que ésta incluso rechazó actuar cuando fue advertida sobre la estafa de Barnie Madoff, los desreguladores no elevaron ni siquiera una protesta contra la contabilidad basura que estaba infectando el sistema financiero con hipotecas basura y acciones similares de contabilidad fraudulenta. La Cotraloria de la Moneda [Office of Comptroler of Currency, agencia federal dependiente del Departamento del Tesoro, encargada de supervisar los bancos nacionales y las filiales de bancos extranjeros; n.T] impidió que los fiscales locales se movilizaran contra el fraude, recurriendo a la letra chica de la ley Nacional de Bancos (National Bank Act) de la Guerra Civil, que otorga a las agencias federales el derecho a pasar por encima de las agencias de los estados federados. Aprobada en la era de las finanzas salvajes, la norma buscaba evitar que las elites del sector bancario utilizaran a modo de protección a unas cortes locales que tenían bien corrompidas. Pero a principios de 2000 era Washington quien estaba protegiendo a estas elites bancarias frente a fiscales generales como Eliot Spitzer o sus análogos en Massachusetts, Illinois y otros estados. Esto impulsó a la Fiscal General Lis Madigan a recordarle a la Comisión Angelides que la Contraloría de la Moneda y la Oficina Supervisora del Asociaciones de Ahorro [Office of Thrift Supervision, agencia federal dependiente del Departamento del Tesoro, encargada de supervisar cajas de ahorro y también grandes holdings empresarios como General Electric; nT.] estaban "activamente comprometidas en una campaña tendente a desbaratar los esfuerzos de los estados federados para evitar la crisis en ciernes".
El testimonio de la señorita Madigan es mordaz, no sólo respecto de la obstrucción practicada por las agencias federales a favor de los estafadores, sino también en relación con lo poco que la administración Obama ha hecho para mejorar las cosas: "aun frente a la montaña de
Michael Hudson: Wall Street, al asalto del poder www.sinpermiso.info 3 pruebas públicas de que la industria de préstamos hipotecarios estaba abandonando el sentido común en relación con los criterios establecidos para las garantías hipotecarias, los reguladores federales no dieron el menor paso para fortalecer los controles sobre las garantías de las entidades crediticias bajo su supervisión directa. (…) Al contrario: en respuesta a acciones agresivas emprendidas al nivel de los estados federados, los reguladores federales tomaron pasos sin precedentes con el objetivo de cubrir a los prestamistas nacionales y a sus subsidiarios de las regulaciones de los estados y del creciente número de leyes de los estados encaminadas a poner coto a prácticas de crédito predatorias". A menos que las agencias de los estados federados dispongan de libertad para enjuiciar el crimen financiero, concluyó, los delincuentes financieros seguirán contando con Washington para protegerlos. Y con "protegerlos" se refiere a los bancos más grandes, los bancos a los que la administración Obama ha dado el grueso del dinero del rescate, los bancos a los que consideró demasiado grandes para caer, brindándoles con eso una ventaja de mercado (y fiscal) sobre los competidores menores.
Por mucho, el mayor facilitador ha sido el Consejo de la Reserva Federal (Federal Reserve Board, FRB). Actuando como la organización de cabildeo del sistema bancario, el tándem Alan Greenspan/Ben Bernanke luchó como un Talibán del libre mercado contra cualquier intentos de introducción de regulaciones financieras. Trabajando con los ejecutivos de Goldman Sachs en préstamos al Tesoro, la Reserva Federal se las arregló para bloquear todo intento de cortar la piramidalización de la deuda.
El Sr. Bernanke ignoró la primera lección de las facultades de ciencias empresariales. La que enseñó William Petty por vez primera en el siglo XXVII y que los economistas han venido repitiendo desde entonces: el precio de mercado del suelo, de un bono del gobierno o de cualquier otro activo financiero se calcula dividiendo su flujo esperado de ingresos por la tasa de interés en curso, esto es, "capitalizando" su renta (o cualquier otro flujo de ingresos). Mientras más bajo sea el tipo de interés, mayor será la capitalización del préstamo. Con un tipo de interés del 10%, un ingreso anual de 10.000 dólares vale 100.000 dólares. Al 5%, este flujo de ingresos vale 200.000; al 4%, 250.000. Así pues,, al declarar recientemente que no podía culparse a la Reserva Federal de alimentar la burbuja de los precios inmobiliarios por haber desplomado los tipos de interés a partir de 2001, el Sr. Bernanke se ha ciscado en cerca de 300 años de ortodoxia económica. Tampoco había que culpar al fraude financiero. Para ser un reputado estudioso de la Gran Depresión", lo cierto es que parecía harto desnortado.
En realidad no está de ninguna manera desnortado. Su papel consiste en jugar a ser "el idiota útil" al que las elites financieras puedan pasar culpas para distraer la atención de lo que de verdad está ocurriendo: esas elites han jugado con el sistema. El primer objetivo de Wall Street es asegurarse de que la Reserva Federal siga teniendo el control como el regulador central del gobierno; o por mejor decir, como un desregulador capaz de desbaratar cualquier intento serio de alterar el rumbo marcado por Wall Street: lastrar a la economía con mayores deudas todavía, de forma tal, que "el préstamo sea la vía de salida de la burbuja".
Los
think tanks [n.T: instituciones o grupos de investigadores que en ocasiones están oscuramente financiados y a cargo de la defensa de los intereses de quienes los financian] de relaciones públicas, esos centros desorientadores, expertos en diseñar la retórica para culpar la víctima, simplemente usan mil y una tácticas de doble pensamiento orwelliano para llamar a eso políticas de "libre mercado". La autorregulación financiera debe dejarse a los banqueros, arrebatando la planificación económica a los representantes democráticamente electos, para traspasarla a planificadores surgidos de las filas de Wall Street. A tamaña centralización de la autoridad en una agencia pública "independiente" de los controles de los representantes electos se la llama ―eficiencia de mercado‖, y encima, con un "banco central independiente", pretendido bastión de la democracia. Las palabras "democracia", "progreso" y "reforma" pasan, entonces, a significar lo opuesto a lo que significaban en la Era Progresista [n.T.: período de reformas que acompañó la revolución industrial en EEUU entre 1880 y 1920] de hace un siglo. La pretensión es que las restricciones sobre las finanzas sean consideradas anti democráticas, no medidas de protección pública contra la actual oligarquía financiera emergente. Y para distraer la atención de este camino a la servidumbre por deudas, los lobbies financieros acusan Michael Hudson: Wall Street, al asalto del poder www.sinpermiso.info 4 a aquellos gobiernos lo suficientemente resueltos a enfrentase a los intereses financieros de amenazar, con llevar a la sociedad por ―el camino de la servidumbre".
Evitar la regulación, dejando "regular" a una Reserva Federal dirigida por desreguladores neoliberales
Todo lo que se necesita es reducir el número de reguladores a uno, y nombrar a un desregulador en esa posición crucial. El desregulador más confiable es el lobista mayor del sistema de la banca comercial, es decir, la Reserva Federal. Esto requiere desplazar a potenciales rivales. Pero en la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDCI), Sheila Bair no desea renunciar a su autoridad. Su testimonio el último martes fue desterrado a las últimas páginas de los diarios, y sus argumentos más mordaces se perdieron entre las páginas de la prensa sensacionalista. Sin embargo, su testimonio debería celebrarse como verdadera dinamita intelectual.
Para la Señora Bair la tarea requiere bloquear tres batallas cruciales que el sector financiero está librando en su guerra por controlar y extraer tributo de la economía "real" de la producción y el consumo. Su primera política para que la economía recupere el sendero es evitar cualquier plan que los políticos puedan elucubrar para mantener a Wall Street desregulado. "En las pasadas dos décadas, hubo una visión global de que los mercados estaban, por su propia naturaleza, autorregulados y autocorregidos, lo que resultó en un período al que se lo llamó como 'la Gran Moderación' [un notable eufemismo del Sr. Bernanke]. De todos modos, ahora sabemos que este período fue de un gran exceso".
Los Bancos están usando un truco que les resultará familiar a los lectores de las historias del Tio Remus sobre el Conejo Brer [n.T.: historieta popular en el sur norteamericano, en la que un conejo hace el papel de inteligente y simpático embaucador]. Cuando el lobo finalmente consigue atraparlo, el conejo suplica: "por favor, no me tires al matorral de espinas". El lobo hace justamente eso, esperando dañar al conejo, que se levanta y se ríe a carcajadas –"¡nacido y criado en el matorral de espinas!"—, para terminar huyendo tan libre como complacido. Esto es esencialmente lo que el escenario financiero sería bajo la supervisión de la Reserva Federal. "No solo falló la disciplina del mercado para evitar los excesos de los últimos años, sino que el sistema regulador también falló en sus responsabilidades. Hubo yerros críticos en nuestro enfoque del asunto, lo que permitió la generación de riesgos excesivos en el sistema. Las autoridad existentes no siempre actuaron, y los hiatos regulatorios presentes en el sistema el sistema financiero permitieron un ambiente en el cual la arbitrariedad regulatoria llegó a extremos salvajes...".
No podría dársele al Congreso mejor razón condenatoria, no ya para que rechazara al Sr. Bernanke, sino hasta para se resolviera a emprender una restructuración de la Reserva Federal que la retrotrajera al ámbito de aquel Tesoro del que se desprendió en 1914 en uno de los partos por cesárea más desafortunados del siglo XX. Entrando en detalles, la señora Bair explicó el modo en que la Reserva Federal actuó como un agente de los bancos comerciales: perpetrando fraude, protegiendo sus ventas de activos tóxicos contra a los intereses de los consumidores y aun contra la propia solvencia de la economía. Nadie que lea su explicación puede dejar de ver la patente locura de quienes quieren poner al lobo acreedor a cargo del gallinero deudor.
La creación de una Agencia Defensora de los Consumidores y su bloqueo
El segundo objetivo de la Sra. Bair era contrarrestar el intento de Wall Street de frenar la creación de una Agencia Defensora de los Consumidores (Consumer Protection Agency). Sus lobistas tuvieron un año para desmontar cualquier reforma genuina, y Washington, huelga decirlo, cree que puede ser arrojada por la borda sin mayores problemas. Pero la Sra. Bair no se privó de explicar la naturaleza intencionada y altamente instructiva de la negativa de la Reserva Federal a servirse de sus poderes regulatorios –y aun de las responsabilidades que le competen—: "La protección Federal a los consumidores frente a prácticas abusivas y
Michael Hudson: Wall Street, al asalto del poder www.sinpermiso.info 5 predatorias de préstamos hipotecarios queda establecidas principalmente con la ley de Propiedad Inmobiliaria y de Protección de Activos" (Home Ownership and Equity Protection Act, HOEPA), que es parte de la Ley de Transparencia de Créditos (Truth in Lending Act, TILA). Las regulaciones de TILA y HOEPA son responsabilidad del Consejo de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal (Federal Reserve Board, FRB), y se aplican a prestamistas bancarios y no bancarios", explicó. "Muchos de los activos hipotecarios tóxicos que se crearon para financiar el
boom inmobiliario... podrían haber sido regulados y restringidos bajo una de las disposiciones de HOEPA, que exige que el FRB prohíba actos o prácticas conectados con cualquier tipo de préstamo hipotecario que considere injusto o engañoso, o con actos y prácticas vinculados a la refinanciación de créditos hipotecarios que estime abusivos o dañinos para los intereses del prestatario". Pero no hubo tal. La propia Reserva Federal se empeñó en evitarlo.
"Los problemas en el mercado de hipotecas subprime fueron identificados mucho antes de que se hicieran muchos de los préstamos hipotecarios abusivos. Un informe conjunto editado en 2000 por HUD [n.T.: Housing and Urban Development, Departamento de la Vivienda y el Desarrollo Urbano] y el Departamento del Tesoro e intitulado 'Para evitar préstamos hipotecarios predatorios para la pivienda' (.. ) descubrió que ciertos términos de los préstamos subprime resultaban ser dañinos o abusivos en prácticamente todos los casos. Para encarar este asunto, el informe hizo una serie de recomendaciones, incluyendo que el FRB usara la autoridad procedente de las disposiciones de HOEPA a fin de prohibir ciertas prácticas abusivas y engañosas por parte de prestamistas y otros agentes. Durante unas audiencias sostenidas en 2000, varias asociaciones de consumidores insistieron al FRB para que utilizara la autoridad emanada de HOEPA para evitar prácticas crediticias predatorias. Tanto la cámara baja como el senado mantuvieron audiencias sobre abusos en el mercado de subprimes en mayo de 2000 y julio de 2001, respectivamente. En diciembre de 2001 el FRB emitió una reglamentación HOEPA que se centraba en un reducido número de prácticas predatorias.
"No fue hasta 2008 que el FRB emitió una regulación más amplia, sirviéndose de la dilatada autoridad que le brinda HOEPA para restringir prácticas injustas, engañosas o abusivas en el mercado hipotecario".
Claro que eso era como atrancar el portón del establo una vez que los caballos escaparon. "Con relación a los préstamos hipotecarios más costosos, la reglamentación impone un nivel de 'capacidad de devolución'. Para estos préstamos, la reglamentación subraya una regla fundamental para las garantías de suscripción del préstamo: que todos los prestamistas, bancos o no bancos, solamente pueden otorgar préstamos cuando hayan documentado una capacidad razonable de pago por parte del prestatario. La reglamentación también restringe las penalizaciones abusivas en relación con los adelantos de paga y señal.‖
Advirtiendo de que "las consecuencias que hemos visto durante la crisis van a retornar", la Sra Bair repitió su recomendación: "para todo tipo de hipotecas, debería ser exigible un determinado nivel de capacidad de pago, también para las hipotecas que se limitan a servir intereses [n.T.: modalidad de crédito en la que el deudor sólo paga intereses hasta el vencimiento, cuando debe cancelar el principal], para las de amortización negativa [n.T.: modalidad de crédito en la que cuando los pagos de intereses no son servidos, especialmente en los primeros años de la deuda, la diferencia se capitaliza, es decir, aumenta la deuda principal], así como para las líneas de crédito para la vivienda [n.T.:
home equity lines of credit, HELOCs, modalidad en la que un propietario puede solicitar crédito fácilmente garantizado con su inmueble]. Las hipotecas que se limitan a servir los intereses y las de amortización negativa deberían ser suscritas de modo que el prestamista dejara dicho cuándo podría cumplir con los cargos de una amortización completa". [n.T.: con estos sistemas de financiación, los pagos anuales de los prestatarios en los primeros años son menores, porque no incorporan la devolución del principal, permitiendo que sean consideradas capaces de crédito personas que no podrían serlo bajo un sistema de financiación convencional]. La Reserva Federal bloqueó este tipo de política regulatoria de sentido común. Y al hacerlo, habilitó el fraude. Michael Hudson: Wall Street, al asalto del poder www.sinpermiso.info 6 "A medida que crecía el mercado de activos respaldados por hipotecas, las emisiones de instrumentos financieros bajo las modalidades de sólo-interés, tipos-híbridos [n.T: instrumentos que mezclan tipos de interés fijos en un primer período, con tipos variables ajustables a partir de cierto período de tiempo],
second lien (n.T.: instrumentos financieros garantizados con hipotecas sobre las cuales el poseedor está segundo en la prioridad en caso de quiebra o default), opción de pago [n.T.: un instrumento financiero diseñado especialmente para personas con ingresos variables, que permite seleccionar mensualmente una opción de pago diferente, por ejemplo, sólo-interés, amortización negativa, o 15 o 30 años de amortización) y Alt-A [n.T: instrumentos financieros garantizados con hipotecas, cuyo riesgo está evaluado a medio camino entre las peores, es decir las subprime, y las mejores, id est, las prime] han sido las que más han crecido en el mercado. Muchos de estos productos han exigido unos compromisos muy superiores a la capacidad de pago de los propietarios de viviendas. Por ejemplo, las hipotecas Alt-A típicamente incluyeron préstamos con un elevado cociente préstamo-valor del inmueble, o préstamos en los que el prestatario ofrecía poca o ninguna documentación con respecto a la magnitud o fuentes de sus ingresos o activos. Desafortunadamente, esta clase de instrumentos hipotecarios era particularmente susceptibles al fraude, tanto de los prestatarios que intencionalmente sobreestimaban sus recursos financieros, como de los agentes financieros que tergiversaron los recursos de los prestatarios sin su conocimiento". Como sugirió recientemente Paul Volcker, la "innovación" financiera no contribuyó mucho a la producción. Empaquetando hipotecas basura y organizando
swaps de obligaciones de deuda colateralizada [n.T.: CDO, collateralized debt obligation, activos financieros cuyo valor y pagos se deriva de un paquete de otros activos, a su vez; un swap representa el trueque del flujo de ingresos generado por distintos tipos de CDO, por ejemplo, para cambiar un flujo de rendimientos fijos por otro variable] aumentó el apalancamiento financiero de los inmuebles, dado que les agregaba más deuda en el debe de la propiedad inmobiliaria de viviendas y oficinas. Pero "los requerimientos de capital exigidos por la autoridad monetaria para mantener estos instrumentos calificados por las compañías evaluadoras eran mucho menores que los que se exigían en caso de poseer directamente los préstamos tóxicos", explicó la Sra. Bair. "Muchos de los problemas actuales que afectaron la seguridad y a la solvencia del sistema financiero estaban causados por la carencia de una fuerte e integral reglamentación contra las prácticas crediticias abusivas aplicable tanto a los bancos como a otras instituciones". "Mejorar la protección de los consumidores está en el interés de todos. Es importante entender que muchos de los actuales problemas que afectan a la seguridad y a la solvencia del sistema financiero fueron causados por la carencia de una fuerte y exhaustiva regulación contra prácticas abusivas en los préstamos hipotecarios. Si las regulaciones HOEPA hubiesen sido corregidas en 2001, en lugar de en 2008, un gran número de préstamos hipotecarios tóxicos no habrían sido originados y gran parte de esta crisis se habría evitado. La FDIC promovió resueltamente que el FRB fijara un nivel de 'capacidad de pago' para préstamos hipotecarios con alto rendimiento, y continúa exigiendo al FRB que aplique el sentido común, que introduzca la exigencia de 'capacidad de pago' para todo tipo de hipotecas, incluyendo préstamos a sólo-interés y opción de pago".
El fiscal general de Illinois, Madigan, hizo hincapié en el mismo asunto: "La Reserva Federal tenía una autoridad incuestionable para haber aumentar los niveles exigibles para todos los prestamistas bajo HOEPA"; pero no hizo nada. A pesar de "que en el último año la Reserva Federal elaboró la reglamentación que exige que todos los prestamistas evalúen la capacidad de pago de los prestatarios en transacciones que involucran préstamos hipotecarios con ciertas características de elevado y conocido riesgo", su estrategia parece ser meramente la de dar la apariencia de moverse contra el fraude crediticio, sin realmente frenar a Wall Street.
"Desagraciadamente, esos niveles de sentido común sólo se aplican a lo que la Reserva Federal ha definido como préstamos de 'alto costo'. A la luz del probado talento de la industria de servicios financieros para desarrollar nuevos productos que evaden el alcance de las regulaciones, las limitaciones de definición impuestas por la Reserva Federal son una invitación a los problemas. Ni siquiera está claro que la reglamentación de la Reserva Federal pueda
Michael Hudson: Wall Street, al asalto del poder www.sinpermiso.info 7 aplicarse a muchos de los productos tóxicos de opción de pago que están ayudando a liderar la actual ola de ejecuciones hipotecarias. Yo me uno a otros defensores de los consumidores en la exigencia de elevar los niveles de capacidad de pago para
todos los créditos inmobiliarios". La Sra. Bair (igual que el Sr. Madigan) puso énfasis en que la ausencia de una correcta protección del consumidor era un factor que contribuyó en forma mayúscula a desencadenar la actual catástrofe, porque "ahora ha quedado claro que eliminando buenas leyes estatales, particularmente en relación con la protección del consumidor, creó oportunidades para arbitrar entre reguladores que resultó en una competencia por desregular". El fraude hipotecario pasó a ser un fenómeno extendido, a medida que los reguladores bancarios fallaron a la hora de proteger a los consumidores o a la economía en su conjunto. Por eso tenemos más necesidad de disponer de una agencia independiente que de esperar que por algún motivo la Reserva Federal supere sus contradicciones. "Si los reguladores de la banca no están desempeñando correctamente su papel, el regulador del consumidor debería retener la autoridad de inspección y de sanción para enfrentarse a cualquier situación si cree que una agencia de regulación bancaria no está supervisando lo suficiente".
Al resumir oralmente su testimonio escrito de 54 páginas, la Sra. Bair comentó: "mirando hacia atrás, pienso que si hubiésemos tenido unas buenas limitaciones entonces, aunque fueran criterios sencillos como... tú tienes que documentar el ingreso y asegurarte de que ellos pueden pagar la deuda..., entonces podríamos haber evitado la mayor parte de esto". Pero, desgraciadamente, el tema no ha cambiado en absoluto. "Incluso ahora", se quejó el Sr. Madigan,
"Parece que existe una falta de voluntad en Washington para completar los vacíos legales que condujeron a esta crisis. El Congreso y los reguladores federales todavía tienen que poner por obra criterios estrictos valederos para todos los créditos inmobiliarios, aunque los datos registrados señalan que esos criterios son esenciales para evitar otra crisis. Adicionalmente, como se observa en la batalla en curso sobre la propuesta del presidente Obama con respecto a la creación de una Agencia Defensora de los Consumidores de Servicios Financieros (Consumer Financial Protection Agency), los grandes bancos continúan cabildeando para mantener su capacidad de operar dentro de los límites de los estados federados desconociendo las leyes de los mismos. ... Finalmente, lo cierto es que mis esfuerzos y los de otros fiscales generales de distintos estados fueron insuficientes para completar los vacíos creados por lo que yo interpreto como una abdicación a escala federal en la defensa de los consumidores y en la supervisión general."
Ello es que el mismo día en que el testimonio de la Sra. Bair y del Sr. Madigan se marchitaba en algún rinconcito de las informaciones, el diario
Wall Street Journal dejó caer la historia de que "el senador y presidente del Comité Bancario Chistopher Dodd está considerando descartar la idea de crear una Agencia Defensora de los Consumidores de Servicios Financieros (...) a fin de lograr un acuerdo bipartidista sobre la legislación"; esto es, un acuerdo con "Richard Shelby de Alabama, quien se ha hablado despectivamente, refiriéndose a la Agencia Defensora de los Consumidores Financieros, de 'Estado niñera'. ...La industria bancaria ha gastado meses de cabildeo agresivo para derrotar la creación de esta Agencia. 'Una de nuestras principales objeciones es que nos encontraríamos con un terrible conflicto que enfrentaría d so reguladores por separado, al regulador defensor del consumidor, por un lado, y, por el otro, al regulador de la seguridad y la solvencia; con los bancos atrapados en el medio': eso dijo Ed Yingling, jefe ejecutivo del grupo comercial American Bankers Association". ¡La idea es que un "conflicto" entre una institución que procura proteger a los consumidores –y de hecho, a la economía en su conjunto— y una institución cooptada que cabildea a favor de los bancos (la Reserva Federal), respaldada además por un Tesoro en las seguras manos de portavoces de los intereses de Goldman-Sachs, es una cosa "ineficiente", y no una salvaguardia necesaria de la democracia! Pero lo cierto es que la prensa concedió más espacio a la probable derrota de la Agencia Defensora de los Consumidores Financieros que el que brindó al elocuente testimonio escrito de la Sra. Bair. Evitar cualquier intento de volver a hacer entrar en vigor la ley Glass-Steagall
Michael Hudson: Wall Street, al asalto del poder www.sinpermiso.info 8 A nivel institucional, los administradores de Wall Street quieren conjurar cualquier amenaza de que la legislación Glass-Steagall pueda ser resucitada, a fin de separar la banca de depósitos y administración monetaria de los consumidores del actual capitalismo de casino. En eso viene insistiendo Paul Volcker, pero parece obvio que el presidente Obama lo convocó solo a efectos decorativos, como cuando el presidente Johnson dijo de J. Edgar Hoover que prefería tenerlo dentro de su carpa orinando para fuera que tenerlo afuera orinando dentro. Convocando al Sr. Volcker como un consejero figurativo realmente evita que el anterior director de la Reserva Federal le haga críticas hostiles. El presidente Obama simplemente ignora su consejo de recuperar la ley Glass-Steagall, habiendo designado como su consejero económico máximo al mayor adalid de su rechazo, Larry Summers, uno de los amigos de Rubin heredados de la administración Clinton.
La Sra. Bair explicó por qué la preferencia de Wall Street por "reformas" que respeten el mantenimiento del actual oligopolio financiero, "demasiado grande para caer", junto con la ideología de ―libre mercado‖, común a las administraciones de Bush y de Obama, amenaza con devolver al sistema financiero a sus malos viejos días de crisis. Para Wall Street, naturalmente, estos son los "buenos viejos días". Wall Street está consolidando el sector de las finanzas, seguros y negocios inmobiliarios (Finance, Insurance and Real Estate, FIRE) en todas las ramas de actividad en forma de conglomerados oligopólicos "demasiado grandes para caer".
Pero, realista acerca de las circunstancias, la Sra. Bair evitó iniciar más batallas de las que probablemente puedan ser ganadas en estos tiempos. "Una forma de dirigir las grandes instituciones interconectadas", propuso, "es hacer que sea más costoso que se transformen en una sola. La evaluación de las firmas podría basarse en el riesgo asociado. Las firmas que emprendan actividades de alto riesgo, como el
propietary trading [n.T.: inversiones en activos financieros en los que el banco, firma o agente bursátil apuesta fondos en nombre propio, no en el de los clientes), finanzas complejas y otras actividades de alto riesgo deberían pagar más‖ por sus seguros de depósitos, reflejando el mayor riesgo sistémico que están tomando. Esta sugerencia está de acuerdo con la línea propuesta (hace unos 50 años) de exigir diferentes requisitos de capital para diferentes categorías de préstamos bancarios. Tuvo que reconocer que los acuerdos de Basilea con respecto a los requerimientos de capital están siendo más objeto de relajación que de restricción. "En 2004 el comité de Basilea publicó un nuevo estándar internacional de adecuación de capitales, el Enfoque Avanzado de Evaluación Interna de Basilea II [n.T.: Advanced Internal Rating Based Approach, A-IRB)], como el puesto por obra en los EEUU, que permite que los bancos utilicen sus propias evaluaciones de riesgo para computar los requerimientos de capital en base al riesgo [n.T.: la regulación sólo exige que el regulador de el visto bueno a los modelos de evaluación que utilice el banco]. Pruebas irrefutables señalan que el Enfoque Avanzado reducirá los requerimientos de capital significativamente, a niveles muy inferiores a los actuales requisitos de capital, generalmente reconocidos como más bien bajos". Criticó este nuevo ―enfoque‖, eufemísticamente calificado de ―avanzado", como la causa de que se produjeran "requerimientos de capital que son, además de muy bajos, muy subjetivos". El resultado es que no se reducirá, sino que aumentará el riesgo financiero.
La necesidad de una reforma fiscal que acompañe a la reforma financiera
Además del alcance de la FDIC o de otras agencias reguladoras de las finanzas, está el problema de la simbiosis entre la reforma fiscal y la financiera.
"Por ejemplo, la política impositiva federal desde siempre ha favorecido la inversión en viviendas ocupadas por sus propios dueños y el consumo de servicios de vivienda. Las empresas constructoras patrocinadas por el gobierno también han utilizado el respaldo implícito del gobierno para bajar el costo de los créditos hipotecarios y estimular la demanda de vivienda y el endeudamiento relacionado con la vivienda. En términos políticos, estas políticas han demostrado ser muy populares. ¿Quién sería capaz de vociferar contra la vivienda propia? Aún así, hemos fallado en reconocer que existen costos de oportunidad y riesgos asociados a estas políticas. Las políticas que canalizan capital hacia la vivienda necesariamente lo distraen de
Michael Hudson: Wall Street, al asalto del poder www.sinpermiso.info 9 otras inversiones, como inversiones en plantas y equipamiento, en tecnología y educación, inversiones que también son necesarias para el crecimiento económico de largo plazo y la mejora de los estándares de vida".
El problema es que la política fiscal y financiera de los EEUU ha institucionalizado la mirada cortoplacista del sector financiero, "distorsionando la toma de decisiones, pasando un enfoque basado en la rentabilidad y la estabilidad de largo plazo a otro fundado en las ganancias a corto plazo e insuficientemente atento al riesgo". Por ejemplo, los operadores financieros son evaluados cada tres meses para analizar su desempeño comparado con la media. La Sra. Bair analizó la forma en que sus remuneraciones, en forma de opciones sobre acciones [n.T.:
stock options, instrumento que brinda a su poseedor el derecho a venderlo en una fecha y precio predeterminado) tendieron a promover el cortoplacismo. "Las remuneraciones establecidas por fórmulas permitieron que los altos beneficios a corto plazo se tradujeran en generosos pagos de bonos, sin prestar atención a los riesgos a largo plazo. Muchos productos derivados son a largo plazo, mientras que las remuneraciones a los empleados dependían de los resultados de corto plazo. Estos incentivos cortoplacistas multiplicaron la predisposición a asumir riesgos". En suma, "los bonos de desempeño y las remuneraciones basadas en acciones deberían haber alineado los intereses de administradores y accionistas. En cambio, lo que observamos ahora –especialmente en el sector financiero— es que lo que suelen generar es el efecto de promover el interés por el corto plazo y una excesiva toma de riesgos que crea inestabilidad en nuestro sector financiero. Reformas significativas de estas prácticas serán esenciales para promover una mejor toma de decisiones a largo plazo del sector empresarial de los EEUU". El endeudamiento de la economía más allá de la capacidad de pago
Los departamentos de marketing del sector bancario han puesto sus ojos en el mayor activo de la economía, el inmobiliario, como su cliente principal. El mayor componente de los bienes inmuebles es la tierra. Por años, los préstamos hipotecarios alcanzaban a cubrir los costos de construcción, utilizando la tierra (que tendía a elevar su precio) como el respaldo a la inversión del prestamista en caso de crisis. Este era el plan básico al prestar el 70%, después 80% y finalmente el 100% o aún más del valor del bien inmueble a los deudores hipotecarios. El efecto es que las viviendas se vuelven aún más caras.
Supongamos que Wall Street tiene éxito en su estrategia de reinflar la economía de la burbuja. ¿Va esto a crear aún mayores problemas por venir, haciendo que el costo de vivir sea aún mayor, a medida que el trabajo y la industria se endeuden más y más? Este es, después de todo, el plan de negocios del sector bancario. El objetivo de los departamentos de marketing de los bancos –respaldados por la administración Obama— es proporcionar crédito para reinflar la burbuja y lograr así salvar los balances financieros de la actual posición deudora.
Esta política no puede funcionar. Una de las restricciones es la balanza de pagos. El poder competitivo de las exportaciones de los productos del trabajo norteamericano está socavado por el hecho de que los costos de vivienda absorben cerca de un 40% de los presupuestos familiares, otras deudas, el 15%, los aportes jubilatorios, el 12% (Federal Insurance Contributions Act, FICA), y otros varios impuestos, un 20% adicional. De modo que el trabajo norteamericano es desplazado –vía precios— de los mercados mundiales por los elevados costos del sector de las Finanzas, Seguros e Inmuebles (FIRE), aún antes de que puedan adquirirse los alimentos y cubrirse las necesidades más elementales. La "solución" para el negativo achicamiento del valor de los activos amenaza con crear problemas todavía mayores para la economía "real". La Sra. Bair concluyó su testimonio escrito muy apropiadamente, comentando que el en la presente discusión de la reforma financiera debería empezar por constatarse que "nuestro sector financiero ha crecido desproporcionadamente con respecto al resto de la economía": desde "menos de un 15% de todos los beneficios empresariales en los 50 y 60 al 25% en los 90, y al 34% en lo que va de década, hasta 2008". Aunque los servicios financieros "son esenciales para una economía moderna como la nuestra, los excesos de la última década" significan "una costosa distracción de recursos procedentes de otros sectores de la economía".
Michael Hudson: Wall Street, al asalto del poder www.sinpermiso.info 10 Es la misma crítica que John Maynard Keynes hizo en su
Teoría General, describiendo todo el dinero, esfuerzo e ingenio que se desperdició en esta actividad de extraer dinero del dinero en el mercado de valores, sin estar en realidad contribuyendo al proceso de producción o a la formación de capital tangible. Pues, en efecto, a lo que estamos asistiendo es a un capitalismo financiero autónomo respecto del capitalismo industrial. El problema es cómo restaurar una economía más equilibrada y rescatar a la sociedad de las prácticas autodestructivas y cortoplacistas del sector financiero. NOTA B.:
Las transcripciones on-line de las audiencias están disponibles en: http://www.fcic.gov/hearings/pdfs/2010 . Michael Hudson
es un ex economista de Wall Street. Investigador y profesor distinguido en la Universidad de Missouri, Kansas City (UMKC), es autor de muchos libros, entre ellos: Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire (new ed., Pluto Press, 2002) y Trade, Development and Foreign Debt: A History of Theories of Polarization v. Convergence in the World Economy. Traducción para www.sinpermiso.info: Guillermo Oglietti y Leonor Març
Manuel Freytas | IAR noticias
Hay un punto de coincidencia generalizada entre autoridades monetarias, gobiernos y especialistas respecto de cuatro factores clave que podrán determinar una recaída de la crisis: El agravamiento del desempleo (principalmente en EEUU y Europa) la no reactivación del consumo, la desaparición del crédito para la producción, y los interrogantes que persisten en caso de que los bancos centrales levanten los estímulos (planes de rescate) a bancos y empresas. A este panorama se suman los déficit (baja de la recaudación) y la inflación (que podría desatar otra crisis alimentaria a escala global).
Casi al final de enero, organismos financieros internacionales, gobiernos y analistas del sistema capitalista continúan advirtiendo sobre desfasajes y desbalances en el proceso de recuperación de la economía mundial cuya salud se encuentra en "pronóstico reservado".
En Japón, el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, advirtió que los países desarrollados podrían "recaer en la recesión" si retiran demasiado pronto sus planes de estímulo para combatir la crisis financiera global.
El mercado bursátil de EEUU (la primera economía mundial) podría enfrentar problemas en 2010 debido a que los billones de dólares en estímulos monetarios y gastos gubernamentales han comenzado a agotarse en la mayor economía del mundo, según los especialistas.
En este escenario es probable que los bancos afronten pérdidas durante muchos años a medida que los embargos hipotecarios se acumulan y el mercado de bienes raíces comercial empeora.
Strauss-Kahn subrayó la importancia de encontrar una “estrategia de salida” viable para las medidas de estímulo económico y aseguró que estas no deberían retirarse hasta que la demanda interna se recupere totalmente.
“Alargar las medidas puede suponer un desperdicio de recursos, mientras que retirarlas demasiado tarde puede significar una recaída en la recesión”, aseguró el jefe del FMI, tras advertir que "una recaída en la recesión económica será más difícil de superar que la primera".
El director de FMI recordó, además, que altos niveles de desempleo (10 % en EEUU y Europa y 5% en Japón) pueden desembocar en “tensiones sociales” y una amenaza contra la gobernabilidad en democracia.
Strauss-Kahn fue terminante: Afirmó que la prioridad para el 2010 debe ser la lucha contra el desempleo, ya que en su opinión la crisis económica mundial no estará resuelta hasta que no se recupere el mercado laboral.
En su primer informe de previsiones económicas mundiales desde junio pasado, el Banco Mundial estima que la economía mundial crecerá un 2,7% en lugar del 2%.
Pero no obstante este pronóstico de crecimiento modesto, el banco pintó un panorama negativo para 2011 en adelante debido a que las condiciones crediticias siguen siendo duras y los gobiernos empiezan a retirar sus medidas de estímulo extraordinarios.
"Si el sector privado sigue ahorrando para recuperar sus finanzas, es totalmente posible una recesión en forma de W con ralentización (desaceleración) del crecimiento en 2011, especialmente al menguar los efectos de los estímulos fiscales", dijo anticipó el BM.
La fiesta bursátil
Por otro lado, el premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, señaló que la crisis financiera mundial finalizará en el 2013 y no este año como algunos estudiosos indican, y advirtió que se necesitan medidas urgentes para solucionar esta situación y una respuesta de todo el mundo al problema.
Stiglitz señaló que el "optimismo" (euforia ganancial) que impera en las distintas bolsas mundiales se basan en una supuesta reactivación económica solo evaluada por parte de los inversionistas (especuladores internacionales), pero el sistema financiero no depende únicamente de los factores económicos.
"Es normal que en Wall Street se hable del crecimiento global de la economía, porque eso vende acciones. Los economistas con quienes he hablado y con los que estoy de acuerdo, no piensan así. Todo lo contrario: afirman que el sistema financiero en este momento es mucho más frágil que antes de la crisis y supone un riesgo para una estabilidad duradera", indicó.
Por su parte, el experto en economía de la Universidad de Piura, Juan José Marthans, alertó sobre la probabilidad de una nueva ola recesiva en el mundo.
Trazando un diferencia con el FMI, Marthans cree que no se deben mantener por mucho tiempo los planes de estímulo, a fin de evitar un mayor desbalance fiscal, monetario y bursátil, advirtiendo que una gran burbuja de los metales ya se empezó a gestar. Esa burbuja tendrá que reventar en algún momento”, indicó el analista.
Actualmente, los grandes bancos de Wall Street (responsables de la crisis financiera) están ganando nuevamente cifras millonarias, pero no a través de préstamos a consumidores y empresas productivas, sino a través de compra y venta especulativa de acciones bursátiles y de la adquisición de instituciones quebradas a las que luego recapitalizan en la bolsa.
"En Wall Street, uno escucha hablar del retorno de la rentabilidad, el fin de la recesión y la necesidad de ’estrategias de retirada’, dijo recientemente Lawrence Summers, asesor económico de la Casa Blanca. "Yo puedo asegurar que para la gente común, para quienes el desempleo sigue en aumento, la situación es muy diferente".
Sin embargo, los sectores no financieros no disfrutan de la misma recuperación, señala The Wall Street Journal.
Para acelerar la recuperación de los bancos, Markus Brunnermeier, el economista de la Universidad de Princeton, cree que los gobiernos deberían colocar límites mucho más estrictos sobre los dividendos en efectivo y los pagos de bonificaciones, que agotan el capital que los bancos necesitan para absorber las pérdidas y seguir prestando.
"La principal historia de 2010 en EEUU podría ser la reacción de la economía cuando el gobierno retire el respirador artificial. El consenso es que el sector privado tomará la batuta, pero los riesgos negativos para la economía a medida que la ayuda federal desaparezca son significativos", apunta The Wall Street Journal.
Desempleo: La clave en EEUU
En cuanto a EEUU, la primera economía mundial (que arrastra como una locomotora al resto), repuntó a fines de 2009, pero tendrá un desempeño flojo este año y el desempleo seguirá por encima de 9%, según los economistas que participaron de la más reciente encuesta de The Wall Street Journal.
"Normalmente, mientras mayor es la recesión, mayor es el repunte", afirmó Paul Ashworth de Capital Economics. "Pero las recuperaciones tras las crisis financieras tienden a ser deslucidas, ya que las personas son precavidas y el crédito sigue siendo difícil de conseguir".
Por medio de los despidos laborales y la reducción del gasto social ("ajustes"), que incrementan los niveles sociales de precariedad económica y de exclusión masiva del mercado laboral, bancos y empresas mantienen sus tasa de rentabilidad al costo de más desempleo y depresión de la economía real.
Según el Journal, EEUU eliminó 7,2 millones de empleos desde que comenzó la recesión en diciembre de 2007, la mayor contracción desde la Gran Depresión.
Incluso —afirma— si el mercado laboral comenzara a crear empleos con la rapidez que se registró durante el auge de los años 90, cuando se agregaron 2,15 millones de empleos en el sector privado por año, EEUU no recuperaría una tasa de desempleo de 5% hasta fines de 2017.
Según el Journal, a medida que avanza 2010, no queda claro si habrá suficiente demanda en la economía para generar un crecimiento significativo, en especial a medida que se desvanezca el estímulo fiscal y la Reserva Federal comience a retirar sus programas de emergencia durante el segundo semestre.
Los débiles datos sobre el empleo difundidos en la primera semana de enero, mostraron una pérdida neta de 85.000 empleos en diciembre, revelando que las firmas no tienen prisa por volver a contratar personal, incluso cuando la economía reanudó su crecimiento en el tercer trimestre de 2009 tras una feroz recesión.
El capitalismo industrial o comercial estadounidense, con el argumento de la "catástrofe económica" reduce "costo laboral" despidiendo empleados, reduciendo salarios y suprimiendo beneficios sociales, mientras "sobreexplota" la fuerza que queda ocupada. Achican otros gastos (e inversiones) de la producción para ganar lo mismo produciendo y vendiendo menos, lo que agudiza la recesión y genera más baja del consumo y despidos laborales.
Por su parte, el Estado norteamericano baja "costo social" por medio de la reducción del gasto público (salud, vivienda, educación, etc) para compensar la merma de la recaudación durante la crisis.
De esta manera, el sistema capitalista USA (Estado y empresas privadas) descarga el costo del colapso recesivo económico (la crisis) sobre el sector asalariado (fuerza laboral masiva) y la masa más desprotegida y mayoritaria de la sociedad (población pobre con limitados recursos de supervivencia).
Por medio de los despidos laborales y la reducción del gasto social ("ajustes"), que incrementan los niveles sociales de precariedad económica y de exclusión masiva del mercado laboral, bancos y empresas mantienen sus tasa de rentabilidad al costo de más desempleo y depresión de la economía real.
En este proceso de "sobreexplotación capitalista" (que retrocede las conquistas sociales y sindicales a estadios inferiores) se explica el mantenimiento de la rentabilidad empresarial (ganancias capitalistas) mientras la economía real continúa desplomándose a causa del desempleo y la no reactivación del consumo.
Europa: El desempleo y el rojo financiero
En general, los desfasajes y la complicación de la "recuperación" de la economía de la UE (la segunda potencia económica mundial en bloque tras EEUU), pasan por los mismos parámetros de EEUU: Desempleo, falta de crédito, depresión del consumo y alto déficit (endeudamiento del Estado) producido por los "rescates".
En octubre, el desempleo de la Eurozona, integrada por 16 países, afectaba el 9,9% de la población activa, según datos oficiales.
El nivel de desocupación en noviembre es el más elevado desde agosto de 1998, indica Eurostat, que estableció registros para los meses anteriores a la creación de la zona euro, en 1999, a partir de los datos nacionales.
El índice de desempleo de la zona euro llegó por primera vez en noviembre pasado al umbral del 10%, una muestra de que los efectos de la crisis económica sobre el mercado laboral están lejos de haber terminado.
La desocupación tuvo un incremento constante desde la agravación de la crisis económica y financiera mundial en el verano de 2008.
En este escenario, que tira abajo la euforia oficial sobre la "recuperación", el Banco Central Europeo (BCE) prevé que la economía de la zona euro experimente un crecimiento "moderado" en 2010, pero advierte que esas perspectivas están sujetas a un elevado grado de incertidumbre. Además subraya que algunos de los factores que contribuyen a la recuperación moderada en algunos países son de naturaleza "temporal".
Los déficits presupuestarios (consecuencia de la desaceleración económica y baja de la recaudación) que se ensañan con las economías más débiles como Grecia, Irlanda, Portugal y España han obligado a los países más fuertes, liderados por Alemania, a pensar sobre un posible rescate de Grecia, si resulta necesario para apuntalar a otros miembros de la zona euro.
En general, la sombra de una insolvencia de pago generalizada (producida por los déficit y la baja de recaudación fiscal) hace temer un rebrote de la crisis financiera, no ya a nivel de los bancos y entidades privadas, sino a nivel de los propios Estados de la Unión Europea.
La incertidumbre que los analistas y las propias autoridades oficiales siembran sobre la "recuperación económica", los bajos niveles de crecimiento que exhiben algunas economías, la no reactivación del empleo y del consumo (los pilares básicos de la economía real), impulsan la caída del euro y tornan cada vez más difícil la colocación de deuda en los mercados financieros.
El euro pierde posición frente al dólar y se tambalea a medida que la preocupación por la deuda regional crece y se propaga por toda la eurozona desde Grecia, donde las promesas de austeridad y rigor fiscal no lograron calmar los temores de los especuladores a una insolvencia de pago generalizada y a un derrumbe en cadena de las economías más débiles encabezadas por España.
En resumen, y en un escenario, marcado por una aún débil "recuperación económica" (de la que todos dudan), y con un aumento del déficit y de la desocupación en EEUU y en Europa (locomotoras del la economía mundial) , sin crédito y sin salida para el consumo (los motores de la reactivación económica), con déficit y procesos inflacionarios en ciernes, con la bolsas y las macro empresas y bancos cosechando ganancias multimillonarias con el regreso de la especulación en alta escala, se multiplican las posibilidades de una recaída de la crisis mundial.
Que esta vez puede llegar reciclada en el peor escenario: La crisis social, con su secuela inevitable de desempleo en masa, crisis alimentaria, y colapsos económicos acompañados de huelgas y estallidos sociales.
En suma, lo que anticipan "entrelíneas" expertos y las propias autoridades económicas mundiales.
http://www.iarnoticias.com/2010/secciones/norteamerica/0008_econom_vuelve_crisis_22en2010.html
ENTREVISTA A WALDEN BELLO
Walden Bello es un veterano activista por la justicia global, profesor de sociología, presidente de la Freedom from Debt Coalition (Coalición para Liberar de la Deuda – N. del T.) y analista de Focus on the Global South. Recientemente fue elegido para la Cámara de Representantes de la República de las Filipinas como parte de la plataforma Akbayan! (Partido de Acción Ciudadana), y su nuevo libro The Food Wars acaba de ser publicado por Verso. Ashley Smith, colaboradora de The International Socialist Review, le entrevistó en la reunión del People's Summit de Pittsburgh que se llevó a finales del pasado septiembre y justo antes del encuentro del G20. Este artículo apareció por primera vez en el número 68 de The International Socialist Review, de noviembre-diciembre de 2009.
¿Qué es el G20, porqué se creó y cuál es su función política?
Antes que nada, hay un gran número de preguntas por responder sobre esta reunión del G20. El G20 es un grupo que se formó cuando se constató la crisis financiera asiática. El G8, el grupo de potencias económicas occidentales, eligió a un selecto grupo de países del sur y los incluyó como miembros. Pero se trata de una entidad totalmente informal y de hecho no dispone de legitimidad alguna como organismo para formular una respuesta a la crisis mundial. Obviamente se trató de un intento de subvertir la autoridad de las Naciones Unidas como institución. Las Naciones Unidas son la única institución que dispone de alguna legitimidad para enfrentarse a esta crisis.
Se trata también de una especie de confirmación de que al sistema multilateral, cuyos principales organismos son la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), ya le queda muy poca legitimidad, de modo que confiar la salida a la crisis a estas instituciones sería algo que obtendría muy poco apoyo.
Ese es el motivo de que el G20 apareciese. Es un grupo autoproclamado y dominado por los EEUU y los países europeos, con algunos países como China, Brasil o India que se les ha metido dentro para cumplir con las apariencias, pero que no tienen una autoridad real que vaya a ser respetada.
¿Cuál ha sido la estrategia del G20 durante la actual crisis económica global?
El G20 está embarcado en una estrategia destinada a estabilizar el sistema capitalista mundial. Es un intento desesperado para tratar de mantener el sistema que tan estrepitosamente ha fallado, especialmente en los últimos 2 o 3 años. Su primer y principal mecanismo para detener la caída libre de la economía ha sido, claro, el estímulo en el gasto que ya se ha llevado a cabo. Ello podría verse como un fuerte rechazo al neoliberalismo, por la manera en como tanto el G20 como cada uno de los propios países han confiado en el estado para tratar de atajar la crisis económica. Pero ese estímulo fiscal tiene muy poco de progresista más allá de evitar que la crisis vaya a peor. Sin duda ha puesto algo de dinero en manos de los consumidores, pero resulta muy humilde en cuanto a su objetivo, que es simplemente estabilizar las economías capitalistas nacionales.
La segunda cosa de la que han hablado es sobre regular el capital financiero. Es una cuestión sobre la que todos han dicho estar de acuerdo, prometiendo retóricamente que iban a poner en marcha una serie de regulación que tendría bajo control a los bancos, y aseguraría que no se lanzasen de nuevo a la dinámica de prestar de forma irresponsable e incontrolable que ha llevado a la actual crisis. Va a haber un montón de parloteo sobre este tema, pero que logren o no consensuar un conjunto de regulación que vayan realmente a implementar está por ver. Hace ya un año que colapsó Lehman Brothers, pero todavía hay muy poco consenso mientras el capital financiero sigue teniendo una fuerte capacidad de resistencia, a pesar del desastre que provocó y su falta de legitimidad social.
La tercera cosa que han hecho ha sido que el FMI comprometa un par de cientos de millones de dólares para supuestamente hacer frente a la crisis y apoyar los programas de estímulo en algunos países en desarrollo y en las economías de Europa del este. Pero el principal objetivo de ello es en realidad salvar a una institución que estaba en camino de convertirse en irrelevante por haber sido parte integrante de la gestación de la crisis. Y de hecho ya había sido acusado ampliamente por los países en desarrollo debido a la crisis financiera asiática.
De modo que la gran pregunta que todos deberíamos hacernos es: ¿quién dio a esta gente la autoridad para enfrentarse a esta crisis? Eso es lo que hay detrás de la protesta en contra del G20 aquí en Pittsburgh y en el resto del mundo. La gente entiende que este grupo no tiene legitimidad alguna ni una visión estratégica real para atajar la crisis. Simplemente están defendiendo el daño hecho al sistema por la desregulación neoliberal. Pero debemos darnos cuenta de que esta no es solamente una crisis del neoliberalismo, que ahora incluso los críticos del propio establishment como Paul Krugman o Joseph Stiglitz coinciden en que fue el responsable de la crisis. Esta idea de que el neoliberalismo es el problema está de hecho en mente de muchos de los líderes del G20.
Pero las raíces de la crisis son más profundas. Solamente están viendo la parte superficial del problema, ya que en realidad se trata de una crisis del capitalismo como tal. Es el ejemplo de manual de una crisis de sobreproducción; ello es lo que causó la financialización de la economía. El capital excedente se invirtió en el mundo financiero porqué la sobreproducción había creado una crisis de rentabilidad en la economía real. Esa crisis de sobreproducción es lo que de nuevo se está larvando en el sistema ahora mismo. Y el G20 no tiene solución alguna para ello.
¿Qué ha pasado con la deuda del tercer mundo durante la actual crisis económica, y en qué medida ha cambiado en realidad la política neoliberal de ajuste estructural del FMI?
Incluso antes de la crisis, el FMI ya se jactaba de sus programas de alivio de la deuda, que habían tenido un cierto impacto en algunos países. Pero en su conjunto estos cambios eran en realidad medidas para salvar la cara y han tenido unos efectos globales mínimos. Estos programas no recortaron tanto el crecimiento de la deuda, y solamente afectaron a los países más alarmantemente pobres. Muchos de los países que estaban en realidad muy endeudados, incluyendo a los más grandes como Filipinas, de hecho vieron empeorar el estado de su deuda.
En medio de la actual crisis, sería lógica esperar que hubiese algún tipo de aligeramiento de la deuda de modo que el dinero pudiese ir a parar a las economías domésticas y así estimular la demanda. Pero en realidad, hasta ahora eso no ha ocurrido. Los países fuertemente endeudados siguen gastando una tremenda cantidad de sus recursos en retornar la deuda. Tomemos el caso de las Filipinas. Entre el 20 y el 25% de su presupuesto se destina a pagar la deuda, incluso en medio de esta crisis mundial. Esta es la situación generalizada entre los países endeudados.
Claro está que uno espera que los bancos y las instituciones financieras internacionales actúen en su propio beneficio incluso en mitad de la crisis. No van a permitir ninguna reducción importante del déficit. Pero eso es solo parte del problema. El resto es debido al fracaso de nuestros propios políticos y sus gobiernos. Este era el momento para que nuestros líderes políticos hiciesen lo que Argentina ya hizo en 2002 – incumplir el pago o al menos renegociar los términos de los préstamos. Los países endeudados deberían repudiar su deuda porqué de hecho ya la han devuelto varias veces. Debería ser hora de aprovechar la debilidad de las instituciones financieras internacionales para poner fin a sus exigencias. Desgraciadamente, no tenemos esa clase de coraje político que exhibió gente como Kirchner en Argentina hace algunos años.
Así que se trata de una gran oportunidad que se ha perdido. Y es que de hecho muchos de estos países no necesitarían los paquetes de estímulo del FMI si simplemente dejasen de pagar la deuda. Al aceptar ese tipo de ayuda en forma de estímulo al gasto, acabas aún más bajo las garras del FMI. Y aunque el FMI se haya puesto una nueva careta, sigue imponiendo los mismos controles macroeconómicos de siempre.
El nuevo director ejecutivo del FMI, Dominic Strauss Kahn, dice que el FMI ha cambiado. Afirma que ahora somos todos keynesianos y da su apoyo a las reformas sociales democráticas. No me lo creo lo más mínimo. Los supuestos macroeconómicos del FMI – que el libre mercado es la mejor forma para que funcione una economía – siguen estando fuertemente implantados. A pesar de que acepten la intervención estatal keynesiana en estos momentos de emergencia, una vez el sistema esté estabilizado no tengo duda alguna de que el FMI volverá a sus políticas neoliberales. Dirán que hay que dar más y más importancia al mercado, liberalizar el comercio, y desregular las economías. Estoy convencido de que estas ideas están muy interiorizadas en el FMI. El tigre sigue llevando su traje a rayas; puede que ahora te sonría, pero sigue siendo un tigre. Es el viejo FMI de siempre.
En lugar de de ponernos más y más al alcance de las garras de este tigre, debemos continuar plantándole cara a él y al G20. Tenemos la capacidad para enfrentarnos a esta crisis solamente con que nuestros gobiernos se atreviesen a romper con el FMI, declarar una moratoria de la deuda y destinar el dinero del pago de la misma a inversiones y reformas sociales dentro del país.
Hablemos un poco más sobre la crisis. En estos momentos la prensa de los negocios habla de brotes verdes en los EEUU así como en China. Algunos incluso sugieren que ambos países se han descolgado del resto del mundo, con China convirtiéndose en el nuevo motor de la economía de mercado. ¿Qué piensa de todo ello?
Creo que esto son meras ilusiones. Han estado hablando de los brotes verdes al menos durante los últimos siete u ocho meses. Es cierto que puede haber habido algunos efectos positivos debidos a los paquetes de estímulo, especialmente en China donde inyectaron nada menos que 580.000 millones de dólares en la economía. Puede que ello cause un cierto impasse, pero será limitado. En primer lugar, porqué el problema que enfrenta China es que se trata de una economía que está completamente estructurada en base a las exportaciones a EEUU. Segundo, han estado manteniendo los salarios bajos para potenciar las exportaciones baratas, lo que obviamente restringe la base de consumo de su mercado doméstico. Así que a pesar de lo que digna los periódicos, y a pesar del renovado crecimiento de China, dudo mucho que ello vaya a durar demasiado.
La prensa del mundo de los negocios es extremadamente naïve. Aquellos que creen que China puede convertirse en un motor alternativo para el crecimiento de la economía mundial, de hecho nos están pidiendo que creamos que el campesinado chino que ha sufrido privaciones durante tanto tiempo va a sustituir al consumidor medio estadounidense. Sabemos que el alegre consumidor estadounidense ahora lo está pasando mal ahogado por las deudas y ya no puede consumir muchas más exportaciones del resto del mundo. Los campesinos y los trabajadores pobres de China no van a reemplazar ese mercado; simplemente no tienen el dinero suficiente para adquirir exportaciones. En realidad, el único motor de la globalización fueron los EEUU y su clase media que estuvo consumiendo gracias al crédito respaldado por fondos extranjeros, especialmente chinos. Pero esa era ha terminado.
La gran pregunta pues que deben responder es la siguiente: ¿Quién va a ocupar el lugar del consumidor norteamericano? Por el momento no tiene respuesta para ello. Ese es el planteamiento general que no vemos en los periódicos, precisamente porqué hay una falta de análisis de las auténticas causas de la crisis y de la profunda dinámica de funcionamiento del capitalismo que va más allá de la cuestión de si regular o no el capital financiero. La falta de regulación del capital financiero es en realidad la consecuencia de la crisis de sobreproducción en lugar de ser la causa. Hay una total incapacidad por parte del establishment de intelectuales, incluyendo aquéllos que son críticos con el libre mercado, para reconocer el hecho de que la crisis se gestó en la esfera productiva del capitalismo.
Su nuevo libro, Food Wars, establece el vínculo entre la crisis económica y la crisis alimenticia. ¿Cómo se relacionan estas dos crisis?
La crisis en el precio de los alimentos se aceleró entre 2006 y 2008, haciendo que fuese imposible para la gente más pobre procurarse el alimento. Los últimos desarrollos en el mercado capitalista mundial de alimentos causaron pues hambrunas y protestas en todo el mundo. La causa de esa crisis, como han puesto de manifiesto muchas investigaciones, ha sido principalmente la especulación con las mercancías. Es la misma clase de especulación que afectó al mercado inmobiliario anteriormente. Una segunda causa fue que la industria agroalimentaria destinó una parte importante de la superficie y los cultivos de grano para la alimentación a la producción de biocombustibles como fuente alternativa de energía. Estas son dos causas importantes, pero hay un problema más serio y profundo. Los programas de ajuste estructural impuestos a los países endeudados durante las últimas tres décadas destrozaron la capacidad agrícola de esos países, y minaron seriamente sus posibilidades de producir comida. Los programas de ajuste estructural acabaron con los programas gubernamentales que hasta los años setenta fueron esenciales para mantener la producción de alimentos. Hicieron a los países deudores dependientes del mercado capitalista internacional de alimentos.
En los últimos años, hemos visto la aparición de varias crisis entrelazadas. La crisis en los precios de los alimentos ha sido un eslabón más de la crisis global principal: una crisis financiera, de sobreproducción y climática. Hemos visto como los movimientos sociales, incluido el movimiento internacional de granjeros, han adquirido un papel importante en articular una visión distinta sobre cómo la agricultura de esos países debería organizarse. Y hemos visto también como el movimiento ambientalista ha empezado a crear una visión de cómo debemos organizar la economía de una forma que no destruya nuestro planeta.
Mucha gente ha empezado a darse cuenta de la necesidad de un cambio fundamental que rompa esas crisis interconectadas. Parece que los movimientos sociales en este momento no sean demasiado fuertes, ni lo bastante visibles para aprovechar esta crisis del capitalismo global. Sin embargo, hay una tremenda crisis de legitimidad del sistema. No es sólo el convencimiento de que hay que regular el libre mercado, sino que la gente está también preguntándose: ¿es esta la forma de organizar la producción, la forma de organizar nuestras sociedades? Tanto si llamamos a esto una conciencia socialista como una conciencia democrática, en estos momentos la gente está cuestionándose muy seriamente en qué dirección deben avanzar nuestras economías.
Y creo que hay espacio para ese tipo de dudas sobre a dónde deben dirigirse la economía, y para además exigir un mayor control popular de la misma. Los progresistas deberían ir más allá de la mera crítica al neoliberalismo y exigir una mayor y más contundente transformación social que ponga a la gente al frente de la economía. Si no lo hacen, habrá otros que tomen el mando desde la derecha.
Existe un peligro importante en muchos países, que carecen de un liderazgo progresista lo bastante fuerte para imaginar un futuro como ese y encabezar una lucha por alcanzarlo, de modo que la derecha puede aprovecharse de los miedos creados por el caos generado con la crisis financiera y promover soluciones excluyentes o sectarias. Esta es exactamente la coyuntura en la que nos encontramos, donde los progresistas deben tomar el toro por los cuernos, ofrecer una visión de futuro y soluciones acorde con ella, y así conjurar los peligros de la derecha. Realmente creo que el momento presente, en el que bajo el paraguas de la administración Obama el G20 aporta un liderazgo tecnocrático y de corte generalmente socialdemócrata, no va a durar. La situación va a polarizarse. Y sino miren Europa. En las últimas elecciones la izquierda quedó marginada casi en todos los países. Lo que debería ser una crisis que redundase en reforzar la posición y tradiciones de la izquierda, de hecho no lo es. Y ello es muy peligroso. Razón de más pues para esforzarnos en convencer a la gente que el camino a seguir es promover una transformación social o socialista.
Esa es una de las grandes preguntas que el movimiento por la justicia global no ha llegado a responder nunca del todo - ¿cuál es la naturaleza de este otro mundo por el que estamos luchando? ¿Qué piensa usted de la posibilidad de que esta nueva generación se defina como socialista?
Para mi las etiquetas son poco importantes. Si la palabra socialismo se convierte en un freno porqué se asocia al socialismo centralizado burocrático que fracasó en Europa del este, entonces usemos otras palabras como control democrático o economías democráticas. Pero lo verdaderamente importante es que seamos capaces de articular una visión alternativa que se aleje de la actual globalización dirigida por las grandes corporaciones – yo la llamo "de-globalización". Significa básicamente el renacimiento de las economías nacionales y locales, y de la equidad en la distribución de los activos económicos, no sólo por razones de justicia social, sino también por razones económicas, como por ejemplo para conseguir un incremento de la demanda efectiva. Y debemos también impulsar desarrollos de tipo sostenible que tengan en consideración el medio ambiente y la crisis climática. La equidad en la distribución del ingreso y los activos económicos es central para lograr una sensibilidad ecológica sobre la forma en como organizamos nuestras economías.
Y por supuesto, tenemos que lograr mucha más democracia en todos los aspectos de la vida económica. La gente debería poder decidir qué industrias deberían quedarse y cuales marcharse, y cuantos recursos deberían destinarse a la agricultura. Ello no debería dejarse en poder del mercado o de los tecnócratas sino que debería estar sujeto a procesos de decisión democrática. La equidad, el ambientalismo y la democratización son los elementos clave que mucha gente ha estado desarrollando y organizando a lo largo de los últimos cuarenta años. Necesitamos ponerlos en común y presentarlos a las masas de gente que está enfadada y pidiendo soluciones. Nosotros tenemos una alternativa que es muy atractiva. Ese es realmente el tipo de transformación comprehensiva y sistémica que debería tener en mente el movimiento por la justicia global. En muchos sentidos, la fuerza de la anterior etapa vino de la habilidad del movimiento para abordar distintas luchas; ahora es el momento de juntar esas luchas no sólo en términos políticos, sino también en un sentido teórico e ideológico. Llamarlo socialismo, democracia económica, o democracia popular, se trata de etiquetas que son mucho menos importantes que la esencia que hay detrás de ello, que no es más que la gente tenga el control sobre sus vidas y su economía. Ahí es donde de verdad debe encaminarse el movimiento.
En el corazón del movimiento por la justicia global ha estado el proceso del Foro Social. ¿Qué le parece en estos momentos el Foro Social como vehículo para articular un movimiento de esas características?
El Foro Social ha sido un mecanismo muy importante para poner en contacto a la gente, haciendo a los distintos movimientos más conscientes unos de otros, e integrando las distintas cuestiones en liza. Ese es un papel que ha jugado muy importante. Pero ahora creo que debe ir más allá de esa condición. Para mi el Foro Social ya no debería ser solo un lugar para el debate y la discusión, sino también un movimiento, un movimiento político para la acción. Eso no significa que todo el mundo debería ponerse de acuerdo en mil y una cosas, pero hay ciertos principios clave alrededor de los cuales deberíamos organizarnos globalmente: en contra del neoliberalismo, en contra de la OMC, en contra de las guerras en Irak y Afganistán, y en contra de la continua opresión de los palestinos por parte del estado de Israel. Estas son cuestiones fundamentales que pueden poner de acuerdo un movimiento global masivo. Hubo reticencias hacia esta idea en el proceso de desarrollo del Foro Social porqué la gente pensó que debía ser mantenido como un lugar para la discusión, en vez de ser utilizado como una oportunidad para movilizar un movimiento político.
No hay duda de que no podemos escapar de tener que abordar la cuestión del poder. Lo que dijo Hugo Chávez en Caracas en 2006 sigue vigente – ¿qué vamos a hacer respecto al hecho de que hay cosas que deben ser resueltos en el ámbito del poder? Uno no puede solamente discutir esas cosas. Y entonces, ¿cuál es la estrategia para reclamar ese poder? Ese problema no va a desaparecer. Esa es de hecho la gran cuestión que va a jugar el papel clave en discernir si el foro social continuará siendo uno de los principales vehículos para el movimiento progresista. ¿Va a empezar a dejar de ser solamente un sitio para la politización y el intercambio de ideas para convertirse en un movimiento político? Por supuesto va a haber un cierto número de actores que no quieran ir en esa dirección. Pero también habrá gente ilusionada con la idea y que va a decir OK, vamos a dejar de ser una sociedad que debate y ahora se tratará de verdad de un movimiento político dispuesto a juntar las fuerzas necesarias para la transformación social.
¿Qué opina de la creciente militarización de los conflictos económicos en el mundo, especialmente aquellos que implican a los EEUU y China?
Hay un gran peligro de que aumenten los conflictos militares de todo tipo. En los Estados Unidos, a las elites les resulta muy fácil lanzarse a una estrategia militar para defender su posición dominante en el mundo, y especialmente para asegurarse el acceso a los recursos naturales – el petróleo en particular. Y China es claramente el mayor competidor que van a encontrar los EEUU. Hay una buena parte de verdad en la idea de que la política de los EEUU en Oriente Medio está encaminada a contener China. Hay pues una fuerte tendencia de los conflictos relacionados con los recursos naturales a tornarse en guerras. Así que creo que deberíamos prestar especial atención a esta dinámica entre EEUU y China. Hay una parte muy importante de los dirigentes de EEUU vinculados al complejo militar que realmente ven a China como el enemigo. Muchos de nuestros estudios en Focus on the Global South han puesto de manifiesto como todo el planteamiento de transformación de las bases estadounidenses está concebido como una contención estratégica de China. Eso es algo realmente muy peligroso en estos momentos.
La crisis actual hace que la militarización de los conflictos económicos sea mucho más probable. Si estos intentos socialdemócratas de cebar la economía para estabilizar el capitalismo global no surten efecto, existe una posibilidad real de que las potencias imperiales se lancen a una solución militar. Hay que recordar que, durante la década de 1930, la Alemania nazi impulso la militarización en parte para activar los excedentes de capital y mantener el empleo a niveles altos. No digo que eso vaya a pasar de nuevo, pero ciertamente una vez empiecen a fallar los pacíficos métodos keynesianos puede existir una fuerte tentación para países como los EEUU y otras sociedades capitalistas.
La guerra y la militarización son un auténtico peligro debido a la actual crisis. Creo que la lucha por la transformación de la economía está muy vinculada a la lucha por la paz. Por ello el movimiento debe trabajar por una transformación económica progresista de verdad y a la vez oponerse a las continuas aventuras imperiales de los EEUU. En este sentido Afganistán es ahora la clave. Muy en el centro de las exigencias del movimiento debería estar la retirada de los EEUU de Afganistán. Creo que esto va a ser muy importante, porque sería muy difícil para el movimiento pensar que podemos avanzar hacia un cambio en las estructuras y relaciones económicas sin enfrentar y desmantelar el poder militar de los EEUU. Y eso debemos hacerlo ahora. Es por ello por lo que Irak y Afganistán son esenciales para asegurarse de que los EEUU no sean capaces de seguir ejerciendo este tipo de hegemonía política y económica en el futuro.
¿Cuáles son las principales tareas para la izquierda en este momento?
Si vemos a la izquierda como un amplio movimiento por la justicia social, económica y ecológica, entonces tiene varias fortalezas. Especialmente cuando se trate de la cuestión del cambio climático, tenemos una fuerza que puede tener un impacto progresista positivo. Respecto a la transformación social y económica, somos más débiles. Y cuando se trata de la cuestión de la seguridad, la paz y el antiimperialismo, es un ámbito en el que el movimiento contra la guerra se ha debilitado. Pero al mismo tiempo, es importante darse cuenta que el miedo a levantar ese movimiento de nuevo está tornando a los EEUU mucho más cautos.
Creo pues que ahora mismo tenemos que hacer 3 cosas. Primero deberíamos articular una posición muy sólida sobre la crisis climática y apuntar a EEUU como el principal criminal ambiental. Debemos exigir fuertes compromisos para la reducción de gases de efecto invernadero. Eso es a lo que los EEUU deberían ser obligados en la cumbre de Copenhagen. Segundo, debemos agarrar esta crisis económica y llamarla por su nombre – una crisis del capitalismo – y movilizar a la gente alrededor de una visión de futuro socialista, democrática o de economía popular. Y tercero, debemos movilizarnos para sacar a los EEUU de Irak y Afganistán. Estas son tres grandes tareas para llevar a cabo.
Debemos ponernos en marcha de nuevo para reconstituir y llevar al movimiento por la justicia global a donde estaba a finales de los noventa, e impulsarlo más allá. Creo que ello es posible. Mi impresión es que hay mucha confusión y miedo y una cierta constatación de que algunas cosas están fracasando. Debemos tener el coraje de nuestras convicciones así como ejercitar nuestra imaginación política para articular la clase de visión comprehensiva que en estos momentos va a movilizar a la gente, especialmente a los jóvenes, a lo largo de todo el mundo. Ahí es donde reside la fuerza para revitalizar una amplia izquierda. En términos globales, hay una gran masa de gente, joven y vieja, de distintas clases, que espera ser movilizada. Mejor que contemos con ellos, porqué de lo contrario otras indeseables fuerzas de la derecha sí van a hacerlo. Así como la naturaleza aborrece el vacío, lo mismo hacen la historia y la política. Debemos tener esa sensación de urgencia y compromiso que nos permita llenar ese vacío.
Walden Bello, profesor de ciencias políticas y sociales en la Universidad de Filipinas (Manila), es miembro del Transnational Institute de Amsterdam y presidente de Freedom from Debt Coalition, así como analista sénior en Focus on the Global South.
Traducción para www.sinpermiso.info: Xavier Fontcuberta i Estrada
Entrevista con Daniel Bensaïd publicada por Marianne2.fr un día después de su muerte.
Diego L. Sanromán | Multitud
Daniel Salvatore Schiffer: Su última obra, titulada Prenons parti [Tomemos partido] y coescrita con Olivier Besancenot, se revela, más que como un simple manifiesto, como un auténtico programa político para el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA), nacido, hace apenas unos meses, de las cenizas de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), uno de cuyos padres fundadores fue Alain Krivine.
Daniel Bensaïd: En efecto. Este libro, contra lo que su título –Tomemos partido- podría hacer pensar, no quiere ser el manifiesto del Nuevo Partido Anticapitalista, sino una reflexión sobre lo que podría ser, a la luz de la situación actual, el socialismo del siglo XXI. Dicho análisis es el de dos miembros de la LCR, Olivier Besancenot y yo mismo, en vísperas de su disolución.
DSS: ¿Cuál es la tesis de partida?
DB: En el diagnóstico, sombrío, no hay lugar para equívocos: el capitalismo está, tal como lo prueba de forma dramática la crisis actual, gravemente enfermo. Los anticapitalistas no son los únicos, ni mucho menos, que lo constatan. Los defensores del nuevo orden mundial –políticos, tecnócratas, burócratas, banqueros, patrones, brokers y otros especuladores-, que hasta hace poco se deslomaban por mostrarnos las virtudes de la economía de mercado, lo reconocen también. Porque el mundo en su globalidad ha entrado en recesión –es un hecho objetivo, que ya nadie niega, ni siquiera los partidos de derechas- desde el último otoño. Pero esta crisis, por muy planetaria que sea, se revela trágica, sobre todo, para las clases sociales más desfavorecidas: los trabajadores, los obreros, los jubilados, los parados, los estudiantes… para familias enteras que no saben, hasta tal punto están sobre-endeudadas en ocasiones, cómo llegar a fin de mes. Son ellas las que pagan el precio más alto, mientras los grandes patrones y otros financieros continúan llenándose los bolsillos gracias a sus “paracaídas dorados”, por esta debacle del capitalismo, cuyas crisis son endémicas: un sistema, en esencia, tan desigual como injusto puesto que está fundado sobre el máximo beneficio, aun a costa de los económicamente más débiles. ¡Es algo que resulta escandaloso, chocante para el ciudadano medio!
DSS: ¿Teme una explosión social? ¿Una sublevación popular? Algunos, también desde la derecha, hablan incluso de clima “insurreccional”, y hasta “revolucionario”.
DB: Está claro que el descontento se extiende cada día que pasa, que crece la exasperación. Y que puede rugir, con más fuerza aún, en la base de la sociedad. El paro aumenta. La incertidumbre por el mañana, la angustia por perder el empleo, incluso la desesperación, son cada vez más profundas. Estamos al borde de la catástrofe. Los sindicatos cada vez tienen más dificultades para contener a sus tropas durante las manifestaciones, para frenar una posible explosión de violencia. Los conflictos sociales cada vez son más numerosos y tensos. Y no resulta raro ver, hoy en día, a patrones secuestrados por sus empleados cuando las fábricas amenazan cierre. Pero lo peor es que, en la cumbre de las jerarquías capitalistas, en las altas esferas económicas y políticas, los estrategas del capital no se ponen de acuerdo para encontrar una solución a esta crisis, un remedio al malestar creciente, al empobrecimiento de las masas populares. Al contrario. En Francia, por ejemplo, el presidente Nicolas Sarkozy y el Medef, organización que agrupa a las grandes empresas y que está presidida por Laurence Parisot, continúan, gracias al blindaje financiero del que disfruta una pequeña cantidad de privilegiados, alimentando la miseria social. De ahí, cada vez más numerosas, las reivindicaciones salariales y, sobre todo, las convocatorias de huelga… hasta la huelga general, que podría paralizar todo el país.
DSS: En su libro oponen, a estas convocatorias de huelga [préavis de grève], la convocatoria del sueño [préavis de rêve]. Ciertamente, la expresión es bonita. Pero ¿qué se quiere decir concretamente con este simpático juego de palabras? Pues, por muy revolucionario que sea el actual clima social, hoy en día nos encontramos lejos, hasta tal punto el mundo contemporáneo se reconoce desencantado, de esa atmósfera de sueño –todo el mundo recuerda los eslóganes: “bajo los adoquines, la playa” o “prohibido prohibir”- que presidió la protesta de Mayo del 68, precisamente de la cual salió, con Alain Krivine a la cabeza por entonces, la LCR.
DB: Lo que Olivier Besancenot y yo hacemos en nuestro libro es tomar partido contra el capitalismo: ¡queremos derribarlo! Y esto con el fin de construir una nueva sociedad, solidaria y democrática. Estamos decididos a no sufrir más, a reagruparnos en torno a una fuerza social real, a inventar un proyecto de sociedad tan revolucionario como inédito, a construir un auténtico partido político. De ahí, precisamente, el título de nuestro libro, Tomemos partido: el partido de la lucha… de la lucha de clases. Pues es a todos aquellos que todavía quisieran creer en ello, a pesar de las enormes dificultades que hay que superar, a quienes dirigimos un mensaje de esperanza, realista y no utópico, en suma.
DSS: ¿Es eso, en su opinión, el socialismo del siglo XXI?
DB: Sí. Lo que queremos es revolucionar la sociedad en su conjunto… romper el círculo vicioso de la dominación… hacer que eclosione una sociedad sin violencias… acabar con las discriminaciones, la injusticia y la desigualdad… que uno no pierda su vida para ganársela… revolucionar el trabajo… construir una sociedad solidaria, basada en la solidaridad y no en la caridad… instaurar una democracia realmente participativa… radicalizar, en cierto modo, la democracia.
DSS: ¿Cómo? ¿Sobre qué bases socio-económicas? ¿Y a partir de qué programa político? Pues el comunismo, ya sea trotskista (posición que usted reivindica) o marxista-leninista, también mostró sus límites en el pasado, por no hablar de sus atrocidades (véase el GULAG, tal como lo mostró Solyenitzin.
DB: Justamente, lo que nosotros queremos es militar de otra manera, sin los abusos de poder de antaño. Pues, conscientes de nuestros errores del pasado, hemos hecho nuestra autocrítica, si bien el trotskismo no tiene nada que ver con el marxismo-leninismo. Lo que, por otro lado, también preconizamos es una izquierda que, al contrario que el actual Partido Socialista Francés, no se disculpe, víctima de no se sabe que absurdo complejo ideológico, por ser anticapitalista. Lo que deseamos, concretamente, es una democracia autogestionaria: reapropiarnos de las riquezas, retomar el control. A esto añadimos una alternativa económica: ni dictadura del mercado, ni despotismo burocrático. Estamos a favor de una lógica del bien común, que abarque los servicios públicos, empleo incluido. También queremos prohibir los despidos, aumentar los salarios y los mínimos sociales. También la industria automovilística debería estar bajo control público, así como las telecomunicaciones, los transportes colectivos (que quisiéramos gratuitos, dado el coste del petróleo) y, sobre todo, la vivienda… ¡un tejado para todo el mundo!
DSS: La ecología parece ocupar igualmente un lugar preponderante en el seno de su programa político…
DB: ¡Exacto! En el plano ecológico, el estado de nuestro planeta nos preocupa en sumo grado. De ahí una alternativa “ecosocialista”. La salud del planeta Tierra es, para nosotros, una prerrogativa que ha de someterse a una vigilancia estricta. Así, el agua, de la que los países del hemisferio sur tienen tanta necesidad, es, para nosotros, un bien común: un bien no privatizable, ¡un bien de la humanidad!
DSS: Para “cambiar el mundo”, tal como escriben ustedes, preconizan igualmente lo que llaman un “nuevo internacionalismo”. ¿Qué tiene este internacionalismo de radicalmente diferente del mundialismo, ese otro término propio del capitalismo, de la globalización?
DB: Lo que hay de aberrante, e incluso de contradictorio, en este sistema es que los responsables de los dos principales organismos financieros mundiales, símbolos del capitalismo multinacional, son, paradójicamente, socialistas… y, por añadidura, franceses: Dominique Strauss-Kahn, del FMI (Fondo Monetario Internacional) y Pascal Lamy, de la OMC (Organización Mundial de Comercio). La primera de las prioridades de este nuevo internacionalismo que reclamamos desde el NPA es la anulación de la deuda de los países del Tercer Mundo, que sirve de medio de chantaje para perpetuar el círculo vicioso de la dependencia energética, tecnológica, alimentaria y cultural. La condonación de la deuda no sería, por otra parte, más que la abolición de una forma contemporánea, completamente capitalista e inherente al liberalismo económico, de esclavitud. La segunda prioridad es una revolución agraria. La tercera está relacionada con la política de migración solidaria. Esto es, precisamente, el movimiento altermundialista: un momento de la removilización social contra la globalización mercantil. A lo que aspiramos, pues, es a la fundación de un nuevo partido de la izquierda anticapitalista europea: una nueva izquierda, radical, en algún lugar del mundo. ¡Ésta es nuestra “convocatoria del sueño”!
Traducción del francés: Diego L. Sanromán.
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En el comienzo de un largo viaje. Crepúsculo del capitalismo, nostalgias, herencias, barbaries y esperanzas a comienzos del siglo XXI.
Jorge Beinstein
Desde el inicio de 2009 Ben Bernanke señalaba que antes del fin de ese año comenzarían a verse síntomas claros de superación de la crisis y hacia el mes de agosto anunció que lo peor de la recesión ha quedado atrás (1). Antes de que estallara la bomba financiera en septiembre de 2008 Bernanke pronosticaba que dicho estallido nunca iba a ocurrir, y cuando finalmente ocurrió su nuevo pronóstico era que en poco tiempo llegaría la recuperación. ahora el Presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos ha decidido no esperar más y le anuncia al mundo el comienzo del fin de la pesadilla.
No ha sido el único en hacerlo. una apabullante campaña mediática ha venido utilizando algunas señales aisladas para imponer esa idea. Así fue como el renacimiento de la burbuja bursátil global desde mediados de marzo fue presentada como un síntoma de mejoría económica general, una nube de expertos nos explicó que la euforia de la Bolsa estaba anticipando el fin de la recesión.
En realidad las inyecciones masivas de dinero de los gobiernos de las grandes potencias económicas beneficiando principalmente al sistema financiero generaron enormes excedentes de fondos que, en condiciones de enfriamiento generalizado de la producción y el consumo, encontraron en los negocios bursátiles un espacio favorable para rentabilizar sus capitales.
Jugando al alza de los valores de las acciones empujaban hacia arriba sus precios lo que a su vez incitaba a invertir más y más dinero en la Bolsa. A esto debemos agregar que el motor de la euforia bursátil mundial, la bolsa de los Estados Unidos, además del dinero derivado de los salvatajes locales, ha estado recibiendo importantes flujos de fondos especulativos externos que aprovechando la persistente caída del dólar se precipitaron a comprar acciones baratas y en alza.
Se repitió así la secuencia especulativa de fines de los años 1990 y de 2007 pero con una diferencia decisiva: el contexto de la burbuja actual no es el crecimiento de la economía sino la recesión (o en el mejor de los casos el estancamiento). Las burbujas anteriores (bursátiles, inmobiliarias, comerciales, etc.) interactuaban positivamente con el resto de las actividades económicas; las alzas en los precios de las acciones o de las viviendas alentaban el consumo y la producción y, a su vez, estos crecimientos generaban fondos que en buena medida se volcaban hacia los negocios especulativos, produciéndose así una suerte de circulo virtuoso especulativo-consumista-productivo de carácter global en última instancia perverso, destinado a mediano plazo al desastre pero que causaba prosperidad en el corto plazo.
Por el contrario la burbuja bursátil de 2009 contrasta con bajos niveles de consumo e inversiones productivas y altos niveles de desocupación. Los excedentes de capitales bloqueados por una economía productiva declinante consiguen beneficios en la especulación financiera, lo que se produce entonces gracias a los fabulosos salvatajes financieros de los gobiernos es un circulo vicioso basado en la especulación financiera y el crecimiento débil o negativo.
En el caso del gobierno norteamericano este efecto negativo fue suavizado a través de enormes subsidios que consiguieron apuntalar algunos consumos y de ese modo desacelerar primero y más adelante revertir la curva descendente del Producto Interior Bruto. A las fuertes caídas del último trimestre de 2008 y del primero de 2009 le sucedió un descenso suave en el segundo trimestre y un crecimiento en el tercero empujado por los subsidios gubernamentales para la compra de automóviles y viviendas más los gastos militares, pero detrás de esa efímera recuperación aparece la expansión desenfrenada del déficit fiscal y del endeudamiento público.
Es evidente que la economía norteamericana no sale de la trampa de la decadencia, los alivios transitorios, las tentativas de recuperación, los crecimientos drogados fortalecen, recomponen los mecanismos parasitarios que la han llevado al desastre actual. Y el hundimiento del imperio (del centro articulador del mundo capitalista) arrastra al conjunto del sistema mundial.
Ahora, hacia fines de 2009, nos encontramos a la espera de una próxima segunda caída recesiva (el año 2010 podría ser el período de dicha catástrofe) seguramente mucho más fuerte que la desatada en el último trimestre de 2008. Los salvatajes financieros globales de 2008-2009 desaceleraron la caída económica pero generando enormes déficits fiscales en las potencias centrales que las coloca ante graves amenazas inflacionarias y de debilitamiento extremo en la capacidad de pago de sus Estados, cuya generosidad fiscal (hacia las grandes empresas y las instituciones financieras) no consiguió generar el ansiado despegue de la inversión y el consumo que anunciaban sus dirigentes.
Según ellos ese prometido golpe de demanda debería producir la reactivación durable de la economía mundial y en consecuencia la reducción de los déficits, la anulación del peligro hiper-inflacionario, etc. Apenas lograron modestas reactivaciones de ciertos consumos, algunas ilusiones estadísticas (crecimientos del PIB, etc.) y más parasitismo. El fracaso es evidente, lo que no impide que vuelvan una y otra vez a aplicar sus inútiles medicinas intervencionistas (en una curiosa combinación ideológica de neoliberalismo y neokeynesianismo financiero), lo harán hasta que se les agoten los recursos, prisioneros de la locura general del sistema. En sus cerebros no entra la realidad del violento cambio de época que ha convertido en obsoletos sus viejos instrumentos.
Peor aún, no se trata solo de una crisis económica. Otras crisis están a la vista y en cualquier momento podrían golpear con fuerza a un sistema global muy frágil, entre ellas debemos destacar a las crisis energética y alimentaria (que se hicieron presentes durante el año 2008). O a la degradación del complejo militar-industrial de los Estados Unidos involucrando al conjunto de aparatos militares de la OTAN empantanados en las guerras de Irak y Afganistán-Pakistán, sumergido en una catastrófica crisis de percepción: la sorprendente resistencia de esos pueblos periféricos desborda su capacidad de comprensión de la realidad, se repite a niveles mucho más elevados el efecto Vietnam o el desconcierto de Hitler ante la avalancha soviética.
También es necesario mencionar a las crisis urbana y ambiental que junto a la declinación de valores morales y culturales, de creencias sociales, van ahogando gradualmente a los paradigmas decisivos del mundo burgués, desordenando, deteriorando a los sistemas políticos, a las estructuras de innovación productiva, a los mecanismos de manipulación mediática.
En suma, nos encontramos ante la apariencia de una convergencia de numerosas crisis. En realidad se trata de una única crisis gigantesca, con diversos rostros, de dimensión (planetaria) nunca antes vista en la historia, su aspecto es el de un gran crepúsculo que amenaza prolongarse durante un largo período.
1968-2007: la etapa preparatoria
La crisis actual ha tenido un largo período de gestación (aproximadamente entre 1968 y 2007), durante el cual se desarrolló una crisis crónica de sobreproducción que fue acumulando parasitismo y depredación del ecosistema. El proceso de esas cuatro décadas puede ser interpretado como una postergación del desastre gracias a la expansión financiera-militar (centrada en los Estados Unidos), la integración periférica de mano de obra industrial barata (China, etc.), la depredación acelerada de recursos naturales (en especial los energéticos no renovables) y el pillaje financiero de una amplio abanico de países subdesarrollados. También puede ser visto bajo la forma de una fuga hacia adelante del sistema impulsada por sus grandes motores parasitarios.
Ambas visiones deberían ser integradas utilizando el concepto de capitalismo senil (2), es decir de un fenómeno de envejecimiento avanzado del sistema que despliega todo su complejo instrumental anti-crisis acumulado en una larga historia bisecular pero que sin embargo no puede impedir el agravamiento de sus enfermedades, su decadencia.
La expansión del parasitismo y la declinación de la dinámica productiva global constituyen procesos estrechamente vinculados: desde mediados de los años 1970 las tasas de crecimiento del Producto Bruto Mundial se movieron de manera irregular en torno de una línea descendente mientras que la especulación financiera se expandía a un ritmo vertiginoso.
Si observamos el comportamiento de las tres economías centrales: los Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, constataremos que a lo largo de las tres últimas décadas la caída de sus tasas de crecimiento del capital neto (la tasa de acumulación) contrastó con el aumento de los beneficios empresariales, la clave del fenómeno está en la creciente orientación del conjunto de esas economías hacia la especulación financiera (3). La hipertrofia financiera fue a la vez causa y efecto de la decadencia productiva; la desaceleración de la llamada economía real generaba fondos ociosos que eran derivados hacia la especulación como vía de salida para rentabilizar el capital, en consecuencia dichas actividades se expandían absorbiendo capitales disponibles, dominando con su subcultura virtualista del beneficio inmediato a la totalidad del sistema, degenerándolo, haciéndole perder dinamismo. Un estudio riguroso del fenómeno demuestra que no existen dos esferas opuestas una financiera y otra productiva con comportamientos diferenciados, por el contrario nos encontramos ante un único espacio de negocios fuertemente interrelacionados, muchas veces con operadores económicos combinando ambas actividades. Desde el punto de vista macroeconómico no es posible describir sus trayectorias sin integrarlas en una dinámica capitalista común apuntando hacia la maximización de los beneficios.
Por su parte el Complejo Militar-Industrial norteamericano sufrió un golpe muy duro al ser derrotado en Vietnam a mediados de los años 1970, pero las necesidades estructurales del capitalismo le dieron nuevo impulso y realizó un enorme salto cuantitativo al comenzar la década de los 1980 con el mega programa militar del presidente Reagan. Luego pareció quedar bloqueado al ganar los Estados Unidos la Guerra Fría a comienzos de los 1990. ¿Como legitimar aumentos de gastos cuando había desaparecido el enemigo?, sin embargo al concluir esa década el Imperio había podido fabricar un extraño “enemigo” que permitió una nueva expansión militarista.
Se trató del “terrorismo internacional”, un contrincante difuso, altamente virtual, justificación de una prolongada aventura colonial en Eurasia, tratando de controlar la franja territorial que se extiende desde los Balcanes hasta Pakistán, atravesando Irak, Irán, los países del Asia Central, en cuyo corazón (alrededor del Golfo Pérsico y la Cuenca del Mar Caspio) se encuentra cerca del 70 % de los recursos petroleros del planeta.
La victoria en esa guerra le habría permitido al Imperio acorralar a Rusia y a China y asegurar la fidelidad de su gran aliado estratégico: la Unión Europea, consolidando así su hegemonía, imponiendo condiciones financieras y comerciales muy duras al resto del mundo ya que la economía imperial declinante necesitaba dosis crecientes de riquezas externas para sobrevivir.
Como en el pasado se conjugaron las necesidades internas propias de la reproducción de la economía norteamericana (donde los gatos militares cumplen un rol decisivo) con la necesaria reproducción de la explotación imperialista. En ese sentido no se trató de un fenómeno nuevo; en los años 1930 los gastos militares les permitieron a los Estados Unidos salir de la recesión y al mismo tiempo emerger como la gran superpotencia capitalista después de la Segunda Guerra Mundial, luego más de cuarenta años de Guerra Fría constituyeron una importante contribución al crecimiento de su Producto Interior Bruto, superando diversas amenazas recesivas (hacia fines de los años 1940, a comienzos de los años 1980, etc.). Lo novedoso de la última militarización (a partir del final de la década de los 1990) estuvo dado por la extrema deformación parasitaria de la sociedad imperial lo que significó el desarrollo de una etapa radicalmente diferente de todas las anteriores.
Declinación del centro del mundo
Es necesario constatar que nos encontramos ante la declinación del centro del mundo, los Estados Unidos, y que esa decadencia no se corresponde con el ascenso de ningún otro centro imperialista mundial de reemplazo. Las otras grandes potencias (Unión Europea, Japón, Rusia, China) se encuentran todas embarcadas en el mismo buque global a la deriva.
Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial el capitalismo se estructuró en torno de los Estados Unidos, espacio fundamental de todos los negocios (productivos, financieros, mediáticos, etc.). Su degradación desde comienzos de los años 1970 y su descenso actual expresa un mal universal- El parasitismo estadounidense no ha sido otra cosa que su manifestación específica, central, acelerada por la crisis crónica global de sobreproducción (incluidos los seudo milagros como la expansión china, el renacimiento ruso o la integración europea).
El parásito norteamericano consumía por encima de su capacidad productiva porque las economías de Europa, China, Japón, etc., necesitaban venderle sus bienes y servicios, invertir sus excedentes financieros. Se trató de una interdependencia cada vez más profunda, se la llamó “globalización” y la propaganda neoliberal la describió como una suerte de etapa superior del capitalismo, superadora positiva del sistema vigente entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y la crisis de los años 1970.
Fue construida la imagen idílica de un capitalismo transnacional liberado de la tutela de los grandes estados nacionales y creciendo indefinidamente en torno de los círculos virtuosos interrelacionados de la revolución tecnológica, la expansión del consumo y de las finanzas globales, en realidad lo que se impuso fue un capitalismo global completamente hegemonizado por los negocios financieros y articulado en torno de un gran centro imperialista con claros síntomas de decadencia, acumulando deudas públicas y privadas, externas e internas, cada vez más dependiente de sus periferias desarrolladas y subdesarrolladas.
Sería un grueso error señalar al fenómeno parasitario como a un hecho específico, exclusivo de la sociedad norteamericana, deberíamos entenderlo como un proceso mundial. La financiarización, la proliferación de redes mafiosas y negocios gangsteriles (como el tráfico de drogas, la prostitución, los saqueos de empresas públicas periféricas, etc.) atraviesa a todas las elites capitalistas de los países centrales y produjo una rápida reconversión-degradación de numerosas burguesías del llamado mundo subdesarrollado transformadas en auténticas lumpen-burguesías periféricas.
Podría decirse que el caso chino es la excepción pero no es así, China es una gran exportadora industrial pero acumula fabulosos excedentes financieros, cumple un rol muy importante en los negocios especulativos mundiales, sus elites dirigentes son altamente corruptas y en última instancia su industrialización es completamente funcional a la reproducción del capitalismo finananciarizado global, especialmente del desarrollo mas reciente de la economía norteamericana suministrándole mercancías baratas y acumulando a cambio dólares, bonos del tesoro y otros papeles. De ese modo la elite china participa activamente en la fiesta parasitaria global, forma parte del restringido club de los ricos del mundo (su base social de obreros y campesinos forma parte de la masa proletaria universal de pobres, oprimidos y explotados).
Por otra parte la realidad de la crisis desmiente las fantasías de los “desacoples” nacionales o regionales respecto del hundimiento de los Estados Unidos, muestra por el contrario la desesperación de las otras grandes potencias ante la declinación de su espacio central de negocios.
Lo que estamos presenciando no es el reemplazo de la unipolaridad por alguna forma de multipolaridad eficaz, por un reparto completo del mundo entre potencias centrales, sino su desplazamiento paulatino por un proceso de despolarización donde se van abriendo múltiples espacios en los que los controles imperialistas (norteamericanos, europeos u otros) se están aflojando, es decir donde la articulación capitalista del mundo se debilita al ritmo de la crisis. Y los antecedentes históricos (sobre todo si pensamos en lo que ocurrió a partir de la Primera Guerra Mundial) señalan que si eso ocurre, si la jerarquía mundial del capitalismo (económica, política, cultural, militar) entra en crisis entonces irrumpen las condiciones objetivas y subjetivas para las rebeliones de las víctimas del sistema.
No se trata de un proceso ordenado, incluye tentativas de redespliegue imperialista, de reconversión estratégica de los mecanismos de dominación (como el actualmente en curso en los Estados Unidos bajo la presidencia de Barak Obama), de aprovechamientos por parte de otras grandes potencias que tratan de apropiarse de espacios donde el poder imperial norteamericano se ha debilitado, de autonomizaciones periféricas a veces exitosas y otras muy embrolladas y condenadas al fracaso. Cuando ciertos gurús occidentales muestran su preocupación ante el posible desarrollo de lo que califican como despolarización caótica (4) están expresando un gran miedo universal, consciente o inconsciente, frente a la perspectiva de la reaparición del odiado fantasma anticapitalista, varias veces declarado muerto y exorcizado, pero siempre amenazante.
De las crisis de sobreproducción a la crisis general de subproducción (agotamiento de la civilización burguesa)
El desenlace de 2007-2008, inicio del largo crepúsculo del sistema, no constituyó ninguna sorpresa, estaba escrito en los avatares de la crisis-controlada de las últimas cuatro décadas. Más aún, es posible detectar caminos, procesos que a lo largo de cerca de dos siglos recorren toda la historia del capitalismo industrial desembocando ahora en su declinación general, gérmenes de parasitismo anunciadores de la futura decadencia presentes desde el nacimiento del sistema, durante su expansión juvenil y mucho más en su madurez.
La sucesión de las crisis de sobreproducción en el capitalismo occidental durante el siglo XIX no marcó un sencillo encadenamiento de caídas y recuperaciones a niveles cada vez más altos de desarrollo de fuerzas productivas. Luego de cada depresión el sistema se recomponía pero acumulando en su recorrido masas crecientes de parasitismo.
El cáncer financiero irrumpió triunfal entre fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX y obtuvo el control absoluto del sistema siete u ocho décadas después, pero su desarrollo había comenzado mucho tiempo antes, financiando a estructuras industriales y comerciales cada vez más concentradas y a los estados imperialistas donde se expandían las burocracias civiles y militares. La hegemonía de la ideología del progreso y del discurso productivista sirvió para ocultar el fenómeno, instaló la idea de que el capitalismo a la inversa de las civilizaciones anteriores no acumulaba parasitismo sino fuerzas productivas que al expandirse creaban problemas de inadaptación superables al interior del sistema mundial, resueltos a través de procesos de “destrucción-creadora”. El parasitismo capitalista a gran escala cuando se hacía evidente era considerado como una forma de “atraso” o una “degeneración” pasajera en la marcha ascendente de la modernidad.
Dicha marea ideológica atrapó también a buena parte del anticapitalismo (en última instancia “progresista”) de los siglos XIX y XX, convencido de que la corriente imparable del desarrollo de las fuerzas productivas terminaría por enfrentar al bloqueo de las relaciones capitalistas de producción, saltando por encima de ellas, aplastándolas con una avalancha revolucionaria de obreros industriales de los países más desarrollados a los que seguirían los llamados “países atrasados”. La ilusión del progreso indefinido (más o menos turbulento) ocultó la perspectiva de la decadencia, de esa manera dejó a medio camino al pensamiento crítico, le quitó radicalidad con consecuencias culturales negativas evidentes para los movimientos de emancipación de los oprimidos del centro y de la periferia.
Por su parte el militarismo moderno hunde sus raíces en el siglo XIX occidental, desde las guerras napoleónicas, llegando a la guerra franco-prusiana hasta irrumpir en la Primera Guerra Mundial como “Complejo Militar-Industrial”. Fue percibido en un comienzo como un instrumento privilegiado de las estrategias imperialistas y más adelante como reactivador económico del capitalismo. Solo se veía un aspecto del problema pero se ignoraba o subestimaba su profunda naturaleza parasitaria, el hecho de que detrás del monstruo militar al servicio de la reproducción del sistema se ocultaba un monstruo mucho más poderoso a largo plazo, consumidor improductivo, multiplicador de desequilibrios, de irracionalidad en el sistema de poder.
Actualmente el Complejo Militar-Industrial norteamericano (en torno del cual se reproducen los de sus socios de la OTAN) gasta en términos reales más de un billón (un millón de millones) de dólares (5), contribuye de manera creciente al déficit fiscal y por consiguiente al endeudamiento del Imperio (y a la prosperidad de los negocios financieros beneficiarios de dicho déficit). Su eficacia militar es declinante pero su burocracia es cada vez mayor, la corrupción ha penetrado en todas sus actividades, ya no es el gran generador de empleos como en otras épocas, el desarrollo de la tecnología industrial-militar ha reducido significativamente esa función. La época del keynesianismo militar como eficaz estrategia anti-crisis pertenece al pasado (6).
Presenciamos en los Estados Unidos la integración de negocios entre la esfera industrial-militar, las redes financieras, las grandes empresas energéticas, las camarillas mafiosas, las “empresas” de seguridad y otros actividades muy dinámicas conformando el espacio dominante del sistema de poder imperial.
Tampoco la crisis energética en torno de la llegada del “PeakOil” (la franja de máxima producción petrolera mundial a partir de la cual se desarrolla su declinación) debería ser restringida a la historia de las últimas décadas, es necesario entenderla como fase declinante del largo ciclo de la explotación moderna de los recursos naturales no renovables. Desde el comienzo del capitalismo industrial que pudo realizar su despegue y posterior expansión gracias a esos insumos energéticos abundantes, baratos y fácilmente transportables desarrollando primero el ciclo del carbón bajo hegemonía inglesa en el siglo XIX y luego el del petróleo bajo hegemonía norteamericana en el siglo XX.
Ese ciclo energético bisecular condicionó todo el desarrollo tecnológico del sistema y expresó, fue la vanguardia de, la dinámica depredadora del capitalismo extendida al conjunto de recursos naturales y del ecosistema en general.
Lo que durante casi dos siglos fue considerado como una de las grandes proezas de la civilización burguesa, su aventura industrial y tecnológica, aparece ahora como la madre de todos los desastres, como una expansión depredadora que pone en peligro la supervivencia de la especie humana que la había desatado.
En síntesis, el desarrollo de la civilización burguesa durante los dos últimos siglos (con raíces en un pasado occidental mucho más prolongado) ha terminado por engendrar un proceso irreversible de decadencia, la depredación ambiental y la expansión parasitaria, estrechamente interrelacionadas, están en la base del fenómeno.
La dinámica del desarrollo económico del capitalismo marcada por una sucesión de crisis de sobreproducción constituye el motor del proceso depredador-parasitario que conduce inevitablemente a una crisis prolongada de subproducción. Desde una mirada superficial se podría concluir que dicha crisis ha sido causada por factores exógenos al sistema: perturbaciones climáticas, escasez de recursos energéticos, etc., que bloquean o incluso hacen retroceder al desarrollo de las fuerzas productivas. Sin embargo una reflexión más rigurosa nos demuestra que la penuria energética y la degradación ambiental son el resultado de la dinámica depredadora del capitalismo obligado a crecer indefinidamente para no perecer, aunque precisamente dicho crecimiento termina por destruir al sistema.
Existe una interrelación dialéctica perversa entre la expansión de la masa global de ganancias, su velocidad creciente, la multiplicación de las estructuras burocráticas civiles y militares de control social, la concentración mundial de ingresos, el ascenso de la marea parasitaria y la depredación del ecosistema.
Las revoluciones tecnológicas del capitalismo han sido en apariencia sus tablas de salvación, y lo han sido durante mucho tiempo incrementando la productividad industrial y agraria, mejorando las comunicaciones y transportes, etc., pero en el largo plazo histórico, en el balance de varios siglos constituyen su trampa mortal: terminan por degradar el desarrollo que han impulsado al estar estructuralmente basadas en la depredación ambiental, al generar un crecimiento exponencial de masas humanas súper explotadas y marginadas.
La cultura técnica de la civilización burguesa se apoya en un doble combate: el del hombre contra la “naturaleza” (el contexto ambiental de su vida) convertida en objeto de explotación, realidad exterior y hostil a la que es necesario dominar, devorar, y en consecuencia del hombre (burgués) contra el hombre (explotado, dominado) convertido en objeto manipulable.
El progreso técnico integra así el proceso de auto destrucción general del capitalismo en la ruta hacia un horizonte de barbarie, esta idea va mucho más allá del concepto de bloqueo tecnológico o de “limite estructural del sistema tecnológico” tal como fue formulado por Bertrand Gille (7). No se trata de la incapacidad de sistema tecnológico de la civilización burguesa para seguir desarrollando fuerzas productivas sino de su alta capacidad en tanto instrumento de destrucción neta de fuerzas productivas.
En síntesis, la historia de las crisis de sobreproducción concluye con una crisis general de subproducción, como un proceso de destrucción, de decadencia sistémica en el largo plazo. Esto significa que la superación necesaria del capitalismo no aparece como el paso indispensable para proseguir “la marcha del progreso” sino en primer lugar como tentativa de supervivencia humana y de su contexto ambiental.
El proceso de decadencia en curso debe ser visto como la fase descendente de un largo ciclo histórico iniciado hacia fines del siglo XVIII (8) que contó con dos grandes articuladores hoy declinantes: el ciclo de la dominación imperialista anglo-norteamericano (etapa inglesa en el siglo XIX y norteamericana en el siglo XX) y el ciclo del estado burgués desde su etapa ?liberal industrial? en el siglo XIX, pasando por su etapa intervencionista productiva (keynesiana clásica) en buena parte del siglo XX para llegar a su degradación neoliberal a partir de los años 1970-1980.
En fin, es necesario señalar que la convergencia de numerosas crisis mundiales puede indicar la existencia de una perturbación grave pero no necesariamente el despliegue de un proceso de decadencia general del sistema. La decadencia aparece como la última etapa de un largo súper ciclo histórico, su fase declinante, su envejecimiento irreversible (su senilidad), el agotamiento de sus diversas funciones. Extremando los reduccionismos tan practicados por las “ciencias sociales” podríamos hablar de “ciclos” energético, alimentario, militar, financiero, productivo, estatal, etc., y así describir en cada caso trayectorias que despegan en Occidente entre fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX con raíces anteriores e involucrando espacios geográficos crecientes hasta asumir finalmente una dimensión planetaria y luego declinar cada uno de ellos. La coincidencia histórica de todas esas declinaciones y la fácil detección de densas interrelaciones entre todos esos ciclos nos sugieren la existencia de un único súper ciclo que los incluye a todos. Dicho de otra manera, la hipótesis es que se trata del ciclo de la civilización burguesa que se expresa a través de una multiplicidad de aspectos (productivo, moral, político, militar, ambiental, etc.).
Nostalgias, herencias y esperanzas
En la izquierda pululan los nostálgicos del siglo XX que es presentado como un período de grandes revoluciones socialistas y antiimperialistas, desde la revolución rusa hasta la victoria vietnamita pasando por la revolución china, las victorias anticolonialistas en Asia y África, etc. Frente a esa sucesión de olas revolucionarias lo que llegó después, en las últimas décadas del siglo XX, aparece como una desgracia.
Aunque también es posible mirar a ese “periodo maravilloso” como a una sucesión de desilusiones, de tentativas liberadoras fracasadas. Además las esperanzas (acunadas desde mediados del siglo XIX) en victorias proletarias en el corazón del mundo burgués, en la Europa más desarrollada e incluso en la neo-Europa norteamericana, los Estados Unidos, nunca se concretaron. El peso cultural del capitalismo generando barbaries fascistas o “civilizadas” integraciones keynesianas disipó toda posibilidad de superación poscapitalista. La ultima gran crisis del sistema desatada a comienzos de los años 1970 no produjo un corrimiento hacia la izquierda del mundo sino todo lo contrario.
Todo ello contribuyó a confirmar la creencia simplista, demoledora, de que el capital “siempre encuentra alguna salida” (tecnológica, política, militar, etc.) a sus crisis, se trata de un prejuicio con raíces muy profundas forjado durante mucho tiempo.
Destruir ese mito constituye una tarea decisiva en el proceso de superación de la decadencia. Si ese objetivo no es logrado la trampa burguesa nos impedirá salir de un mundo que se va hundiendo en la barbarie, así ocurrió a lo largo de la historia con otras civilizaciones decadentes que pudieron preservar su hegemonía cultural degradando, neutralizando una tras otra todas las posibles salidas superadoras.
Sin embargo el hecho de que el capitalismo haya ingresado en su período de declinación significa entre otras cosas la aparición de condiciones civilizacionales para la irrupción de elementos prácticos y teóricos que podrían servir como base para el despegue (destructivo-creador) del anticapitalismo en tanto fenómeno universal. Para ello es necesario (urgente) desplegar la crítica radical e integrarla con las resistencias y los movimientos insurgentes y a partir de allí con el abanico más amplio de masas populares golpeadas por el sistema.
La clave histórica de ese proceso necesario es la aparición de un movimiento anticapitalista plural, innovador (que podríamos denominar en una primera aproximación como humanismo revolucionario o comunismo radical) consagrado al desarrollo de sujetos populares revolucionarios, de rupturas, revoluciones, destrucciones de los sistemas de poder, de opresiones imperialistas, de estructuras de reproducción del capitalismo. Su despliege puede ser pensado como un doble fenómeno de innovación social y de recuperación de memorias, de proyectos de igualdad y libertad que atravesaron los dos últimos siglos siglos en los países centrales y periféricos. Complejo proceso universal teórico-práctico de recuperación de raíces, identidades aplastadas por las modernizaciones capitalistas, de critica integral, intransigente contra las trampas ideológicas del sistema, sus diversos fetichismos (de la tecnología, de la auto-realización individualista, disociadora, del consumo desenfrenado, de la cosificación del ecosistema). Guerra global prolongada, conquista destructiva (revolucionaria) de los sistemas de poder es decir renacimiento de la idea de revolución, de ofensiva liberadora contra los opresores internos y externos, autopraxis emancipadora de los oprimidos, rechazo combatiente de todas las tentativas de estabilización del sistema.
La decadencia aparece bajo la forma de una inmensa totalidad burguesa ineludible, su superación solo es posible a partir del desarrollo de su negación absoluta, de la irrupción de una “totalidad negativa” universal (9) que en la condiciones concretas del siglo XXI debería presentarse como convergencia de los marginados, oprimidos y explotados del planeta. No como sujeto solitario o aislado sino como aglutinador, como espacio insurgente de encuentro de una amplio abanico de fuerzas sociales rebeldes, como víctima absoluta de todos los males de la civilización burguesa y en consecuencia como líder histórico de la regeneración humana (reinstalación-recomposición de la visión de Marx del “proletariado” como sujeto universal emancipador).
Aquí es necesario señalar una diferencia decisiva entre la situación actual y las condiciones culturales en las que se apoyó el ciclo de revoluciones que despegó con la Primera Guerra Mundial. El actual comienzo de crisis dispone de una herencia única que es posible resumir como la existencia de un gigantesco patrimonio democrático, igualitario, acumulado a lo largo del siglo XX a través de grandes tentativas emancipadoras revolucionarias, reformistas, atiimperialistas más o menos radicales, incluso con objetivos socialistas muchas de ellas. Centenares de millones de oprimidos y explotados, en todos los continentes, realizaron un aprendizaje excepcional, obtuvieron victorias, fracasaron, fueron engañados por usurpadores de todo tipo, recibieron el ejemplo de dirigentes heroicos, etc. Esta es otra manera de mirar al siglo XX: como una gigantesca escuela de lucha por la libertad donde lo mejor de la humanidad ha aprendido muchas cosas que han quedo grabadas en su memoria histórica no como recuerdo pesimista de un pasado irreversible sino como descubrimiento, como herramienta cultural cargada definitivamente en su mochila de combate. Hacia 1798, cuando las esperanzas generadas por la Revolución Francesa agonizaban, Kant sostenía con tozudez que un fenómeno como ese no se olvida jamás en la historia humana... es demasiado grande, demasiado ligado al interés de la humanidad , demasiado esparcido en virtud de su influencia sobre el mundo, por todas sus partes, para que los pueblos no lo recuerden en alguna ocasión propicia y no sean incitados por ese recuerdo a repetir el intento (10). El siglo XX equivale a decenas de revoluciones libertarias como la francesa, y mucho más que eso si lo vemos desde el punto de vista cualitativo.
El patrimonio cultural democrático disponible ahora por la humanidad oprimida, almacenado en su memoria, al comenzar la crisis mas grande de la historia del capitalismo es mucho más vasta, rica, densa que la existente al comenzar la anterior crisis prolongada del sistema (1914-1945). El poscapitalismo no solo constituye una necesidad histórica (determinada por la decadencia de la civilización burguesa) sino una posibilidad real, tiene una base cultural inmensa nunca antes disponible. La esperanza, el optimismo histórico aparecen, son visibles a través de las ruinas, de las estructuras degradadas de un mundo injusto.
Cuatro aclaraciones son necesarias.
Primero, a comienzos del siglo XXI el sistema global ha ingresado en el período de crecimiento cero, negativo o muy débil, ello no se debe a la rebelión popular contra el crecimiento alienante y destructor del medio ambiente sino a la decadencia de la civilización burguesa. En los años 1970 Joseph Gabel expresaba sus temores ante las consecuencias del agotamiento de los recursos naturales (era la época de los shocks petroleros y de la teoría de “los límites del crecimiento”) y en consecuencia de la instalación de sociedades de penuria, de supervivencia, fundadas en la distribución autoritaria, hiper-elitista de los escasos bienes disponibles. Gabel señalaba que las utopías igualitarias se basan en la abundancia de bienes, en el fin de la miseria, etc., opuestas a las experiencias de las sociedades de supervivencia basadas en la distribución jerárquica del poder y los bienes (11).
Podríamos imaginar un escenario siniestro donde luego del desmoronamiento de la cultura del consumismo ante la evidencia del fin del crecimiento (por lo menos a mediano plazo) el sistema genere una suerte de reconversión ideológica apoyada en la idea de austeridad autoritaria, en la instalación de un conformismo profundamente conservador y ultra elitista apuntalado por un bombardeo mediático gigantesco e ininterrumpido y por sistemas represivos eficaces, en suma, algo así como un neofascismo estabilizador. Para realizar exitosamente esa reconversión cultural el capitalismo necesitaría disponer de una capacidad de control social universal, de asimilación de sus contradicciones y de un tiempo de desarrollo que actualmente no son visibles, todo parece indicar que su dinámica cultural, el inmenso peso de sus intereses inmediatos, las debilidades de sus sistemas de control social (incluída el arma mediática), su fragmentación, hacen muy poco probable semejante futuro. Por el contrario la reciente experiencia de los halcones norteamericanos, la esencia parasitaria de las elites dominantes mundiales sugiere escenarios turbulentos de redespliegues militaristas-imperialistas, de rebeliones sociales, etc.
Queda pendiente el tema del decrecimiento de los recursos naturales disponibles y en consecuencia de las técnicas productivas y del tipo de bienes producidos. Una metamorfosis social compleja es posible sobre la base de la decadencia del sistema reinstalando utopías igualitarias basadas a su vez en la abundancia (punto de partida para la superación del mercado, para la extensión de la gratuidad, etc.). Obviamente abundancia de “otro tipo”, fraternal, creativa y no consumista-pasiva, reconciliada con la comunidad y la naturaleza. De esa manera la farsa capitalista de la “abundancia general” (objetivo inalcanzable, contradictorio con la reproducción del sistema) o la pesadilla de la sociedad de supervivencia (autoritaria, represiva, elitista) se contrapone a la utopía de la sociedad igualitaria de abundancia (otros bienes, otras técnicas, otras formas de relación entre los seres humanos y de estos con su contexto ambiental).
Segundo, ese protagonismo radical de los oprimidos no tiene porque nacer durante el primer día de la crisis, es necesario un inmenso proceso de gestación atravesado por rebeliones populares y reacciones conservadoras, con avances y retrocesos, una larga marcha durante un período muy denso, turbulento (cuya duración real es impredecible) del que estamos dando los primeros pasos. Tiempo de recuperación de memorias, de aprendizajes nuevos, de construcción compleja de una nueva conciencia.
Tercero, la existencia del patrimonio democrático global antes mencionado podría ser la base histórica de la superación de las frustraciones socialistas del siglo XX donde la reproducción de la hegemonía cultural del capitalismo enlazada con muy viejas tradiciones de sometimiento bloqueaban los procesos de autoemancipación. Los reducían a movimientos de masas dirigidos por elites radicales, por dirigentes inevitablemente autoritarios, cuyas victorias derivaban en nuevos mecanismos de opresión. El despliegue de la historia salta por encima de la disputa sin solución entre comunistas estatistas y libertarios, los primeros desarrollando la posibilidad concreta de la revolución pero postergando para un futuro nebuloso la democracia de base (en consecuencia produciendo al mismo tiempo el hecho revolucionario y las condiciones de su fracaso) y los segundos ignorando la existencia de una densa trama cultural negativa penetrando hasta el fondo de la conciencia popular y entonces la necesidad de complejas transiciones, desmantelamientos de estructuras y estilos de vida, combinaciones pragmáticas, plurales entre lo viejo y lo nuevo.
Cuarto, la periferia del capitalismo, el espacio de los pueblos pobres y marginados del planeta aparece como el lugar privilegiado para la irrupción de esas fuerzas liberadoras, así lo va demostrando la realidad, desde la resistencias al Imperio en Irak y Afganistan hasta la ola popular democratizadora en América Latina que ya incluye algunos espacios más avanzados donde se postula la superación socialista del capitalismo. Aunque no deberíamos subestimar sus probables futuras prolongaciones, interacciones con fenómenos de igual signo en los países centrales corazón visible de la crisis, allí la concentración de ingresos, la desocupación, el empobrecimiento a gran escala se extiende al ritmo de la decadencia del sistema. Cuyas elites aceleran su degeneración parasitaria, lo que plantea el peligro de renovadas aventuras neofascistas e imperialistas pero también la esperanza en la rebeldía de sus retaguardias populares internas.
La barbarie ya está en marcha, pero también lo está la insurgencia de los oprimidos.
- Este texto se basa en las ponencias presentadas en los seminarios “Margen Esquerda-Istvan Meszaros”- USP-Editorial Boitempo, Sao Paulo,18-21 de agosto de 2009 y “Crisi globale, lavoro, democracia”, Fondazione Guido Piccini - Facultà di Economia dell Università degli Studi di Brescia - Brescia, 27-28 novembre 2009
Notas
(1), “Fed says worst of recession over”, BBC News, 12 August 2009
(2), El concepto de capitalismo senil tal como es utilizado en este texto aparece en los años 1970 en un trabajo de Roger Dangeville (Roger Dangeville, “Marx-Engels. La crise”, editions 10/18, Paris 1978) y retomado por varios autores en la década actual: Jorge Beinstein, “Capitalismo Senil”, Ediciones Record, Rio de Janeiro, 2001; Samir Amin , “Au delà du capitalisme senile”, Actuel Marx -PUF, Paris 2002.
(3), MIchel Husson, "Crise de la finance ou crise du capitalisme", http://hussonet.free.fr/denkntzf.pdf
(4), Richard N. Haass, “The Age of Nonpolarity. What Will Follow U.S. Dominance”, Foreign Affairs , May/June 2008.
(5), Esta cifra se obtiene sumando al gasto del Departamento de Defensa los gatos militares de otras áreas de la administración Publica. Chalmers Johnson, “Going bankrupt: The US's greatest threat “, Asia Times, 24 Jan 2008.
(6), Scott B. MacDonald, ?End of th
Tomado de alainet.org
http://www.alainet.org/active/35127
Daniel Bensaïd
Nunca vimos la referencia al trotskismo como una manera de cerrarnos a los demás. Para nosotros, era más como un reto en la discusión y la polémica. Nosotros aceptamos la etiqueta de trotskista en nuestro conflicto con los estalinistas, pero sin construir una identidad neurótica a partir de ella. Tampoco minimizamos la importancia de este patrimonio. Siempre hemos rechazado la simplificación que generalmente acompaña este tipo de etiquetado. Nos opusimos a la ortodoxia reduccionista. Al mismo tiempo que siempre tuvimos las contribuciones de Trotsky en la más alta consideración, nuestra formación política ha tratado de cultivar la memoria y la cultura plural del movimiento obrero, incluyendo a Rosa Luxemburgo, Gramsci, Mariátegui y Blanqui, pero también a Labriola , Sorel y la totalidad de lo que Ernst Bloch llama la "corriente cálida del marxismo". Por supuesto, el trotskismo tiene un lugar especial dentro de este patrimonio, que carece de herederos y un manual de instrucciones. Gracias a la lucha de la Oposición de Izquierda y luego de la Cuarta Internacional contra la reacción estalinista - que costó sus vidas a Trotsky, Nin, Pietro Tresso y muchos otros - el proyecto comunista no pudo ser totalmente usurpado por su impostor burocrático.
Hay quienes tratan de poner la historia del movimiento obrero detrás de nuestra realidad presente. Con la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética la pregunta es: ¿ha sido el trotskismo liberado de la argumentación en negativo que le correspondía (la argumentación contra el estalinismo) y por tanto ha perdido su “razón de ser”?. Parece claro que las actuales divisiones dentro de los movimientos de emancipación no pueden ser conjugadas en tiempos verbales pasados.
Las controversias que se prolongaron hasta muy recientemente - como la que rodea el carácter preciso de la Unión Soviética - hoy ya no tienen consecuencias prácticas. En este sentido, realmente hemos pasado página. Sería imprudente, sin embargo, sostener que el estalinismo ha sido definitivamente relegado al pasado. El estalinismo fue la forma histórica particular que tomó el peligro de burocratización del Estado y que hoy es una amenaza para los movimientos emancipatorios. Contrariamente a las afirmaciones apresuradas de algunos, este peligro no es el producto natural de la "forma partido" sino que es consecuencia de la división social del trabajo en las sociedades modernas, y esto es algo infinitamente más grave. Esta amenaza cobra gran importancia para todas las formas de organización – ya sea sindical, movimiento social o partido político – durante todo el tiempo que esta división social del trabajo perdura.
La forma histórica específica del estalinismo ha muerto, pero las lecciones que pueden extraerse de esta experiencia son en realidad más importantes que nunca. Es fundamental garantizar el desarrollo de la democracia socialista a todos los niveles. Estas lecciones no son propiedad exclusiva de las organizaciones que proceden de la tradición trotskista o comunista libertaria. Tienen una base mucho más amplia, y esto no es algo por lo cual haya que lamentarse. Cuando lo que he llamado el "equipaje del éxodo" se convierte en un bien colectivo de la nueva izquierda anticapitalista, estamos ante una especie de victoria póstuma para aquellos tan gravemente derrotados por la contrarrevolución estalinista. El "corto siglo XX" ha terminado y un nuevo ciclo de lucha de clases apenas está comenzando. Se plantean nuevas y cruciales preguntas, comenzando con el desafío ecológico. Para la LCR fue esencial romper con la rutina y tomar el riesgo de ir más allá de sí misma, sin renunciar a su historia. El NPA no se definirá a sí mismo como una organización trotskista. Su objetivo será reunir una gama de experiencias y corrientes sobre la base de los hechos y las tareas del nuevo período. En cualquier caso, para llegar lejos necesitará de la historia y la memoria.
*Daniel Bensaïd es uno de los filósofos marxistas más importantes de Francia y ha escrito extensamente sobre este y otros temas. Fue durante muchos años un destacado miembro de la LCR (sección francesa de la Cuarta Internacional) y es hoy un miembro del NPA.
Este artículo apareció originalmente en el mes de febrero de 2009 en la publicación semanal francesa “Politis”.
Ha sido extraído de www.internationalviewpoint.org
Traducción para foroanticapitalista.blogspot.com: Pablo F
Tomado de antiapitalistas.org
Título completo: "Recordando a Manuel Sacristán (1925-1985), veinticinco años después: Caras y aristas de un marxista poliédrico"
De Salvador López Arnal
Manuel Sacristán Luzón
“Tan pronto como un ser humano obtiene un doctorado se produce un extraño fenómeno que hace que se vuelva incapaz de pronunciar las dos frases siguientes: “no lo sé” y “me he equivocado”. James Randi
Licenciado en Derecho, doctor en Filosofía, crítico teatral, crítico literario, autor de la teatral “El Pasillo”, guionista cinematográfico amateur, traductor infatigable, conferenciante, germanista, filósofo de una pieza, marxista revolucionario, miembro del comité central y del comité ejecutivo del PSUC, corresponsal de Lukács, profundo conocedor del marxismo italiano, introductor en España de la obra de Gramsci, Labriola y Harich, traductor de W. O. Quine, pieza esencial en la consolidación de los estudios de lógica en España, metodólogo en el ámbito de las ciencias sociales, conferenciante, ecologista (incomprendido) avant la lettre, profundo conocedor de “La flauta mágica”, antimilitarista, antinuclear miembro del CANC, profesor reconocido y represaliado por el franquismo, opositor en una apañada oposición a la cátedra de lógica, profundo conocedor de la obra de Marx y Engels, director de las OME y miembro del consejo de redacción o director de Laye, Materiales y mientras tanto, senderista conocedor del Monseny [1] y de los Pirineos,… estos son algunas de las caras y aristas de un filósofo comprometido, de un marxista que nunca entendió ni cultivó su tradición de forma escolática ni como agregado acumulativo de ismos y que pagó, como suele ocurrir en estos casos, con la persecución y represión su activa militancia en el principal partido de la oposición real franquismo.
Su actividad estrictamente académica tuvo el inconveniente de una forzada discontinuidad. De su primera época, además de sus reseñas, notas y artículos publicados en Qvadrante y Laye [2] y de los materiales elaborados para una ambiciosa Enciclopedia política que no llegó finalmente a editarse [3], cabe destacar su tesis doctoral sobre Heidegger, especialmente su capítulo de conclusiones críticas (“[…] Por eso no es de esperar que el hombre interrumpa su diálogo racional con la realidad para entablar ese otro “diálogo en la historia del Ser” (HW [Sendas perdidas] 252) cuyos personajes se niegan a declarar de dónde reciben la suya”, Sacristán 1995: 248) y la publicación de un manual –Introducción a la lógica y al análisis formal- que ayudó decisivamente a la reintroducción y consolidación de los estudios de lógica matemática en nuestro país (Mosterín 1996, Vega 2005).
Pero, probablemente, el escrito que levantó más polémica (Bueno 1971) y agitó las entonces estancadas aguas de la filosofía académica española, fue un opúsculo de 1968, de netas influencias marxistas y (para simplificar) positivistas, intitulado “Sobre el lugar de la filosofía en los estudios superiores” (Sacristán 1984: 356-380). Cabe resumir del modo siguiente los presupuestos de su argumentación metafilosófica, una posición que en esencia nunca modificó sustantivamente: no existe un saber filosófico sustantivo superior a los saberes positivos; los sistemas filosóficos son pseudo-teorías, construcciones al servicio de motivaciones no-teoréticas, insusceptibles de contrastación y edificados mediante usos impropios de las reglas de inferencia formal. Existe, en cambio, y ha existido siempre, una reflexión acerca de los fundamentos, los métodos y las perspectivas del saber teórico, del pre-teórico y de la práctica y la poiesis, reflexión que recogiendo uno de los sentidos tradicionales del término podía discretamente llamarse filosófica por su naturaleza metateórica. Para Sacristán, la positiva apreciación de la filosofía en los estudios superiores no implicaba la atribución de dichos méritos a la filosofía como especialidad universitaria y a las secciones filosóficas como centros de producción de licenciados y concesión de títulos anexos. No era incoherente argüir un juicio apreciativo sobre el filosofar y afirmar a un tiempo la conveniencia de suprimir la producción de licenciados de Filosofía. Carlos Ulises Moulines señaló en una entrevista de julio-agosto 2008 su coincidencia en este punto con Sacristán [4]
Yo concebía ya entonces, como ahora, el papel de la filosofía de una manera similar a Sacristán.
De su segunda etapa académica, tras la muerte del dictador y general golpista africanista, son esenciales sus clases de Metodología de las Ciencias Sociales aún inéditas, dos textos de filosofía y filología marxista que están entre sus escritos más destacados: “El trabajo científico de Marx y su noción de ciencia” (Sacristán 1983: 317-367) y “Karl Marx como sociólogo de la ciencia” (Sacristán 2007: 217-265) y el conjunto de intervenciones -artículos, conferencias, prólogos, presentaciones- asociadas a un marxismo sembrado por (y abierto a) los entonces llamados nuevos movimientos sociales (Sacristán 1987, 2005).
En un ámbito menos académico, sus concepciones políticas y teóricas fueron sometidas a un verdadero giro copernicano tras la invasión de Praga por las tropas de países miembros del pacto de Varsovia en agosto de 1968. Cuatro días después, 24 de agosto, escribía al editor Xavier Folch [5]:
Tal vez porque yo, a diferencia de lo que dices de ti, no esperaba los acontecimientos, la palabra “indignación” me dice poco. El asunto me parece lo más grave ocurrido en muchos años, tanto por su significación hacia el futuro cuanto por la que tiene respecto de cosas pasadas. Por lo que hace al futuro, me parece síntoma de incapacidad de aprender. Por lo que hace al pasado, me parece confirmación de las peores hipótesis acerca de esa gentuza, confirmación de las hipótesis que siempre me resistí a considerar. La cosa, en suma, me parece final de acto, si no ya final de tragedia.
Sin embargo, los versos de Yeats -Oh, pero soñamos reparar / Todo aquel mal que parecía/ afligir a la humanidad, mas ahora sabemos/ cuando soplan los vientos invernales/ que no estábamos cuerdos al soñar (“Mil novecientos diecinueve”)-, nunca lograron convencer a Sacristán que buscó ya desde entonces nuevas sendas para una tradición demasiado anclada en tesis entendidas como dogmas, en prácticas inquisitoriales poco democráticas y en seguridades sonambúlicas. Los estudios de ecología, el principio de precaución, el antimilitarismo y pacifismo, el peligro de una guerra con armas nucleares en (entonces) el ámbito europeo, la necesidad de una nueva concepción del “progreso” y el desarrollo social, la lucha contra la dominación patriarcal, la urgente necesidad de una renovación de las políticas socialistas de la ciencia, fueron algunas de sus motivaciones más esenciales. Su posición en este último punto, esencial en su filosofía política de los últimos años, queda reflejada en esta anotación de trabajo [6]: No hay theoria que no se prolongue en techné si es buena teoría. Pero eso es una cosa y otra (es) que hay que manipular menos y acariciar más la naturaleza. Lo esencial es que la técnica de acariciar no puede basarse sino en la misma teoría que posibilita la técnica del violar y destruir.[el énfasis es mío].
El marxismo gramsciano de Sacristán no fue nunca una ideología política progresista, ni la verdadera ciencia de la historia, ni el paradigma teórico insuperable de una época, ni un filosofar omnisciente que dictara leyes a un servil trabajo científico. Ante todo, y en clara contraposición con aproximaciones dominantes en la filosofía europea de los ’60 y ‘70, su marxismo fue una tradición de política revolucionaria (Doménech 2005), abierta a otros desarrollos políticos y otras posiciones normativas. Términos como “marxismo”, “comunismo”, “socialismo”, “anarquismo” abarcaban formulaciones con tantos matices diferentes que, en su opinión, aludían más a tradiciones de pensamiento que a fijados cuerpos de doctrina. Por ello, Sacristán sostuvo con tenacidad, no exenta de incomprensión, que la situación de crisis en la que ya entonces se encontraban muchas de estas concepciones podía y debían ayudar a remontarse a la fuente común de la que habían surgido, mientras que, por otra parte, las reiteradas y publicitarias afirmaciones sobre la definitiva crisis del marxismo no debían ser motivo de desesperación: como él mismo apuntó en una entrevista de 1983 (Sacristán 2004b: 203), todo pensamiento decente, marxista o no, debía estar en crisis permanente.
En su concepción, el marxismo era un intento de formular conscientemente los supuestos y consecuencias del empeño por crear una sociedad y cultura comunistas. Dado que podían cambiar, y cambiaban de hecho, los datos de ese esfuerzo, sus implicaciones fácticas, Sacristán creía que tenían que cambiar también sus supuestos e implicaciones teóricas, su horizonte intelectual. Esta fue también una de sus últimas tareas: una reorientación del movimiento y de sus categorías centrales acorde con las urgencias ecológicas, la crisis del sistema patriarcal y la irrupción del militarismo y el armamento nuclear.
También en el ámbito de la dialéctica marxiana fue singular su posición. Acaso por llevar en sus espaldas la voluminosa mochila filosófica de una tradición repleta de indocumentadas teorías leninistas del reflejo y de extraviadas concepciones sobre ontología y epistemología, fue frecuente que marxistas informados defendieran desenfocadas tesis sobre las relaciones entre dialéctica y lógica. Las leyes de la lógica, se decía, proscriben la contradicción situándose en franca oposición con la realidad de la evolución: si la ley “formalista” de identidad afirmaba que nada cambiaba, la dialéctica aseguraba que todo estaba en constante devenir. ¿Cuál de esas proposiciones opuestas era falsa y cuál verdadera? Esas eran, se señalaba, las preguntas que los materialistas dialécticos formulaban en voz alta a los formalistas irreductibles. Eran las decisivas cuestiones que la lógica formal no se animaba a oír ni a considerar porque exponían el vacío de sus pretensiones y señalaban “el fin de su reinado de dos mil años sobre el pensamiento humano”.
No fue nunca ésta la perspectiva ni la posición de Sacristán. El autor de Introducción a la lógica y al análisis formal y Lógica elemental nunca vio oposición alguna entre lógica formal y dialéctica. Sacristán creía que la dialéctica no ofrecía un método operacional que pudiera aplicarse con buenos o regulares resultados dentro de límites definidos, o que de y con ella pudieran extraerse leyes sustantivas del desarrollo histórico con precisas predicciones.
Empero, de estas consideraciones críticas, Sacristán no extraía una condena sin restos de la finalidad dialéctica. En su presentación de 1983 a la traducción catalana de El Capital (2004a: 360-364), recordaba el experimento mental propuesto por Lukács en Historia y consciencia de clase: suponiendo que las afirmaciones particulares del legado de Marx hubieran sido falsadas o vaciadas por la misma evolución social, qué era entonces lo que permanecería aún vivo de la tradición. El filósofo húngaro no aceptó el vacío como respuesta: si todas las tesis sustantivas del marxismo hubieran sido orilladas por el desarrollo histórico o por el hallazgo de alguna inconsistencia teórica, seguiría vigente el estilo de pensamiento de Marx, englobante, dinámico e histórico, estilo que Lukács denominaba “método dialéctico”. Admitiendo que la idea lukácsiana le resultaba sugestiva, Sacristán añadía un matiz: el programa dialéctico englobaba diversas ciencias sociales, no se oponía por principio a la matematización en estos ámbitos, permanecía atento a los desarrollos de las disciplinas naturales, se totalizaba en la historia, e incluía un núcleo de teoría en sentido estricto, falsable y revisable, que se hallaba básica aunque no únicamente en El Capital.
¿Cuál era entonces el sentido de las denominadas “leyes” dialécticas del paso de la cantidad a la cualidad o de la negación de la negación? Estas “ley” no eran equiparables en ningún modo a la ley de la gravitación universal o de la conservación de la energía. Sacristán apuntaba que aquellas ideas eran más bien “metáforas metafísicas” del tipo “todo cambio consiste en el paso de la potencia a acto” o, por poner otro ejemplo por él muy querido, la afirmación del De anima de que “el alma es, en cierto sentido, todas las cosas”. De ningún modo era éste un saber rechazable. Se trataba de un pensamiento semipoético con el que los filósofos habían podido describir la experiencia cotidiana pre-científica, eran metáforas que ordenaban experiencia vital. Las “leyes” adscritas al “método dialéctico” serían una de las grandes metáforas metafísicas que habían contribuido a estructurar la experiencia de sectores de la humanidad. No eran ni podían presentarse como ideas científicas.
Dialéctico sería para Sacristán un concepto gnoseológico que quedaría caracterizado por su globalidad y totalidad, por el carácter endógeno de la explicación, y que implicaría, en mayor o menor medida, un punto de vista histórico dado que no existían objetos sociales atemporales. Para la generación de estos constructos históricos, para la aprehensión dialéctica y revisable de estas singularidades, un estilo intelectual atento a los conflictos o contraposiciones ocultas, que no olvidara las propiedades emergentes de los sistemas, que uniera rigurosamente saberes positivos dispersos y que no renunciara a hipótesis globales documentadas, era un buen programa de investigación, “un Studium generale y hasta un vivir general para todos los días de la semana” (Sacristán 1985a: 49).
En síntesis: su concepción del marxismo queda bien reflejada en una anotación de lectura de principios de los ochenta: No se debe ser marxista. Lo único que tiene interés es decidir si se mueve uno, o no, dentro de una tradición que intenta avanzar, por la cresta, entre el valle del deseo y el de la realidad, en busca de un mar en el que ambos confluyan
Una posición metodológica contraria a todo “ismo”, también al propio, que enlaza directamente con el propio Marx, y una, por decirlo académicamente, filosofía política, con explicitada mirada praxeológica, que aspiraba a que no habitara el olvido en la motivación central del joven Marx y de tantos otros: la necesaria confluencia de realidad y deseo.
Por si fuera poco, con la modestia que siempre le caracterizó y que siempre consideró principalísima virtud intelectual y principio-guía de la cultura y del movimiento obrero emancipador. Por ello, la cita de James Randi que encabeza estas líneas no tiene en la obra, la vida y en el hacer Sacristán una contrastación exitosa.
Referencias bibliográficas
Bueno Martínez, Gustavo (1971): El papel de la Filosofía en el conjunto del Saber. Madrid, Editorial Ciencia Nueva.
Domènech, Antoni (2005), “Recuerdo de Manuel Sacristán, veinte años después”. El Viejo Topo, nº 209-210, pp. 67-69.
Fernández Buey, F. (1995). Presentación de Las ideas gnoseológicas de Heidegger, ed. cit.
Mosterín, Jesús (1996), “Prólogo” a Manuel Sacristán, Lógica elemental, ed. cit
Sacristán, Manuel (1959). Las ideas gnoseológicas de Heidegger. Barcelona, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (reedición en 1995 en Crítica cargo de Francisco Fernández Buey).
- (1964). Introducción a la lógica y al análisis formal. Ariel, Barcelona (varias reediciones).
- (1983), Sobre Marx y marxismo. Barcelona, Icaria.
- (1984), Papeles de filosofía. Barcelona, Icaria.
- (1987), Pacifismo, ecología y política alternativa. Barcelona, Icaria (edición de Juan-Ramón Capella).
-(2004a), Escritos sobre El Capital (y textos afines). Barcelona, El Viejo Topo. (edición de Salvador López Arnal. Presentación de Alfons Barceló y epilogo de Óscar Carpintero).
-(2004b). De la primavera de Praga al marxismo ecologista. Entrevistas con Manuel Sacristán Luzón. Madrid, Los Libros de la Catarata (edición de Francisco Fernández Buey y Salvador López Arnal)
- (2005), Seis conferencias. Sobre tradición marxista y los nuevos problemas. Barcelona, El Viejo Topo (presentación de F. Fernández Buey; epílogo de Manuel Monereo. Edición de Salvador López Arnal
- (2007). Lecturas de filosofía moderna y contemporánea. Madrid, Trotta. Edición de Albert Domingo Curto.
Tello, Enric (2005): “¿Fue Sacristán el primer marxista ecológico post-estalinista?”. El Viejo Topo, nº 209-210, pp. 75-77.
Vega Reñón, L.(2005): “El lugar de Sacristán en los estudios de lógica en España”, en López Arnal, S., Domingo Curto, A. y otros (eds), Donde no habita el olvido. Barcelona, Montesinos, pp. 19-49.
Notas:
[1] “Montseny” es precisamente el título de un guión cinematográfico premiado con un accésit en 1949, en el primer concurso de guiones cinematográficos amateurs convocado por el Cine Club universitario del SEU de Barcelona.
[2] En su mayor parte recogidos en el cuarto volumen de sus “Panfletos y materiales”: Lecturas, Barcelona, Icaria, 1985.
[3] Sobre la enciclopedia, véase un libro toalmente imprescindible para conocer, aunque no sólo, el Sacristán joven: E. Pinillas de las Heras, En menos de la libertad. Dimensiones políticas y sociales del grupo Laye en Barcelona y en España, Barcelona, Anthropos, 1989.
[4] “Entrevista con Carlos Ulises Moulines sobre Manuel Sacristán”. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2312.
[5] Véase carpeta Correspondencia, Reserva de la BC de la UB, fondo Sacristán.
[6] Ibidem
Tomado de kaosenlared.net
Algunos interrogantes y reflexiones sobre el proceso del Foro Social Mundial
2 de enero de 2010 por Olivier Bonfond
En unas semanas, el lema « Otro mundo es posible » soplará sus diez velitas. Sin embargo, no es tiempo para festejos : este movimiento se ve en la obligación de plantearse las preguntas apropiadas para dar con las respuestas adecuadas a la crisis capitalista actual, que nos aparta todavía un poco más de esa sociedad tan anhelada, en la que se garantizaría la justicia social y se respetaría a la naturaleza.
No basta con desenmascarar al mito para desarticularlo
Aunque no haya motivo alguno para festejar, la actual crisis capitalista, y sobre todo su conducción, hicieron que se cayeran las máscaras. Los gobiernos mostraron su verdadero rostro : las arcas están vacías cuando los movimientos sociales piden que se respeten sus derechos, y sin embargo, cuando los que están en apuros son los que poseen los capitales, claro que se pueden hallar en pocas semanas — y se les pueden otorgar —varias centenas de miles de millones de dólares. Un creciente número de ciudadanos está tomando consciencia de que hay algo no funciona bien y de que habría que obrar de “otra manera”. Por ejemplo, según una encuesta del Instituto Globscan realizada en 20 países, el porcentaje de personas que piensan que el sistema capitalista sigue siendo el mejor sistema posible pasó del 63% al 36% en 2009 |1|. Por otra lado, el movimiento altermundista que se desarrolló entre los años 1990 y 2000 originó muchas expectativas. Entre otras cosas hizo que se pusiera en tela de juicio el neoliberalismo a nivel mundial y que se reivindicara la necesidad y la posibilidad de una alternativa global (« Otro mundo es posible »). Además, las diferentes luchas sociales que se llevan a cabo en diferentes regiones, especialmente, pero no sólo, en América latina, nos muestran que « triunfar » es posible y que la palabra « alternativa » no es una palabra vana.
No obstante, hay que ser realista. Esta tendencia favorable es bastante insuficiente. Después de una breve « pausa », en lo que atañe a las palabras más que a los actos, la ofensiva neoliberal resurgió con mayor intensidad. En Copenhague a mediados de diciembre de 2009, a pesar de una importante movilización alrededor de la cuestión climática, los gobernantes nos recordaron, una vez más, que no es la calle la que gobierna. Después de haber organizado « el atraco del siglo » a la vista y conocimiento de todo el mundo, sin que a pesar de ello se produjeran revueltas populares que hubieran sido más que legítimas, está muy claro que a las potencias financieras e industriales no se les ocurrirá detener su tan prometedora trayectoria … Hambruna, exclusión, escasez, desigualdades, destrucción del planeta, derroche, trastorno climático, todos esos « escándalos » seguirán propagándose por el globo terráqueo por la falta de voluntad política. Por consiguiente, la humanidad sigue avanzando por el camino de la barbarie.
¿ Qué lugar ocupa el movimiento altermundista y la evolución del Foro social mundial (FSM) en esta dialéctica ? ¿Podrá el FSM seguir desempeñando un papel positivo, e incluso determinante, en la construcción de un mundo de justicia social y respetuoso de la naturaleza ? ¿ Qué lugar ocupan los movimientos sociales en esta lucha ? Con miras a alimentar el debate, he aquí algunos interrogantes y reflexiones.
¿Cómo ampliar el desarrollo del FSM ?
En gran parte gracias al FSM numerosas organizaciones pudieron reunirse, aprender a conocerse y trabajar en equipo. La creación y la consolidación de diferentes redes internacionales, como también la coordinación entre ellas, ha progresado notablemente durante estos últimos años y esto es sin duda uno de los aspectos más positivos. Sin embargo, todavía se está lejos de alcanzar la organización y la solidaridad equivalentes a las que existen entre los poderosos de este mundo. Muchas de las importantísimas luchas que se llevan a cabo en el planeta no se identifican con el FSM y/o no forman parte de él. Por ejemplo en México, los zapatistas, que algunos consideran como los precursores del movimiento altermundista, no son parte de dicho movimiento. En consecuencia, nos queda todavía un largo camino por recorrer a fin de no sólo integrar aún más movimientos en el proceso del FSM sino, además y sobre todo, procurar que esta integración e implicación produzcan un impacto real en la dinámica de los movimientos sociales y sus luchas.
En el 2010, con unos treinta eventos internacionales vinculados al FSM, una de las prioridades debería ser la de procurar que una mayoría de movimientos sociales se conviertan en actores del proceso del FSM, integrándolo y haciéndolo suyo. A partir de este enfoque, el Consejo internacional del FSM propuso un tema común a todas las actividades que se realizarán en 2010 : « las reacciones de los movimientos sociales ante la crisis ». Esta estrategia apunta a recoger experiencias y proposiciones con el fin de centralizarlas y coordinarlas en el próximo FSM que tendrá lugar en 2011, en Dakar, Senegal, con la esperanza de que esta edición del evento constituya un nuevo punto de partida para el movimiento y sus acciones. Se verá si esto es posible …
¿Cómo hacer para que el proceso del Foro sea más atractivo ?
A lo opuesto de lo que machaca el discurso dominante, el FSM sigue siendo un proceso interesante y posee aspectos positivos indiscutibles. Sin embargo, so pena de perder legitimidad y estancarse en una repetición de encuentros, agradables aunque estériles, el FSM tendrá que resolver una serie de importantes insuficiencias y contradicciones. En primer lugar, sigue siendo fundamental popularizar las alternativas y hacer que se conozcan. El lema « Otro mundo es posible » cumple ya diez años y sin embargo en la actualidad, la mayoría de la población mundial sigue todavía impregnada de una lógica de fatalidad y miedo. Y esto por múltiples razones, muchas de las cuales son externas a la evolución del FSM, sin embargo, sea lo que fuere, todavía no se ha logrado el objetivo de demostrar que no es ni irrealista ni utópico el anhelar la construcción de un mundo mejor. De modo que hay que continuar con la labor de sensibilización y los esfuerzos para que estos foros sean verdaderamente populares y estén vinculados a las preocupaciones y las luchas reales de los trabajadores y trabajadoras. En segundo lugar, definitivamente, hay que incrementar la coherencia de los acontecimientos promovidos por el FSM como tales. Los graves errores cometidos en el FSM de Nairobi |2| causaron un impacto muy negativo en un buen número de ciudadanos y organizaciones, haciéndoles perder confianza en el movimiento altermundista. Por supuesto, en cada foro social siempre se constatarán errores, insuficiencias y contradicciones pero lo importante es aprender de los errores del pasado y hacer todo lo posible para neutralizarlos al máximo, a fin que el FSM sea un ejemplo de coherencia, una fuente de inspiración, un espacio en el que se vislumbre y se experimente la alternativa. A propósito, es obvio que los ciudadanos, las ONG y los movimientos sociales que se identifican con el cambio, deberían incluir la alternativa en sus análisis, pero además deberían integrarla en sus experiencias y sus actos. Es evidente que Belém constituyó un salto cualitativo con relación a Nairobi y los preparativos del FSM de 2011 en Dakar parecen ir por buen camino, pero como no hay nada de lo que se pueda estar por siempre seguro, de lo que se trata es de no bajar la guardia, sin albergar desconfianza. Muchos estiman que un fracaso en 2011 sería fatal para los movimientos sociales africanos y para el movimiento en sí. Y quizás estén en lo cierto … Finalmente, habría que procurar que el FSM se oriente mucho más hacia la acción. El debate, el análisis y la elaboración de alternativas constituyen etapas necesarias, sin embargo éstas deberían desembocar en acciones concretas. El FSM debería ser capaz de hacer frente a esta crítica y concentrarse más en la construcción de la alternativa que en ser su « vitrina ». Recordemos aquí que lo que los poderosos temen ante todo no es tanto el combatir esas ideas que « flotan en el aire » sino las acciones organizadas y los intentos de puesta en práctica de dichas ideas.
¿Cómo hacer para que el proceso de evolución del FSM siga radicalizándose ?
A partir de la crisis que estalló en 2008 y especialmente después del último FSM de Belém, en enero de 2009, quedó muy claro que el proceso se está radicalizando. Actualmente, algunas opiniones, minoritarias e incluso refutadas aún hace algunos meses, tienen cada vez más aceptación, como por ejemplo, el hecho de que el FSM deba ser, ante todo, un espacio útil para los movimientos sociales y facilitar la acción. Esto tiene implicaciones concretas, sobre todo en el marco del Consejo internacional, el cual decidió emprender una profunda reflexión a propósito de la índole y los objetivos del FSM |3|. Por otro lado, por primera vez desde los comienzos del Forum social mundial, varios movimientos sociales opinaron de manera rotunda sobre el tema del capitalismo. Diversas declaraciones constituyen una clara prueba de ello, por ejemplo, la de la Asamblea de los movimientos sociales (AMS) en el FSM de Belém : « Para enfrentar la crisis es necesario ir a la raíz del problema y avanzar lo más rápidamente posible hacia la construcción de una alternativa radical que acabe con el sistema capitalista y el sistema patriarcal » |4|. Esta radicalización es muy positiva, sobre todo para la AMS, cuya evolución estuvo vinculada a la del Foro social mundial y cuya característica es la de ser un espacio abierto para el establecimiento de agendas comunes, además de perseguir el objetivo de una lucha compartida contra el capitalismo en su fase neoliberal, imperialista y militar (de guerra global y permanente) y contra el racismo y el patriarcado. Si para la AMS, las alternativas de justicia social y respeto de la naturaleza sólo podrán implementarse en el marco de una ruptura con el sistema capitalista, esto no tiene por qué impedir una colaboración fructífera con las ONG, las cuales se sitúan dentro de otra perspectiva al facilitar el diálogo con las instituciones financieras internacionales o al preconizar un capitalismo humanista. La falta de consenso a propósito de la alternativa que se ha de construir no es necesariamente un signo de obstrucción. De hecho, es posible colaborar de forma amplia y unitaria en el caso de reivindicaciones puntuales como el impuesto Tobin o incluso, la regulación del sistema financiero mundial. Sin embargo, no hay que bajar la guardia ya que nunca se está demasiado lejos de « la dialéctica de la conquista parcial ». La Historia nos ha enseñado, en numerosas ocasiones, que la capacidad de adaptación y recuperación del sistema capitalista es inmensa. En este contexto, lo importante es que estas reivindicaciones parciales se inscriban en una perspectiva de transformación radical de la sociedad y no en una óptica de mejoramiento del sistema actual, el cual ya dio pruebas suficientes de su naturaleza destructiva de lo humano y de lo ecológico. Para el CADTM como para otros movimientos sociales, dicha posición también es signo de coherencia.
Nadie puede adivinar el futuro, así como tampoco nadie puede predecir el destino de la humanidad. Sin embargo, hay dos cosas de las que podemos estar seguros. Por un lado, la ampliación, la coherencia y el nivel de radicalización en la evolución del FSM determinarán en gran parte la función que éste habrá de desempeñar. Por otro lado, FSM o no, los movimientos sociales, los oprimidos, los explotados, los excluidos, seguirán luchando por sus derechos y su dignidad. Lo que verdaderamente importa es hacer que esas luchas triunfen. Y en el mejor de los casos el FSM podrá constituirse en una herramienta al servicio de las mismas.
Traducido por Marina Almeida
Notas
|1| Michael R. Krätke, « La iglesia capitalista pierde fieles », http://www.sinpermiso.info/textos/i...
|2| Para más información sobre el balance del FSM de Nairobi, http://www.cadtm.org/Contribution-c...
|3| Una primera etapa importante tendrá lugar en Porto Alegre en enero de 2010, en donde se desarrollará un debate estratégico durante tres jornadas sobre el balance y las perspectivas del proceso de evolución en su conjunto. Para más información sobre este evento : http://www.forumsocialmundial.org.b...
|4| Texto de la declaración de la AMS, http://www.cadtm.org/Nous-ne-payero... y para un análisis de las otras declaraciones y del FSM de Belém, leer el artículo « Le rebond du FSM », entrevista de Pauline Imbach a Éric Toussaint, http://www.cadtm.org/Le-rebond-du-F...
Tomado de CADTM (Comité para la Anualación de la Deuda del Tercer Mundo)
http://www.cadtm.org/Altermundismo-o-barbarie
EFE - París - 01/01/2010
Cincuenta años después del accidente de tráfico que acabó con la vida de Albert Camus (1913-1960) cuando se encontraba en la cúspide de su carrera, Francia recuerda al autor de "El extranjero", una de las figuras más relevantes de sus letras.
Medio siglo después de que Camus escribiera sus últimas líneas, el jefe del Estado, Nicolas Sarkozy, ha hecho público su deseo de llevar los restos mortales del Nobel de Literatura de 1957 al Panteón, el templo laico más elevado del país, donde yacen personalidades de la talla de Voltaire, Marie Curie o Victor Hugo.
La iniciativa ha dividido a su familia, que aún no ha dado una respuesta contundente y unánime sobre la conveniencia de trasladar el féretro de Camus, cuya vida terminó a los 47 años a bordo de un mítico "Facel-Véga" el 4 de enero de 1960 entre París y Lyon.
La prematura muerte del "Humphrey Bogart de la literatura" -por su pelo negro engominado y su inseparable pitillo en los labios- consternó a la intelectualidad del mundo entero.
Los años 60 del siglo pasado se iniciaban con la pérdida del "existencialista de lo absurdo", un hombre marcado por el pesimismo de quien vio de cerca dos guerras mundiales y la alienación de la Guerra Fría.
El autor de "Calígula" fue un escritor que reflexionó sobre la indiferencia del ser humano respecto al mundo que le rodea.
"Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé". Con esas tres indolentes frases arranca "El extranjero", que ha quedado en la historia de la Literatura como su novela más célebre y en la que se indaga sobre las consecuencias morales del asesinato y la indiferencia ante el fenómeno de la muerte.
Influenciado por la filosofía decimonónica de Sören Kierkegaard y de Friedrich Nietzsche, denominador común de los existencialistas, Camus afirmaba que la existencia es insignificante en sí misma y prefería considerarse un "absurdista".
Entendía que la verdad y la moral son propias de cada individuo y que no se ajustan a modelos universales y absolutos.
Pero además de a la historia de la Filosofía, el nombre de Albert Camus está también estrechamente ligado a la historia de Francia.
Y ello se debe no sólo a que su pluma conmovió al mundo con obras como "La peste" o "El mito de Sísifo" o porque mantuvo una sonada polémica intelectual con el filósofo galo Jean-Paul Sartre, sino también porque su trayectoria recorre el pasado reciente de su país.
Esta ilación comienza en su Argelia natal, un territorio al que había emigrado su familia de colonos franceses y que marcó profundamente su vida y el conjunto de su obra.
Sobre ello se centran varias biografías editadas con motivo de su cincuentenario -como "Camus, une passion algérienne", de Stéphane Babey-, que recogen el desencanto del autor con motivo de la guerra de independencia de ese país (1954-1962), barbarie que le desgarró.
"He amado esta tierra con pasión, de ella he extraído todo lo que soy y nunca he apartado de mi amistad a ninguno de los hombres que allí viven, sin importar su raza", redactó Camus sobre el conflicto.
Tras la muerte de su padre en la Primera Guerra Mundial, Camus fue educado por una madre analfabeta de origen español, Catalina Sintes, en un hogar mísero, que no fue un obstáculo para que estudiara filosofía.
Después de militar en el Partido Comunista y de colaborar en varias revistas, a los 27 años se trasladó a París. Allí trabajó como periodista para el diario "Paris-Soir" y como lector de textos en la editorial Gallimard.
Allí conoció, además, a la que fue su pareja más célebre, la actriz española exiliada en Francia María Casares, hija de un presidente del Gobierno de la Segunda República Española.
Cercano entonces al movimiento anarquista, fue en París donde su pluma lacónica y su verbo asequible le convirtieron en el afamado autor que recibió el Nobel de Literatura.
Fue también en París donde conoció a Sartre, con el que, tras diez años de amistad, se enzarzó en una disputa teóricamente filosófica, aunque profundamente política.
Si bien ambos eran pensadores comprometidos con la izquierda, Sastre defendía la violencia inherente a la revolución social, mientras que Camus entendía que el fin no justifica los medios, como analizaría en su obra "La Caída".
"Me decían que eran necesarios unos muertos para llegar a un mundo donde no se mataría", resumía Camus, un filósofo que pensaba que "la tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas".
Estas reflexiones llenarán los libros editados para conmemorar las cinco décadas de su muerte, como "Albert Camus, solitaire, solidaire", publicado por su hija, Catherine, "Dictionaire Albert Camus", concebido por Jeanyves Guérin, o la adaptación al cómic de "L'hôte" (El anfitrión), de la mano del dibujante Jacques Ferrandez.
Tomado del Diario "Público". 01/01/2010
Por Marat
La condena moral del capitalismo es la base radical principal de toda crítica anticapitalista al mismo.
Lo que hace del sistema capitalista una formación social rechazable no es solamente la ineficacia del propio sistema para resolver las principales necesidades de la Humanidad, ni siquiera el hecho de que niegue en su práctica los propios postulados teóricos que lo sustentan (libre competencia, la autorregulación del propio mercado, la creencia en que el egoísmo individual conlleva el bien general,...).
La perversión moral del capitalismo se halla en que reduce al ser humano a un instrumento al servicio del engranaje alienado del trabajo y el consumo, a que sustituye el valor del ser por el tener, a que transforma en mercancía todo aquello que para el ser humano debiera ser más sagrado (la vida, el tiempo, convirtiéndolo en tiempo productivo y reproductivo, las relaciones sociales, el mundo afectivo y hasta los sueños y esperanzas de las personas), a que para lograr la acumulación del beneficio en unas pocas manos ha de esclavizar al resto al trabajo y a la satisfacción de sus necesidades que sólo se culminan a través del precio pagado por las cosas, a que no tiene límites morales en su proceso de extracción y logro del beneficio, pasando por encima de la salud, la vida o la dignidad de las personas.
En este proceso de mercantilización de toda la vida material y “espiritual” del ser humano el capitalismo no deja que ningún producto o servicio salga del circuito de valorización de la mercancía, incluso cuando ésta parece haber agotado ya su vida útil. Es el reciclado de los productos ya desechados por agotamiento, deterioro o caducidad tecnológica o de la moda, para reintroducir la materia de nuevo, ahora en forma de otro producto secundario, en el circuito de consumo. El subproducto “muerto” y rechazado vuelve a ser transformado para devenir producto “vivo” y emisor de deseo de posesión.
Este mecanismo no representa una toma de conciencia del capitalismo de un desarrollo sostenible y respetuoso con la naturaleza. No nace de la constatación de la agotabilidad de los recursos naturales sino del deseo de seguir extrayendo a la materia y al trabajo que la transforma en mercancía un rendimiento marginal del beneficio hasta sus ínfimas posibilidades. Mientras tanto consume cantidades exponenciales de energía, agota los recursos naturales, contamina atmósfera, tierras y aguas, condenando a grandes poblaciones del Tercer Mundo al hambre, la sed o la enfermedad, destruye litorales con edificaciones a pie de playa y tala selvas gigantescas para el mantenimiento de la industria del papel y la madera. Reciclaje y destrucción son partes del mismo proceso de depredadora mercantilización de la vida y el Planeta.
Guiyu (conocida por muchos como la “Ciudad Veneno”) pertenece a la provincia sureña de Guangdong en China. A ella llegan cada año millones de toneladas de desechos electrónicos de todo el mundo (ordenadores, televisores, equipos de música, todo tipo de electrodomésticos, teléfonos móviles,...). El 80% de los más de 192.000 habitantes de la ciudad vive de la basura electrónica que llega a Guiyu. El crecimiento de la ciudad desde los 60.000 habitantes de finales de los años 90 hasta la cifra de la actualidad es debido al efecto de llamada de esta industria de la basura del “e-desechos” sobre los campesinos pobres de las provincias limítrofes. Esta basura apilada en montañas, por toda la ciudad, de más de 5 metros de alto será reciclada para volver a ser reintroducida en el mercado capitalista global.
Cada día los norteamericanos tiran a la basura más de 350.000 móviles y 130.000 ordenadores. Más del 50% de esos productos desechables se exportan, para quitarse la basura de casa (1). Pero los chinos producen ya “e-deshechos” superiores al millón de toneladas al año. Aún así, casi el 80% de la porquería tecnológica que se recicla en Guiyu es de origen extranjero.
Niños, mujeres (incluso embarazadas), ancianos y gente de todas las edades trepan por las montañas de basura electrónica y hacen su primera preselección de los materiales a extraer de los viejos aparatos (oro, plata, plomo, cadmio, mercurio, así como otros materiales tóxicos y ácidos) (2). Las concentraciones de dichas sustancias tóxicas y cancerígenas en el metabolismo y el cerebro de los trabajadores que operan en esta basura son 190 veces superiores a lo normal. Las dioxinas flotan en el aire, contaminan ríos y tierra y están concentradas en el metabolismo de las personas que viven en Guiyu. El vidrio de los monitores de ordenador contiene plomo, que afecta al sistema nervioso y el cerebro. Las baterías contienen mercurio, que afecta a órganos y fetos. Los tableros de circuitos contienen berilio, cuya inhalación puede provocar cáncer (3). Debido a que los cables de los aparatos eléctricos están cubiertos de PVC, al quemarse para extraer el cobre, expiden grandes cantidades de dioxinas, un carcinógeno de reacción inmediata. Enfermedades relacionadas con la piel (al usar ácido nítrico sin guantes para extraer el oro de los chips y microprocesadores), el sistema nervioso, el respiratorio o el aparato digestivo están a la orden del día. El 93% de las personas que trabajan en esta “Ciudad Veneno” muestran síntomas como vértigo o dolores de cabeza por la inhalación de humos Todo ello por poco más de 50 yuanes al día (unos 5 €)
El agua de los ríos está contaminada de plomo y de otras sustancias tóxicas, por lo que para beber los habitantes de Guiyu deben ser aprovisionados por camiones cisterna que llegan de fuera de la ciudad.
En 1989, el Convenio de Basilea sobre el control de los movimientos transfronterizos de los deshechos peligrosos y su eliminación prohibió a los países desarrollados exportar su basura electrónica a los países pobres. EEUU no ratificó dicho documento pero China sí lo hizo, prohibiendo la importación de este tipo de aparatos en desuso. La corrupción extendida por el país y las triquiñuelas jurídicas permiten camuflar la importación de esta basura tecnológica bajo la denominación de reparaciones o reciclaje. De este modo, China permite deshacerse al mundo rico y capitalista de sus contaminantes residuos para transformarlos y devolverlos al mercado bajo el label de marcas líderes europeas, norteamericanas o asiáticas.
En 2002 las autoridades chinas vetaron la importación de diversos materiales de tipo electrónico desechados de terceros países pero la actividad en Guiyu continúa, de modo algo más encubierto, a pesar de la prohibición parcial. Han cambiado las rutas portuarias de llegada desde Nanhai, donde los aduaneros locales se habían vuelto más estrictos, hacia otros más pequeños y discretos como Shantou y Jiangkou, donde los funcionarios locales son más comprensivos a cambio de una participación en el negocio.
Como en la actualidad la actividad está algo menos tolerada por las autoridades chinas, una parte de las tareas ya no se realizan al aire libre. Trabajadoras queman plástico y paneles electrónicos, para extraer los metales dentro de cerradas habitaciones semiclandestinas, en las que los ventiladores les devuelven el humo al rostro y la garganta, mientras son vigiladas por pequeñas telepantallas de video por sus jefes (4) Las dioxinas desprendidas en la combustión se van intercalando en las cadenas de ADN de las trabajadoras, al ser respiradas, produciendo graves enfermedades cancerígenas.
Al calor del negocio ha crecido una ciudad paralela desde los inicios de esta actividad de muerte en los años 90. Grandes edificios, hoteles restaurantes, karaokes,...alrededor de los cuáles jóvenes chinas se insinúan al comerciante que visita la zona, ofreciendo sus servicios como prostitutas.
La “prosperidad” económica, alcanzada por unos cuantos empresarios recicladores gracias a la infame explotación de sus conciudadanos, les ha permitido tener sus fábricas y talleres de extracción de materiales en la ciudad y alejarse del escenario dantesco de enfermedad e insalubridad de la misma para vivir en ciudades como Santhou, de ambiente mucho más respirable
“Ciudad Veneno”, Guiyu, es una de esas otras caras del progreso capitalista, el que envía su basura lejos de casa para que su contaminación mate a otros, dispuestos a morir envenados para no morir de hambre, por salarios de miseria.
(1) http://www.time.com/time/magazine/article/0,9171,1870485-1,00.html
(2) http://www.china-pix.com/multimedia/guiyu/
(3) http://www.clarin.com/suplementos/informatica/2003/03/12/f-529093.htm
(4) http://lacomunidad.elpais.com/loitering-on-street-corners/2008/1/12/visita-al-basurero-occidente

Todos los amigos del pueblo saharaui y de la justicia estamos convocados
Hemos sabido sólo un día después que la manifestación sindical de UGT y CCOO que discurrió el pasado sábado 12 de Diciembre por las calles de Madrid apenas contó con la presencia de algo más de 30.000 trabajadores (1). Eso a pesar de contar con “350 organizaciones y colectivos adheridos a la convocatoria y 650 autobuses y 21 trenes para traer a Madrid a manifestantes de toda España” (2) O sobraron medios de transporte o faltaron manifestantes o ambas cosas a la vez.
De alrededor de unos 200.000 liberados sindicales en España, el 80% de los cuales pertenece a las dos centrales mayoritarias convocantes, ni siquiera el 15% de ellos ha asistido a la manifestación del pasado sábado. Y ello a pesar del viaje turístico gratis a Madrid.
Por otro lado, tampoco la región de Madrid pareció, en modo alguno, aportar la masa de trabajadores que otras zonas del país no suministraron a la movilización.
Cabe avanzar algunas primeras conclusiones respecto a esta menguada concurrencia de trabajadores el día 12-D:
- Hay algo más profundo que el no funcionamiento del aparato de propaganda y movilización de CCOO y UGT: hay una fractura evidente de la conexión entre ambos sindicatos y la clase trabajadora española.
- Es más, hay una quiebra incuestionable de la capacidad de CCOO y UGT de conectar con su propia afiliación
- Más aún, se está rompiendo la conexión entre la cúpula sindical de ambas organizaciones y sus cuadros representativos: secciones sindicales, miembros de comités de empresa, delegados, liberados,...
Pero analicemos algunos aspectos de la trastienda de la manifestación, para tratar de entender qué había detrás de la misma.
El lema de la manifestación, evidentemente moderado, no era otro que el de “Que no se aprovechen de la crisis, el trabajo lo primero, por el diálogo social”. La última parte de la propuesta evidenciaba los límites de la misma: sentarse en una mesa de concertación Gobierno-sindicatos-patronal. Significativamente, los líderes de ambas organizaciones y sus aparatos de comunicación se ocuparon de que sólo la primera parte del lema se socializase en los medios (“que no se aprovechen de la crisis”), dejando en un plano mucho más secundario, la segunda (“el trabajo lo primero”) y mucho más lo segundo (“por el diálogo social”). ¿Guiño izquierdista que compensase su pusilánime trayectoria ante la patronal durante, como mínimo, todo el período en que la crisis viene golpeando a los trabajadores?
Por si el lema de la manifestación no era lo bastante claro, el secretario general de UGT había declarado: “los sindicatos tenemos que hacer un esfuerzo en la negociación colectiva”. El secretario general de CC.OO, Ignacio Fernández Toxo, confió en poder "sentarse a hablar seriamente" con la CEOE antes de que acabe el año”. Cuando, ante el horizonte de una negociación, una de las partes ha dejado pasar un largo período sin presionar –sólo refiriéndonos a la crisis capitalista, todo el tiempo desde que oficialmente el Presidente del Gobierno Zapatero decidió admitir que había crisis económica en España, aunque los datos fuesen desde tiempo antes tercos: va para dos años- a la otra, sin ejercer una fuerza que condicione los contenidos de la negociación, las expectativas para esa parte claudicante de su capacidad de presión y movilización no pintan nada bien.
Y sentarse a la mesa de negociación con la patronal ¿para qué, con qué objetivos?
Oficialmente, tanto UGT como CCOO se han movilizado por una negociación con la CEOE en defensa del empleo. Concretamente Toxo ha declarado que "los salarios, los beneficios empresariales y el empleo deben ser las bases para un acuerdo plurianual de convenios” y que es “importante buscar alternativas al despido” y ha mencionado como ejemplo al “modelo alemán” aunque explicó que estas propuestas consistentes en la posibilidad de que las empresas puedan reducir la jornada laboral mientras el Estado compensa a los empleados por las horas no trabajadas, se dan en muchos países europeos y también en Estados Unidos (3).
Anteriormente, en declaraciones a la Cadena Punto Radio, el secretario general de CCOO declaraba: “Nosotros, en principio, no creemos que en la reforma laboral esté llave para la creación de empleo pero tampoco rechazamos la posibilidad de revisar la situación de conjunto” (4) El grado de contundencia en la respuesta puede indicar el nivel de flexibilidad de los sindicatos, o al menos de CCOO, en la negociación con la CEOE. Enorme, según se intuye.
En el mes de Octubre, después de más de un año y medio de EREs firmados con la patronal de casi todos los sectores, declaraba Toxo en relación a su descarte de una Huelga General contra la patronal: “Haríamos un flaco favor a la gente que representamos y al país”. A cambio, algo que tenía que dar, para no evidenciar aún más, si eso era ya posible, en esas fechas, la renuncia del sindicalismo mayoritario a la combatividad frente a la crisis capitalista y su repercusión sobre los trabajadores: "Queremos demostrar el malestar de cientos de miles de trabajadores en contra de las medidas que propone la CEOE" (5). Esa declaración era en relación a la preparación de la manifestación del 12-D. Parece que no han sido cientos de miles de trabajadores los que han respondido a su convocatoria.
Por su parte, Cándido Méndez, secretario general de UGT, declaraba un día antes de la manifestación que en el año 2010 las opciones ante la crisis son “controlar la crisis o padecerla, y nosotros consideramos que debemos iniciar un camino para controlar la crisis económica, recuperando el Diálogo Social bipartito y estableciendo un compromiso por parte de las Administraciones Públicas para mantener el gasto social, para desarrollar iniciativas públicas, para recuperar los empleos en nuestro país y para reorientar nuestro patrón de crecimiento” (6) Justo las recetas en las que los trabajadores hace tiempo que van creyendo menos no porque la inversión del gasto social no sea necesaria, que lo es y mucho, sino porque la patronal viene demostrando de largo que no necesita el Diálogo Social para imponer sus “soluciones”: el despido libre permitido por el Gobierno y no combatido por CCOO y UGT.
Méndez en Noviembre de 2008 hacía un llamamiento a gobierno, sindicatos y empresarios para que "configuren un escenario que permita definir el cómo se va a salir de la crisis para hacerlo en mejores condiciones de como hemos entrado en esta situación". Y añadía algo más, muy importante, por su significado: para afrontar la crisis hay que empezar por el "reconocimiento del propio protagonismo" de los sindicatos y por el valor de la "negociación colectiva" e insistió en la necesidad de que los sindicatos aprovechen esta coyuntura económica para "recuperar la cultura del trabajo y realzar el papel de las organizaciones sindicales y de los derechos sindicales" (7). Méndez estaba acusando el golpe de la patronal. Ésta hace tiempo ha descubierto que un sindicalismo que no se apoya en sus afiliados y en la movilización, debilitado y aburguesado por unas prácticas centradas ante todo en las declaraciones públicas, subvencionado por la administración y domesticado desde sus cúpulas hasta buena parte de sus secciones sindicales y comités de empresa, le es cada vez menos necesario para meter en cintura a una clase trabajadora asustada por los altos índices de paro y resignada a aguantar el diluvio de la crisis capitalista que se abate sobre sus cabezas. Y consciente de no necesitar interlocutor sindical, la CEOE ha venido ignorando los llamamientos a sentarse en unas mesas de negociación en las que no está dispuesto a ceder ni siquiera las migajas que estos sindicalistas profesionales le piden, que no le exigen.
De hecho, el presidente de la Comisión de Relaciones Laborales de la CEOE, Santiago Herrero, ya apunta en esa dirección: Durante su intervención en la Conferencia Empresarial 2009, organizada por la CEOE, Herrero cuestionó que la negociación colectiva sea "bastante" para facilitar acuerdos que permitan administrar los recursos humanos de manera "más flexible y operativa". En caso de no adoptar esta política, consideró que los convenios colectivos "se agotarán en sí mismos" debido, en su opinión, a la falta de capacidad para pactar (8)
Pero por si Santiago Herrero pudiera parecer poco representativo de los deseos de la CEOE en cuanto a los objetivos de superar los convenios colectivos como modo de negociación entre los trabajadores y la patronal, su presidente, Díaz Ferrán, es más claro al respecto: avanzar hacia el “establecimiento de "convenios individuales", pactos entre el contratador y el trabajador al margen de los convenios colectivos” (9
De ahí a la pronta superación del modelo de negociación colectiva, de los convenios sectoriales y de empresa y a la apuesta por sistemas de acuerdos individualizados empresa-trabajador (“esto son lentejas...”) hay menos pasos de los que parecen y la CEOE se encamina a darlos.
El primero de ellos es desligar del IPC las subidas salariales en los convenios para sustituirlo por alzas en función de la productividad.
El segundo, al menos desde inicios del presente año, el bloqueo de los convenios y de la aplicación de los sectoriales ya firmados a nivel estatal por parte de las diferentes secciones regionales adheridas a la CEOE, a pesar de ser de obligado cumplimiento.
El objetivo es demostrar la incapacidad de CCOO y UGT de imponer acuerdos a la patronal y poner en evidencia su debilidad, no sólo representativa sino de presión y movilización, salvo en la administración y las principales empresas del país.
Pero las explicaciones de los locuaces dirigentes sindicales ahondan aún más en otras intenciones subyacentes en la pasada manifestación. Se trata de ese tipo de intenciones que no suelen aparecer expresas en la cabecera de pancarta. En declaraciones a la Cadena SER ambos restaron importancia a que Zapatero, saludara al de la CEOE, Díaz Ferrán, en la presentación del Informe Económico de 2009 de la oficina económica de La Moncloa. “Méndez consideró que es de gente educada el saludar, pero matizó que lo "importante" es lo que se dice y, en su opinión", el Gobierno no está planteando la reforma laboral "como la madre de todas las soluciones” (10).
Aquí aparece una primera plasmación del modo en que los sindicatos desvinculan en sus reivindicaciones el plano de la lucha contra el papel antiobrero de la patronal de las políticas llevadas a cabo por el Gobierno.
Dicho de otro modo: salimos a la calle contra la patronal pero queremos evitar que nuestras movilizaciones puedan aparecer como una condena de la política de Zapatero respecto a los costes sociales de la crisis.
La entrevista realizada en Cuatro por Iñaki Gabilondo a Cándido Méndez es muy esclarecedora al respecto.
Gabilondo inicia su primera pregunta con una andanada que toma en cuenta la complicidad sindicatos-gobierno: “Señor Méndez, dicen que es usted una especie de Vicepresidente Cuarto del Gobierno, que está ayudando y apuntalando mucho al Presidente Zapatero”. La respuesta de Méndez no deja demasiada sombra de duda al respecto: “Bueno, quien dice eso no me quiere bien a mí. Sobre todo a quien no quiere bien es al Gobierno (...) Lo que me preocupa sobre todo y fundamentalmente es que en el fondo hay un mensaje profundamente antidemocrático en tanto en cuanto se pretende socavar la legitimidad democrática del Gobierno de la nación” (11)
Es decir, si surge una crítica respecto de la falta de independencia de los objetivos sindicales frente a los del Gobierno uno es antisindical (“quien dice eso no me quiere bien a mí”) y además no es demócrata (“hay un mensaje profundamente antidemocrático...se pretende socavar la legitimidad democrática del Gobierno de la nación”). Traga y calla.
Pero Gabilondo continúa en la misma entrevista por los mismos derroteros: “Señor Méndez, en la actual situación por no abandonar a su suerte a los más débiles (jabón con pompas) ha sido una apuesta que no todo el mundo ha valorado suficientemente. Yo sé que el sindicalismo sí. Me gustaría que nos la comentara”. La respuesta de defensa por parte de Méndez de la política económica del Gobierno Zapatero es en esta ocasión mucho más descarada y obvia: “Efectivamente, me parece que hay un contraste muy agudo en la estrategia de lucha contra la crisis económica de este gobierno en relación con gobiernos anteriores que han tenido que afrontar crisis económicas de mucha menor profundidad que ésta. El hecho de que haya puesto como prioridad el mantenimiento del gasto de protección social y garantizar la protección por desempleo y, por lo tanto, posibilitar que el sacrificio de la crisis económica no recaiga prácticamente de manera exclusiva sobre las personas que están en peor situación, yo creo que es algo a valorar”. Nada que decir sobre las ayudas económicas a la banca, al sector del automóvil o al de la construcción, mientras el gobierno de la nación permitía ERE tras ERE en muchos de los sectores receptores de esas ayudas extraordinarias.
Estas declaraciones eran realizadas sólo 8 días antes de la manifestación del 12-D. Estoy convencido de que no han tenido precisamente un efecto movilizador hacia ella.
Por el contrario, la conciencia social que ha ido extendiéndose día a día entre los trabajadores es la de que, al margen de las coberturas de desempleo, el “toma y calla” del desastroso “regalito” de los 420 € y las obras de infraestructura con cartel de Gobierno de España, la política gubernamental ha consistido, al igual que la sindical, en un dontancredismo ante la patronal, acompañado del efecto estereofónico de múltiples declaraciones de prensa para la galería y el consumo interno de la cla pero sin otro tipo de firmeza ante los grandes culpables de la crisis.
Durante el primer gobierno Zapatero, mucho antes de que estallase la crisis económica, el sindicalismo mayoritario español estuvo desaparecido sin combate. Lejos de fortalecerse, de realizar una labor didáctica de concienciación de los trabajadores, de imprimir una práctica de lucha y movilización (estábamos aún en la época de los préstamos bancarios “per tutti” y del feliz horizonte hacia el propietariado universal por parte de los trabajadores españoles que consumían a crédito), CCOO y UGT dormitaban cómodamente en el reino de los justos. ¿Para qué hacer sindicalismo si ya teníamos al más progresista de los gobiernos del mundo mundial que nos ofrecería un feliz mañana de segunda residencia en Gandía y múltiples cacharritos tecnoelectrónicos para solaz y disfrute de los gozosos concurrentes al hipermercado de utopía consumista mediante tarjeta de crédito?
Debilitados, despolitizados, acomodados y amodorrados, por un sindicalismo de gestión (venenosa palabra importada del mundo capitalista), pacto, concertación y dádivas por representación sindical, ejercido durante largos lustros por los Antonio Gutiérrez, José María Fidalgo o los Cándido Méndez de turno, la crisis económica ha puesto en evidencia que, más allá de unos eficaces gabinetes de prensa y un cada vez más mermado aparato de “agitprop”, en el suelo del sindicalismo mayoritario y domesticado español ya sólo crecen algunos hierbajos pero ninguna flor de esperanza en un mañana más justo, emancipatorio e igualitario.
En resumen y para fijar posición:
- El modelo sindical de CCOO y UGT no funciona en esta etapa de la crisis capitalista. Es una herramienta inútil para la defensa de los intereses de los trabajadores.
- Mientras los años de bonanza económica han estado presentes, el espejismo de que un sindicalismo de concertación, despolitizado, de sustitución de la movilización en la calle por 5 minutos en los medios de comunicación, de demandas casi exclusivamente salariales, negociación y confusión de los objetivos de los trabajadores (negación del sindicalismo de clase) con los de la empresa parecía funcionar.
- La crisis ha puesto en evidencia el vacío vital, la ausencia de vida sindical de unos aparatos burocratizados, la distancia entre una casta favorecida de sindicalistas liberados y una base afiliativa cuya motivación principal de pertenencia es, cada vez más, estar “protegido” en el caso de que vengan mal dadas. Pero ese beneficio se ha evidenciado ilusorio con la crisis capitalista y los despidos masivos.
- Lejos de lo que algunos analistas afirman, la manifestación del pasado sábado 12 de Diciembre no es el primer hito de una movilización autocontenida en su demostración de fuerza (el limitado número de manifestantes) para no aparecer como una movilización antigubernamental sino el primer certificado de una crisis de modelo sindical y de legitimación del mismo ante los trabajadores.
- Los trabajadores españoles están desmovilizados ante la crisis económica e inermes para defenderse de las consecuencias de la misma que el capital hace recaer sobre ellos.
- El empresariado español ha tomado nota del fracaso de la manifestación del 12-D y tratará de sacar rédito de ello mediante nuevas vueltas de tuerca de su política antiobrera.
Todo ello nos sitúa ante un complicado y difícil paisaje en cuanto a la capacidad de respuesta de los trabajadores frente a las políticas económicas y sociales del Gobierno y la actitud de una patronal que se siente crecida ante su fuerza y renovada en su poder frente al sindicalismo de gestión, negociación y concertación en crisis.
Las expectativas para los trabajadores no son buenas y sería estúpido e ignorante alegrarse del fracaso de este sindicalismo domesticado, bajo el falaz argumento de “cuanto peor, mejor”, cuando no hay un contrapoder alternativo suficiente en musculatura, proyecto y apoyo de los trabajadores que lo sustituya.
Por otro lado, entonar el cántico fúnebre del fatalismo o aprestarse a levantar acta de defunción de 30 años de sindicalismo domesticado pueden resultar tan inútiles y errados como lo anterior.
Lo que ahora toca es un análisis de la situación sindical en que nos encontramos, aprender de los errores cometidos, iniciar el trabajo decidido por la construcción de un sindicalismo combativo, alternativo, reivindicativo del empleo y el salario, de las condiciones de trabajo y dispuesto a pelear en el marco de las contradicciones básicas que existen dentro de las relaciones de producción y poder de la empresa. Ello pasa por reforzar las opciones sindicales de clase y combativas (CGT, SOC, LAB, CO.BAS, CNT,...), sin que ello suponga otra cosa, de momento, que buscar la confluencia de sus luchas y las complicidades solidarias de la clase trabajadora.
Es necesario volver a trabajar sobre la conciencia de clase de los trabajadores, con tiempo y paciencia, diferenciando lo urgente de lo necesario, sabiendo que nos esperan derrotas e incomprensiones de los propios trabajadores, que nos verán muchas veces como maximalistas o radicales pero conscientes de que el único camino es volver a empezar porque lo que tenemos como mayoritario es ya un motor seriamente averiado.
Es posible que aún queden muchos compañeros y organizaciones que crean que hay que dar la batalla dentro de ese sindicalismo periclitado para hacerlo girar a posiciones de firmeza y combatividad porque dentro de él hay compañeros honestos y luchadores y la mayor parte de la clase trabajadora afiliada. Así lo han pensado, de modo absolutamente respetable pero, en mi opinión, errónea organizaciones como Izquierda Anticapitalista o el PCPE, por citar sólo dos ejemplos de partidos que asistieron a la manifestación del pasado 12 de Diciembre.
La experiencia ha demostrado una y mil veces que ese es un camino agotador y baldío, que se callan y cercenan a las corrientes críticas, que se expulsa a los combativos que pretenden reorientar dentro de la casa madre las estrategias hacia un sindicalismo reivindicativo y de clase, que se han cegado los canales para la expresión de las disidencias internas, que no hay posibilidad de dar vida democrática a lo que es una carcasa vacía.
Es ilustrativo en este sentido el modo en que a título meramente individual pero clarividente al respecto dos militantes de CCOO (Eva González Arriaga y Esther González Debén) expresaban en Noviembre de este año los motivos de su marcha del sindicato, aunque su crítica se circunscribiese fundamentalmente a la Federación de Sanidad de Asturias de CCOO (12)
(1) Diario “Gara”. Según este medio, entre otros, recoge del conteo de Lynce (empresa dedicada a contar el número de manifestantes), realizado para la Agencia EFE el número exacto fue el de 32.921. http://www.gara.net/paperezkoa/20091213/171925/es/UGT-CCOO-movilizan-Madrid-defensa-pacto-social-para-salir--crisis.
Independientemente del carácter anecdótico que pueda tener la cifra, lo cierto es que los datos que suele aportar Lynce en relación al conteo de manifestantes son, hasta el momento, los menos cuestionables de entre los que suelen ofrecer las diferentes fuentes informantes, casi siempre más que evidentemente interesados en pro o en contra.
(2) Diario “Público”. 12 de Diciembre de 2009
(3) Diario gratuito “Qué”. 4 de Diciembre de 2009
(4) Punto Radio del 6 de Noviembre de 2009
(5) EFE. 9 de Octubre de 2009.
(6) http://www.ugt.es/actualidad/2009/diciembre/c11122009.html
(7) Europa Press. 28 de Noviembre de 2008.
(8) Diario gratuito “ADN”. 2 de Diciembre de 2009
(9) “El Periódico de Aragón”. 18 de Febrero de 2009
(10) http://www.diariosur.es/agencias/20091212/economia/ccoo-creen-zapatero-esta-proximo_200912121015.html
(11) Entrevista del 4 de Diciembre de 2009 http://www.cuatro.com/noticias/videos/inaki-gabilondo-entrevista-candido-mendez-secretario-general-ugt/20091204ctoultpro_48/.
(12) http://www.kaosenlared.net/noticia/no-todo-vale-nos-vamos-ccoo
Plataforma Ciudadana Contra el Cambio Climatico
el 7 al 18 de Diciembre va a celebrarse en Copenhague la 15ª "Conferencia de las Partes" (COP15) de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. El objetivo de la misma es diseñar una estrategia internacional de lucha contra el calentamiento global que sustituya al malogrado "Protocolo de Kyoto", sin embargo, no hay muestras claras de progreso en las negociaciones previas a la cumbre. Mientras tanto, las emisiones de gases de efecto invernadero continúan creciendo, la pérdida de hielo de los casquetes polares ha sobrepasado las peores previsiones científicas, las sequías y los eventos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes y la supervivencia de muchas comunidades humanas, de actividades como la agricultura, y de miles especies vegetales y animales está amenazada.
La asociación Globalízate, es una de las más de 30 organizaciones (ecologistas, sindicales, vecinales y onGs) que forman parte de la "Plataforma Ciudadana contra el Cambio Climático", también miembro de las Campañas 350 y Campaña Global por el Clima, invita a los ciudadanos a una concentración que va a tener lugar en Madrid, el próximo Sábado 12 de Diciembre, a las 17:00h, en la Plaza del Museo Reina Sofía,para pedir a los gobiernos del mundo un acuerdo justo y vinculante en la cumbre de Copenhague. Entre otras cosas, exigimos:
- Un compromiso serio de reducción de las emisiones globales de gases de efecto invernadero para las próximas décadas que vaya más allá de los mercados de emisiones, cuya eficacia ha quedado sobradamente desacreditada.
- Un cambio drástico en el modelo actual de producción y consumo de energía, basado en los combustibles fósiles y el despilfarro, a otro basado en las energías renovables, el ahorro y la eficiencia.
- Justicia climática con los países empobrecidos, muchos de los cuales están sufriendo ya las consecuencias del cambio climático sin haber sido responsables del mismo.
- Reducción de la huella ecológica de los países ricos, relocalizando la economía y promoviendo un consumo menor, de mayor calidad y más consciente.
Acompañaremos en la movilización a más de 100 países de todo el mundo, en la concentración habrá música, actividades de concienciación y un manifiesto leído por caras conocidas de ámbitos científicos, sociales y periodísticos, además de personas de a pie.
MI APOYO AL Foro Social Mundial en Madrid-2010
Por tercer año consecutivo, el Foro Social Mundial se enraíza en Madrid. Y lo hace en su 10ª aniversario a nivel planetario.
Un Foro surgido en 2001, como oposición y alternativa de transformación de los Movimientos Sociales y de los Pueblos frente a la lógica explotadora representada por el Foro Económico Mundial de Davos-Suiza (que reúne anualmente a los/as protagonistas del capitalismo mundial).
Este Foro Social Mundial que se celebra en Madrid vuelve a ser un “espacio de encuentro de quienes se oponen al neoliberalismo y al dominio del mundo por el capital o por cualquier forma de imperialismo y que están empeñados en la construcción de una sociedad planetaria orientada hacia una relación fecunda entre los seres humanos y de estos con la tierra” (Carta de Principios del FSM).
Con mi firma apoyo su celebración en estos tiempos en que los mismos que han generado la "crisis" la están remontando con más beneficios aún, con el empobrecimiento de la mayoría de la Humanidad, la especulación, la corrupción, el hambre asesina y la destrucción ambiental.
Porque nuestras vidas y el planeta valen más que sus beneficios: contad conmigo.
Mandar firma al correo-e del Foro Social Mundial en Madrid: comunicacion@fsmmadrid.org
Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:
- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
Por Michael Löwy
Löwy, Michael. Sociólogo brasileño e investigador del Consejo Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia. Autor, entre otros, de: Sublevación de melancolía: el romanticismo de contramano con la modernidad; El pensamiento del Che; La revolución en el Joven Marx; Dialéctica y Revolución; Marxismo y Teología de la Liberación. Colaborador y miembro del Consejo Asesor de Herramienta.
Las presentes crisis económica y ecológica son parte de una coyuntura histórica más general: estamos enfrentados con una crisis del presente modelo de civilización, la civilización Occidental moderna capitalista/ industrial, basada en la ilimitada expansión y acumulación de capital, en la “mercantilización de todo” (Immanuel Wallerstein), en la despiadada explotación del trabajo y la naturaleza, en el individualismo y la competencia brutales, y en la destrucción masiva del medio ambiente. La creciente amenaza de ruptura del equilibrio ecológico apunta a un escenario catastrófico –el calentamiento global– que pone en peligro la supervivencia misma de la especie humana. Enfrentamos una crisis de civilización que demanda un cambio radical.[1]
Ecosocialismo es un intento de ofrecer una alternativa civilizatoria radical, fundada en los argumentos básicos del movimiento ecológico, y en la crítica marxista de la economía política. Opone al progreso destructivo capitalista (Marx) una política económica basada en criterios no monetarios y extraeconómicos: las necesidades sociales y el equilibrio ecológico. Esta síntesis dialéctica, intentada por un amplio espectro de autores, desde James O’Connor a Joel Kovel y John Bellamy Foster, y desde André Gorz (en sus escritos juveniles) a Elmar Altvater, es al mismo tiempo una crítica de la “ecología de mercado”, que no desafía el sistema capitalista, y del “socialismo productivista”, que ignora la cuestión de los limites naturales.
Según James O’Connor, el objetivo del socialismo ecológico es una nueva sociedad basada en la racionalidad ecológica, en el control democrático, en la equidad social, y el predominio del valor de uso sobre el valor de cambio. Agregaría que este objetivo requiere: a) propiedad colectiva de los medios de producción –“colectiva” quiere decir propiedad pública, cooperativa o comunitaria–; b) planificación democrática que permita a la sociedad definir metas de inversión y producción; y c) una nueva estructura tecnológica de las fuerzas productivas. En otros términos: una transformación social y económica revolucionaria.[2]
El problema con las tendencias dominantes de la izquierda durante el siglo XX –la socialdemocracia y el movimiento comunista de inspiración soviética– fue la aceptación del modelo de fuerzas productivas realmente existente. Mientras la primera se limita a una versión reformada –a lo sumo keynesiana– del sistema capitalista, el segundo desarrolló una forma colectivista – o capitalista de Estado– de productivismo. En ambos casos, la cuestión del medio ambiente quedó descartada, o fue marginada.
Los propios Marx y Engels no ignoraban las consecuencias ambientales destructivas del modo de producción capitalista: hay varios pasajes en El capital y otros escritos que muestran esta comprensión.[3] Creían además que el objetivo del socialismo no era producir cada vez más mercancías, sino dar a los seres humanos tiempo libre para el pleno desarrollo de sus potencialidades. De modo que ellos tienen poco en común con el “productivismo”, esto es, con la idea de que la ilimitada expansión de la producción es un objetivo en sí mismo.
Sin embargo, hay algunos pasajes en sus escritos que parecen sugerir que el socialismo permitiría el desarrollo de las fuerzas productivas más allá de los límites impuestos a estas por el sistema capitalista. Según este enfoque, la transformación socialista solo tendría que ver con las relaciones de producción capitalistas, convertidas en un obstáculo para el libre desarrollo de las fuerzas productivas existentes (se suele decir que las “encadena”); el socialismo significaría sobre todo la apropiación social de estas capacidades productivas, que las pondría al servicio de los trabajadores. Para citar un pasaje del Anti-Dühring, un trabajo canónico para varias generaciones de marxistas: el socialismo permitiría “que la sociedad, abiertamente y sin rodeos, tome posesión de esas fuerzas productivas que ya no admiten más dirección que la suya”.[4]
La experiencia de la Unión Soviética ilustra los problemas que se derivan de una apropiación colectivista del aparato de producción capitalista: desde el comienzo, predominó la tesis de la socialización de las fuerzas de producción existentes. Es cierto que, durante los primeros años tras la Revolución de Octubre, pudo desarrollarse una corriente ecológica y algunas (limitadas) medidas proteccionistas fueron tomadas por las autoridades soviéticas. Sin embargo, con el proceso de burocratización stalinista, las tendencias productivas, en la industria y la agricultura, fueron impuestas con métodos totalitarios, en tanto los ecologistas fueron marginados o eliminados. La catástrofe de Chernobil es un ejemplo extremo de las desastrosas consecuencias que tuvo la imitación de las tecnologías productivas de Occidente. Un cambio en las formas de propiedad que no sea seguido por la gestión democrática y la reorganización del sistema productivo solo puede llevar a un final terrible.
Los marxistas pueden inspirarse en lo que destacaba Marx en relación con la Comuna de Paris: los trabajadores no pueden tomar posesión del aparato del Estado capitalista y ponerlo a funcionar a su servicio. Deben “demolerlo” y reemplazarlo por una forma de poder político radicalmente diferente, democrático y no estatal.
Lo mismo es aplicable, mutatis mutandis, al aparato productivo: por su naturaleza, su estructura, no es neutral, sino que está al servicio de la acumulación de capital y de la ilimitada expansión del mercado. Está en contradicción con las necesidades de protección del ambiente y de la salud de la población. Es preciso, por lo tanto, “revolucionarlo”, en un proceso de transformación radical. Esto puede significar cancelar ciertas ramas de la producción: por ejemplo, las plantas nucleares, algunos métodos masivos/industriales de pesca (responsables por el exterminio de varias especies en los mares), la tala destructiva de selvas tropicales, etcétera (¡la lista es muy larga!). En cualquier caso, las fuerzas productivas, y no solo las relaciones de producción, deben ser transformadas profundamente, comenzando por una revolución del sistema energético, reemplazando los actuales recursos –esencialmente fósiles– responsables de la contaminación y envenenamiento del ambiente, por otros renovables, como el agua, el viento y el sol. Por supuesto, muchos logros científicos y tecnológicos modernos son valiosos, pero el sistema de producción debe ser transformado en su conjunto, y esto solo puede hacerse a través de métodos ecosocialistas, esto es, a través de una planificación democrática de la economía que tenga en cuenta la preservación del equilibrio ecológico.
El tema de la energía es decisivo para este proceso de cambio civilizatorio. Las energías fósiles (petróleo, carbón) son grandes responsables de la contaminación del planeta, como ocurre con el desastroso cambio climático; la energía nuclear es una falsa alternativa, no solo por el peligro de nuevos Chernobils, sino también porque nadie sabe qué hacer con las miles de toneladas de desperdicio radioactivo –tóxicos durante cientos, miles y en algunos casos millones de años– y las masas gigantescas de plantas obsoletas contaminadas. La energía solar, que nunca despertó mucho interés en las sociedades capitalistas, por no ser “rentable” ni “competitiva”, se convertiría en un objeto de investigación y desarrollo intensivo, y jugaría un papel central en la construcción de un sistema de energía alternativo.
Sectores enteros del sistema productivo deberían ser suprimidos o reestructurados, y otros nuevos deben desarrollarse, bajo la necesaria condición de pleno empleo para toda la fuerza laboral, en iguales condiciones de trabajo y salario. Esta condición es esencial, no solo porque es un requerimiento de la justicia social, sino para asegurar el apoyo de los trabajadores al proceso de transformación estructural de las fuerzas productivas. Proceso que es imposible sin el control público sobre los medios de producción y planificación, es decir, sin decisiones públicas sobre inversión y cambio tecnológico, que deben tomarse de los bancos y empresas capitalistas para ponerlos al servicio del bien común de la sociedad.
La sociedad misma, y no un pequeño grupo de propietarios oligárquicos –ni una elite de tecno-burócratas– deben poder elegir, democráticamente, qué líneas productivas han de privilegiarse, y cuántos recursos deben invertirse en educación, salud o cultura. Los precios de los propios bienes no deben quedar librados a las “leyes de oferta y demanda” sino, hasta cierto punto, determinados de acuerdo con opciones políticas y sociales, así como con criterio ecológico, imponiendo impuestos a ciertos productos y precios subsidiados para otros. En términos ideales, a medida que avance la transición hacia el socialismo, cada vez más productos y servicios se distribuirían libres de cargo, de acuerdo con el deseo de los ciudadanos. Lejos de ser algo “despótico” en sí misma, la planificación es el ejercicio, por la sociedad toda, de sus libertades: libertad de decisión, y liberación de las alienantes y cosificadas “leyes económicas” del sistema capitalista, que determina la vida y muerte de los individuos, y los encierra en una “jaula de hierro” económica(Max Weber).La planificación y la reducción de las horas de trabajo son los dos pasos decisivos de la humanidad hacia lo que Marx llamó “el reino de la libertad”. Un incremento significativo del tiempo libre es una condición para la participación democrática del pueblo trabajador en la discusión democrática y el manejo de la economía y la sociedad.
La concepción socialista de planificación no es más que la radical democratización de la economía: si las decisiones políticas no deben ser dejadas en manos de una pequeña elite de gobernantes, ¿por qué no aplicar el mismo principio a las decisiones económicas? Estoy dejando de lado el tema de la proporción específica entre planificación y mecanismos de mercado: durante los primeros pasos de una nueva sociedad, los mercados mantendrían ciertamente un lugar importante, pero al avanzar la transición hacia el socialismo, la planificación se volvería cada vez más predominante, a expensas de la ley del valor de cambio.
En tanto en el capitalismo el valor de uso es solo un medio, a veces un engaño, al servicio del valor de cambio y la ganancia –lo que explica, dicho sea de paso, por qué tantos productos en la sociedad son sustancialmente innecesarios–, en una economía socialista planificada el valor de uso es el único criterio para la producción de bienes y servicios, con consecuencias económicas, sociales y ecológicas de largo alcance. Como observó Joel Kovel: “El acrecentamiento de los valores de uso y la correspondiente reestructuración de las necesidades se convierten ahora en los reguladores sociales de la tecnología, en lugar de ser esta, como bajo el capital, conversión de tiempo en plusvalía y dinero”.[5]
En una producción racionalmente organizada, el plan concierne a las principales opciones económicas, no a la administración de restaurantes, verdulerías y panaderías, negocios pequeños, empresas de artesanos o servicios. Es importante enfatizar que la planificación no es contradictoria con la autogestión por los trabajadores de sus unidades de producción: mientras que la decisión de transformar una planta automotrizen una que produce colectivos y tranvías es tomada por la sociedad como un todo mediante el plan, la organización interna y el funcionamiento de la planta estarán democráticamente manejados por sus propios trabajadores. Mucho se ha discutido sobre el carácter “centralizado” o “descentralizado” de la planificación, pero puede decirse que la cuestión es realmente el control democrático del plan a todos los niveles, local, regional, nacional, continental y, esperemos, internacional: temas ecológicos como el calentamiento global son planetarios y solo pueden ser tratados a escala global. Se podría llamar esta propuesta “planeamiento democrático global”; y es bastante opuesta a lo que usualmente se describe como “planificación central”, dado que las decisiones económicas y sociales no son tomadas por algún “centro”, sino democráticamente decididas por la población en cuestión.
Una planificación ecosocialista está basada entonces en un debate pluralista y democrático, en todos los niveles donde las decisiones deben ser tomadas: las diferentes propuestas son sometidas a la gente en cuestión, bajo la forma de partidos, plataformas, o cualquier otro movimiento político, y de acuerdo con esto se eligen delegados. Sin embargo, la democracia representativa debe ser completada –y corregida– por una democracia directa, donde la gente directamente elige –nivel local, nacional y, por último, global– ntre grandes opciones sociales y ecológicas: ¿el transporte público debe ser gratis? ¿Deben impuestos especiales los dueños de autos privados pagar para subsidiar el transporte público? ¿Debe la energía solar ser subsidiada para que compita con la energía fósil? ¿Deben reducirse las horas de trabajo semanal a 30, 25 o menos horas, aunque esto signifique la reducción de la producción? La naturaleza democrática de planificación no es contradictoria con la existencia de expertos, pero el papel de estos no es decidir, sino presentar sus puntos de vista –a veces distintos, si no contradictorios– a la población y dejar que esta elija la mejor solución.
¿Qué garantía hay de que la gente vaya a tomar decisiones ecológicas correctas, al precio de dejar de lado algunos hábitos de consumo? No existe una “garantía” que no sea apostar a la racionalidad de las decisiones democráticas, una vez que el poder del fetichismo de la mercancía esté roto. Por supuesto, existirán errores en las opciones populares, pero ¿quién cree que los expertos mismos no cometen errores? Uno no puede imaginar el establecimiento de dicha nueva sociedad sin que la mayoría de la población haya logrado, por sus luchas, su propia educación, y experiencia social, un alto nivel de conciencia socialista/ ecológica; y esto hace razonable suponer que los errores, incluyendo decisiones que son inconsistentes con las necesidades del medio ambiente, van a corregirse. De cualquier modo, ¿no son acaso las alternativas propuestas –el mercado ciego, o una ecológica dictadura de “expertos”. mucho más peligrosas que el proceso democrático, con todas sus contradicciones?
El pasaje del “progreso destructivo” capitalista al ecosocialismo es un proceso histórico, una transformación permanentemente revolucionaria de la sociedad, de la cultura y de las mentalidades. Esta transición debe llevar, no solo a un nuevo modo de producción y a una sociedad igualitaria y democrática, sino también a un modo de vida alternativo, a una nueva civilización ecosocialista, mas allá del reino del dinero, mas allá de los hábitos de consumo artificialmente producidos por la publicidad, y mas allá de la producción sin límites de mercancías innecesarias y/o nocivas para el medio ambiente. Es importante enfatizar que semejante proceso no puede comenzar sin una transformación revolucionaria en las estructuras sociales y políticas, y el apoyo activo, por una vasta mayoría de la población, a un programa ecologista. El desarrollo de la conciencia socialista y la preocupación ecológica es un proceso, donde el factor decisivo es la propia experiencia de lucha popular, desde confrontaciones locales y parciales al cambio radical de la sociedad.
¿Hay que promover el desarrollo, o se debe elegir el “decrecimiento”? Me parece que ambas opciones comparten una concepción meramente cuantitativa del “crecimiento” –positivo o negativo– o de desarrollo de las fuerzas productivas. Hay una tercera postura, que me parece más apropiada: una transformación cualitativa del desarrollo. Esto significa poner fin al monstruoso despilfarro de recursos del capitalismo basado en la producción a gran escala de productos innecesarios y/o nocivos: las industrias de armamentos de son un buen ejemplo de esto, pero una gran parte de los “bienes” producidos en el capitalismo –con sus inherentes obsolescencias– no tienen mas utilidad que generar ganancias para las grandes corporaciones. La cuestión central no es el “consumo excesivo” en abstracto, sino el prevaleciente tipo de consumo, basado como está en la apropiación ostentosa, el desperdicio masivo, la alienación mercantilista, la obsesiva acumulación de bienes, y la compulsiva adquisición de seudonovedades impuestas por la “moda”. Una nueva sociedad orientaría la producción hacia la satisfacción de bienes auténticos, comenzando con aquellos que podrían describirse como “bíblicos” –agua, comida, ropa, hogar– pero incluyendo también servicios básicos: salud, educación, transporte, cultura.
Obviamente, los países del Sur, donde estas necesidades están lejos de ser satisfechas, van a necesitar de un nivel de “desarrollo” mucho mayor que los países avanzados industrialmente: construcción de rutas, hospitales, sistemas de cloacas, y otras infraestructuras. Pero no hay razón por la cual esto no pueda llevarse a cabo con un sistema productivo que sea amigable con el ambiente y que esté basado en energías renovables. Estos países necesitarán cultivar grandes cantidades de comida para nutrir su población hambrienta, pero esto puede ser mucho mejor alcanzado –como los movimientos campesinos organizados en el mundo en la red Via Campesina han estado reclamando por años– por una agricultura campesina biológica basada en unidades familiares, granjas cooperativas o colectivistas, mas que por los métodos destructivos y antisociales de empresas industriales/ ganaderas, basadas en el uso intensivo de pesticidas, químicos y OGMs (Organismos Genéticamente Modificados). En vez del monstruoso sistema actual de endeudamiento y de explotación imperialistas de los recursos del Sur por parte de los países capitalistas/ industriales, debería haber una corriente de ayuda tecnológica y económica desde el Norte hacia el Sur, sin que sea necesario –como algunos puritanos y ascéticos ecologistas parecen creer– que la población en Europa o Norteamérica “reduzca su calidad de vida”: solo deberán privarse del consumo obsesivo, inducido por el sistema capitalista, de mercancías inútiles que no corresponden a ninguna necesidad real.
¿Cómo distinguir las necesidades autenticas de las artificiales, falsas y provisionales? Las últimas son introducidas por la manipulación mental, esto es, la publicidad. El sistema publicitario ha invadido todas las esferas de la vida humana en las sociedades capitalistas modernas: no solo en cuanto al alimento y la ropa, sino también a los deportes, la cultura, la religión y la política que son moldeadas de acuerdo con sus reglas. Ha invadido nuestras calles, casillas de correo electrónico, pantallas de televisión, periódicos, paisajes, de un modo permanente, agresivo e insidioso que definitivamente contribuye a hábitos de consumo indudables y compulsivos. Además, desperdicia una cantidad astronómica de petróleo, electricidad, tiempo de trabajo, papel, químicos, y otras materias primas -todas pagadas por los consumidores- en una rama de producción que no es solo innecesaria desde el punto de vista humano, sino directamente contrapuesta a las necesidades reales de la sociedad. Mientras la publicidad es una dimensión indispensable de la economía de mercado capitalista, no tendría lugar en una sociedad en transición al socialismo, donde sería reemplazada por información sobre bienes y servicios facilitados por asociaciones de consumo. El criterio para distinguir una necesidad autentica de una artificial, es su persistencia después de la supresión de la publicidad (¡Coca-Cola!). Por supuesto, durante algunos años, los hábitos de consumo persistir inútiles persistirán; y nadie tiene el derecho de decirle a la gente cuáles son sus necesidades. El cambio en los patrones de consumo es un proceso histórico, así como un desafío educativo.
Algunas mercancías, como el auto individual, implican problemas más complejos. Los autos particulares son un problema público: matan y lesionan anualmente a miles de personas a escala mundial, contamina el aire en las grandes ciudades –con directas consecuencias para la salud de los niños y ancianos– y contribuyen de manera significativa al cambio climático. Sin embargo, responden a necesidades reales, al transportar a la gente a sus trabajos, casas o actividades de ocio. Experiencias locales en algunas ciudades europeas con administraciones con cuidados ecológicos muestran que es posible –con aprobación de la mayoría de la población– limitar progresivamente el porcentaje de automóviles individuales en circulación a favor de colectivos y tranvías. En un proceso de transición al ecosocialismo, donde el transporte público –subterráneo o no– estaría ampliamente extendido y sería gratuito para los usuarios, y donde los peatones y ciclistas tendrían sendas protegidas, el auto privado tendría un papel mucho menor que en la sociedad burguesa, donde se ha convertido en un una mercancía fetiche –promovida con una incisiva y agresiva publicidad–, un símbolo de prestigio, un signo de identidad (en los Estados Unidos, la licencia de conducir es un documento de identidad reconocido) central en la vida personal, social y erótica.
El ecosocialismo está basado en una apuesta que ya había promovido Marx: el predominio, en una sociedad sin clases y liberada de la alienación capitalista, del “ser” por encima del “tener”; vale decir, de tiempo libre para la realización personal mediante actividades culturales, deportivas, lúdicas, científicas, eróticas, artísticas y políticas, en lugar del deseo de poseer una infinidad de productos. La adquisición compulsiva es inducida por el fetichismo de la mercancía inherente al sistema capitalista, por la ideología dominante y por la propaganda: no existe ninguna prueba de que esto sea parte de la “eterna naturaleza humana”, como el discurso reaccionario quiere hacernos creer. Como Ernest Mandel enfatizó:
La continua acumulación de cada vez más mercancías (con una “utilidad marginal” decreciente) no es de ninguna manera una característica universal o incluso predominante de la naturaleza humana. El desarrollo de talentos e inclinaciones por su propio bien; la protección de la salud y la vida; el cuidado de los niños; el desarrollo de ricas relaciones sociales [...]; todos estos factores se convierten en motivaciones fundamentales una vez que las necesidades materiales básicas han sido satisfechas.[6]
Esto no significa que no surgirán conflictos, particularmente durante el proceso de transición, entre los requerimientos de la protección del ambiente y las necesidades sociales, entre los imperativos ecológicos y la necesidad de desarrollar infraestructuras básicas, particularmente en los países pobres, entre los hábitos de consumo populares y la escasez de recursos. ¡Una sociedad sin clases no es una sociedad sin contradicciones ni conflictos! Estos son inevitables: resolverlos será la tarea de una planificación democrática, en una perspectiva ecosocialista, liberada de los imperativos del capital y la obtención de ganancias, mediante una discusión abierta y pluralista, que desemboque en la toma de decisiones por la misma sociedad. Esta democracia arraigada y participativa es el único camino, no de prevenir errores, sino de permitir la autocorrección, por parte de la colectividad social, de sus propios errores.
¿Es esta una utopía? En su sentido etimológico –“algo que existe en ningún lado”–, ciertamente lo es. ¿Pero no son las utopías visiones de un futuro alternativo, imágenes deseadas de una sociedad diferente, un aspecto necesario de cualquier movimiento que quiere desafiar el orden establecido? Como explicó Daniel Singer en su testamente literario y político, Whose Millenium?, en un intenso capitulo titulado “Utopía realista”:
si el establishment ahora se ve tan sólido, a pesar de las circunstancias, y si el movimiento obrero o la izquierda en general están tan incapacitados, tan paralizados, es por la inaptitud para ofrecer una alternativa radical. [...] La regla básica del juego es que no se cuestione ni lo fundamental del argumento ni los fundamentos de la sociedad. Solo una alternativa global, que rompa con esas reglas de resignación y abdicación, puede dar al movimiento emancipatorio un impulso genuina.[7]
La utopía socialista y ecológica es solo una posibilidad objetiva, no el inevitable resultado de las contradicciones del capitalismo, o de las “leyes de hierro de la historia”. No es posible predecir el futuro sino en términos condicionales: ante la ausencia de una transformación ecosocialista, de un cambio radical en el paradigma civilizatorio, la lógica del capitalismo llevará al planeta a desastres ecológicos dramáticos, amenazando la salud y la vida de billones de seres humanos, y tal vez hasta la supervivencia de nuestra especie.
* * * *
Soñar y luchar por una nueva civilización no significa que no se pelee por concretas y urgentes reformas. Sin ninguna ilusión en un “capitalismo limpio”, uno debe tratar de ganar tiempo, y de imponer, a los poderes existen, algunos cambios elementales: la prohibición de HCFCs que están destruyendo la capa de ozono, una moratoria general en organismos genéticamente modificados, una drástica reducción en la emisión de gases con efecto invernadero, el desarrollo del transporte público, los impuestos para autos contaminantes, el reemplazo progresivo de camiones por trenes, una regulación severa de la industria pesquera, así como del uso de pesticidas y químicos en la producción agroindustrial. Estos y otros temas similares están en el corazón de la agenda del Global Justice Movement y el Foro Social Mundial, que han permitido, desde Seattle en 1999, la convergencia de movimientos sociales y ambientales en una lucha común en contra del sistema.
Estas urgentes demandas ecosociales pueden llevar a procesos de radicalización, a condición de no aceptar que se limiten sus objetivos conforme a los requerimientos del “mercado (capitalista)” o de la “competitividad”. De acuerdo a la lógica de lo que los marxistas llaman “un programa transicional”, cada pequeña victoria, cada avance parcial puede llevar inmediatamente a una demanda mayor, a un objetivo más radical.
Dichas luchas alrededor de temas concretos son importantes, no solo porque las victorias parciales son bienvenidas en sí mismas, sino también porque contribuyen a aumentar la conciencia social y ecológica, y porque promueven la actividad y autoorganización desde abajo: ambos son precondiciones decisivas y necesarias para una transformación radical del mundo, es decir, revolucionaria.
No hay razón para el optimismo: las entrelazadas élites gobernantes del sistema son increíblemente poderosas y las fuerzas radicales de oposición aún son chicas. Pero constituyen la única esperanza de que el catastrófico curso del “crecimiento” capitalista sea detenido. Walter Benjamin no definió la revolución como la locomotora de la historia, sino como el acto por el cual la humanidad acciona los frenos de emergencia del tren antes de caer al precipicio...
Artículo enviado por el autor, traducido del inglés para Herramienta por María Luján Veiga.
[1] Un notable análisis de la lógica destructiva del capital puede encontrarse en Joel Kovel, The Enemy of Nature. The End of Capitalism or the End of the World ?, N.York,; Zed Books, 2002. [Edición en castellano: El enemigo de la naturaleza. ¿El fin del capitalismo o el fin del mundo?, Buenos Aires, Asociación Civil Tesis 11, 2005.]
[2] John Bellamy Foster usa el concepto de “revolución ecológica”, pero argumenta que “una revolución ecológica global merecedora del nombre solo puede ocurrir como parte de una más amplia revolución social; y, yo insistiría, socialista. Dicha revolución [...] demandaría, como insistía Marx, que los productores asociados regulen racionalmente la relación metabólica del hombre con la naturaleza. [...] Debe inspirarse en William Morris, uno de los mas originales y ecologistas seguidores de Karl Marx, de Gandhi, y de otras figuras radicales, revolucionarias y materialistas, incluyendo a Marx mismo, llegando tan lejos como a Epicuro”. (“Organizing Ecological Revolution”, Monthly Review 57.5 (octubre de 2005), pp. 9-10).
[3] Ver John Bellamy Foster, Marx’s Ecology. Materialism and Nature, Nueva York, Monthly Review Press, 2000.
[4] F.Engels, Anti-Dühring, París, Ed. Sociales, 1950, p. 318. [Hay muchas ed. en castellano; cf.: México, Ediciones Fuente Cultural, 1945, p. 284.
[5] Joel Kovel, Enemy of Nature, p. 215 [ed. en castellano: p. 222]
[6] Ernest Mandel, Power and Money. A Marxist Theory o Bureaucracy, Londres, Verso, 1992, p. 206. [Hay edición en castellano: El Poder y el Dinero. Contribución a la teoría de la posible extinción del estado, México, Siglo Veintiuno, 1994, p. 294.
[7] D. Singer, Whose Millenium? Theirs or Ours?,Nueva York, Monthly Review Press, 1999, pp. 259-260
Tomado de www.herramienta.com.ar/
La fría noche del 28 de noviembre en la calle Atocha no había artistas de cine, ni cantantes, tampoco directores de cine, posiblemente estarían en otras causas justas o cobrando suculentas subvenciones. Solo unos miles de ciudadanos protestábamos por la presencia de las tropas españolas en Afganistán. Aquella supuesta misión de paz, se ha convertido en una guerra de ocupación de la potencia imperialista, EE. UU. Las tropas españolas, al igual que el resto de tropas de la Unión Europea, son mera comparsa de las grandes multinacionales de los combustibles que toman posiciones ante la futura escasez y las ineludibles catástrofes climatológicas.
No hay misión de paz, solo hay apoyo a las ansias imperialistas de EE. UU. y connivencia con el régimen talibán de Karzai, anterior consejero de una importante empresa petrolera. También el anterior parlamento afgano aprobó leyes humillantes para las mujeres y claramente integristas.
Es sorprendente que nadie, o casi nadie, denuncie un régimen corrupto e integrista como el de Karzai ¿Qué es lo que apoya la mayoría de la culta y rica Europa: El burka y la corrupción?
Tras estas vestiduras se ocultan muchos intereses y demasiados silencios. Esperemos que poco a poco, esta y otras manifestaciones vayan aumentando una oposición a una guerra injusta, tanto como la de Irak.
¡Qué pena de Afganistán, sino fuera por la riqueza de su subsuelo y el opio nadie se acordaría de esas tierras!
Tomado de www.anticapitalistas.org
Hemos conocido el crimen contra la voluntad popular: como se hace de un golpe de estado una legimación. A un oligarca acercarse al pueblo (se llama Mel) y traicionar a su partido de poderosos, por el error de haber incluido en su programa la lcuha contra la pobreza, no ha de resultarle fácil, No era un punto importante de su programa pero el oligarca Mel se dio un paseo por Honduras y vio la cara de la pobreza. Un blando. Se creyó aquél punto de su programa. Pidió ayuda para erradicar la miseria a su podrido partido y se la negaron, Mel probablemente era cristiano. Supimos que Chavez y los gobiernos del socialismo del siglo XXI eran duros para darle su apoyo. ¿Quieres nuestra ayuda económica? Saca al pueblo de su miseria. Haz un programa de choque contra la miseria y el hambre. Los rojos le enrojecieron levemente. Algo es algo.
Hemos conocido a un Mel valiente tras el golpe y a una Resistencia que aún lo es más. Hemos sabido de una mentira de entretenimiento entre el los Golpistas y el Gobierno de Mel en el que no siempre le hemos visto como debiera estar en la negación del tiempo, la vuelta a la legalidad, el entretenimiento y el modo de preparar su operación. Se han reído de nosotros y de la democracia. Hemos conocido como los golpistas mataban al sobrino del hombre títere, Micheletti, para justificar el proceso, inevitable desgraciadamente, que vendrá de revuelta violenta. No se eligió el camino. Obligaron a él.
Hemos sabido de las mentiras y bromas de Obama y de cómo sus militares prepararon el golpe. Hemos visto dudar a la OEA, a los lameculos Óscar Arias y su mierda organizativa. La OEA ha dicho: mentira, el nuevo gobierno nacido tras estas elecciones fraudulentas es heredero del golpe de estado y exige la reposición del presidente Mel.
Las elecciones fraudulentas de los golpistas han tenido un 35% de participación. Un 65% de abstencionistas.
Los golpistas del Pentágono, que anteceden el papel de sus mamporreros (España. Alemania,...el resto) no podrán impedir que tras este crimen contra el pueblo nazca la violencia que ellos merecen.
España, ¡cuánto me avergüenzas!: El gobierno de Zapatero está girando hacia el reconocimiento de un gobierno posibilitado por los golpistas: “ha comenzado a despegarse del mismo y ha adoptado una posición conciliadora hacia quienes, como Perú, Costa Rica o Panamá, reconocen el triunfo de Porfirio Lobo” (El País 30-11-2009)
La lucha del pueblo hondureño seguira por los caminos que encuentre y se le abran
Por François Sabado
En una reunión internacional de los partidos de izquierda celebrada en Caracas del 19 al 21 de noviembre de 2009, Hugo Chávez ha lanzado un llamamiento por una V Internacional Socialista que, en su opinión, debería reagrupar a partidos de izquierda y movimientos sociales. Según el presidente del Partido Socialista Unido de Venezuela, la V Internacional debe constituir un "instrumento para la unificación y la articulación de los pueblos para salvar este planeta". En una situación política mundial marcada por una crisis global del sistema capitalista, es un hecho suficientemente importante como para subrayarlo.
En efecto, los responsables o partidos que plantean la cuestión de la Internacional no son abundantes, es el primer mérito de Chávez.
Tanto más cuanto que este llamamiento va acompañado de una declaración que denuncia el carácter sistémico de la crisis capitalista, más allá de sus dimensiones financieras y bancarias, y reafirma la perspectiva del socialismo del siglo XXI. Llama a la urgente movilización contra la nueva ofensiva imperialista en América Latina, de la administración norteamericana y de la derecha latinoamericana.
Sobre la base de este llamamiento, se puede constituir un amplio frente antiimperialista mundial para marcar su solidaridad con la lucha de los pueblos por sus derechos sociales y políticos, para oponerse a las nuevas bases norteamericanas en Colombia, para apoyar en particular la movilización del pueblo de Honduras contra el nuevo régimen dictatorial.
En el pulso que opone las potencias imperialistas a las luchas de los pueblos, tal frente mundial constituiría un instrumento importante para combatir el poder de las clases dominantes, no solo en América latina sino en el mundo entero.
Estamos dispuestos, como lo hemos hecho desde el comienzo, en la solidaridad con la revolución cubana, la revolución bolivariana, con las experiencias de Bolivia y Ecuador, a comprometernos plenamente en el combate común contra los ataques imperialistas y a ocupar todo nuestro lugar en este frente antiimperialista mundial.
Es también en este marco en el que se plantearía el proceso de construcción de una nueva Internacional. Chávez llama a la constitución de una V Internacional Socialista. Esto vuelve a poner en el orden del día la discusión sobre una nueva Internacional. Chávez sitúa la constitución de una V Internacional en la continuidad de la IV Internacional. Por nuestra parte hemos declarado en numerosas ocasiones que no importan las etiquetas, si hay convergencia sobre el contenido. Pero la constitución de una nueva Internacional implica todo un proceso alrededor de un programa, una política, una organización, que debe ser realizado sobre la base de una amplia discusión con todos los protagonistas.
Hay, en efecto, un nuevo período histórico, en el que las distancias entre diferentes corrientes revolucionarias pueden ser superadas sobre la base de una "nueva comprensión común de los acontecimientos y de las tareas". Desde este punto de vista, no se trata de discutir sobre balances históricos de unos u otros, pero es decisivo sacar conjuntamente las enseñanzas del estalinismo y de la socialdemocracia para que las tragedias y los errores del pasado no se reproduzcan.
Cada partido, cada organización, cada corriente, cada militante debe contribuir a este debate. En lo que concierne a la IV Internacional, ya ha formulado, en numerosas ocasiones, sus proposiciones:
Un programa de reivindicaciones de urgencia antiimperialista y anticapitalista, que parta de las reivindicaciones y de las necesidades sociales de las clases populares, proponga un nuevo reparto de las riquezas, la apropiación pública y social de los sectores clave de la economía y desemboque en la transformación revolucionaria de la sociedad.
La unidad de acción de todas las organizaciones, corrientes, militantes contra los ataques de los gobiernos y las clases capitalistas.
La independencia de los movimientos sociales, de las asociaciones y de las organizaciones sindicales respecto a partidos y estados.
La solidaridad con todas las luchas de los pueblos contra todas las potencias imperialistas.
La lucha contra las opresiones y la defensa de los derechos de las mujeres, de los homosexuales, de los jóvenes y de los inmigrantes.
La lucha por gobiernos de los trabajadores y de las clases populares que satisfagan las principales reivindicaciones sociales y ecológicas, se apoyen en la movilización de la población y su control sobre los principales sectores de la economía. Esta perspectiva implica no participar en gobiernos de gestión del estado y de la economía capitalistas con los partidos de centro izquierda o de la socialdemocracia.
El carácter central de la autoemancipación y de la autoorganización de los pueblos en el proyecto de derrocamiento del capitalismo.
Un proyecto ecosocialista que combine la satisfacción de las necesidades sociales así como el respeto y el equilibrio de nuestro ecosistema. En este sentido, tenemos mucho que aprender de los pueblos indígenas de América del Sur y de su relación con la tierra.
La democracia socialista como proyecto de sociedad: autogestión de la economía, democracia y pluralismo de los partidos y movimientos sociales.
Estas son algunas pistas de discusión para avanzar en la vía del reagrupamiento de todos los anticapitalistas a escala internacional. Son las primeras ideas que defenderemos en un proceso de constitución de una nueva Internacional.
En fin, el llamamiento de Chávez a una V Internacional constituye también un punto de apoyo cuando plantea la cuestión de una nueva Internacional independientemente de la II Internacional de la que son miembros organizaciones como los partidos socialdemócratas, el PRI mexicano, o asociados como el PT brasileño. Pero hay también que clarificar una cuestión en la construcción de una nueva Internacional, que es la diferencia entre las políticas de estado y la construcción de un proyecto político. Una cosa son los acuerdos económicos y comerciales realizados por estados dirigidos por gobiernos antiimperialistas con otros estados, incluso dotados de regímenes reaccionarios, u oponerse a ataques del imperialismo contra determinados países, otra cosa es el apoyo público otorgado a regímenes como los del Partido comunista chino o el de la República Islámica de Irán... El proyecto de una V Internacional no puede en absoluto ser asociado a esos regímenes.
Una vez más, este llamamiento crea las condiciones de una nueva discusión internacional, indisociable de la solidaridad con la revolución bolivariana. Es en este espíritu que la IV Internacional, sus organizaciones y sus militantes responderán, ¡presentes!.
François Sabado es miembro del Buró Ejecutivo de la IV Internacional
« Un instrumento de unificación y articulación de la lucha de los pueblos para salvar a este planeta » http://www.abn.info.ve/noticia.php?articulo=208391&lee=1
Desde que llegó a la alcaldía en el año 2003, Ruiz Gallardón ha ligado su propia carrera política y proyecto de ciudad a la meta olímpica.
El alcalde ha conseguido que todos los grupos políticos con representación en el consistorio apoyen sin fisuras el proyecto olímpico, en torno al cual se ha levantado un consenso patriotero, con el Rey, los gobiernos central y autonómico y una unánime orquestación mediática a la cabeza. Por otra parte, Madrid siempre se jactó de tener el porcentaje de apoyo popular más amplio de todas las ciudades candidatas, tanto para el 2012 como para el 2016. En este sentido, el proyecto se nos ha presentado como un clamor ciudadano, cuando en los hechos responde a un proyecto elitista y mercantilizado en grado extremo.
Sobran las razones, numerosas y relevantes, para plantar cara a semejante desatino. La primera que, con toda evidencia, los Juegos Olímpicos debían servir –éste ha sido, a buen seguro, un designio firme entre sus promotores– para imprimir una nueva vuelta de tuerca al negocio inmobiliario en un escenario de visible crisis. En este sentido, sólo tenemos que observar que es en los distritos con rentas más bajas donde estaban siendo planificados las principales infraestructuras deportivas (la Caja Mágica, el Estadio de la Peineta, la Villa Olímpica, etc…), con el objetivo de desarrollar un proceso de elitización urbana.
Las olimpiadas han sido y serán una coartada perfecta para un modelo de Madrid como “Ciudad Global”, centro financiero y empresarial, paraíso de una poderosa oligarquía, con la inestimable colaboración de las instituciones públicas y sus agresivas medidas de redistribución a favor de los de arriba. Una ciudad llena de obras, en buena parte absurdas, con una planificación urbanística caótica, con una red vial siempre saturada y que privilegia el transporte privado frente al público y con tremendas carencias en infraestructuras sociales. Como ejemplo de este despropósito podríamos citar las múltiples obras faraónicas emprendidas en estas dos legislaturas, pero desde luego, por encima de todas, el soterramiento de la M-30.
El soterramiento de la M-30, obra estrella de la anterior legislatura, es el ejemplo paradigmático de este modelo de crecimiento social, ecológica y económicamente irracional, que favorece la utilización del vehículo privado como modelo de transporte, tal y como se refleja en los datos que señalan que desde el 2004, por primera vez en la historia de la Comunidad, los desplazamientos totales en automóvil superaron a los realizados en transporte público. Un proyecto que ha costado más de cuatro mil millones de euros a las arcas publicas y que ha sido una pieza angular para que Madrid se haya convertido en la administración municipal más endeudada del Estado, con cerca de 7.000 millones de euros de déficit en el 2008. Aun así, el Ayuntamiento de Madrid ha seguido malgastando dinero público para promocionar su candidatura olímpica, de tal forma que, si el ayuntamiento de Madrid, sólo genera en 2009 la mitad del déficit registrado el año anterior, estaríamos hablando de un endeudamiento que rondaría los 8.300 millones de euros al finalizar este año.
La Caja Mágica, puede considerarse “la M 30” de la candidatura olimpica. Un proyecto vanguardista, ejecutado en uno de los barrios mas depauperados de la ciudad, que alberga 11 pistas cubiertas y 16 descubiertas, además de un gimnasio, zona de spa, restaurante y zona administrativa. El Consistorio aprobó un presupuesto para la infraestructura de 120.343.503,58 euros, pero finalmente se ha gastado 175.673.076,53 euros. Es decir, un 45,97% más de lo previsto, una tónica general en las diferentes infraestructuras deportivas acometidas en torno al Madrid olímpico. La Caja Mágica se ha convertido desde su inauguración en un Cajón Desastre, no sólo por el agujero económico en el que se ha convertido, ni por las criticas técnicas recibidas por parte de los tenistas profesionales en su inauguración en el Master de Madrid, sino fundamentalmente por el trastorno que ha generado entre los/as vecinos/as del barrio, por el caos circulatorio y, por supuesto, por la imposibilidad de utilizar sus instalaciones por parte de los vecinos del barrio, tal como ha denunciado Asociación Vecinal Barriada de San Fermín.
El anuncio de Río como ciudad que albergara las olimpiadas de 2016, supuso el batacazo definitivo a la candidatura de Madrid 2016, pero el despilfarro de fondos públicos envuelto en números de circo patriotero sigue aquí. Las cifras económicas de la parafernalia olímpica hechas públicas por Gallardón reconocen un gasto de 17 millones de euros del Ayuntamiento, para un total de 38 millones, la diferencia supuestamente aportada por patrocinadores privados que, sin duda, pensaban recuperar con creces su aportación en los futuros negocios olímpicos.
El modelo de ciudad insostenible, las obras faraónicas y la exclusión social persisten en Madrid y, a pesar de la cortina de humo olímpica, no hay ningún plan desde esta institución municipal para revertir esta situación. Más aún: en lugar de atender las necesidades de la población respondiendo a las demandas de equipamientos públicos y ayudas sociales, el Ayuntamiento lleva dos años derrochando dinero público en el abortado proyecto de Madrid 2016.
Así, los sueños del faraón Gallardón se convierten en nuestras pesadillas cotidianas, que el proyecto insostenible de Madrid como ciudad global, como marca olímpica, lo pagaremos los de siempre, los y las vecinas/os de Madrid.
Por ese motivo, urge saber a cuánto asciende este nuevo despilfarro megalómano. Conocer qué ha costado el show de Copenhague, pero también cuál ha sido el coste de todas las obras relacionadas con el proyecto olímpico, hasta el último euro. Queremos saberlo y compararlo con lo que se ha invertido y, sobre todo, con lo que no se ha invertido en otras partidas de interés social.
Por eso los vecinos y vecinas de Madrid que firmamos este manifiesto, exigimos que se realice una auditoría pública, partida por partida, del gasto olímpico desde el año 2000 hasta ahora. Estamos convencidos de que esa auditoría mostrará claramente la imagen del Madrid de “los de arrriba”, los que usan la ciudad para enriquecerse, mientras la destruyen como un espacio público de convivencia, que es lo que queremos que sea nuestro Madrid, el de los y las de abajo, quienes, como canta Sabina, “nos dejamos la vida en sus rincones”.
Sabemos que levantar un proyecto de ciudad alternativo al Madrid olímpico y de los especuladores es una tarea que requiere tanto trabajo, como esperanza compartida. Pero frente al deterioro progresivo de las condiciones de vida en esta ciudad, creemos que es necesario tener una actitud más coordinada y activa contra los desmanes que cada día acontecen en Madrid. La denuncia pública, el debate y las propuestas colectivas son medios imprescindibles para ello. La movilización sostenida contra las políticas antisociales del Ayuntamiento, una necesidad urgente.
Para apoyar el manifiesta con tu firma pincha en http://www.nodo50.org/auditoriaolimpica/
ERNESTO EKAIZER - PARÍS - 23/11/2009 07:45
William White, canadiense, tiene 66 años. Trabajó tres años como economista en el Banco de Inglaterra y 22 en el Banco de Canadá. En 1994 se incorporó al llamado banco de los bancos centrales, el Banco de Pagos Internacionales de Basilea, Suiza, donde entre 1995 y 2008 fue consejero económico y responsable del departamento económico y monetario. Desde allí advirtió durante años sobre los riesgos de un colapso económico y financiero. Alan Greenspan, que acudía todos los meses a Basilea, no le escuchó. Ahora preside el Comité de Desarrollo Económico y Supervisión de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).
¿Recuerda la conclusión del informe del Banco de Pagos de Basilea del 25 de junio de 2007?
Sí, claro.
Decían ustedes: "Virtualmente nadie predijo la Gran Depresión de los años 30 o la crisis de Japón y el sudeste de Asia a principios y finales de los noventa. De hecho, cada recesión ha estado precedida por un periodo de crecimiento exuberante no inflacionista suficiente como para que los comentaristas sugieran que una Nueva Era ha llegado".
En efecto, esto me lleva a menudo a preguntarme cómo es posible que la gente pueda predecir los problemas y nadie esté dispuesto a escuchar.
Pero la versión publicada es que nadie ha previsto esta crisis y no la de que nadie ha escuchado.
Así es. Es que no todos lo habían previsto. Y, claro, todos los animales son iguales pero algunos son más iguales que otros. Es decir: tenemos gente como Alan Greenspan presidente de la Reserva Federal entre 1987 y 2006; Ben Bernanke miembro de la Reserva Federal entre 2002 y 2005 y presidente desde 2006; Alan Blinder vicepresidente de la Reserva Federal en 1994 y 1996 y académicos norteamericanos respetados en todo el mundo que dominaban el pensamiento y para quienes la situación era básicamente sana. Su explicación era que todo estaba bajo control porque la inflación había sido dominada. Y luego hay tipos como yo, que no tienen la misma reputación académica o intelectual o las conexiones políticas. Las personalidades importan mucho. Y está también lo que llamo el paradigma. Alan Greenspan no es un estúpido. Uno de los miembros de la Reserva Federal, Ed Gramlich, le advirtió de que iba a haber problemas con los préstamos hipotecarios subprime y los de la vivienda en general. Ni Greenspan ni la otra gente le escuchó. No son tampoco estúpidos. Tenían una idea, un credo: si el mercado lo está haciendo, tiene que estar bien.
Es decir, una crisis como la que vivimos no podía estallar.
Sí. Dicho simplemente, desde ese punto de vista ideológico, estas crisis no tenían sitio. Por eso, cuando te planteas cómo vamos a evitar que vuelva a ocurrir llegas a la conclusión de que no es una cuestión de reemplazara unas personalidades por otras. Es cuestión de cambiar el paradigma, es decir, el pensamiento dominante. Y hay otro aspecto que explica por qué nadie quiso escuchar: la cantidad enorme de dinero que hizo mucha gente durante estos años. A nadie le interesaba preguntar si podía durar o cuestionar las razones si podía ganar gran cantidad de dinero. Y la verdad es que esto nos ha llevado a la peor crisis económica desde los años treinta del siglo pasado.
Con todo, ya está de moda hablar de "planes de salida" de la crisis.
Sí, es una moda. Es un verdadero enigma dentro de una paradoja. Unos dicen: no tienes que ir muy rápido y quitar los estímulos fiscales. Otros replican: tampoco tienes que ir demasiado lento. ¡Muy bien, muchas gracias! Porque, ¿cuál es el criterio para saber lo que se debe hacer?
A mediados de septiembre pasado, usted dijo que la recuperación estaba lejos de estar asegurada y habló de una recaída. El presidente Obama parece haberle escuchado. El miércoles pasado, advirtió en China sobre el riesgo de una recaída.
El presidente Obama dice algo razonable. Si el Gobierno norteamericano no presenta un plan solvente para reducir el déficit, puede haber un rebote de los tipos de interés, lo cual provocaría una recaída (double dip recession). Obama tiene la mirada puesta en el Congreso. Claro que cuando haces una advertencia como esta y no consigues un plan que ofrezca credibilidad, el problema se agrava. Por otra parte, la presión sobre China para que deje apreciar su moneda, el renminbi, no parece haber tenido buena acogida.
Por tanto, no canta usted victoria sobre la crisis para nada.
Nos ha llevado 20 años formar este lío. ¿Cómo vamos a salir en unos meses? Tanto las empresas, como las familias y los bancos siguen con una superdeuda. El proceso de desendeudamiento no termina de empezar. La caída de la actividad ha reducido el Producto Interior Bruto de los principales países, esto es, la deuda como porcentaje del PIB ha subido. Es lo que llamamos una deflación de deuda. Y ahora hemos añadido la deuda del sector público. Una cosa es que haya algunos indicadores que van mejor, pero cuando estamos descontando una tasa de desempleo del 10% o superior en EEUU durante todo 2010, ¿de qué brotes verdes me están hablando?
Si, como parece, la recuperación no es sostenible o depende en gran medida de las ayudas estatales, ¿cuál es el plan B?
Si todo este plan de estímulos no termina de cuajar, lo único que se habrá conseguido es retrasar uno de los mecanismos intrínsecos del capitalismo como sistema, es decir, un ajuste muy doloroso, a través de la deflación, la reducción generalizada (todavía más salvaje) de precios y salarios. Al estilo de lo que pregonaría la escuela austriaca, si usted prefiere. En realidad, creo que el nuevo paradigma del que hemos hablado se formará sobre un nuevo cóctel que tenga en cuenta la demanda agregada, según John Maynard Keynes; los postulados de la oferta, según Friedrich Hayek y los austríacos, y la teoría de la inestabilidad financiera de Hyman Minsky, un economista norteamericano que Alan Greenspan y la gente de la Reserva Federal no ha tenido en cuenta. Pero todo esto llevará tiempo. Los nuevos modelos económicos tardan mucho en implantarse.
En España, precisamente, existe la creencia en ciertos sectores del Gobierno de que es un problema de voluntad.
España ha experimentado un auge colosal del sector inmobiliario y de la construcción, una burbuja, y llevará mucho tiempo establecer las precondiciones para un cambio tan radical de la economía, donde el déficit por cuenta corriente, que ya se está reduciendo, tiene que bajar más a costa del brutal ajuste interno. En Irlanda, donde también ha habido burbuja inmobiliaria, el ajuste será igualmente tremendo. Pero no sabemos cuánto tiempo va a llevar ni cuál será el resultado. Las estructuras de producción de una gran cantidad de países, como España e Irlanda, no son las adecuadas. Y la idea de que se puede establecer una estrategia de desarrollo con base en las exportaciones es una ilusión. Ello implicaría que los países con grandes superávits comerciales se dedicaran a producir bienes no comercializables en otros países, mientras que los deudores fabricarían un número mayor de bienes comercializables en el exterior. Sectores como los del automóvil, banca, vivienda, construcción, comercio al por menor, transporte y turístico van a tener que adelgazar.
Plataforma contra la Guerra de Afganistán • Madrid
La participación en la ocupación de muchos países europeos, bajo mandato de la OTAN, no mejora la situación en absoluto. Este fracaso militar está sirviendo para poner en cuestión, una vez más, la utilidad y eficacia de una Alianza militar para el intervencionismo y las ‘guerras preventivas’ que ha entrado en crisis precisamente a causa de las resistencias populares que provoca en todo el planeta. Los gobiernos europeos tienen ante sí el reto de desmarcarse de esta estrategia imperialista retirando sus contingentes.
En el caso español, la ocupación de Afganistán exige que el Gobierno:
a) reconozca la participación española en una guerra tan real e injustificable como injusta;
b) abandone la falsa retórica de las “misiones de paz” o de “reconstrucción de un país”;
c) renuncie a la tentación de ser otro alevín del imperialismo norteamericano, desmontando las bases militares españolas en Afganistán y en Asia Central (Manás en Tayikistán o los actuales intentos en Kirguistán);
d) acepte que la intervención en Afganistán no es esencialmente diferente de la participación en Irak, de donde el actual gobierno retiró las tropas; e) promueva un plan de reconstrucción de Afganistán,
sobre la base del reconocimiento de la soberanía afgana.
Hoy, cuando la población trabajadora sufre los peores efectos de la crisis—cuando más de un millón de familias sin trabajo han perdido toda protección social—, dedicar 51millones de euros diarios a gastos militares es simplemente una inmoralidad que no podemos soportar. La situación actual exige reorientar las prioridades del Gasto Público y dedicar los gastos militares a gastos sociales.
Por todo ello, el movimiento anti-guerra del Estado español convoca a la población a movilizarse—igual que lo hizo en 2003—ahora contra la guerra en Afganistán, y a participar en las protestas que se organizan el sábado 28 de noviembre en todo el Estado y, concretamente, acudir a la manifestación en Madrid que partirá a las 18:00 horas desde la Glorieta de Atocha hasta la Puerta del Sol.
POR LA RETIRADA DE LAS TROPAS DE AFGANISTÁN
¡OTAN, NO! • ¡NO A LA GUERRA!
Plataforma contra la Guerra de Afganistán • Madrid . [ Asamblea contra la Guerra • Colectivos de Jóvenes Comunistas • Comité de Solidaridad
con la Causa Árabe • Corriente Roja • Cristianos de Base de Madrid • Cristianos por el Socialismo • En Lucha • Iniciativa Comunista • Izquierda Anticapitalista • Izquierda Unida de la Comunidad de Madrid • Juventud Comunista de España (Marxista-Leninista)Partido Comunista de España • Partido Comunista de España (Marxista-Leninista) . Partido Comunista de los Pueblos de España • Partido Humanista • Plataforma de Ciudadanos por la República • Republicanos Zona Sur de Madrid • Socialismo Libertario
Unión de Juventudes Comunistas de España • Unión Proletaria • Vía Democrática ]
Adhesiones: plataforma.afganistan@yahoo.es
De Kalvellido
Tomado de kaosenlared.net, con permiso de Kalvellido
Por Marat
Entre los grupos fascistas y nazis existen debates sobre liberalismo, conservadurismo y orden, sobre corrientes nacionales e internacionales, sobre fascismos de Estado o de naciones sin Estado, sobre rechazo o simpatías hacia islámico, porque ataca lo judío,... pero están unidos en lo fundamental: el odio hacia la democracia, las ideas de progreso y el marxismo. Del mismo modo, ese engendro llamado “El Catoblepas”, del profesor Gustavo Bueno da cobijo a las más variopintas corrientes en debate, dos de las cuales, se orientan, no sin aparentes conflictos entre sí, hacia la mutación del pensamiento reaccionario pseudoiquierdista y hacia lo pardobolchevique: los nazbol o nacional bolcheviques.
Su objetivo no es otro que el de pastorear, en tiempos de caos ideológico, de crisis política, social, de proyectos y de valores, a la izquierda revolucionaria llevándoles desde el Egipto marxista hasta la Tierra Prometida, bien en su versión fascista de la reconstrucción del Imperio (de ahí su teoría de la “séptima generación de izquierdas” como pensada en español, Iberoamericana y nacional), bien en una versión neonazi que lleva a lo nazbol y que preconiza al nacionalbolchevismo como “comunitarista” e integrador del individuo en un colectivo que supere el individualismo: la nación.
Quizá algún lector piense que al autor de este artículo se le han licuado las meninges o, más llanamente, que se ha vuelto loco porque una cosa es que el profesor Bueno se esté haciendo más de derechas que Don Pelayo y que su “Vulgata Filosófica” sobre la política, la derecha y la izquierda, sea un infumable panfleto reaccionario y otra que su “escuela místico-esotérica” degenere hacia el nazismo revestido de apariencia comunista.
Paciencia, que el proceso de explicación no es sencillo y tampoco el refrito de bases ideológicas que sustenta el “emérito” son tan evidentes para convertirle, de forma directa, en algo más allá que un reaccionario político, dicho no como descalificación, sino como definición
¿Qué permite reconocerse a una parte del nazismo, disfrazado de pseudobolchevismo (nazbol), en las teorías del señor Bueno en su “jerga” filosófica?
Varias son bases, propuestas y ambientaciones ideológicas del “alma mater” de “El Catoblepas” que sintonizan bien con la música pardobolchevique:
§ Su enfoque de establecer alianzas entre conservadores, liberales y comunistas contra los socialdemócratas: “carece sentido hablar de «alianzas de la izquierda con la izquierda», es posible en cambio hablar de alianzas de la izquierda (de algunas corrientes suyas) con algunas modulaciones de la derecha” (1) “Mutatis mutandis”, donde dice conservadores hay quienes han pensado en poner en pie la alianza nazi-comunista.
§ El recurso continuado al mito -la elección del animal mitológico para el nombre de su revista sería parte de lo segundo, lo mismo que otra de las revistas fundadas por el filósofo riojano, “El Basilisco”-. El nazismo cultivó en el pasado, también en el presente (Nueva Acrópolis) el gusto por lo mitológico, desde lo clásico, pero también desde el esoterismo gnóstico (sociedad Thule).
§ La homofobia expresada en sus opiniones respecto al matrimonio homosexual (“en el caso de los matrimonios homosexuales, no hay antecedentes en ninguna sociedad de semejante salvajada. No se trata de un cambio de nombre, sino de concepto... Sólo con esta ley sobre la homosexualidad bastaría para derribar a un gobierno" (2), que conectará muy bien con la ideología macho de los nazbol.
§ Las extrañas similitudes conceptuales entre lo que Bueno denomina como su visión del “socialismo genérico” y el “comunismo místico” de los nacionalbolcheviques son más que evidentes:
v Habla Bueno: “Ante todo, el socialismo genérico (tanto en el sentido histórico, como en el teórico) se delimita frente al subjetivismo individualista y, después, frente al subjetivismo de grupo (de un «grupo subjetivista», en la medida en que tienda a retraerse, encerrarse o enrocarse en sus propios contornos). Si englobamos ambos tipos de subjetivismo en un solo concepto podríamos hablar de particularismo. Y entenderíamos aquí como particularismo (en cuanto posición más teórica o emic, que histórica etic) a cualquier pretensión de erigir una parte de la sociedad humana (de cada sociedad distributivamente tomada, o de la sociedad universal en sentido atributivo, cuando a este sentido pueda corresponderle un correlato histórico y no sólo teórico) en representación única de lo humano, en general, con segregación (histórica o teórica) de todas las demás «pretendidas partes”.
v Hablan los nazbol: “El comunismo hace posible la regeneración de la nación en la medida en que como mito social revolucionario contribuye a restablecer en el individuo la conciencia comunitaria, restaurando al mismo tiempo en el plano moral y cultural un marco de referencia colectivo que implanta de nuevo el lazo social, superando así el caos atomista del individualismo propio de la sociedad burguesa. La comunidad es la idea central del comunismo, la cual devuelve al individuo su dimensión social. Es por esto mismo que la comunidad constituye el Absoluto que se quiere universalizar, pasando a definir el sentido y fin último de la existencia del hombre” (3)
§ Uno y otros han escamoteado en un acto de prestidigitación las clases sociales y la lucha de clases en la definición de socialismo o comunismo. Es lo que tratan de disolver en sus formulaciones “teóricas”.
§ Pero las conexiones entre el pensamiento de Don Gustavo y los nazbol pueden dar un salto mucho más evidente para los lectores “escépticos”. Veamos las conexiones vehiculares:
v Define este gran matón de la metafísica su visión del socialismo con términos que le son muy propios: “socialismo genérico”, ya mencionado, el socialismo como “primer género generador” (por todas las corrientes, evoluciones y desarrollos que surgen de él), “género plotiniano” (de Plotino), “o conceptos universales que se dividen en especies que mantienen relaciones de dependencia entre sí y que, por tanto, no necesariamente reproducen de un modo unívoco la estructura del género” ¡Einnnn! (4) Hasta aquí todo muy abstracto pero inocente, ¿verdad?
v Démosle un poquito de empuje a la cuestión para aportarle mayor interés. Si visitan ustedes la web de 3VIA.eu o “Red Tercera Vía” (les prometo que no es la de Tony Blair ni la nueva vía creada por Zapatero para hacerse con la secretaría general del PSOE):
http://3via.eu/2007/01/01/nuestro-socialismo-nacional-y-revolucionario/ (bonita extensión de URL, ¿verdad?).
A partir de aquí se recomienda, para una mejor comprensión del texto, simultanear su lectura con la visita a las webs y blogs que iremos mencionando y cuyos enlaces se exponen en el mismo. Nada es tan elocuente como lo que uno comprueba por sus propios medios.
Y es que Internet es un lugar muy indiscreto que todo lo deja ver, si se sabe mirar:
Verán que la web citada, -¡oiga usted, que dice en cabecera de la web que son europeos, socialistas y ecologistas!- en el artículo que encabeza el titular (“nuestro socialismo: nacional y revolucionario”), sigue al pie de la letra las definiciones y la tópica filosófica de Bueno: “socialismo genérico”, “género plotiniano”, socialismo como “primer género generador”, distingue entre “izquierdas definidas” e “indefinidas”, menciona las “seis generaciones de izquierdas” de Bueno en su exacta terminología, aplica las mismas definiciones de “izquierda indefinida”,… Empleen su tiempo y lean todo el artículo, incluidas las referencias al nacionalbolchevismo y al nacional-sindicalismo de Ramiro Ledesma Ramos (dos referencias que serán citadas varias veces por el círculo “catoblepástico” del “nódulo materialista” de iniciados en la sabiduría gnóstica del buen Bueno (conocidos como los “noduleros”). Ya volveremos sobre los “noduleros” más adelante.
Deténganse en la web, reléanla y deléitense en sus contenidos. Bajo la apariencia europeísta, en la que dedican mucho artículo a países del antiguo bloque del “socialismo real”, hay más de lo que parece. ¿Han pinchado ya en la columna superior izquierda que dice “La bandera negra”? (no se refiere a la pirata) ¿No lo han hecho aun? Pues háganlo y ¡oh sorpresa! ¡Vaya colorido eh! ¿No les evoca nada? ¿Será posible? Bueeeeeeno, les daremos alguna pista más. Váyanse a la columna izquierda titulada “Enlaces” y tómense su tiempo. Descubrir la basura que se esconde en estas páginas tiene su aquél. Vayan al link, dentro del submenú (IN)FORMACIÓN, “El inconformista” (está en portugués, se entiende bastante bien, pero sólo las fotos ya dicen mucho, ¿o no?
¿Seguimos? Les propongo que pinchen ahora en “Uranium235”. Hombre, si parece que denuncia todo lo que está pasando en el Este de Europa y hasta las “picias” del imperialismo yankee. Sí pero todo tiene su trampa. El pardobolchevismo es fuerte en Rusia, Bielorrusia,… y alguna otra república (entre otras en Serbia y en Kosovo de la “supernova” Yugoslavia) de esa parte del Viejo Continente. Hacen propaganda y, de paso, cantos de sirena al público de habla hispana que tenga su corazón roto por la debacle del socialismo en la zona. Ésta en todo caso, es más suave, una de cal y otra de arena. Pero el discurso latente con el que identificarse va calando (Irán), al menos entre algunos, no digo de los lectores del artículo pero sí de una parte de la huérfana izquierda española.
Continúo, si les parece bien. “Erraiz” (Erraiz, que publica también el blog
sealzalavoz.blogspot.com que enlaza con “El Catoblepas” y “Filosofía en Español”) va de falangismo combativo, vía sindical, con cabecera de web puño en alto. ¿Fushion? Burda pero ahí está. ¡Cuidadín! “Erraiz” linka con “El Catoblepas”, “”El Revolucionario” (la revista de “Izquierda Hispánica”), y van dos elementos ligados al “nódulo materialista”, “La Bandera Negra”, “La otra Europa”, “Tercera Vía”, “Urioste” (muy activo en sus artículos y traducciones en “Tercera Vía”) y “Zentropa” (y van 5 webs neonazis). ¿Será casualidad ver a “El Catoblepas” y su producto mediático-político junto con 5 publicaciones on-line neonazis? Lo dudo. ¿Deberemos creernos los enfrentamientos, a los que luego aludiré, entre “Izquierda Hispánica” y los naZionalbolcheviques, sucursal camuflada del nazismo? Hoy no tengo el día crédulo. Lo peor es que ha linkado a “Rebelión”, web de la izquierda revolucionaria
“Antimperialista”, el blog de algún despistado de izquierda que no sabe con quién se está linkando o quién le ha hecho esa faena. En su menú, “Antimperialista” tiene enlazado incluso a “KAOS EN LA RED”. “La memoria de la otra Europa”, ya nazismo sin tapujos y sin complejos. Atención al artículo que relata el paso de un exmiembro de la Fracción del Ejercito Rojo (RAF) a la extrema derecha alemana (reconciliación nacional), aunque la noticia es vieja. “Patria y Resistencia”, directamente antisemita pero apoyándose en las emociones antisionistas que todos los amigos del Pueblo Palestino podamos sentir. Dos guiños a los comunistas: red Gladio, dedicada al espionaje anticomunista y un homenaje de Perón, el amigo del Extinto Generalísimo Señor de los Pantanos a la figura de Ernesto Guevara, ante la noticia de su muerte. Si se han seguido los guiños progresistas de la “bestia parda” hasta ahora se verá que lo hacen apelando al corazón, para anular la razón.
Hay una sección dedicada, dentro de los “Enlaces”, a los “Combatientes-poetas-profetas”, que no tiene desperdicio. Cabe llamarla la galería de los monstruos: Louis-Ferdinand Celine, el autor de “Viaje al final de la noche”, colaboracionista francés, el fascista rumano Corneliu Codreanu, el rexista, filonazi y revisionista sobre el Holocausto, belga León Degrelle, el nazi belga de la II Guerra Mundial y de exilio dorado en el Torremolinos de la “España democrática”, que prolongó la protección que le había dado el franquismo, el ya mencionado Ramiro Ledesma Ramos, el fascista estadounidense Francis Parker Yockey, el fascista británico Oswald Mosley y otros colaboradores más o menos blandos del pensamiento totalitario (Ernst Jünger,…)
En los “enlaces extraeuropeos”, el portorriqueño “Patria y revolución”, une artículos de Falange Auténtica, con su campaña contra la nueva regulación del aborto del gobierno español, con condenas al embargo cubano y loas a Hugo Chavez y es que su bloguero se define con una ensalada ideológico mental de dos pares (nacionalista revolucionario, socialista libertario) y sus tres webs de referencia son “Red Tercera Vía” (ya mencionada anteriormente) y las también citadas “La bandera Negra”y “El Frente Negro”, el cuál lo mismo condena la deuda externa, y recoge un artículo sobre Leonardo Boff, que da alas al “demócrata” presidente iraní Ahmadinejad en su negación del holocausto o expone las ideas de un populista nacionalista argentino.
Pero continuemos con los “Enlaces” de “La Bandera Negra”. Dentro de la sección “Euronacionalismo”, la cosa nazbol ya se descara más. Pinchen en PCN: El Partido Comunitario Nacional Europeo. Sugiero que traduzcan su página para hacerse una somera idea de lo que es un avance “sutil” del nacionalbolchevismo que, cuando se pinchan en los iconos gráficos de la parte inferior, pinche usted donde lo haga (el nacional bolchevismo, América Latina “Hasta la Vitoria siempre”, don Pepe Stalin, Dossier DDR, Intifada Serbia, …¡hasta Turquía incluso!) encontrará mierda nazi mal disfrazada de bolchevismo.
El link, dentro del citado apartado “Euronacionalismo”, titulado OSRE, es más suave. Plantea de nuevo las cosas en términos de “comunitarismo”, expresión muy del gusto del inefable profesor Bueno. El juego de palabras esconde la perversidad de una píldora envenenada: comuni-smo y comuni-dad tienen la misma raíz, pero para un comunista poco formado la idea de comunidad es una entrada más suave hacia el pensamiento nazbol que nación (ya que el internacionalismo es clave fundamental para cualquier marxista), aunque esconda esencialmente lo mismo.
Detengámonos un instante antes de proseguir. Algún avezado lector habrá ya aproximado un interrogante y hasta una conclusión. ¿Por qué esta gentuza nazbol elige ciertos iconos de “las izquierdas”, ya que no todos podemos compartir a todos ellos? Me refiero a Stalin, a Fidel y a Chavez. Por ser vertientes nacionalistas dentro del socialismo parece la respuesta más evidente. Y por representar modelos “fuertes” (para ser políticamente correcto) dentro del socialismo, lo que les permite conectar con esos sectores más desorientados tras la debacle del “socialismo real” y más necesitados de “grandes” certezas para evitar el naufragio de las convicciones personales. Los usarán como punto de ataque emocional de su penetración ideológica en la izquierda. Pero entonces ¿por qué lo hace repetidamente con Che Guevara? Por su carácter antiimperialista, del que también se disfrazan para favorecer su papel de caballo de Troya dentro de los sectores menos formados de las diversas corrientes de la militancia comunista.
¿Pero sólo de los comunistas? Pues no. Aquí hay para TODOS. En la sección “Textos extraespañoles” tienen su avanzadilla de penetración en lo libertario: “Synthesis”, dedicada, desde lo cultural (aspecto éste muy querido por los libertarios), la píldora venenosa en versión nacional-anarquista.
No quisiera abandonar el análisis de “La bandera negra” y sus estrategias de avanzadilla y penetración en la izquierda comunista sin aludir a sus links hacia los blogs de pensadores de izquierda e intelectuales marxistas (James Petras, Michael Collon, Pascual Serrano). Estudian sus discursos como el entomólogo a los insectos. Su objetivo no es otro que articular cabezas de puente en la orilla enemiga, dominar el lenguaje, entrar en las áreas de crítica política y activismo desde la izquierda.
Si lo desean pueden quedarse un ratito contemplando otros links, como “Tabularium”, Nueva Derecha (¿a qué les suena?), de fuerte influencia comunitarista, fascista y liberal elitista, dónde escribe algún autor de “El Catoblepas” como José Alsina Calvés, muy citado en publicaciones nazis o filonazis. (5) O El “Centro de Estudios La Runa”, dado a lo esotérico, lo gnóstico, las tradiciones, el mito y una carcasa de pseudofilosofía como aparente disciplina que aúna todo ello; todo ello tan querido por nuestro bienamado profesor Bueno.
Mientras iré preparando más recorrido desde el mítico animal y el irritable profesor hasta otra vertiente del pensamiento reaccionario pródigamente amamantada a los pechos del señor Bueno.
¿Pero qué culpa tienen “El Catoblepas” y el venerable Bueno en que los nazbol los utilicen?
Y además la vía no es directa dirán algunos sino linkándose de unas a otras páginas, independientemente de la voluntad de esta revista. ¡Vayamos por partes, que dijo el caníbal!
Veamos en primer lugar, cuál es la forma de pensamiento del “nódulo materialista”, que se linka desde la parte superior derecha de “El Catoblepas” (la secta de los “nodulianos”), grupo de “arcanos” iniciados en el pensamiento del “gran trujamán” del saber de todo el Occidente y el Oriente, “las plataformas continentales” (como áreas geográficas de integración del socialismo) y la “séptima generación de izquierdas” (recuerda en lo delirante de su lenguaje a Abimael Guzmán, aunque éste era más modesto y se quedaba en la “cuarta espada del comunismo”).
Para saber de qué hablan estos “nodulianos”, nada mejor que leer sus foros:
- Pena de muerte: Uno de los nodulianos más importantes y miembro del consejo de redacción del “Catoblepas” desde su inicio, Felipe Giménez Pérez: “Lo más grande de la doctrina de Gustavo Bueno sobre ética, moral y política es la doctrina de la eutanasia procesal para asesinos, vulgo, pena de muerte o ejecución capital. Tal noble doctrina es fundamental estudiarla para saber cómo rescatar a nuestro país del lodo y del fango en el que está sumergido. Para evitar el envilecimiento moral de la sociedad española, tiene que habar algo llamado ejecución capital y que esté reservada para las personas de grado cero. Arriba España. Viva la pena de muerte” (forma habitual de despedir un comentario suyo en el foro). Sobre el mismo tema, el noduliano Germán Iglesias Hortal, que no es miembro del Consejo de Redacción, le rinde pleitesía, da la razón en su postura partidaria de la pena de muerte, y hace méritos “intelectuales” y argumentativos sobre el asunto, mencionando todos los pensadores que la han aprobado (http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?t=1212)
- Fascismo: de nuevo el exaltado Felipe Giménez Pérez parece representar a la extrema derecha con mayor sinceridad que el resto: “Yo hace tiempo que he planteado que el fascismo sería hoy en el 2005 una ideología que defendería a muerte los intereses de las clases medias (más del 70% de la población) frente al lumpen, los inmigrantes y la plutocracia capitalista”:m nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?t=641 Este hombre es una joya…como evidencia de la tesis que aquí estamos sosteniendo.
- Nacionalbolchevismo: José María Rodríguez Vega, quejándose del abuso que Santiago Armesilla, líder de Izquierda Hispánica, cuya publicación, “El revolucionario” se linka desde el centro del margen izquierdo de la revista “filosófica” (http://www.nodulo.org/ec/) hace del copia y pega de textos vinculados al foro de debate de ese día: “Actuando así este Foro se llena de "basura" y poca participación (hablan ellos, no tú). Cuando se quiere dar una noticia basta con poner el link o meter un extracto, un párrafo. Tal y como lo haces lo único que logramos es ser publicistas de esas gentuzas y basuras. Gracias. Por cierto: ¿tu bandera no es una bandera "nacionalbolchevique"? Y continúa más adelante: “Un nacionalbolchevique defiende su paneslavismo de la misma e igual manera a cómo tú defiendes -dices- tu panhispanismo o hispanismo a secas”: http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?t=1227.
De este modo se establece la vinculación desde el foro de Javier Armesilla a su vez con los noduleros (también escribe en “El Catoblepas”), e Izquierda Hispánica como promotora vincular desde los links que cuelga de los nazbols.
Vayamos primero a “El revolucionario” (pinchen en la parte señalada de “El Catoblepas”) y de ahí luego a “Izquierda Hispánica”.
Tranquilos, no se me adelanten. Quedémonos un rato en “El revolucionario”, familiaricémonos con sus contenidos, apropiémonos visual y conceptualmente de la página. ¿Estéticamente no les da un tufillo rancio para lo que suelen ser las webs de la izquierda? Veamos contenidos. ¡Lecheeessss!, con perdón, si están (columna superior derecha) “Pueblo en Línea” (China), dependiente de “Diario del Pueblo”, periódico oficial del Partido Comunista Chino, “Gramma” (órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba) y “Tele Sur”, agencia de noticias cercana al movimiento bolivariano y al socialismo del Siglo XXI. Curiosamente están presentes dos de las “plataformas continentales” (Asía y América Latina) que Bueno considera claves para la viabilidad de la “séptima generación de la izquierda”. Para una mejor comprensión de las excéntricas teorías de las generaciones de izquierda consultar “El mito de la izquierda. Las izquierdas y la derecha” de Gustavo Bueno Martínez (padre) y en relación a la “séptima,” la “Tesis de Gijón” que básicamente viene a afirmar que “la séptima generación de la izquierda habrá de ser materialista y habrá de ser Iberoamericana, considerando a Iberoamérica de un modo similar al que lo hicieron las Cortes de Cádiz respecto de España: iberoamericanos son todos aquellos que hablan Español en los dos lados del Atlántico. En otras palabras: así como la izquierda socialdemócrata nació marxista y fue pensada, fundamentalmente, en Alemán (sin perjuicio de constatar que lo que hoy queda de esta generación se ha pasado al terreno ambiguo de la indefinición política), la séptima generación nacerá, más que marxista, materialista (quedando el marxismo compendiado y rectificado en la doctrina del materialismo filosófico); además, la séptima generación de la izquierda será pensada en Español” (6) De ahí lo de Izquierda Hispánica o la puesta al día de la tesis falangista que sería algo así como por el Imperio Hispano-Socialista hacia Dios (resucitando a José Antonio Primo de Rivera).
El carácter joseantoniano de las ideas que exhibe “Izquierda Hispánica”, su líder Armesilla y el ideólogo de todo este engendro, Gustavo Bueno Martínez, es tan obvio que una de las plataformas teóricas del “filósofo” riojano, “Proyecto de Filosofía en Español” (http://www.filosofia.org/) está enlazada en la web de “Plataforma 2003” (http://www.plataforma2003.org/), una de las decenas de opciones falangistas que pululan aún por ahí.
Resulta particularmente grave que una buena parte del seguimiento de “El Catoblepas” se dé en Latinoamérica (Méjico, Venezuela,…) y es que las izquierdas latinoamericanas y el socialismo del siglo XXI presenta contradicciones teórico políticas, consecuencia de la amalgama de diferentes sustratos “ideológicos”, entendidos en el sentido marxiano, no en el leninista, y derivados de las distintas tradiciones que lo cruzan (mariateguismo, guevarismo, castrismo, populismo, variante “izquierdista” del peronismo, indigenismo, nacionalismo bolivariano, morenismo,…). En esa melé hay tal permeabilidad para una nueva “incorporación teórica”, sobre todo si proviene de un mediático filósofo exPCE, sobre todo si en la revista continúa publicando otro miembro activo del PCE, José María Laso Prieto (y del patronato de la publicación), que nada debe de extrañarnos, incluso las alianzas ya configuradas con otras organizaciones.
De este modo puede entenderse el intercambio de documentación, colaboración ideológica y enlaces mutuos entre por ejemplo, el bolivariano molotovalaire.blogspot.com (que tiene en la cabecera de su web uno de los 2 logos de “Izquierda Hispánica) e Izquierda Hispánica.
Dentro de esta avanzadilla fascista sobre América Latina y su intento de penetrar en su izquierda en base a al simple “argumento” de autodenominarse “Izquierda”, mencionar el marxismo (vaciándolo de contenido), colocar fotografías de los iconos políticos de la izquierda (Marx, Lenin, Che) y atacar a la izquierda española en su conjunto, hay un núcleo teórico y directriz. Se trata dentro, de “Izquierda Hispánica” y su panfleto digital, “El Revolucionario”, del “Grupo Promacos”, en el que la mayoría de los “foreros” del nódulo materialista parecen tener puestas grandes esperanzas para la reconquista de América Latina. (http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=12925).
Lo que es ideológicamente el “Grupo Promacos”, elemento clave de “Izquierda Hispánica” lo podemos comprobar viendo en qué tipo de publicaciones expresa sus opiniones: http://www.villenainteresa.com/2009/09/24/la-mentira-como-arma-politica-del-psoe/ Les sugiero darse una vuelta por ese engendro nazifascista llamado villenainteresa.com y comprobar el tipo de gentuza de la que se trata. Un par de ejemplos:
http://www.villenainteresa.com/2009/10/26/la-verdad-sobre-la-muerte-de-el-pollo-el-antifa-de-madrid/
http://www.villenainteresa.com/2009/07/04/con-un-par-en-italia-un-inmigrante-ilegal-sera-considerado-%e2%80%9cdelincuente%e2%80%9d/#more-581
Pero ¿qué otros son los enlaces de la web de “Izquierda Hispánica”. Comprobémoslo desde http://www.izquierdahispanica.org/modules.php?name=Web_Links&l_op=viewlink&cid=9&min=10&orderby=titleA&show=10
- “Brigadista” (http://brigadista.blogsome.com/) es una bitácora dedicada a distintas experiencias del movimiento foquista y guerrillero: EZLN, FARC, Revolución Mejicana, Movimiento 26 de Julio (de la revolución cubana). Hasta aquí vamos bien.
- “Bye Bye Spain” (http://nacionalismo.blogs.com/byebyespain/). Ultraderecha “constitucional” española antiindependentista y antinacionalista.
- “Capitán Tony” (http://www.galeon.com/capitantoni/), ultraderecha española marinera a lo “Churruca y Gravina” (¡Gibraltar español! Y dos huevos duros: Groucho Marx)
- “Club jacobino” (http://clubjacobino.blogspot.com/), por lo de centralista, “off course”, no por ser corriente de izquierda (la fuente principal de información de este blog es la “Libertad Digital” de Jiménez Losantos, tan vinculada en amistades a Gustavo Bueno y su revista- ¿Llegarán las conexiones más arriba?)
- “Sociedad Stalin” (http://www.stalinsociety.org.uk/), un lugar de “inventiva creativa” en torno a la apología del “Iron man” soviético y la “elaboración imaginativa” de toda la artillería que lanzar contra el capitalismo, reformismo, oportunismo y trotskismo -siempre por este orden- Por fin sabemos de dónde viene el raca-raca. Creada en 1991 pero parece que poco actualizada en “argumentos”.
- “Hoz y martillo” (http://www.fotolog.com/jresquinas). Página de un friki llena de publicidad de pago (¡muy bien camarada!) en la que ha realizado la unión de la derecha y de la izquierda pretendida por el engendro buenista (de Bueno) enlazando derechas e izquierdas. Vean si no sus links.
- “Comunismo a la venezolana” (http://comunismovenezolano.blogspot.com/) Blog irónico-satírico bolivariano que se burla de los discursos antichavistas sobre la crisis económica. No siempre se entiende el sentido de los textos pero bien.
- “El pueblo español” (http://popul.blogspot.com/) y “El rincón republicano” (http://pelayogarcia.blogspot.com/) blogs de republicanos de izquierda la cultura de izquierda PCEra.
- “El Nuevo Alcázar” (http://www.elnuevoalcazar.es/), disculpen, me acabo de caer del asiento.
- “Estrella de combate” (http://estrelladecombate.blogspot.com/): populismo en evolución hacia el mundo facha (UPyD)
- “Socialismo Internacional” (http://socialismointernacional.org/), independentistas puertorriqueños marxistas, de origen trotskista
- “Nazionalismo vasco” (http://nazionalismovasco.blogspot.com/), supuestamente escrito desde la izquierda “antifeudalista” (denominación buenista contra nacionalistas, independentistas, izquierda abertzale y los demonios familiares particulares del señor Bueno) marxista (ni de coña) pero que criminaliza al conjunto del nacionalismo al asociarlo globalmente a ETA. Emplea un lenguaje un tanto facha. Coherente con la aportación de Bueno a la unidad de España: “eutanasia procesal” para Ibarretxe. «¡El señor Ibarretxe -tronó Gustavo Bueno- es un sedicioso! ¡Por lo tanto, si en nuestro país hubiera pena de muerte y fuese un país con verdaderos principios democráticos tendríamos que hacerle un gran favor a este señor! ¿Qué favor? ¡Fusilarle!» (http://www.arbil.org/(79)buen.htm)
- “Soldado Iván Chonquin” (http://ivanchonquin.blogspot.com/), de un exCiutadans, mosqueado con su partido, que se ha ido escorando hacia UPyD, más cañí.
- “Corriente praxis” (http://www.corrientepraxis.org.ar/), nueva izquierda anticapitalista argentina, corriente trotskista.
- “La izquierda progresista” (http://kandisky.blogia.com/), de progresista nada y de izquierda menos, si tenemos en cuenta que tiene enlaces a UPyD, Ciutadans, los blogs de Rosa Díez y Arcadi Espada e “Izquierda Hispánica” y que tiene un artículo titulado “Arenys de Munt, pueblerinos, paletos y nacionalistas”. Todo el blog es una gran perla.
- “Re(d)forma en serio” (http://www.nodo50.org/reformaenserio/), espacio de debate intelectual e intercambio de documentación no autoritario (todo tipo de textos políticos), lo que Aris Accornero definía como reformismo honesto (en la órbita de la socialdemocracia, en sentido amplio)
- “Pluralia TV” (http://www.pluralia.tv/), red de comunicación alternativa, con enfoque antiglobalización.
- “Eurabia” (http://alianzacivilizaciones.blogspot.com/) No se engañen con la dirección del blog. Racista, xenófobo, islamófobo y da protagonismo a escritores sionistas y prosionistas. Una joyita.
¿Qué conclusiones sacar de todo esto?
Varias principales y otras secundarias, por derivar de las primeras, pero no en cuanto a su importancia:
- Que las teorías reaccionarias de Bueno y de otros miembros de “El Catoblepas”, el “nódulo”, ligado al mismo y una parte de los “nodulianos” han estructurado un proyecto político peligroso para la izquierda revolucionaria, dado su poder mediático, la indigencia teórico-ideológica de amplios sectores de dicha izquierda y el importante desconocimiento que aún se da entre determinados segmentos sociales y políticos (especialmente en América Latina, donde la involución ideológica de Gustavo Bueno Martínez es menos conocida) respecto al transfondo ideológico de lo que sus planteamientos y estrategia comportan
- Se trata del experimento político de infiltrar en la izquierda las ideas de la ultraderecha (a través de “Izquierda Hispánica y de su órgano de prensa “El Revolucionario”, inspirados en las teorías de Bueno Martínez).
- La relación del grupo teórico y del “brazo armado” del mismo (una parte de los “nodulianos”) con el proyecto nacionalbolchevique no está probada porque “3vía” no es una organización que deje tantas pistas como el engendro ultraderechista “Izquierda Hispánica” y el “Revolucionario” pero se detectan curiosas coincidencias que señalo a continuación:
v La aceptación por parte de la web de “3vía” de las tesis principales de Bueno sobre el socialismo como “género generador” o “plotiniano”, sobre “las 6 generaciones de las izquierdas definidas” (obviamente no de la 7º porque “será hispánica y nacional”, según Bueno y los nazis tienen un proyecto europeo fundamentalmente europeo), el propio reconocimiento de Bueno y de Sorel (muy querido por el primero) como autores de referencia (7) Es significativo ver cómo Urioste (http://urioste.eu/), que hace de puente entre el pensamiento fascista y el nazi (vean sus enlaces), hace “entrismo” en el entorno de la cultura anarcosindicalista (http://www.anarkismo.net/article/10444), también en el PCEro (http://www.profesionalespcm.org/_php/MuestraArticulo2.php?id=8741). De igual modo en “Rebelión” (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=63894) y en KAOSENLARED, donde se muestra muy activo (http://www.kaosenlared.net/noticia/tercermundializacion-primer-mundo), (http://www.kaosenlared.net/noticia/asociacion-victimas-trabajo), (http://www.kaosenlared.net/noticia/quien-presta-quien-cuento-para-ninos-sobre-banca). Este pintor, escritor aficionado, ensayista multifacético en disfrazar su discurso entre la izquierda de todo color (http://www.alasbarricadas.org/noticias/?q=node/8863) es especialmente activo en contaminar con sus ideas reaccionarias el pensamiento de la izquierda revolucionaria (http://www.aporrea.org/actualidad/a66038.html)
v Erráiz y Urioste, hombres claves de la neonazi y nazionalbolchevique “Red Tercera Vía” actúan como puentes entre su pensamiento nacional sindicalista revolucionario, lo nazbol y “El Catoblepas” o sus subproductos (Urioste lo hace con el “nódulo materialista” y ambos con “Proyecto de Filosofía en Español” (filosofia.org)
v El “entrismo” de “Izquierda Hispánica” en la web de “Unidad Cívica por la República” (http://pelayogarcia.blogspot.com/2007/04/manifiesto-unidad-cvica-por-la-repblica.html), que puede verse en los comentarios (también hay que incluir al clubjacobino.blogspot.com)
y en el enlace a “Guillotina” (el nombre da el pego) y el intento de los nazbol de 3vía (Red Tercera Vía) también en los comentarios.
v La penetración en webs de América Latina como “Atenco somos todos” (http://atenco.blogia.com/) de “El revolucionario” (vocero digital oficial de “Izquierda Hispánica”) y de la “Red 3ª vía” (es lo mismo que 3vía.eu)
v La “polémica” cuya música suena un tanto artificial, como las supuestas diatribas entre distintos grupos falangistas, entre falangistas y otros grupos fascistas (¿recuerdan los que ya peinan canas aquello de “Fuerza Nueva no es falange, es mierda a su alcance?”), o entre fascistas y neonazis o entre nazis sin maquillaje y nazbols, entre “Izquierda Hispánica” y 3vía (http://izquierdahispanica.wordpress.com/2008/02/04/los-neofascistas-de-la-tercera-via-contra-izquierda-hispanica/). Tiene un “je ne sais quoi”, un “déjà vu” demasiado aparatoso y escénico y parece más pensado para alejar las críticas hacia “Izquierda Hispánica”, desde la izquierda, como camuflaje fascista, que otra cosa.
v José Alsina Calvés de “El Catoblepas” parece ser una fuente documental de sectores nazis españoles. Ha colaborado con el Movimiento Social Revolucionario (MSR), nazis con proyección nazbol, a través del Círculo de Estudios de la Emboscadura (¿será de emboscados?) en las III Jornadas de la Disidencia
(http://jornadasdeladisidencia.wordpress.com/jornadas-de-la-disidencia-iii/)
- Sea por acción voluntaria del señor Bueno, y su evolución política e ideológica nos hace pensar que esta tesis no es descabellada, o por omisión del mismo (la edad produce un efecto devastador en muchas neuronas) y acción de su “rebaño” o de una parte de él, Gustavo Bueno, es responsable de las porquerías que su grupo “Izquierda Hispánica” intenta inocular a la izquierda, nos llame “definida”, indefinida o “extravagante” o “divagante”.
- Es cierto que una parte de la izquierda revolucionaria acusa aún el golpe de la debacle de la URSS, que su desorientación y perplejidad ideológica, que la heterogeneidad del conjunto, aún de la menos afectada por no reconocerse en el modelo, genera un problema de unidad de acción y demasiado caos en la mente de los militantes y simpatizantes poco formados, que la crisis capitalista sin movilización de los trabajadores, pone a prueba duramente nuestros referentes teóricos y nuestra práctica política y que ello afecta a una militancia a menudo necesitada de nuevas “inspiraciones” y certidumbres, pero no podemos permitir que este tipo de amenazas al socialismo y a la izquierda revolucionaria queden sin respuesta.
- Hay que desenmascarar plenamente la aberración que supone fascistizar y nacionalizar la idea de izquierda, cuando ésta es por su propia naturaleza internacional, y la intención de mezclar en un mismo campo a derechas reaccionarias con izquierdas revolucionarias, para tratar de integrar a ambas contra otra parte de la izquierda por liberal y claudicante que ésta sea. Si hay que atacar a la socialdemocracia habrá de ser desde la coherencia de no mezclarnos con "gente" como la de “Libertad Digital”, los “Jiménez Losantos”, los provida , los patriotas del PP, los “españolazos” de “Una, Grande y Libre” de la Fundación (DENAES) para la Defensa de la Nación Española, de la que Bueno es miembro de su patronato de honor. Los republicanos de izquierda creemos que la unidad del país sólo puede estar basada en la libre voluntad de sus miembros, no en la imposición. Para enfrentarnos al capitalismo no es el camino el nacionalblochevismo sino la solidaridad internacionalista y de clase, de trabajadores españoles e inmigrantes, sin falsas séptimas generaciones de izquierdas hispanistas que oculten el mito joseantoniano de la resurrección del Imperio español sino con la solidaridad con las luchas del socialismo del siglo XXI, con el antifascismo y el antinazismo como señas de identidad porque no son anticapitalistas sino basura de la guardia de corps del sistema.
- De lo contrario veremos cada vez más imágenes como éstas en las que, como en la clonación terapéutica, se aísla el núcleo con los cromosomas (nacionalismo del nazismo o fascismo, disolución de la lucha de clases en el interior de la nación o comunidad, antisemitismo, proyecto de dominación Imperial, eliminación violenta del enemigo) y se deshecha todo los demás (suavización de los elementos más visibles del nazismo y del fascismo) y, por otro lado, se obtiene un óvulo sin fecundar, se extrae su núcleo (teoría revolucionaria, internacionalismo, lucha de clases) y sus cromosomas, para así introducir en este el núcleo aislado anteriormente de la célula somática manteniéndose, eso sí, la apariencia exterior del óvulo fecundado (iconos simbólicos, referentes míticos de la izquierda, atrezzo parcial,…)
http://nacionalbolcheviques.blogspot.com/
http://usuarios.lycos.es/bolcheviques/COMUNICADOS/OX%CDMORON.htm
http://www.democracianacional.org/dn/
http://www.boliviaopina.com/showthread.php?t=4013&page=6
http://ecuador.indymedia.org/es/2005/11/11840.shtml
http://ecuador.indymedia.org/es/2005/11/11840.shtml
http://usuarios.lycos.es/bolcheviques/CARTELES/PROPAGANDA.htm
http://www.nazbol.org/ (fíjense en el símbolo superior de la izquierda, lo que importa)
http://www.youtube.com/user/xlaIIIrepublicaPCPE (fíjense en la sección actividad reciente, el primer amigo y pinchen sobre NazBol87. Luego miren en la columna a la derecha del vídeo sobre NazBol History y después de visto ese vídeo sobre Hail Stalin!
http://euskalherrianazbol.blogspot.com/
http://www.youtube.com/watch?v=21ddQjcVy24
http://www.youtube.com/watch?v=6McZuzjPIWg&feature=related
http://www.fgbueno.es/med/res011.htm
(1) “Educación para la Ciudadanía, una crítica desde la izquierda”. Gustavo Bueno. Reconstrucción de la conferencia pronunciada en Sevilla,
organizada por el periódico El Mundo (¿cómo no?, ya faltaban), el día 17 de febrero de 2009
(2) “Notas sobre la socialización y el socialismo”. Gustavo Bueno. “El Catoblepas”.
Nº 54. Agosto de 2006. Pág. 2
(3) http://www.nazbol.org/
(4) Enciclopedia Symploké, otro de los engendros de Bueno. http://symploke.trujaman.org/index.php?title=G%E9neros_porfirianos/g%E9neros_plotinianos
(5) “Esto es Madrid” (http://www.madridantiantifa.es/2009_06_01_archive.html), prólogo del Libro “Cuando vestíamos de negro” de Valentín de Armas. Ediciones Nueva República. “Alternativa Nacional. El blog de Alberto Ayala” (http://albertoayaladecantalicio.blogspot.com/2009_07_01_archive.html), mencionado como el autor de “Pedro Laín en la Universidad de Madrid (1951-1956”
(6) “Tesis de Gijón”. Hacia la séptima generación de la izquierda. Necesidades tácticas y necesidad histórica”. Ismael Carvallo Robledo. “El Catoblepas”. Nº 53. Julio de 2006. Pág.4
(7) http://3via.eu/2007/01/01/ nuestro-socialismo-nacional-y-revolucionario/
Salir de un modelo de desarrollo basado en las industrias extractivas y acelerar el proceso de integración
(disculpen, Eric Toussaint elige títulos largos y no me entraba el suyo) pero, como siempre, un mágnífico artículo, Eric.
Los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador no abandonaron el modelo productivista y extractivo,[2] aunque, regularmente, tienen cuidado en su discurso de distanciarse del mismo. Alberto Acosta lo explica muy bien en una entrevista reciente: «Los gobiernos de la llamada corriente progresista de América Latina no han discutido ni han puesto en cuestionamiento el modelo extractivista. Ecuador, Venezuela y Bolivia, para citar a los países que están de más avanzada en Suramérica, no han puesto todavía en tela de juicio la validez de un modelo extractivista, siguen creyendo que mediante la extracción de los recursos naturales vamos a encontrar el camino del desarrollo. Eso sabemos que será imposible. No sólo se trata de usar adecuadamente los recursos, sino de cambiar esa modalidad primario exportadora, que nos ha subordinado en el contexto internacional. […] Es que el IIRSA[3] responde a la lógica del modelo extractivista atado a las demandas de acumulación del capital transnacional. Estos canales interoceánicos no buscan la integración de los pueblos, sino la integración de nuestras economías al mercado mundial. En tanto que suministradores de recursos naturales como petróleo y minería, por ejemplo, también de productos agrícolas, el control de la biodiversidad y las fuentes de agua (son) para el capital transnacional. Y todo esto en el marco de la ampliación de mercados, de la conformación de espacios donde se puedan crear mayores consumidores y no la conformación de la ciudadanía regional y menos de la ciudadanía global. El IIRSA todavía está vigente porque los gobernantes de América Latina de la tendencia progresista como Chávez, Lula, Evo, Correa y Fernández, no están cuestionando el modelo extractivista ni la forma de inserción sumisa en el mercado mundial.»[4]
De hecho, en un gran número de países en desarrollo se asiste a una reafirmación del modelo «desarrollista extractivo productivista». Este fenómeno se debe a la coyuntura internacional excepcionalmente favorable entre los años 2004 y 2008, que se prolongó en el 2009 a pesar de la caída vertical del precio del crudo en el segundo semestre del 2008.
Esto hace recordar el precedente de los años 70 y su brusco final a comienzos de los años 80, cuando se hundieron los precios de las materias primas. Fue entonces cuando explotó el coste de la refinanciación de las deudas contraídas, especialmente para sostener las enormes inversiones en las industrias extractivas, provocando la crisis de la deuda del Tercer Mundo y su secuela de nefastos planes de ajuste estructural.
No es razonable que un gobierno de izquierda se alimente de las falsas esperanzas de unas repercusiones positivas y duraderas de un boom de los bienes primarios. Sobre todo cuando actualmente se tiene en cuenta mucho más que en los años 70 los efectos extremadamente negativos de la sobreexplotación de los recursos no renovables sobre los ecosistemas, y sobre el modo y la calidad de vida de la población (en especial, los pueblos originarios) e incluso, para los que estos argumentos dejan fríos, sobre el equilibrio presupuestario del Estado. En efecto, un período de altos precios en las materias primas genera una gran dependencia en relación con los ingresos que origina su explotación. Con mucha frecuencia, los poderes públicos se endeudan masivamente para invertir en actividades extractivas o para sostener un tren de vida ligado a la euforia de elevados ingresos provenientes de la exportación de bienes primarios. Cuando el precio de éstos baja, el peso del reembolso de la deuda obliga a los gobiernos a comprimir los gastos, con dramáticas consecuencias para los presupuestos sociales.
Por lo tanto, en lugar de recaer en el mito «desarrollista extractivo-productivista», es mejor tener un programa a largo plazo cuyo objetivo sea disminuir la dependencia de las exportaciones y mejor aún, repartir la producción de la riqueza nacional en un círculo virtuoso basado en la satisfacción y la promoción de la demanda interior, lo que implica dar prioridad y garantizar los derechos económicos, sociales y culturales de toda la población (en detrimento del frenético consumo de lujo de las clases sociales más ricas).
Lo importante es priorizar la integración regional entre los países cuyos gobiernos comparten una misma visión de los cambios estructurales necesarios (en el ámbito de la propiedad, de los derechos sociales, de los derechos de las mujeres, de los derechos de los pueblos originarios, de los derechos culturales, civiles y políticos...), rechazando la lógica capitalista y productivista.
En la parte positiva vemos que Venezuela, Bolivia y Ecuador tienen, junto a Cuba, un papel de aguijón en el ámbito del conjunto de Latinoamérica para favorecer, en diferentes niveles, una mejor integración: ALBA, UNASUR, Banco del Sur, la puesta en marcha de una nueva unidad de cuenta monetaria, el SUCRE, con el fin de reducir la preponderancia del dólar en los intercambios entre los países de la región.[5] Sin embargo, a pesar de los esfuerzos positivos de los tres países, se está perdiendo un tiempo precioso y el significado dado al proyecto del Banco del Sur no marca ninguna profunda ruptura con las instituciones multilaterales, como el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial, y el FMI. Y es otra ocasión que puede perderse.
Retraso en el lanzamiento del Banco del Sur
En el momento en que se escriben estas líneas, ya han pasado 22 meses desde la firma en Buenos Aires, el 9 de diciembre de 2007, del acta fundacional del Banco del Sur por los jefes de Estado de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela. Algunas divergencias entre los gobiernos retardaron el comienzo de las actividades de la nueva institución, que se cree que reforzará la integración latinoamericana. Al ritmo en que van las cosas, y a pesar de las declaraciones de buenas intenciones y la firma a finales de septiembre del 2009 del acta constitutiva por los 7 presidentes respectivos, el Banco del Sur no entrará en actividad antes del 2012 ya que se debe esperar a que los parlamentos de los países miembros ratifiquen el acta constitutiva que lo pondrá en marcha. Los acuerdos firmados en el acta fundacional designan a Caracas como la sede principal del Banco. Los países se pusieron de acuerdo sobre el principio de «un país = un voto» (mientras que en el Banco Mundial y en el FMI, los derechos de voto están ligados al poder económico y a la influencia política), y sobre el monto del capital inicial (7.000 millones de dólares[6], que podrían llegar a 20.000 millones si otros países se adhieren a la nueva institución).
Dicho esto, se debe señalar que se concretó una evolución negativa durante los largos meses de negociaciones que siguieron a la firma de la creación del Banco: Brasil consiguió edulcorar el principio de un país un voto, al limitar su aplicación sólo a algunas decisiones. En realidad, Brasil no tiene una verdadera necesidad de un nuevo banco multilateral para América Latina, puesto que dispone de un banco público de desarrollo muy importante el BNDES, que controla totalmente y que tiene una cartera de préstamos muy superior a la del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo y del futuro Banco del Sur. Este gran banco financia una gran cantidad de proyectos en toda Latinoamérica y en otros lados, con la condición de que los países receptores compren «brasileño». Esto ha permitido a las empresas brasileñas exportar sus mercaderías y sus servicios o realizar grandes trabajos de infraestructuras. En consecuencia, el gobierno brasileño se adhirió con desgana a este proyecto de Banco del Sur, y tanto más que esta nueva institución fue iniciada por Hugo Chávez, con una línea política más radical que Lula, en particular, con respecto a Washington y Bruselas.
Más allá de los términos en los que se expresan las divergencias entre los negociadores, existen dos opciones a escoger.[7] O bien, se pone en marcha un banco que sostenga un proyecto neodesarrollista extractivo-productivista, que es el que desean las grandes empresas privadas o mixtas, principalmente brasileñas y argentinas, y que es apoyado por Brasilia y Buenos Aires, sobre el modelo de la Unión Europea donde dominan los intereses del gran capital. O bien, Latinoamérica se dota de un instrumento de financiación de políticas económicas, sociales y culturales que se aleje de la lógica del beneficio y que dé prioridad a la integración al aplicar los pactos que garantizan los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales. En concreto, el Banco del Sur debería financiar una política latinoamericana de soberanía alimentaria y de reforma agraria. En el ámbito de la sanidad, sería necesario dotar a la región de una industria farmacéutica pública para la producción de medicamentos genéricos de alta calidad. Sería necesario revitalizar y conectar las redes ferroviarias. También, estos países deberían dotarse de una política común en diferentes sectores como la investigación y desarrollo, la educación, el ambiente. Priorizar el retorno del control público sobre los recursos naturales. Financiar la reducción de las asimetrías existentes entre, por un lado, países como Bolivia, Paraguay y Ecuador, con ingresos netamente inferiores, con países como Brasil, Argentina o Venezuela. En resumen, una política cuyo objetivo sea nivelar por arriba los derechos sociales.
La negociación sobre el Banco del Sur no debe, por lo tanto, quedar estancada en el nivel gubernamental. Por otra parte, en cuatro veces por lo menos, los movimientos sociales de los países miembros dirigieron cartas a los jefes de Estado correspondientes, con toda una serie de propuestas.[8] Por ejemplo, los movimientos sociales firmantes de la carta se oponen a que los funcionarios de la nueva institución gocen de los privilegios y la impunidad de la que gozan los funcionarios del FMI, del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo y de otras instituciones internacionales (pero el último proyecto de constitución adoptado por los ministros en junio de 2009, prevé la inmunidad de los funcionarios. Véase más adelante). Los movimientos sociales quieren garantías de transparencia y control.
El último acuerdo ministerial respecto al Banco del Sur
De acuerdo con las informaciones más recientes que hemos podido obtener,[9] los gobiernos de los siete países comprometidos en la creación del Banco del Sur se pusieron de acuerdo sobre los puntos siguientes:
- El banco podrá financiar empresas privadas o empresas públicas, mixtas, cooperativas, etc., para proyectos de desarrollo en los sectores económicos y sociales clave, fundamentalmente con el fin de mejorar la infraestructura regional y de reducir las asimetrías regionales. El acuerdo habla de soberanía en materia alimentaria y energética, sobre los recursos naturales, el saber y la salud (los proyectos financiados deben realizarse en estos sectores) lo que es muy positivo. Por el contrario, el acuerdo habla de mejorar la competitividad, que permanece dentro de un modelo influenciado por la continuidad socioliberal.
- El país beneficiado por un proyecto financiado por el Banco debe dar su conformidad sobre la elegibilidad de los proyectos.
- El Banco puede emitir bonos y financiarse por cualquier medio.
- Podrán ser accionistas los países de la UNASUR (accionistas de clase A), de otros países (clase B), de los Bancos Centrales, de entidades financieras públicas o mixtas (con un mínimo del 50 % de propiedad estatal) y por los organismos multilaterales de crédito (clase C).
- Si los países aumentan su participación, ello no afectará los derechos de voto ya convenidos en el acuerdo.
- Los diferentes Órganos de dirección del Banco Mundial son los siguientes:
• El Consejo de Ministros: Responsable de las políticas generales a medio y largo término. Se reúne anualmente y entre otras funciones tiene la de nombrar los miembros del Directorio y del Consejo de Administración, y la de admitir los nuevos accionistas. Está compuesto por los ministros de los países miembros. Las decisiones son tomadas por una mayoría de ¾, según la regla de «un país=un voto».
• El Consejo de Administración: Se reúne trimestralmente y garantiza el seguimiento de la gestión económica, financiera y de crédito. Los administradores (dos por cada país miembro) serán nombrados por 3 años. Se aplica también la regla de «un país=un voto». Para que las decisiones sean válidas, es necesario un quórum de ¾ de los miembros, y deben ser aprobadas por mayoría absoluta de los miembros presentes.
• El Directorio Ejecutivo: Se reúne todas las semanas y está constituido por un director por cada uno de los países de UNASUR, miembros del Banco (accionistas de clase A), un director para el conjunto de accionistas de clase B y uno para el conjunto de accionistas de clase C. Los que tienen más peso son los accionistas de clase A. Los directores son nombrados por tres años.
• El Comité Ejecutivo, integrado por el presidente del Directorio y tres directores.
• El Consejo de Auditoría.
- Brasil, Venezuela y Argentina ( los tres «grandes» entre los siete) podrán pedir préstamos de hasta 4 veces el capital aportado, Bolivia, Ecuador, Paraguay y Uruguay (los cuatro pequeños entre los siete) hasta ocho veces. Para el resto de los países de UNASUR, el monto será determinado más adelante.
- En caso de litigio, la jurisdicción competente será la jurisdicción de un país miembro, u otra jurisdicción, conforme a la dirección del Directorio Ejecutivo.
- El personal del Banco goza de inmunidad y de exenciones fiscales (como los del Banco Mundial, FMI BID, etc.)
El Banco del Sur es una reacción a la hegemonía de los países del Norte. Su creación fue posible y necesaria gracias a la conjunción de muchos factores:
1.- El Banco Mundial y el FMI están en crisis en diferentes niveles, y es el resultado de las consecuencias catastróficas para los pueblos del Consenso de Washington. Brasil y Argentina reembolsaron en forma anticipada al FMI, Venezuela hizo lo mismo con el Banco Mundial. Ecuador expulsó en abril de 2007 al representante permanente del Banco Mundial en Quito y creó una comisión de auditoría de todas las deudas públicas, comprendidas las multilaterales. Bolivia se retiró en mayo de 2007 del CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias sobre Inversiones), una especie de tribunal de justicia del Banco Mundial. Ecuador también anunció en julio de 2009 su salida del CIADI.
2. Los países adheridos al Banco del Sur poseen unas reservas de cambio de más de 300.000 millones de dólares. Pueden poner parte de esa suma en común en lugar de continuar prestando al gobierno de Estados Unidos mediante la compra de los bonos del Tesoro estadounidense, que se remuneran con un interés muy bajo.
3. Los gobiernos de estos siete países son de izquierda o centro izquierda.
El Banco del Sur debería constituir una auténtica alternativa al Banco Mundial. Los países que se adhieran deberían retirarse de él. Por otra parte, debería crearse un Fondo Monetario del Sur (éste también como alternativa al FMI) y, si fuera posible, caminar hacia una moneda única del Sur. Otras regiones del Sur podrían dotarse de un instrumento comparable, y los diferentes Bancos del Sur podrían desarrollar una colaboración Sur-Sur.
Es evidente que las instituciones de Bretton Woods están muy inquietas con esta situación y desearían ser invitadas a participar del Banco del Sur, o conseguir, por lo menos, un estatuto de observador.
El Banco del Sur suscita muchas esperanzas, ya que los ciudadanos latinoamericanos quieren que los gobiernos que eligieron aprovechen la oportunidad histórica favorable para poner en práctica una política de integración alternativa al modelo neoliberal. Recordemos que en la Declaración Ministerial de Quito del 3 de mayo de 2007 se indica que: «Los pueblos dieron a sus Gobiernos los mandatos de dotar a la región de nuevos instrumentos de integración para el desarrollo, que deben basarse en esquemas democráticos, transparentes, participativos y responsables ante sus mandantes».
Además, algunos de los siete gobiernos tienen la voluntad de crear un fondo monetario de estabilización.[10] Ya existe un Fondo Latinoamericano de Reserva (FLAR), del que forman parte cinco países andinos (Bolivia, Perú, Colombia, Ecuador y Venezuela) y un país de América Central, Costa rica. Este fondo podría transformarse y, si esto se viera imposible, tendría que crearse un nuevo fondo. Su finalidad sería hacer frente a los ataques especulativos y a otros choques externos poniendo en común una parte de las reservas de cambio de los países miembro.
La lentitud en el lanzamiento del Banco del Sur está provocando algunas veleidades en los gobiernos venezolano, brasileño y ecuatoriano de dejar de lado a Brasil. Se han hecho declaraciones en ese sentido en la primera quincena de septiembre de 2009. El diario financiero ecuatoriano El Comercio titulaba el 15 de septiembre de 2009: «Gobierno: el Banco del Sur funcionará con o sin Brasil»[11] La agencia oficial venezolana, ABN, retomaba el 17 de septiembre de 2009 las palabras siguientes de Hugo Chávez: «El Banco del Sur puede comenzar sus actividades con dos o tres países»,[12] en clara alusión a la posibilidad de comenzar las actividades del Banco con Venezuela, Bolivia y Ecuador, sin esperar a Brasil. Dicho esto, parece poco probable que Rafael Correa, Hugo Chávez y Evo Morales avancen en ese sentido. Se trata más bien de ejercer presión sobre Brasil con el fin de que se defina con respecto al Banco del Sur. El futuro dirá si el acta constitutiva firmada por los siete presidentes a fines de septiembre del 2009 en Isla Margarita (Venezuela) será más efectiva que el acta fundacional firmada en diciembre de 2007.
Es evidente que el lanzamiento del Banco del Sur está muy retrasado. Las discusiones no tocaron los problemas de fondo. Se debe salir de la confusión y dar un contenido claramente progresista a esta nueva institución. Lo más importante, en el comienzo, es tener criterios políticos coherentes respecto a un proyecto de integración favorable a los pueblos.
Por una integración regional en ruptura parcial con el mercado mundial capitalista
En este comienzo del siglo, el proyecto bolivariano[13] de integración de los pueblos de la región ha tenido un nuevo impulso. Si se quiere llevar más lejos este nuevo ciclo ascendente es necesario aprender las lecciones del pasado. Lo que le faltó, en particular, a Latinoamérica durante las décadas de 1940 a 1970 fue un auténtico proyecto de integración de las economías y de los pueblos, combinado con una verdadera redistribución de la riqueza en favor de las clases trabajadoras.[14] Ahora bien, es vital tener conciencia de que hoy en Latinoamérica existe una disputa entre dos proyectos de integración, que tienen un contenido de clase antagónico y que reflejan perfectamente las opciones a las que se debe enfrentar el Banco del Sur
Como ya se ha mencionado, las clases capitalistas brasileña y argentina (las dos principales economías de América del Sur) son partidarias de una integración que favorezca su dominación económica sobre el resto de la región. Los intereses de las empresas brasileñas, sobre todo, así como de las argentinas, son muy importantes: petróleo y gas, grandes obras de infraestructuras, minería, metalurgia, agronegocios, industrias alimentarias, etc. Para ellas, la construcción europea, que terminó en un mercado único dominado por el gran capital, es el modelo a seguir. Las clases capitalistas brasileña y argentina quieren que los trabajadores de los diferentes países de la región compitan entre sí, para conseguir el máximo beneficio y ser competitivas en el mercado mundial. Desde el punto de vista de la izquierda, sería un trágico error apoyar una integración latinoamericana según el modelo europeo dominado por el gran capital, con la ilusoria esperanza de darle más tarde un contenido socialmente emancipador. Tal apoyo implica ponerse al servicio de los intereses capitalistas. No hay que entrar en su juego, intentando ser el más astuto mientras se deja que éstos dicten las reglas.
La segunda opción, que se inscribe en el pensamiento bolivariano, quiere dar un contenido de justicia social a la integración continental. Esto implica la recuperación del control público sobre los recursos naturales de la región y sobre los grandes medios de producción, de crédito y de comercialización. Se debe nivelar por arriba las conquistas sociales de los trabajadores y de los pequeños productores, reduciendo al mismo tiempo las asimetrías entre las economías de la región. Hay que mejorar sustancialmente las vías de comunicación entre los países de la región, respetando rigurosamente el ambiente (por ejemplo, desarrollando el ferrocarril y otros medios de transporte colectivos antes que las autopistas). Es necesario dotar, mediante un vasto plan público, al conjunto de la población de viviendas de calidad gracias a la renovación de los barrios existentes y a la construcción de otros nuevos. Hay que apoyar a los pequeños productores privados en numerosas actividades: agricultura, artesanado, comercio, servicios. El proceso de emancipación social que persigue el proyecto bolivariano del siglo xxi pretende liberar la sociedad de la dominación capitalista, apoyando las formas de propiedad que tienen una función social positiva. Como se ha señalado en el punto 4 de la parte I, se trata de poner fin a la propiedad capitalista de los grandes medios de producción, de servicio, de comercio y de comunicación, transfiriéndolos hacia el sector público y desarrollando o reforzando otras formas de propiedad con función social: la pequeña propiedad privada (especialmente en agricultura, pequeña industria, comercio y servicios), la propiedad cooperativa, la propiedad colectiva y las formas de propiedad tradicional de los pueblos originarios (que tienen generalmente un alto grado de propiedad colectiva). Es una condición sine qua non del socialismo del siglo xxi. Por supuesto, los ritmos de avance pueden diferir en función de la relación de fuerzas y de madurez, tanto de las condiciones objetivas como de las subjetivas.
Entre las prioridades figuran las auditorías y el control estricto de los bancos privados, con el objetivo de evitar que el Estado se vea constreñido a nacionalizar las pérdidas de las instituciones bancarias, como ha pasado tantas veces (Chile bajo Pinochet, México en 1995, Ecuador en 1999-2000, etc.) Es necesario nacionalizar los bancos sin indemnizaciones y ejercer un derecho de reparación sobre el patrimonio de sus propietarios.
Por otra parte, se debe romper con el modelo productivista y extractivista y reemplazarlo por una dinámica ecosocialista.
Es fundamental:
- Apoyar los colectivos de trabajadores que quieran ejercer un control obrero sobre la gestión de las empresas capitalistas.
- Poner en marcha mecanismos para evitar dos grandes escollos: 1) La monopolización de las decisiones por la burocracia del Estado. 2) La emergencia de una nueva burguesía desde el seno del nuevo régimen.[15] El mecanismo indispensable, y ciertamente el más eficaz, es la aplicación, allí también, de una política de control obrero y de control ciudadano sobre la contabilidad y la gestión de las empresas y de las instituciones públicas. Es necesario también, por supuesto, mejorar la formación de gestores de las empresas públicas.
- Establecer una relación interactiva entre los gobiernos de izquierda y el pueblo, que debe reforzar su nivel de autogestión y construir desde abajo las estructuras de poder popular.
- El respeto y la promoción de las culturas y de los derechos de los pueblos originarios debe constituir una prioridad. La realización efectiva de la igualdad hombre/mujer debe ser otra.
No se construirá el socialismo del siglo xxi en un solo país. La integración latinoamericana implica dotarse de una arquitectura financiera, jurídica y política común.
Numerosos litigios surgieron en estos últimos años entre los Estados de la región y las multinacionales, ya sean del Norte o del Sur. En lugar de remitirse al CIADI, dominado por un puñado de países industrializados, los países de la región deberían crear un organismo regional de resolución de litigios en materia de inversiones. En materia jurídica, los Estados latinoamericanos deberían aplicar la doctrina Calvo[16], y rechazar la renuncia a su propia jurisdicción en caso de litigio con otros Estados o con empresas privadas. ¿Cómo puede ser que todavía se firmen contratos de préstamos o contratos comerciales que prevén que, en caso de litigio, sólo sean competentes las jurisdicciones de Estados Unidos, Gran Bretaña u otros países del Norte?
Dimensión política de la integración
Está claro que es necesaria una dimensión política a la integración y por lo tanto la instauración de un Parlamento latinoamericano elegido por sufragio universal en cada uno de los países miembro, y provisto de verdaderos poderes legislativos. En el marco de la construcción política, se debe evitar la reproducción del mal ejemplo europeo donde la Comisión Europea (es decir, el gobierno europeo) dispone de poderes exagerados en relación al Parlamento. Es necesario caminar hacia un proceso constituyente democrático, con el fin de adoptar una Constitución política común. En eso también, hay que evitar la reproducción del proceso antidemocrático utilizado por la Comisión Europea para intentar imponer un tratado constitucional sin la participación activa de los ciudadanos y sin siquiera someter el proyecto a un referéndum en cada país miembro. Por el contrario, es necesario seguir el ejemplo de Venezuela (1999), Bolivia (2007) y Ecuador (2007-2008). Los avances democráticos importantes que fueron conquistados durante estos tres procesos deberían ser integrados en un proceso constituyente bolivariano. Si se tiene que comenzar por Venezuela, Ecuador y Bolivia.¿No se estaría reviviendo el Parlamento Andino? O darle la prioridad al ALBA, que corresponde a un conjunto de países más grande —tres países andinos y varios de América Central y Caribe—.
También se necesita reforzar las competencias de la Corte Interamericana de Justicia, especialmente en materia de garantía del respeto a los derechos humanos que son indivisibles.
Hasta ahora coexisten diversos procesos de integración: Comunidad Andina de Naciones, MERCOSUR, UNASUR, CARICOM, ALBA... Es importante evitar la dispersión y adoptar un proceso integrador con una definición política y social basada en la justicia social. El proceso bolivariano debería reunir los países de América Latina (América del Sur, América Central y Caribe) que se adhirieran a esta orientación. Es mejor comenzar una construcción común con un núcleo restringido pero coherente que con un conjunto heterogéneo de Estados cuyos gobiernos aplican políticas sociales y políticas económicas contradictorias, incluso antagónicas.
La integración bolivariana debe ir acompañada de una desconexión parcial del mercado capitalista mundial
Las fronteras que separan los Estados que participan en este proyecto se deberían ir suprimiendo, al mismo tiempo que se reducen las asimetrías entre los países miembro, gracias a un mecanismo de transferencia de riquezas de los Estados más «ricos» a los Estados más «pobres». Eso permitiría ampliar considerablemente el mercado interior y favorecer el desarrollo de los productores locales bajo diferentes formas de propiedad. Se reforzaría el proceso de desarrollo (no sólo el de industrialización) por sustitución de importaciones. Por supuesto, esto implica, por ejemplo, desarrollar una política de soberanía alimentaria. Al mismo tiempo, los países miembros que constituyen el conjunto bolivariano deberán desconectarse parcialmente del mercado capitalista mundial. Y ello conlleva la abrogación de los tratados bilaterales en materia de inversiones y de comercio. También deberían retirarse de instituciones como el Banco Mundial, el FMI, y la OMC, promoviendo simultáneamente la creación de nuevas instancias mundiales democráticas y respetuosas de los derechos humanos indivisibles.
Como se indicó más arriba, los Estados miembros del nuevo conjunto bolivariano deben dotarse de nuevas instituciones regionales (como el Banco del Sur) que desarrollen las relaciones de colaboración con otras instituciones similares que reúnen a Estados en otras regiones del mundo.
También se debería declarar en el ámbito de la nueva entidad constituida que en el territorio común no puede haber ninguna base extranjera, tal como ya lo prevén las nuevas Constituciones boliviana y ecuatoriana.
Los Estados miembros del nuevo conjunto bolivariano actuarán junto al máximo posible de terceros Estados en la consecución de una reforma radical del sistema de Naciones Unidas, con el fin de que se ponga finalmente en práctica la Carta de la onU y los numerosos instrumentos internacionales favorables a la aplicación de los derechos humanos, como el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1966, la Carta de los Derechos y Deberes de los Estados de 1974, la Declaración sobre el derecho al Desarrollo de 1986, la Resolución sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de 2007. Así mismo, colaborarán en la acción del Tribunal Penal Internacional y en el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya. También favorecerán el entendimiento entre los Estados y los pueblos para poder actuar en la máxima reducción del cambio climático, ya que éste representa un terrible peligro para la humanidad.
La tarea es ardua, pero las perspectivas están trazadas —y son particularmente esperanzadoras— hacia un mundo basado en el respeto absoluto de lo humano y de la Tierra. Y se debe hacer sin pérdida de tiempo.
Traducido por Griselda Pinero y Raúl Quiroz
1] Eric Toussaint, Doctor en Ciencias Políticas (Universidad de Liège –Bélgica- y Universidad Paris VIII –Francia-), presidente del Comité para la Abolición de la Deuda del Tercer Mundo - Bélgica (CADTM, www.cadtm.org), miembro del Consejo Internacional del Foro Social Mundial, miembro de la CAIC-Ecuador en 2007-2008 (Comisión de Auditoria Integral del Crédito publico). Es autor de Banco del Sur y Nueva Crisis internacional (editorial Viejo Topo, Barcelona, Enero 2008; editorial Abya-Yala, Quito, Junio 2008;Observatorio DESC, La Paz, Octubre 2008), Banco mundial, el golpe de estado permanente (El Viejo Topo, Barcelona, Enero 2007; Editorial Abya-Yala, Quito, Julio 2007; CIM, Caracas, Agosto 2007; Observatorio DESC, La Paz, Noviembre 2007).
[2] Se refiere en este caso a un modelo de desarrollo basado en las industrias extractivas.
[3] Lanzada con ocasión de la primera cumbre de presidentes sudamericanos, en el año 2000, la Iniciativa de integración de la infraestructura regional de América del Sur (IIRSA) es un vasto programa de construcción o de modernización de infraestructuras, tales como carreteras, puentes, vías fluviales, aeropuertos, gasoductos, oleoductos, líneas de alta tensión. Su financiación está asegurada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación andina de desarrollo (CAF), el Fondo financiero de la cuenca del Plata (FONPLATA) y el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil. Su objetivo es, en particular, asegurar la comunicación entre las zonas andinas y tropicales. Brasil, como primera potencia regional, desempeña en esto un papel preponderante.
[4] «Los Gobiernos Progresistas en Sudamérica, no han puesto en tela de juicio la validez del modelo extractivista» / Entrevista a Alberto Acosta de FLACSO por Yásser Gómez / Revista Mariátegui, 06/09/2009, http://mariategui.blogspot.com/2009/09/los-gobiernos-progresistas-en.html
[5] La decisión de principio de crear una nueva moneda, el «Sucre» —acrónimo de Sistema Unificado de Compensación Regional— fue ratificada el 16 de abril de 2009, en Cumaná, Venezuela, por los principales dirigentes del ALBA, la Alternativa Bolivariana para las Américas. Este bloque fue creado en 2004 por el venezolano Hugo Chávez y el cubano Fidel Castro, para contrarrestar un proyecto, actualmente en punto muerto, de una zona de libre cambio para toda América, el ALCA, promovida por Estados Unidos. Otros cinco países se unieron a este bloque económico: Bolivia, Nicaragua, Honduras, Dominica y recientemente San Vicente y las Granadinas. El Sucre servirá esencialmente de unidad de cuenta para pagar los intercambios comerciales entre los países que lo hayan suscrito. Podría prefigurar una verdadera moneda común.
[6] Se trata de un monto muy pequeño si se compara con las reservas de cambio disponibles que se destinará a las necesidades de los Estados para financiar el desarrollo y también a otros bancos (el BNDES solo dispone de un capital mayor).
[7]Para una presentación de las etapas de la construcción del Banco del Sur y de los debates sobre esta cuestión, véase Eric Toussaint, El Banco del Sur y la nueva crisis internacional, El Viejo Topo, 2008. Capítulo 1 al 4.
[8] La primera carta data de junio de 2007, http://www.cadtm.org/Carta-abierta-a-los-Senores , hay otra de octubre de 2007: http://www.cadtm.org/Movimientos-y-organizaciones; la segunda es de diciembre de 2007: http://www.cadtm.org/Segunda-carta-abierta-a-los ; la tercera es de octubre de 2008 y la cuarta carta es de agosto de 2009, www.cadtm.org/Declaración-de-Quito-sobre-el
[9]El resumen de los puntos de acuerdo es relativo a un documento interministerial no público que data del 19 de junio de 2009, y que parece haber sido confirmado durante la reunión presidencial llevada a cabo en Isla Margarita (Venezuela), el 27 de septiembre de 2009
[10]La adhesión de Venezuela a esta propuesta no está asegurada ya que, en un principio, Hugo Chávez desearía que el Banco del Sur reuniera la función de banco de desarrollo y de fondo monetario de estabilización.
[11]«Banco del Sur con o sin Brasil: Gobierno»,http://ww1.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=304404&id_seccion=6
[12]«El Banco del Sur puede activarse con dos o tres países» «El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, insistió en la activación del Banco del Sur: si no pueden todos los países comencemos dos o tres países»Véase: www.abn.info.ve/noticia.php?articulo=198668&lee=4
[13] Simón Bolívar (1783-1830), considerado como un verdadero héroe de la independencia latinoamericana y cuyo nombre encontramos por todo el continente, fue uno de los primeros en intentar unificar los países liberados, para formar una única y sola nación.
[14]A partir de 1959, la revolución cubana intentó dar un contenido socialista al proyecto bolivariano de integración latinoamericana. La brutal intervención de Estados Unidos, respaldada por las clases dominantes y las fuerzas armadas locales, puso fin al ciclo ascendente de emancipación social de este período en escala continental (bloqueo de Cuba a partir de 1962, junta militar a partir de 1964 en Brasil, intervención estadounidense en santo Domingo en 1965, dictadura de Banzer en Bolivia en 1971, golpe de Estado de Pinochet en Chile en 1973, instalación de dictaduras en Uruguay y Argentina).
[15]Véanse las recomendaciones expresadas anteriormente en «Algunas pistas para avanzar hacia una transición al socialismo del siglo xxi en Venezuela».
[16]Esta doctrina de derecho internacional, establecida en 1863 por el jurista y diplomático argentino Carlos Calvo, prevé que las personas físicas o morales extranjeras deben someterse a la jurisdicción de los tribunales locales, con el objetivo de impedir el recurso a las presiones diplomáticas de sus Estados o de sus gobiernos. Esta doctrina se materializó en el derecho positivo, por ejemplo en la resolución 1803, del año 1962, de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre los recursos naturales (soberanía permanente sobre los recursos naturales) o incluso en la Carta de los Derechos y deberes Económicos de los Estados, de 1974. Según esta doctrina, todos los bienes, corporales e incorporales, materiales e inmateriales, están sometidos a la ley del Estado soberano y en caso de diferendos, son los tribunales nacionales los que tienen la competencia.
Declaración de Izquierda Anticapitalista
Caracterización de las cajas de ahorros
El sistema financiero español tiene con las cajas de ahorros una peculiaridad. Entre las 46 entidades que hay en España ocupan la mitad del negocio bancario. Y estas entidades cuentan con rasgos diferenciales a los bancos porque ni tienen accionistas, no reparten dividendos. Son desde el plano jurídico entidades sin ánimo de lucro y en su gobierno participan diferentes representantes de poderes públicos regionales –ayuntamientos, diputaciones provinciales, gobiernos autonómicos), de agentes sociales y de los propios impositores (los depositantes que cuentan con derechos políticos en su gobierno). Desde estos puntos de vista no son estrictamente banca privada, aunque, tanto por su modelo de gestión, como por su titularidad jurídica, tampoco lo es pública, y comúnmente se les refiere como banca semipública.
Las cajas de ahorros en las últimas décadas han fortalecido su presencia en el sistema financiero español hasta el punto de superar a la banca privada, con unas cuotas de mercado más amplias y ratios de solvencia en algunas de ellas tan sólidos o más que en la banca. IberCaja, La Caixa o Caja Madrid son algunas de esas entidades con gran solidez económica y gran capacidad expansiva. Sin embargo, una parte de las cajas de ahorros se encuentran en una situación frágil dentro del sistema financiero español, como ha sido el caso de Caja Castilla-La Mancha, porque son las principales afectadas por la crisis y, en particular, por el estallido de la burbuja inmobiliaria, a la que contribuyeron decididamente no sólo los mercados financieros, la ley del suelo del PP, sino también el modelo municipal español –dependiente de la obtención de ingresos a través de la recalificación del suelo- y de manera instrumental y diferenciada las propias Cajas de Ahorro.
Los bancos y las cajas han incurrido en una deuda exterior que se estima en un 75% del PIB español con vencimientos de entorno a un 20% para 2009 y 2011, y para enfrentarlas las ayudas públicas (en forma de concesión de avales y compra de “activos no tóxicos”) comportan un volumen que sólo cubren la mitad de los mismos. En el caso de las cajas, la morosidad ha alcanzado cerca del 5%, algo por encima que en los bancos, sobre todo por la insolvencia de los promotores de viviendas, por encima del impago de hipotecados. Dicho de otro modo, si no fluye el crédito, ni hay confianza, es porque detrás de la crisis de liquidez se esconde una crisis de solvencia., fuerte, pero en cualquier caso menos acusada que en otros países del entorno. Debilidad que afecta a ambos segmentos financieros, pero algo más a una parte de las cajas. Sobre todo en las entidades expuestas a la insolvencia del sector inmobiliario.
Está claro que en su día, los favores, el clientelismo y un modelo dependiente del ladrillo puso en peligro las cuentas económicas de algunas Cajas de Ahorros. De un tiempo a esta parte, la situación crítica de éstas ha conllevado un proceso de concentración importante para tratar de sobrevivir y, para otras, alcanzar volúmenes de activos que les permitía dar un salto cualitativo en su competencia con la banca privada. Las cajas de ahorro, en su conjunto, con esta estrategia, suponen el más serio competidor del sistema financiero privado, y, también un objeto de deseo formidable.
Una mala gestión y un mal uso del capital financiero
El modelo de gestión de las cajas es semejante al de los bancos, obtener máximo excedente, mediante el negocio de la financiación, de gestionar el ahorro para orientarlo a la inversión, mediante el crédito, y ganar dinero en los márgenes de intermediación y otras fórmulas de ingreso. Algo realmente importante, más allá de ese negocio bancario en sí, es contar con la “savia” de la financiación, y diversos grupos de presión tratan de obtenerla para sus negocios privados, mediante la incidencia en los miembros de los gobiernos de las cajas. Esto es, se trata de banca semipública, con gestión interna privada, pero los intereses a los que puede responder no sólo son los de la entidad y la sociedad, sino de grupos particulares y partidistas.
Todo el sistema financiero en este país se ha orientado de manera extrema a la consecución de mayores masas de beneficio, y ganar más tamaño y más mercado, no necesariamente de máximas tasas de rentabilidad, en un contexto de márgenes de intermediación extraordinariamente bajos. Se ha perseguido aumentar la cuota de mercado, y ganar más beneficios aún a costa de los márgenes, que sólo se compensaban en parte con las comisiones cobradas. Este contexto, y aquí participa como factor el clientelismo o cálculos de oportunidad partidista que practican algunas Cajas, explican la política de arriesgarse en la concesión del crédito, aún peligrando la devolución.
En efecto, los recursos que movilizan las Cajas de ahorros para hacer fluir desde al ahorro al crédito una capacidad de financiación son muy importantes, y los criterios de su canalización no responden a las necesidades socioeconómicas básicas o generales, y en algunos casos conocidos tampoco de manera siempre prudente a criterios de solvencia o viabilidad –véase el tema inmobiliarias-. No es el futuro y función socioeconómica de la caja lo que se prima, que debería tener una orientación al interés general, sino el interés de los grupos sociales y económicos, o facciones de gobierno, a los que representan los miembros en el gobierno de las cajas.
En este sentido, la composición del gobierno de las cajas resulta decisiva para movilizar y disponer de un recurso que confiere poder económico a diferentes grupos de presión, a veces representados por los mismos partidos políticos o facciones de los mismos en los consejos rectores de las cajas. Desde este punto de vista el papel que juega la ley Aguirre es el de tratar de recomponer y reordenar la composición del gobierno de Caja Madrid para que su facción y los intereses que representa cuenten con mayor poder y recursos para sus propósitos económicos y de proyección política en la escena estatal. Al dar un mayor peso a la asamblea de Madrid sobre el ayuntamiento, y al haber planteado una dirección afín a Aguirre, se perseguía más poder. Aguirre tuvo que pactar con CCOO-Comfia e IU un mayor espacio para ellos, a cambio de que los criterios de gestión y dirección queden en manos del PP, y así al final la “supuesta oposición” ha quedado conforme. Luego el conflicto en el PP ha situado a Rodrigo Rato sobre el candidato de Aguirre, una consecuencia no esperada por la lideresa.
Gobierno de las Cajas ¿es esto democracia?.
El gobierno de las cajas de ahorro está ocupado por representantes de diferentes poderes públicos y sociales y, sin embargo, eso no es garantía de que se responda al interés universal.
Como organización de clase el control social de las cajas debería ser triple: por parte de los impositores, por parte de los y las trabajadoras de la comunidad autónoma a la que está vinculada y de la propia plantilla de la caja de ahorros, y por parte de representantes de la ciudadanía. Sin olvidar el control técnico y la supervisión del banco central y otras figuras de control público. Alguien podría pensar, ¡pero sí ya están diseñadas así!. El problema no es la formalidad sino la sustancia en este caso. Y el problema de que no se representen los intereses reales de los grupos en cuestión se debe a la propia calidad y el modelo de democracia representativa en vigor. La forma de elección, representación y control social alteran profundamente un modelo de democracia sustantivo, con demasiadas derivadas que disuelven su sentido. El problema no es sólo el modelo de democracia representativa, sino su deformación en delegativa en individuos sobre los que apenas se vigila su acción y que pocas veces rinden cuentas de manera clara, salvo a los grupos con los que se relacionan y guardan complicidades.
El modelo de gobierno democrático debería basarse en parámetros como los siguientes:
- Participación de representantes de los diferentes grupos de la sociedad (impositores, ciudadanía, sindicatos del territorio, plantilla de las cajas, etc…).
- Control social cruzado. Por parte de los diferentes grupos entre sí. Control ciudadano rindiendo públicamente las cuentas e informes de gestión.
- En la gestión del capital: Los y las miembro de los órganos de gobierno deben atenerse a un mandato orientado por criterios definidos a los que sujetarse, y dando cuenta transparentemente de su gestión y toma de decisiones y resultados de manera periódica.
- Con una movilización del crédito basada en el interés general: solvencia y viabilidad de la caja, satisfacción de costes, definición de criterios de responsabilidad social de las inversiones, priorización de áreas de actividad, política de tipos y comisiones de carácter popular, etc…
- Control técnico. Por parte del banco central.
El régimen jurídico de las Cajas: peligro de plena privatización.
No obstante, la cuestión en litigio más importante no es ni siquiera todo esto, aunque por aquí se vehiculen muchas disputas. El debate de fondo se encuentra en qué modelo se persigue para las cajas, y el peligro de que la banca privada sea un depredador al acecho. Las cajas suponen un suculento tesoro ansiado por el capital, para fortalecer el espacio del sistema financiero privado. En efecto, lo que está detrás del nuevo sistema control está el intento de privatizar definitivamente las cajas de ahorros. Para ello están en la recámara las denominadas Cuotas Participativas –una especie de acciones sin derechos políticos- que se pretende generalizar y, finalmente darle un peso así a suscriptores y tomadores en la toma de decisiones de la gestión de las cajas de ahorros, otorgándoles derechos políticos. El propósito de la derecha es convertir las cajas en bancos mediante su reconversión a sociedades anónimas.
Por el contrario nosotros debemos defender un modelo de titularidad pública, una banca pública, bajo una gestión con criterios de gestión solvente y que responda a la financiación de proyectos viables de interés general, y que esté controlada social y democráticamente por personas que se atengan a criterios técnicos de eficiencia y que persigan objetivos y prioridades políticamente definidos (obtención del ahorro minorista, crédito a la inversión con perspectivas de desarrollo endógeno e iniciativas socioeconómicas innovadoras y de redistribución social, apoyo al consumo de bienes socialmente necesarios, etcétera).
En suma, las cajas de ahorro deberían cumplir otra función socioeconómica. Facilitar el crédito al tejido productivo social y territorialmente útil, con criterios de desarrollo endógeno e interés universal, sostenibilidad, solvencia y viabilidad económica, derivando responsablemente el ahorro de los impositores hacia actividades que merezcan la pena y se decidan de manera auténticamente democrática. Su función debería garantizar la fluidificación del crédito y su orientación hacia una inversión social y económicamente responsable y útil, y un uso social del excedente, dedicando una gran parte de éste no sólo a fortalecer la solvencia de la caja sino a ampliar la obra social dirigida por criterios políticos adoptados pública, democráticamente y bajo control social.
Izquierda Anticapitalista
12 de noviembre de 2009
www.anticapitalistas.org
Por Adrián Sotelo Valencia
Estudiar y analizar las (nuevas) condiciones en que se estructura la dependencia en el sistema capitalista mundial en el siglo XXI, constituye un verdadero reto de orden teórico, metodológico y político-ideológico para valorar los nuevos fenómenos que se agregaron en las tres últimas décadas de desarrollo y crisis del capitalismo histórico.
Nos referimos esencialmente a tres órdenes de problemas estructurales (pero con expresiones dialécticas en el plano social y del poder) que se están desplegando en la actualidad:
La tendencia a la generalización de la superexplotación del trabajo en la economía mundial, hasta abarcar prácticamente a los países centrales del capitalismo avanzado.
El surgimiento de nuevas periferias en Europa a raíz de la desintegración de la URSS y del "bloque socialista" en beneficio de los países hegemónicos y de sus empresas transnacionales.
Por último, el arribo de nuevas potencias en la economía mundial, como China que, al lado de Estados Unidos, se coloca como nueva locomotora de la economía internacional, destacando en este aspecto, su relación con los países sudamericanos, en especial, con Brasil que cada vez más desdobla sus rasgos subimperialistas en tanto potencia subregional en América Latina (para este tema véase a Ruy Mauro Marini, "La acumulación capitalista mundial y el subimperialismo", disponible en internet: http://www.marini-escritos.unam.mx/006_acumulacion_es.htm).
La teoría de la dependencia ilumina estos fenómenos estructurales y sociopolíticos y los coloca y caracteriza dentro de la lógica expansionista de la economía capitalista mundial. En este contexto América Latina enfrenta grandes retos, entre otros, el hecho de que el capital y los fuertes Estados de los países avanzados han encontrado en las nuevas periferias (Hungría, República Checa, etc.) elementos suplementarios y mecanismos de presión y de sojuzgamiento de los trabajadores y de los pueblos para redoblar su dependencia y redefinir su papel dentro del esquema dominante de división internacional del trabajo en detrimento de los sectores industrial, de servicios y de la agricultura con grandes repercusiones sociales para las clases campesinas y productoras latinoamericanas que verán, así, depreciados aún más los precios de sus productos y deterioradas sus condiciones generales de vida y de trabajo.
En sus análisis sobre el subdesarrollo y el atraso, la teoría de la dependencia identificó un centro capitalista hegemónico y una colonia o periferia. Esos centros fueron inicialmente España, Portugal, Francia, Holanda, Inglaterra, y, por último, Estados Unidos, particularmente después de la segunda guerra mundial en que este país afirmó su supremacía en el sistema mundial de dominación imperialista prácticamente hasta la actualidad.
En cada proceso histórico, el ciclo del capital de la economía dependiente se articulaba con cualquiera de esos centros quedando subordinado ―y sobredeterminado― a la dinámica de acumulación, reproducción y expansión de capital de éstos, lo que les aseguró su conversión en imperios. Esta tesis la ilustra muy bien Vania Bambirra (Teoría de la dependencia: una anticrítica, Editorial Era, México, 1978. Existe versión en internet: http://www.rebelion.org/docs/55078.pdf), cuando escribe: "…la reproducción dependiente del sistema pasa por el exterior, es decir, en un primer momento los sectores I (bienes de producción) y II (bienes de consumo manufacturados) están en el exterior, luego, con el desarrollo del proceso de industrialización, el sector II se desarrolla en el seno de varias de las economías latinoamericanas pero el sector I no; para que el sistema se reproduzca tiene que importar maquinaria. A partir de los años cincuenta el sector I empieza a ser instalado en América Latina (en algunos casos antes) pero sigue dependiendo, para su propio funcionamiento y expansión, de maquinaria extranjera. Esta maquinaria, a partir de este periodo, no llega como mercancía-maquinaria sino como capital-maquinaria, es decir, bajo la forma de inversiones directas extranjeras. Esta es la especificidad de la reproducción dependiente del sistema: la acumulación de capitales pasa por el exterior a través de la importación de maquinaria; luego, cuando ésta empieza a ser producida internamente —sólo en algunos países y con muchas limitaciones pues los sectores de punta, como electrónica, energía nuclear, etcétera, son monopolios de los países más desarrollados—, está controlada directamente por grupos extranjeros, y si bien ya empieza a suplir las necesidades de máquinas del sector II —que por cierto también pasa a ser controlado en gran parte por el capital extranjero— sigue dependiendo de la maquinaria-capital del sector I de los países capitalistas desarrollados" (pp. 28-29). Como se sabe esta dinámica de la acumulación dependiente se observó particularmente en Brasil, México y Argentina durante todo el período de industrialización de las décadas de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado.
En la actualidad en el seno de un sistema capitalista mucho más complejo y extendido, se observa el surgimiento de nuevas potencias, en especial China, cuya lógica comercial viene determinando (¿subordinando?) a países como Brasil y a regiones como Sudamérica, cuyos comportamientos económicos estructurales recientes en buena medida se explican en función de la dinámica expansiva y de desarrollo económico de China (datos interesantes al respecto se encuentran en CEPAL, Panorama de la inserción internacional de América Latina y el Caribe. Crisis y espacios de cooperación regional, Naciones Unidas, Santiago, agosto de 2009. Versión en internet: http://www.eclac.cl/cgi-bin/getProd.asp?xml=/publicaciones/xml/6/36906/P36906.xml&xsl=/comercio/tpl/p9f.xsl&base=/tpl/top-bottom.xslt). ¿Significa esto una nueva forma de dependencia cuyo eje se traslada de la potencia imperialista norteamericana a China?, ¿ha dejado de ser Estados Unidos la potencia central articuladora de la dependencia y del atraso en que todavía se encuentran sumergidas las formaciones sociales dependientes? Por último, entonces: ¿ha dejado de ser la dependencia una categoría de subordinación y sojuzgamiento de países periféricos formalmente independientes a los países capitalistas hegemónicos? Preguntas fundamentales que deben orientar los análisis y reflexiones de los estudios de dependencia en la actualidad.
Por lo pronto el impacto de la globalización del capital, la reestructuración productiva y tecnológica, la acérrima competencia entre países y empresas en escala mundial, la concentración y centralización de activos, capital y tecnología en la esfera de la acumulación de los países desarrollados del G-7, el abultado y creciente desempleo, así como la singularidad de la crisis capitalista, están provocando un desplazamiento paulatino e inminente de las viejas periferias dependientes y subdesarrolladas que se constituyeron históricamente desde mediados del Siglo XIX en América Latina y el Caribe y que, como documenta el análisis socioeconómico y la ciencia histórica, coadyuvaron a la expansión capitalista durante los siglos XIX y XX reforzando, sin embargo, el subdesarrollo, el atraso y la dependencia. (Véase al respecto: Ruy Mauro Marini, Dialéctica de la dependencia, ERA, México, 1973 y Tulio Halperin Donghi, Hispanoamérica después de la independencia, Paidós, Buenos Aires, 1993)
Como dice Marini
América Latina se desarrolla en estrecha consonancia con la dinámica del capital internacional. Colonia productora de metales preciosos y géneros exóticos, en un principio contribuyó al aumento del flujo de mercancías y a la expansión de los medios de pago que, al tiempo que permitieron el desarrollo del capital comercial y bancario en Europa, apuntalaron el sistema manufacturero europeo y allanaron el camino a la creación de la gran industria (op. cit., 17).
Y más adelante afirma que:
... más allá de facilitar el crecimiento cuantitativo de éstos" (de los países industriales: AS)- la participación de América Latina en el mercado mundial contribuirá a que el eje de la acumulación en la economía industrial se desplace de la producción de plusvalía absoluta a la de plusvalía relativa, es decir, que la acumulación pase a depender más del aumento de la capacidad productiva del trabajo que simplemente de la explotación del trabajador" (op. cit., p. 23).
De acuerdo con Marini en virtud de la instauración de relaciones centro-periféricas de dominación y de dependencia los países subdesarrollados, productores de materias primas y alimentos, abastecieron la creciente demanda de los centros imperiales, al mismo tiempo que aceleraron la transición del eje de acumulación de capital desde la producción de plusvalía absoluta a la producción de plusvalía relativa (mediante la sistemática reducción del tiempo de trabajo socialmente necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo del obrero colectivo) en las economías de los países imperialistas, particularmente después del desencadenamiento de la primera revolución industrial en Inglaterra (1789-1792). De esta manera a finales del siglo XVIII y el siglo XIX las periferias dependientes coadyuvaron para el desarrollo de dicha revolución en ese país cuya expansión prácticamente cubrió toda la primera parte del siglo XX. La revolución industrial más tarde se extendió a los países más desarrollados de Europa occidental y, posteriormente, a Estados Unidos y Japón bajo la forma de taylorismo y fordismo en las primeras décadas del siglo XX, aunque cabe aclarar como hace David Harvey que fue necesaria una revolución en las relaciones de clase entre 1930 y 1950 y la posterior derrota de los movimientos obreros insurgentes que habían resurgido después de la segunda guerra mundial, para que el fordismo, como sistema productivo, organizacional y político, se difundiera y asentara definitivamente en Europa en tanto sistema de control del capital del proceso de acumulación y de la fuerza de trabajo (David Harvey, La condición de la posmodernidad, Buenos Aires, Amorrortu Editores. 2004, pp. 151 y 155). En esta misma obra este autor destaca la diferencia existente entre Taylor y Ford, entre taylorismo y fordismo cuando expresa que "Lo propio de Ford…fue su concepción, su reconocimiento explícito de que la producción en masa significaba un consumo masivo, un nuevo sistema de reproducción de la fuerza de trabajo, una nueva política de control y dirección del trabajo, una nueva estética y una nueva psicología; en una palabra: un nuevo tipo de sociedad racionalizada, modernista, populista y democrática" (op. cit., pp. 147-148).
Después de la segunda guerra mundial la generalización del sistema industrial y productivo de la gran industria —que marcó el periodo de expansión del capitalismo posbélico entre 1950 y 1973, su época de oro—, estimuló el desarrollo de las fuerzas productivas de los países de América Latina y otros del tercer mundo que lograron instaurar algunos segmentos de la industria, primero liviana y, más tarde, pesada —en la producción de medios de producción y de productos semielaborados— y, al mismo tiempo, posibilitó la adopción y el desarrollo de nichos de producción y de mercado de tecnología de punta si bien dependiente de los centros desarrollados. Fue el caso de Brasil, de Argentina y de México y otros como Corea del Sur en el curso de la década de los setenta, cuando desplegaron procesos de sustitución de importaciones y, en el último, las exportaciones por medio de la intervención del Estado. En la siguiente década la crisis de ese "modelo" impuso el patrón de acumulación de capital neoliberal y desindustrializador estimulado por la aplicación de las políticas de ajuste estructural del neoliberalismo por parte del Estado. Harvey apunta que la conexión que operó entre fordismo y keynesianismo durante 1950-1973 respondió por la gran expansión mundial del capitalismo que, a la par, posibilitó que naciones que recién se habían liberado del colonialismo (en África y Asia) fueran nuevamente atrapadas en las redes de la dependencia dentro de los sistemas económicos y políticos de las naciones capitalistas avanzadas como Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, España y, en particular, Estados Unidos (op. cit., p. 152).
Por otro lado durante la segunda parte del siglo XX América Latina y el Caribe perdió ventaja y participación en el comercio internacional tanto en relación con los países desarrollados como frente a los nuevos países industrializados (NICs.) que florecieron en ese periodo, en función de las reformas neoliberales y las privatizaciones ocurridas en la década de los años ochenta y noventa del siglo pasado y de la entrega de cuantiosos recursos naturales y estratégicos al gran capital internacional supuestamente con el objetivo de aumentar su participación en el mercado internacional mediante un aumento descomunal de sus exportaciones las cuales, sin embargo, en la actualidad no superan 5% del comercio internacional. De hecho esta va a ser una exigencia condicionante de las políticas neoliberales (BM, FMI, BID) a través del decálogo del Consenso de Washington que afirma que "Existe ahora un amplio consenso en el sentido de que el crecimiento basado en la exportación es el único tipo de progreso que puede lograr América Latina en la próxima década" (de los noventa: AS, John Williamson, El cambio en las políticas económicas de América Latina, Gernika, México, 1991, p. 42.). Crecimiento que depende, junto con la "recomendación" de liberar el comercio exterior a la lógica e intereses de las empresas trasnacionales, de la implantación de políticas monetaristas encaminadas a establecer un "tipo de cambio competitivo" (ídem) entendiendo por éste "…uno que promueva una tasa de crecimiento en las exportaciones capaz de permitir que la economía crezca en el aspecto de su potencialidad de suministro" (ídem). En este contexto com el aumento de las exportaciones los países latinoamericanos reconvirtieron sus aparatos productivos y sus patrones de acumulación de capital en la mejor tradición de la teoría ricardiana de los costos comparativos (para este tema véase: Anwar Shaikh, Valor, acumulación y crisis. Ensayos de economía política, Ediciones ryr, Buenos Aires, 2006). El resultado fue especializar sus economías en beneficio de sectores tradicionales primario-exportadores dependientes de la producción de petróleo, gas, agricultura, ganadería, minerales, frutas y, en casos como México y Centroamérica, en la exportación de fuerza de trabajo superbarata hacia Estados Unidos.
La especialización productiva exportadora basada en recursos naturales y mano de obra barata fue favorecida por el Estado neoliberal latinoamericano mediante políticas integracionistas como el Tratado de Libre Comercio (TLC), el MERCOSUR, el CARICOM y el Mercado Común Centroamericano, entre los más significativos acordados en las dos últimas décadas. Sin embargo, éstos se han llevado a cabo en el contexto de implementación de políticas neoliberales en beneficio de fracciones restringidas de las burguesías dependientes y de las empresas trasnacionales con fuerte afectación de los intereses y necesidades de las masas populares y los trabajadores latinoamericanos. Integración que queda cuestionada al constatar que no son integraciones de soberanías y nacionalidades, sino de carácter neocolonial debido a la reforzada dependencia que se registra con el capital internacional que afianza la dependencia estructural. Se trata, pues, de una subordinación que acentúa los rasgos de lo que se podría denominar multidependencia del centro imperial en los planos comercial, financiero, tecnológico, científico, político y cultural de los países subdesarrollados.
En lo que parece ser un verdadero retroceso al siglo XIX en materia de producción y exportaciones el mercantilismo neoliberal, que priva como norma en los países latinoamericanos, se ajustó al abastecimiento de materias primas y a la transferencia de valor y de plusvalía en beneficio de los centros industrializados acentuando el intercambio desigual y la superexplotación del trabajo. Los problemas que esto provoca repercuten en tasas de crecimiento económico muy bajas y balanzas de pagos deficitarias que se intentan paliar con endeudamiento externo, incremento de la exportación de mano de obra, principalmente hacia Estados Unidos y potenciando el capital ficticio en el sistema económico en detrimento del capital productivo, entendido por ficticio el conjunto de "medios de circulación imaginarios" como en su tiempo lo denominó J. W. Bosanquet, en: Metallic, Paper and Credit Currency, Londres, 1842, cit. por Marx, en El capital, Tomo III, FCE, México, 2000, Cap. XXV, p. 382. Se trata sencillamente de la especulación monetaria y financiera que hoy representa una de las características de la economía capitalista mundial y de su crisis, al grado de que hoy ese capital ficticio representa 20 veces más el producto interno bruto mundial. Lo que verdaderamente importa aquí es que el capital ficticio sirve como un poderoso vehículo para reciclar y acumular el capital de manera rentable en los países industrializados provocando, en contrapartida, endeudamiento externo y déficits en las balanzas de pagos de la mayor parte de los países latinoamericanos que, por esa vía circular y contradictoria, se mantienen postrados a los organismos financieros y monetarios internacionales y al capital internacional como es muy claro en el caso mexicano cuya deuda total, pública y privada, interna y externa, alcanza en la actualidad alrededor de 40% de su PIB.
En consecuencia la caída de la rentabilidad, el deterioro de los precios de los productos de exportación y la contracción de la demanda interna por influjo de la disminución general de los ingresos de la sociedad y de los mercados internos, constituyen la contrapartida de las exigencias y condicionamientos de las grandes empresas transnacionales y de los Estados imperialistas para decidirse a invertir en los países de la periferia del capitalismo dominante (para el significado de la inversión extranjera en los países dependientes y subdesarrollados, véase a André Gunder Frank, Lumpenburguesía: lumpendesarrollo, México, ERA, 1974 y Ruy Mauro Marini. "El ciclo del capital en la economía dependiente", en: Úrsula Oswald (coord.), Mercado y dependencia, Nueva Imagen México, 1979. Pero para que afluya la inversión extranjera y recursos frescos a América Latina y a otras regiones dependientes —generalmente a través del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional—, estos condicionamientos encuentran respaldo en la revolución tecnológica y su monopolización en los países desarrollados, en la dinámica contractiva que la supremacía del capital financiero (ficticio en el sentido de Marx) provoca en la estructura de las economías dependientes, produciendo severas y recurrentes crisis estructurales y financieras y ciclos de des-acumulación de capital (desindustrialización) en beneficio de los centros desarrollados. Todo ello estimula transferencias de valor y de plusvalía desde los países subdesarrolladas para "seguir siendo sujetos de crédito" de los organismos internacionales monetarios y financieros. Esta lógica del ciclo del capital de la economía dependiente neoliberal aumenta el desempleo, estimula la migración de la fuerza de trabajo a los países desarrollados (Estados Unidos y Europa), provoca exclusión social masiva y estimula las presiones y amenazas imperialistas de utilización de la fuerza militar cuando ésta se convierte en la última garantía de manutención del orden imperialista como en el caso de Afganistán e Irak y, recientemente, en Colombia con la instalación de 7 bases militares para el uso exclusivo de Estados Unidos.
Emergencia de nuevas periferias (NP) en la economía mundial
En los últimos años las políticas neoliberales, la reestructuración productiva y el capital financiero especulativo, con su ola de burbujas financieras, desregularon la fuerza de trabajo, la flexibilizaron y precarizaron. Articulados, estos procesos erigieron un nuevo régimen sociotécnico y organizativo que, de manera progresiva, tendencial e inexorable se está imponiendo prácticamente en todo el mundo y en las relaciones sociales, humanas y productivas. Este régimen, por algunos llamado toyotismo y, por otros, automatización flexible, se ha ido extendiendo paulatinamente en los procesos de trabajo y en los sistemas productivos de prácticamente todo el mundo, desarrollado y subdesarrollado.
El derrumbe de la Unión Soviética —acontecimiento que, dígase de paso, se enmarcó en la mundialización del capital y en la conformación de Estados Unidos como neoimperialismo unilateralista—, la derrota de las insurgencias revolucionarias en Centroamérica, la arremetida imperialista a través del decálogo del Consenso de Washington y sus políticas ultraliberales, la implementación de la democratización formal de los regímenes políticos dictatoriales latinoamericanos a partir de mediados de la década de los ochenta, el inicio de la guerra preventiva de Estados Unidos luego de la primera Guerra del Golfo en 1991 son fenómenos que abrieron nuevos mercados y ensancharon el radio de acción de la acumulación y reproducción del capital para intentar resolver de manera duradera los problemas de acumulación y reproducción de capital y de producción de ganancias extraordinarias que se habían presentado en el periodo anterior (Para este tema véase nuestro libro, Crisis capitalista y desmedida del valor: un enfoque desde los Grundrisse, coedición, Itaca-FCPyS, México, 2009, en prensa).
Se comprende así que las "áreas liberadas" del antiguo sistema estatal-socialista planificado que existió en Europa del Este hasta finales de la década de los ochenta en el contexto de la formación de la Unión Europea, se estén constituyendo en NP en el espacio económico-político y territorial de los centros capitalistas imperiales y de sus empresas transnacionales. Ello marca enormes retos y desafíos (teóricos, metodológicos, analíticos y políticos) para las viejas zonas subdesarrolladas y dependientes de la periferia del capitalismo desarrollado, particularmente, en función del mundo del trabajo, de las migraciones y remesas (exportación de fuerza de trabajo) que el modo de reproducción capitalista neoliberal está provocando prácticamente en todos los países y regiones del planeta.
Las nuevas y viejas periferias se están estructurando en función de las cada vez más frecuentes —amenazas de—deslocalizaciones (outsourcing) del capital y de sus empresas transnacionales que, partiendo de países dinámicos de los centros imperialistas —como Francia y Alemania, países que hasta ahora son la columna vertebral de la Unión Europea— se están llevando a cabo para imponer nuevas formas organizativas y de explotación en las relaciones sociales, laborales y políticas entre el capital y el trabajo favoreciendo un cambio en la correlación de fuerzas en detrimento de éste.
De esta forma las deslocalizaciones están cambiando la correlación económica y política de la antigua dependencia con el surgimiento, en los centros, de las periferias capitalistas, porque este nuevo modo de producción y de dominación del capital está articulando formas novedosas de concebir la dependencia y el atraso, marcando al mismo tiempo grandes retos para la compresión de esta nueva etapa del desarrollo histórico del capitalismo universal en la primera década del Siglo XXI.
El incremento de las migraciones de poblaciones que se despliegan prácticamente por todos los países y regiones del mundo, el creciente y paradigmático envío de remesas de los trabajadores extranjeros desde los países desarrollados hacia sus países de origen, el proceso de maquilinización y de desindustrialización de los sistemas productivos que se desarrolla de manera concomitante con los procesos capitalistas de integración (TLC, MERCOSUR, ALCA); el despoblamiento de grandes extensiones y regiones del sur de Europa y de España (particularmente en regiones como Galicia) y Portugal y otros como Estonia, Lituania, y su repoblamiento con contingentes humanos de fuerza de trabajo provenientes de África, Asia y América Latina, son características que las nuevas periferias van a consolidar muy pronto en el futuro mediato.
En este contexto emergieron las nuevas periferias estimuladas por el desastre de las formaciones socialistas en el curso de la década de los noventa y en el contorno del capitalismo se convirtieron en auténticos mecanismos suplementarios de presión económica política y poblacional para acelerar los procesos de desindustrialización de países, regiones y localidades de la periferia del centro capitalista revirtiendo la industrialización latinoamericana que, mediante la política económica de la sustitución de importaciones, operó después de la segunda guerra mundial como un símbolo del progreso económico y social (para este tema véase mi libro: Desindustrialización y crisis del neoliberalismo: maquiladoras y telecomunicaciones, coedición Editorial Plaza y Valdés, UOM-ENAT, México, 2004). Al respecto los autores suecos Magnus Blomström y Björn Hettne en su libro señalan que "La creencia de que la industrialización era el remedio para superar el subdesarrollo, se extendió no sólo a los países latinoamericanos durante los cincuenta, sino en la mayor parte de los países del Tercer Mundo…se suponía que el proceso a través del cual habían pasado los países industrializados era esencialmente repetible, y que las condiciones prevalecientes en estos países eran la meta última del desarrollo" (La teoría del desarrollo en transición, México, FCE. 1990, p. 63). Sin embargo hay que remarcar que dicho proceso de industrialización se trocó a partir de los ochenta en uno de desindustrialización que hoy constituye prácticamente un fenómeno universal (David Harvey, La condición de la posmodernidad, op. cit., p. 215).
En primera instancia las nuevas periferias desplazan y presionan a las antiguas (América Latina y El Caribe) como territorios de inversión, de acumulación de capital y como plataformas de exportación para aumentar la competitividad internacional de las grandes empresas transnacionales que hoy, articuladas a sus Estados centrales, son las únicas que muestran vocación universal para imponer la globalización económica y financiera y redefinir en su beneficio la dependencia estructural. Para regiones de África, Asia y América las NP, en tanto espacios de producción de riqueza y superexplotación del trabajo, plantean grandes retos y nuevas problemáticas para las poblaciones y los trabajadores de esas regiones, entre otras cosas, porque implican desvalorizaciones de sus economías, de sus exportaciones y, sobre todo, de sus salarios e ingresos con todas las consecuencias sociales y políticas que ello acarrea en materia de pobreza y justicia social. En este sentido las políticas del Consenso de Washington fracasaron en su propósito de reducir las desigualdades sociales y aumentar las tasas de crecimiento económico en América Latina. El criterio que se utilizó para evaluar el "éxito" de una reforma neoliberal en el ámbito de la política económica era que hubiera "…alguna razón para esperar un intercambio entre el crecimiento y la distribución equitativa del ingreso" según el Consenso (op. cit., p. 103). Pero como no hubo ninguna razón tanto el artífice del Consenso de Washington como sus representantes institucionales fueron incapaces de demostrar que haya ocurrido ese "intercambio" entre crecimiento y mejoramiento de la distribución del ingreso en el curso de la aplicación de las políticas ortodoxas neoliberales durante la década de los ochenta del Siglo XX. Entonces se contentó con declarar cínicamente que: "Sin embargo, como no hay por qué creer que los países con escaso crecimiento, hayan compensado este fracaso con una mejora en la distribución del ingreso, parece legítimo concentrarse en el crecimiento como medida del éxito" (ídem.). El cinismo disimulado es perverso, pero el cinismo desembozado, además, es cruel y lapidario.
Nos encontramos entonces ante un nuevo mapa internacional de la división del trabajo en donde se forman nuevas migraciones y regiones socioeconómicas y políticas que corresponden a una nueva estructuración de los procesos de acumulación y reproducción del capital. Ello, por supuesto, acarreará una encarnizada, reforzada e indiscriminada competencia intercapitalista entre las poblaciones laborales de las viejas periferias que constituyeron las relaciones de dependencia y de dominación en los siglos XIX y XX desde el origen de la formación del régimen colonial (Un excelente análisis para América Latina se encuentra en Sergio Bagú, Economía de la sociedad colonial. Ensayo de historia comparada de América Latina, coedición, Grijalbo-Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, México, 1992).
Destacando las diferencias salariales de los países de la Unión Europea, Arriola y Vasapollo aseguran que
"La nueva situación no modifica el tamaño de la Unión Europea, sino que representa un auténtico cambio estructural que incorpora al mercado único una verdadera periferia laboral, tanto en términos salariales como en condiciones de trabajo. Ello facilita el proceso de reducción no sólo de las condiciones de trabajo sino en la participación de los trabajadores en el valor añadido por su trabajo en todo el territorio de la Unión Europea, en particular en los países con mayores conquistas sociales, independientemente de que las políticas laborales se sigan manejando en el ámbito de los estados, e incluso más por esta circunstancia". (Joaquín Arriola y Luciano Vasapollo, Flexibles y precarios, la opresión del trabajo en el nuevo capitalismo europeo, El Viejo Topo, Madrid, 2005, p. 178).
Las NP van a cumplir las siguientes funciones asignadas a ellas tanto por la división internacional del trabajo como por la dinámica regional que se circunscribe al ámbito europeo y a la política de deslocalización de empresas multinacionales con base en países centrales, como Alemania y Francia, hacia otros de menor desarrollo relativo en el propio territorio europeo.
Servir de plataformas de recepción de grandes capitales y empresas que decidan deslocalizarse para aprovechar ventajas competitivas, tales como cercanía geográfica, diferencias salariales, jornadas de trabajo flexibles, nula o poca legislación laboral, poco activismo sindical y disposición de gobiernos neoliberales a impulsar políticas proclives al desarrollo de la libre empresa.
Presionar a las empresas de los países desarrollados para que sus respectivas burguesías y sus gobiernos puedan chantajear a sus clases obreras y al mundo del trabajo para bajar los salarios, aumentar las tasas de explotación del trabajo y acentuar la competencia entre los trabajadores por puestos de trabajo precarios y escasas oportunidades de empleo.
Una vez asumida la superexplotación del trabajo en cualquier modalidad en el capitalismo avanzado (rebaja salarial, aumento de la intensidad, prolongación de la jornada), las NP se revierten en verdaderas competidoras de los antiguas periferias (AP), como las de América Latina, con el fin de atraer y retener inversiones, fuerza de trabajo barata, tecnología y empresas. Ello, a su vez, es aprovechado por los países imperialistas para profundizar la desigualdad social en beneficio de la rentabilidad y de la expansión de sus negocios.
De esta forma si en un primer momento las AP históricamente sirvieron como plataformas para la expansión del capital internacional sobre la base de la conversión de la producción de plusvalía a la producción de plusvalía relativa, hoy la NP tienden a desempeñar ese mismo papel en el plano regional, al mismo tiempo que presionar a las AP para que éstas profundicen las políticas neoliberales y ajusten sus economías a la lógica mercantilista y de ganancias del gran capital monopólico internacional.
Deslocalizaciones y nuevas periferias
Es ya una realidad palpable la reestructuración de las empresas que se ha desatado afianzando prácticamente en todas partes su deslocalización a costa de reducir las plantillas laborales, racionalizar los costos de producción y de una mejor centralización y planificación de ganancias extraordinarias que resultan de la competencia intercapitalista monopólica.
En este contexto se entiende la presión y el chantaje de empresas transnacionales de deslocalizar su producción a otras partes de Europa y del extranjero. Por ejemplo, Mercedes a Sudáfrica y Bosch a la República Checa, mientras que empresas como Siemens amenazaron con irse a Hungría (donde el salario medio en 2004 es de 3.8 euros por hora frente a 26.5 euros en Alemania) cuando en junio de 2004 logró acordar con la directiva del sindicato alemán, IG Metall, un aumento de la jornada de trabajo para unos 4 mil trabajadores de 35 a 40 horas a la semana en el ramo de la telefonía móvil sin compensación salarial y con renuncia explícita al pago por concepto de navidad (aguinaldo) y de vacaciones. Con sus matices particulares esta política está siendo implementada por compañías como Mercedes, Volkswagen, Continental y otras que ofrecen esta modalidad de empleo para el 25 por ciento de los trabajadores alemanes.
El efecto demostración de Siemens se bifurcó en Alemania y, por extensión, al conjunto europeo. Es así que para "salvar el empleo" la empresa Daimler Chrysler con el consentimiento de la directiva sindical aceptó aumentar las horas de trabajo semanarias con reducción salarial en alrededor de 3% en promedio sólo para conseguir de la empresa la promesa de no deslocalizarla por lo menos hasta el año 2012 y mantener unos 160 mil puestos de trabajo. Así también sucede en las compañías Mercedes Benz (que amenazó con irse a Sudáfrica), VW, Continental y otras empresas en ese país. En Francia, los trabajadores de la compañía fabricante de componentes automotrices, Bosch Vénissieux —que en 2004 amenazó con cerrar y deslocalizar su planta de producción de inyecciones diesel a la República Checa, lo que suponía suprimir 190 empleos en alrededor de 300 puestos de trabajo— "aceptaron" trabajar una hora más sin remuneración a cambio de "mantener" el empleo. La automotriz Opel estudia la posibilidad de aumentar la jornada de trabajo a 40 horas semanarias sin compensación salarial. En noviembre de 2004 la transnacional VW en Alemania logó un acuerdo con la directiva sindical para congelar los salarios de los trabajadores durante 28 meses con un pago por única vez de mil euros para cada trabajador. De esta forma la jornada de trabajo de las 35 horas se ha convertido en una verdadera pesadilla para la patronal europea, la cual pugna por aumentarla como una fórmula, asegura, para "conservar el empleo".
Estos acontecimientos: deslocalizaciones, reorientación de las inversiones hacia regiones y países de alta rentabilidad, la envalentonada política de chantaje de las patronales europeas, desregulación, flexibilidad y precarización del trabajo, están llevando a una verdadera reversión histórica de las conquistas obreras que habían conseguido materializarse, entre otros logros, en la reducción de la jornada de trabajo, en el seguro contra el desempleo, en importantes incrementos en los salarios globales y en un conjunto de prestaciones económico-sociales que permitieron a estudiosos y directivos sindicales caracterizar al Estado como uno de "bienestar-keynesiano" que, justamente debido a lo anterior, hoy está en crisis y en proceso de extinción.
Las políticas del capital cimentadas en la privatización y la desregulación a la par que provocaron crisis catastróficas en el mundo del trabajo, incidieron también en la crisis económica capitalista de rango estructural. En este sentido, refiriéndose a la crisis en los sectores de telecomunicaciones, electricidad y del sistema bancario de Estados Unidos, dice Stiglitz: "Aunque el descenso económico del 2001 sólo haya sido una manifestación benigna de éstas enfermedades más virulentas, no cabe duda de que esta baja económica fue en gran parte atribuible a la desregulación de los años 90" (Joseph Stiglitz, Los felices 90, la semilla de la destrucción, México, Taurus, 2003, p.127) responsabilizando, por tanto, directamente a las políticas neoliberales de la crisis del sistema.
En Francia la patronal y el gobierno conservador de Jacques Chirac amenazaron a los trabajadores con impulsar una reforma laboral para revertir la legislación de las 35 horas (la única que en Europa está regulada por ley) con el objetivo de codificar jurídicamente el aumento de la misma; reducir la masa salarial e incrementar la intensidad del trabajo (elementos, por cierto, del régimen de superexplotación del trabajo). Esta política de hecho tiende al quiebre definitivo del Estado de bienestar tal y como este surgió después de la segunda posguerra en el siglo pasado para transitar a dicho régimen de superexplotación en el capitalismo avanzado.
Ejemplo de los embates de las deslocalizaciones empresariales estimuladas por la competencia intercapitalista y por la lógica neoliberal de la dirección imperial de la Unión Europea, es la amenaza de extinción de los astilleros españoles bajo las presiones que la directiva de la Unión Europea viene ejerciendo desde Bruselas para que el gobierno del Estado Español retire alrededor de 300 millones de euros por concepto de subsidios que hasta viene ejerciendo en esa importante rama de la economía. Otro elemento que obra en contra de la existencia de los astilleros estatales es la competitividad de los asiáticos que amenaza con dejar en la calle a miles de trabajadores españoles que no tendrían otro remedio más que el de inmiscuirse en las corrientes migratorias de la Unión Europea compitiendo con trabajadores provenientes de Marruecos y, en general, de los países africanos y latinoamericanos. Este ángulo del problema se puede apreciar en un país como Galicia en el Estado Español donde, de acuerdo con una fuente aproximadamente 60.000 mujeres trabajan en talleres clandestinos, sin luz natural, durante doce horas y con sueldos de doscientos euros al mes para empresas como Inditex que es la matriz de marcas como Zara, Stradivarius, Oysho, Pul & Bear, Bherska, Massimo Dutti o Kiddy's. Hay otro fenómeno derivado del proceso de deslocalización de empresas en Galicia: "...las firmas de moda ya ocupan más trabajadoras fuera que dentro de la comunidad autónoma. Más de la mitad de la producción se ha instalado en el extranjero, en países con mano de obra mucho más barata y en condiciones laborales deficientes, como Marruecos, Rumania, Perú, Pakistán, la India y Malasia. La deslocalización, que perjudica a los más de cuatrocientos talleres de confección instalados en Galicia, ha permitido a los quince mayores industriales gallegos encabezados por Inditex, Adolfo Domínguez, Caramelo, Lonia y Roberto Verino, consolidar todavía más su posición en el sector...en Marruecos las trabajadoras pueden llegar a trabajar por menos de 180 euros mensuales, superando la semana de 48 horas que establece la legislación marroquí. En el caso de Tánger, donde se concentran numerosas factorías que trabajan para empresas como El Corte Inglés o Stradivarius, el salario no alcanza los 60 céntimos de euro semanales y en condiciones infrahumanas de salubridad y habitabilidad...firmas como Mango e Induyco (El Corte Inglés) someten a las mujeres a jornadas laborales de 12 y 16 horas en temporada alta, porque desde España se les pide plazos de entrega de seis días" (Corpas, 7 de mayo de 2005).
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) reconoce que las deslocalizaciones no trasladan empleos de una parte a otra del mundo y que el aumento de la productividad en los países desarrollados no se traduce necesariamente en aumento del empleo, cuestión que indica entonces que dicho aumento corre a cargo de la mayor explotación del trabajo. Por el contrario, provoca "…destrucción de empleos que no se reemplazan, particularmente en el sector manufacturero" (OIT, "EL aumento de la productividad provoca más desempleo que deslocalización", en www. rebelión.org/ (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=8718, 12 de diciembre de 2004). En cambio aumentan las inversiones: "La deslocalización de los puestos de trabajo a países con salarios mucho más bajos aumenta al ritmo de las inversiones alemanas en el extranjero, mientras que disminuyen las que se quedan en Alemania: de 90.000 millones de euros en la segunda mitad de 2000 han pasado a 71.000 millones en la primera mitad de 2004. Y ello, pese a que el Gobierno no tenga otra política de empleo que aumentar el beneficio empresarial (rebaja de impuestos, moderación salarial), la única que considera adecuada para que crezcan las inversiones, y con ellas, los puestos de trabajo (Ignacio Sotelo, "Desmontaje del Estado de bienestar", http://www.rebelion.org/noticia.php?id=9719, 8 de enero de 2005).
James Petras constata que el aumento de la dependencia también se deriva del aumento de las inversiones, las que a la vez son producto de las deslocalizaciones y de la expansión de las nuevas periferias: "Europa y Japón están invirtiendo fuertemente en Irán, Rusia, Libia y África para afianzarse suministros de energía. Esta competencia interimperial ahonda la dependencia de América Latina en su papel tradicional en la división internacional del trabajo como un proveedor de materias primas e importador de artículos industriales" ("El imperio en el año 2005", en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=9394, 29 de diciembre de 2004).
Por su parte Chossudovsky constata la expansión del capitalismo alemán en plantas de ensamblaje en Polonia, Hungría y las repúblicas Checa y Eslovaquia donde el costo unitario de la mano de obra que es del orden de 120 dólares por mes es mucho menor que en la Unión Europea. En contraste, los trabajadores en las plantas de automóviles alemanas tienen salarios que superan los 28 dólares por hora (Michel Chossudovsky, Globalización de la pobreza y nuevo orden mundial, Siglo XXI, México, 2002, p. 90).
La Confederación Intersindical Gallega (CIGa) enfatiza las causas y factores de la extenuante precarización del trabajo en Galiza del Estado Español que alimentan y extienden la sobreexplotación del trabajo. Éstos obedecen a la expansión universal y a las necesidades del modelo neoliberal; a la desintegración del sistema de economía mixta, la reducción de la economía pública estatal; aplicación de reformas laborales para desregular el trabajo, flexibilizando la contratación y trocándolo por trabajo temporal y causal e intensificando, flexibilizando y ampliando la jornada de trabajo; externalizando y tercerizando el sistema productivo y de servicios en los sectores público y privado; la creación de un universo subsidiario de microempresas con la consiguiente profundización de la estratificación laboral y de clase; la disminución de la producción de valor y plusvalía en el sistema productivo y la consecuente crisis del patrón de acumulación de capital, con caída libre de salarios y condiciones de trabajo en los países subdesarrollados y su derivación magnética de este metabolismo a los países centrales del capital, así como por la desviación de las inversiones de capital al terreno financiero especulativo que podría explicar, que durante este período de recesión prolongado en la economía productiva, los valores financieros, en situación contraria, tengan un constante decrecimiento y rentabilidad (Antolín, Alcántara, Secretario Confederal de Acción Sindical de la Confederación Intersindical Gallega, A precariedad e sobreexplotación da forza do traballo nos sectores en Galiza, Galicia, octubre de 2004. Este trabajo se puede consultar en formato PDF en: http://www.galizacig.com/).
Salarios bajos, aumento de las tasas de explotación y de la competencia entre los trabajadores
La presión que ejerce la política neoliberal de la Unión Europea por parte sus burguesías y burocracias desde los centros de poder concentrados en Bruselas, apunta en la dirección de precarizar el trabajo, flexibilizarlo, presionar a la baja los salarios y extender el régimen de superexplotación del trabajo a las clases obreras de los países de la Unión Europea.
La unificación europea se planteó como objetivo resarcir las bajas tasas de crecimiento económico y la crisis capitalista mediante una profunda restructuración del aparato productivo con cargo en la explotación y en la precarización de la fuerza de trabajo. Como plantea Búster: "El proceso de reestructuración neoliberal de la economía europea, iniciado en su fase actual con el Tratado de Maastricht (1992), responde y agrava a la vez un bajo nivel de crecimiento económico y de capacidad de competir en la economía global con Estados Unidos y Japón" (G. Búster, "El No francés puede abrir la puerta a Otra Europa Posible", en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=15851, 30 de mayo de 2005). El mecanismo que encuentra el capital europeo desde los años noventa para contrarrestar esas dificultades y la caída de la tasa de ganancia —que, entre otros factores, resulta del bajo crecimiento medio de la productividad de la economía europea que, a la vez, obedece a la baja inversión en tecnología—, es el "…incremento de la explotación del trabajo, bien directamente reduciendo salarios y aumentando las horas de trabajo o desmantelando el llamado 'modelo social europeo" (Ibíd).
Al quedar vinculados a la dinámica de acumulación y centralización de capital de los centros hegemónicos de la Unión Europea (UE) -Alemania y Francia principalmente- y de Estados Unidos, así como a la influencia de empresas transnacionales, los otrora países y economías del bloque comunista mal llamados "en transición" se convirtieron en auténticas plataformas productoras e importadoras de mercancías y de servicios de empresas extranjeras con muy bajos salarios, altos índices de explotación del trabajo e intensos ritmos de actividad.
En el contexto de la desaparición de empresas, de pérdida de puestos de trabajo y de la crisis económica sistémica, los trabajadores se han visto limitados para lanzar una contraofensiva que redunde en la reversión de las políticas patronales de deslocalización y reestructuración de puestos de trabajo. Por el contrario, se ha dado un clima en el que "...las autoridades gubernamentales y los sindicatos debaten sobre la necesidad de renunciar a ciertas conquistas alcanzadas, especialmente en el marco del llamado Estado de bienestar. Así, discuten sobre la urgencia de establecer mayor flexibilidad en la jornada laboral y aumentar horas de trabajo sin que esto necesariamente conlleve a aumentos de salario, lo cual ocurre ya hace tiempo, en detrimento de la situación de la clase trabajadora". (Adela Mac Swiney González, "El papel del trabajo: la Unión Europea, ceder derechos para mantener el Empleo", disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2004/08/23/006n1sec.html, 23 de agosto de 2004). Por ello las patronales demandan una "reforma laboral" en la Unión Europea que consiga la "...flexibilidad en la jornada de trabajo con énfasis en la ampliación de las horas para poder adaptarla a lo largo del año a las condiciones que el mercado demande a fin de mejorar la productividad" (Ibíd). Esta política tiene su base material en la crisis estructural de los países de la Unión Europea, en particular, en Alemania que, junto con Francia, son el pilar fundamental de la Unión Europea.
El imperialismo y la dependencia no han desaparecido de la escena internacional como a veces se afirma sin argumentos y de manera superficial. Por el contrario, se han desarrollado hasta constituir una auténtica nueva etapa en el actual sistema internacional que resulta vital para impulsar el desarrollo de nuevas periferias y avanzar en los procesos de precarización, desregulación y extensión de la superexplotación del trabajo en Europa y en los demás países del capitalismo avanzado, incluyendo a Estados Unidos y Japón.
Por otra parte se puede aseverar que las periferias que emergieron de la caída de la Unión Soviética y del bloque socialista, junto con la política de deslocalización de empresas europeas se están convirtiendo en verdaderas fuentes de obtención de valor y acumulación de capital para las grandes empresas transnacionales apoyadas en sus Estados-nación imperiales. De esta manera consiguen presionar a los trabajadores para imponerles condiciones de trabajo, de empleo y salariales subordinadas a sus prerrogativas de competitividad internacional y de obtención de ganancias extraordinarias. Ello es posible, sin embargo, a través de un aumento monumental de la precariedad laboral y del crecimiento de las tasas de explotación del trabajo. Son estos últimos los que vienen marcando la política salarial y laboral de la Unión Europea en los últimos tiempos de crisis capitalista, no sin fuertes reacciones por parte de los trabajadores como en las pasadas jornadas de lucha de los mineros españoles del carbón y de los astilleros, así como de trabajadores y estudiantes de Francia que juntos echaron abajo la pretendida imposición del Contrato de Primer Empleo (CPE) que significaba la legalización de la superexplotación y la precariedad del trabajo no sólo en ese país sino en el conjunto de los que conforman la Unión. Por ello la patronal europea ha emprendido una nueva avanzada antisindical y antiobrera para cumplir con uno de los requisitos de la competitividad y la productividad del trabajo en el mundo capitalista: extender la superexplotación de la fuerza de trabajo en todos los ámbitos de la producción material de mercancías y servicios. Pero nuevamente las luchas y la organización de los trabajadores y de todos los participantes en el mundo del trabajo —la clase que vive de la venta de su fuerza de trabajo— tendrán la palabra y la iniciativa para detener la nueva ofensiva del capital a nivel universal.
Tomado de http://www.rebelion.org/
Por Marat
Dentro de la cloaca de corrupción que ha inundado el país y a la mayoría de las grandes fuerzas políticas, la originalidad del “modelo madrileño” ha sido “institucionalizar la connivencia de intereses políticos y económicos mediante el acto de ley”.
El BOAM (Boletín Oficial del Ayuntamiento de Madrid) y el BOCM (Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid) han sido las “grandes aportaciones madrileñas” a la corrupción del Cortijo España.
El esquema ya había sido puesto en práctica durante el gobierno de José María Aznar. Uno de los ejemplos menos conocidos pero más depurados es el de las recalificaciones de terrenos, para la construcción de las obras del AVE Madrid-Barcelona, con grandes pelotazos, entre los que cabe recordar los de la familia política de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, en Yebes y Chiloeches (Guadalajara), con la puesta en marcha del proyecto de urbanización “Valdeluz” (conocido popularmente como “Avelandia”) para 30.000 habitantes, que la crisis del ladrillo ha desinflado (construcción hasta el momento de no más de 1.000 viviendas).
Frente al modelo “Coge el dinero y corre”, de la etapa de Gobierno de Felipe González (Luis Roldán), o el de maletines de ida y vuelta, con la guinda del “entretenimiento” banalizador de la información (trajes, bolsos de Louis Vuitton,…), o incluso el del 3%, de la adjudicación de obras en Catalunya, el paradigma de la corrupción política y económica madrileña ha consistido en dar apariencia de legalidad al soborno, cohecho, compra o corruptela de lo público por lo privado.
No es que en cualquiera de los municipios y CCAA (Madrid, Catalunya, Comunidad Valenciana, Castilla-León, Galicia, Baleares,…) del país no se hayan dado tanto las corrupciones del más puro estilo “Corleone” como las de “respetable corporación” pero las proporciones han sido distintas.
En Madrid ha abundado también el modelo de corrupción “Cosa Nostra”. Es el caso de la conexión madrileña Gürtel: ayuntamientos como Pozuelo, Majadahonda, Boadilla del Monte, Arganda,…, del exConsejero de Deportes Alberto López Viejo (presente en todas las salsas de corrupción de los últimos 15 años), del diputado del PP en la Asamblea de Madrid Alfonso Bosch Tejedor, diputado y ex presidente de la comisión de espías a “compañeros” de partido en el Ayuntamiento de Madrid, Benjamín Martín Vasco,…. del caso “guateque” (extorsión para la concesión de licencias municipales a la apertura de locales),…
Pero lo relevante, lo que adquiere peso cualitativo y cuantitativo (por el volumen de “negocio” que mueve) en la corrupción madrileña, con apariencia de respetabilidad y legalidad, casi siempre “a la vista” de los medios de comunicación, es la aprobación de decisiones de más que dudosa moralidad política. Varios ejemplos de gran dimensión servirán para ilustrar la práctica:
§ Plan Chamartín (a futuro, 2011/2012, cuando se espera que amaine la crisis capitalista) y su avanzada, el pelotazo urbanístico en la “ciudad vieja” deportiva del Real Madrid. El sistema es la recalificación (cambiar de uso, de industrial a residencial, por ejemplo) o la reclasificación (pasar de la clase de suelo rústico a urbanizable o de urbanizable a urbano) de terrenos, sostenida en los sucesivos Planes de Urbanismo. La clave es definir en qué fincas podría llegar a edificarse. Dado que los Planes son públicos aplican lo que dice la ley. La vigente ley del suelo revaloriza el valor del terreno urbanizable, no sobre el real de su uso actual, antes de urbanizarse. Su valor oficial es le que le garantiza la ley, el valor futuro (virtual) que tendrá cuando esté ya urbanizado. Mediante la simple firma del regidor municipal, responsable último del Plan, un terreno revaloriza varias veces su valor actual; es el regalo que la administración pública hace a sus amigos de la empresa privada. Este valor regalado permite hipotecar el terreno por un valor muy superior al que tiene en la actualidad, con el fin de poder acometer las obras de construcción (1). En la práctica, la banca actúa como socio del proceso especulativo, con participaciones a futuro (BBVA en operación Chamartín). Como el proceso es público y “legal”, la corrupción de regalar desde lo público valor a unos terrenos para beneficiar a la mafia de la construcción queda oculta bajo la apariencia de simple especulación, que es de dudosa moralidad, pero difícilmente penable.
§ El eufemismo de la “externalización de los servicios públicos” o la infamia de regalar las joyas de la corona de los servicios públicos a los amigos: el ejemplo más visible ha sido el llamado “Caso Funeraria”. El Ayuntamiento de Madrid vendió La Empresa Municipal de Servicios Funerarios a FunEspaña en 1992 por un precio equivalente a 0,6 € (100 pts.) cuando su venta (la sentencia judicial de la Audiencia Provincial posterior no cuestionó el espolio de los bienes públicos, creados con impuestos de los madrileños, sino sólo la ausencia de justiprecio) debió haber sido de 7.430.132 euros (1.236.270.000 pesetas), "lo que supone un daño a los intereses públicos" (2). Tras 16 años de litigios, el 2 de Febrero de 2008 se “condenó” a Luis María Huete, entonces primer Teniente de Alcalde de Madrid a dos años y un día de inhabilitación política. Huete tiene 80 años y lleva 6 retirado de la política. Le salió barata la gracia.
Esta misma dinámica se va aplicando con servicios públicos como la Sanidad (el Consejero de Sanidad Guemes sabe bastante de cómo se potencian a hospitales y seguros privados de salud mediante el desmonte del sistema público de salud madrileño), el agua (Canal de Isabel II), el trasporte público interurbano,…si bien de un modo más sibilino, discreto y por entregas.
§ Ley de Fundaciones, aprobada por el PP en el Gobierno del Estado en 2002. La ley prohíbe donaciones de empresarios con contratos públicos a fundaciones de partidos pero no impide que se realicen donaciones a través de testaferros. Aún así, la avaricia rompe el saco y algún detritus ha saltado a los medios de comunicación: Fundescam, fundación que depende orgánicamente del PP de la Comunidad de Madrid, y que entregó su última memoria en 2003, justo el año en que entraba en vigor la Ley de Fundaciones, ha servido para financiar ilegalmente las campañas del PP en Madrid en 2003 (autonómicas y municipales) y 2004 (generales). Díaz Ferrán, Presidente de la CEOE, por 246.000 € de donación, entre 2003 y 2004, logró la compra de Aerolíneas Argentinas (empresa aérea que José María Aznar había privatizado en 2001, tras su adquisición por Iberia) a través de su empresa Air Comet, por el módico precio de un dólar. Los primeros exámenes de la contabilidad intervenida de Fundescam revelaban que la Fundación “PPera” había recibido sólo en esos dos años 790.000 € a cambio de concesiones y otros tipos de “contraprestaciones” a las empresas privadas. Parece que Fundescam fue decisiva en la compra de los votos de Tamayo y Sáez (PSOE) para la investidura de Esperanza Aguirre como Presidenta de la CAM (Comunidad Autónoma de Madrid).
§ Penúltimo asalto, las luchas de las familias del PP en Caja Madrid. Pero ese es un caso especial que no se encuadra en lo que se comúnmente se conoce por corrupción y que resulta sospechosamente ingenuo definir como lucha de poder político por el control de la entidad, cuando el poder real que está tras él (Iberia, Hoteles NH, Mapfre, Indra, City National Bank of Florida, Mercalux, Realia,…) calla y espera. La lucha encarnizada y muda de Caja Madrid con La Caixa por consolidarse como el cuarto grupo financiero español algo debe de significar en toda esta guerra. El tema merecería un tratamiento aparte.
En Madrid se ha configurado la más peligrosa fórmula de corrupción de todas las posibles: la que tiende a borrar su carácter ilegítimo e inmoral bajo la apariencia de fórmulas de legalidad y que representa otorgar al saqueo y pillaje de lo público por parte de la empresa privada (constructoras, banca, empresas de infraestructuras, sanidad,…) un aura de respetabilidad de la que carece la “economía canalla” del capitalismo del que habla Loretta Napoleoni.
(1) http://arkimia.nireblog.com/post/2006/10/20/urbanismo-sin-especulacion-ni-corrupcion
(2) Público. 2 de Junio de 2008
3 de noviembre por Raúl Dellatorre
Estrecho colaborador de Rafael Correa, Pedro Paez Pérez alertó que se genera la ilusión de una recuperación para disimular una salida que será dolorosa para el Tercer Mundo. “Estados Unidos la administra, ellos son expertos en demoliciones.”
Pedro Paez y una visión crítica. “Los paquetes de rescate no crearon empleos, están otra vez en la especulación.”
“¿Creen que se viene el derrumbe del sistema capitalista? No se olviden que hay expertos en demoliciones.” La frase es lapidaria. ¿Su intención? Advertir sobre los riesgos de ilusionarse con que la crisis la sufre el centro del capitalismo, cuando es este centro de poder, Estados Unidos, el que sigue manejando los tiempos y las respuestas globales a la crisis. ¿Una crisis autogestada? No tanto, pero tampoco tan lejos. ¿Su autor? Pedro Paez Pérez, el economista que el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, puso al frente de la construcción de la propuesta de Nueva Arquitectura Financiera para América Latina, cuyo primer pilar será el Banco del Sur.
Paez Pérez pasó por Buenos Aires para participar de un coloquio organizado por el Cefid.Ar (el centro de estudios formado por la banca pública y cooperativa). Este periodista tuvo oportunidad de participar de un profundo intercambio de ideas del visitante con economistas locales en la sede de Clacso de esta capital, un día después en una entrevista para Visión Siete (en la televisión pública) y, en el medio, conversaciones “mano a mano” con este especialista. De su personalidad se destacan la audacia de sus propuestas y la firme convicción “militante” con la que asume la reestructuración del sistema financiero y la reinserción estratégica de Latinoamérica en el mundo. Lo que sigue es un extracto de sus planteos.
–¿Por qué cree que la crisis internacional no ha pasado ni siquiera su peor momento?
–Eso de que “lo peor de la crisis ya pasó” parece producto de un hipnotismo sincronizado de políticos, de medios y algunos gobiernos. Es muy peligroso hacerse la ilusión de que ya se ha superado, porque lo que se ha hecho hasta acá, como medidas correctivas, no ha hecho más que exacerbar las condiciones que condujeron a la crisis. Los billones de dólares que los gobiernos centrales transfirieron al sector privado no fueron a la creación de nuevos empleos, están en la especulación. Vemos subir las bolsas sin ningún sentido, el petróleo sufre saltos espectaculares para después desbarrancarse. Los fondos de inversión se han fortalecido. No hay relación entre lo que pasa en esos mercados y la economía real. Ni los cambios de costos, ni escasez o exceso de demanda u oferta ni las perspectivas de crecimiento justifican tales movimientos. Se están formando nuevas burbujas y ahora pueden golpear principalmente a América latina.
–¿Por qué la advertencia en particular para la región?
–Por su dependencia de los recursos naturales y del precio internacional. Por su vulnerabilidad a los movimientos especulativos de capitales. Sigan con atención lo que está pasando en algunas bolsas de la región. Además, por su dependencia monetaria. Ante el debilitamiento del dólar, ¿quién sale a apuntalarlo? Los bancos centrales de los países de la región. Estados Unidos recoge los beneficios de emitir sin límites y ni siquiera tiene que hacer el esfuerzo de defender el valor de su moneda. Hay pocos estudios hechos sobre la utilización de la moneda como instrumento de dominación. Y, sin embargo, en el de-senlace de esta crisis puede ser el factor fundamental. Quien tenga mayor capacidad de emisión, corre con ventaja.
–Sin embargo, suele interpretarse que la hegemonía del dólar está cuestionada y puede ser el talón de Aquiles de Estados Unidos como economía dominante.
–Hay quienes incluso dicen que “la crisis del imperio es terminal” (se ríe). Cuando a mí me preguntan si se viene el cataclismo, el derrumbe del sistema, yo digo que no se olviden que también hay expertos en demoliciones, capaces de controlar las detonaciones, dónde y cuándo causar el daño y, lo más importante, saben qué hacer sobre los escombros. Estados Unidos está transitando la crisis administrándola. Deciden salvar a unos y a otros no. ¿Por qué cayeron los bancos de inversión Lehman Brothers y Bear Stearns antes de que aparecieran los planes de salvataje? Eran los nombres más emblemáticos del sistema financiero estadounidense, y sin embargo los deja caer porque eran los que iban a golpear a Alemania y Francia, para involucrarlos en los costos de la crisis. ¿Qué reacción tuvieron estos países? Se indignaron con Estados Unidos y los responsabilizaron de todos los males. Sin embargo, para diciembre (2008), a la reunión del Grupo de los 20 en Estados Unidos llegaron “mansitos”. ¿Qué surgió de esa reunión? Más regulaciones al sistema financiero, pero en manos de Estados Unidos y los organismos que controla, el Banco Mundial y el FMI. Es decir que concentró más la capacidad regulatoria sobre la economía mundial. Hacen la política y trasladan los costos al resto del mundo. Y eso es lo que se viene. Lo peor todavía está por pasar. Es un cuento que la crisis la tienen ellos, para el Tercer Mundo los riesgos son mucho mayores.
–Usted plantea que el tema monetario es la clave. ¿Qué significa eso para América latina?
–Que ahora es más urgente que nunca contar con una estructura financiera integral que construya las bases para una soberanía de nuevo tipo. Una organización supranacional que piense en la Patria Grande latinoamericana, planteando temas que no estaban, hasta ahora, en la agenda ni de la academia ni de los movimientos sociales ni de los políticos, como la soberanía monetaria y financiera. Seguir atados al FMI y a los organismos tradicionales es seguir contaminados por el Consenso de Washington, el “dogma” del neoliberalismo. La próxima etapa de la crisis será muy agresiva con Latinoamérica. Las condiciones que se están generando nos conducen a la barbarie. Tenemos que crear las condiciones para blindar nuestras economías, y defender la producción y el empleo. Ni siquiera estoy hablando del socialismo del siglo XXI. Digo que es imprescindible encontrar las herramientas para enfrentarnos a las condiciones de este capitalismo del siglo XXI.
–¿El Banco del Sur es esa herramienta?
–No sólo el Banco del Sur, que sería una banca de desarrollo con otro tipo de prioridades: la soberanía alimentaria y energética, el financiamiento de la economía popular, de la infraestructura que integre a los pueblos. Que impulse una base crítica de investigación en ciencia y tecnología, a partir de la cual renegociar el papel de la región en la división internacional del trabajo. Somos optimistas en que ya a fines de 2010 pueda estar funcionando. Pero también es necesario tener un fondo de estabilización soberano, un Fondo del Sur, y una moneda regional. Son los tres pilares de la nueva arquitectura financiera. Una propuesta modular, pero con la soberanía monetaria como clave.
Tomado de CADTM (Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo)
Redacción Corriente Alterna Madrid
En las próximas semanas, las vecinas y vecinos de Madrid tendrán que hacer frente al pago del IBI, que ha subido casi un 65% en cinco años, y de la nueva tasa de la basura, un nuevo cargo que es desproporcionada, injusta y meramente recaudatoria, toda vez que no se calcula en base a los residuos generados ni a la calidad del servicio recibido, sino únicamente al valor catastral de la vivienda. La Federación vecinal, que inició una recogida de firmas contra la aprobación de la tasa el pasado mes de febrero, ha decidido intensificar la campaña convocando asambleas informativas en los barrios en las que invitará a las vecinas y vecinos a poner de manifiesto su oposición a la tasa en una movilización que tendrá lugar el próximo domingo 15 de noviembre a las 12h. en la Puerta del Sol.
Es cada vez más evidente que Afganistán vive bajo condiciones de ocupación militar y guerra. No se está reconstruyendo el país. No se ha llevado la democracia a Afganistán. No se ha liberado a las mujeres afganas. La ocupación sólo trae más muertos, tanto entre la población afgana como entre las tropas ocupantes. Los mismos motivos que existían para retirar las tropas de Irak en 2004 se aplican al caso afgano hoy.
Pero lejos de retirarse de Afganistán, el gobierno español participa cada vez más en la ocupación. El envío de 220 soldados más y el hecho de asumir el mando del aeropuerto de Kabul son sólo los ejemplos más recientes de esta deriva. El gobierno intenta, en todo momento y contra toda evidencia, presentar al ejército español como a una onG, y disfrazar la ocupación de misión humanitaria. En esto recibe la ayuda de la prensa que, a diferencia de en 2003, está casi unánimemente a favor de la guerra y la ocupación.
A pesar de todo, la mayoría de la opinión pública en el Estado español sigue oponiéndose a la actual presencia militar en Afganistán. Sólo el 3% de la población (y sólo el 1% de las mujeres) apoya la política del gobierno de enviar más tropas. Un 41% defiende la retirada (subiendo a un 47% entre las mujeres), y otro 19% favorece una reducción del contingente. (Datos del Barómetro del Real Instituto Elcano - Resultados de Junio de 2009. Pero el hecho de que el envío de más tropas a Afganistán tenga incluso menos apoyo del que tenía la guerra en Irak en 2003, es ignorado.
Las entidades abajo firmantes hemos acordado impulsar una campaña para hacer oír esta opinión mayoritaria, exigiendo la retirada de las tropas de Afganistán y rechazando el envío de más efectivos.
Al hacerlo, no nos olvidamos de los otros problemas actuales y urgentes de un mundo afligido por las crisis económica y ecológica, sino todo lo contrario. Estas crisis están íntimamente relacionadas con la guerra en Oriente Medio. Los enormes gastos militares —nunca justificables— ahora además restan recursos a fines sociales, como el apoyo a las personas sin trabajo y a sus familias. Y todo el mundo sabe que estas guerras y ocupaciones son fruto de una economía basada en el petróleo, que es la causa principal del cambio climático.
También somos conscientes de que la reputación del Estado español está en juego en Afganistán. Con su participación en la ocupación, el gobierno español busca mejorar su imagen en la OTAN y el G20. Creemos que su reputación internacional ganaría mucho más si defendiese los principios de paz, y retirase las tropas, al igual que hizo en Irak en 2004. Si esto es incompatible con la participación en la OTAN, entonces es un motivo más para retirarse de esta alianza bélica, que debería disolverse de todas formas.
No será fácil conseguir la retirada de Afganistán, pero sabemos que mientras continúe la ocupación será imposible lograr avances sociales en este país. El pueblo afgano ya ha sufrido 30 años de guerra; le debemos nuestra solidaridad y nuestros esfuerzos para contribuir a que viva en paz.
Las entidades que colaboramos en la Campaña por la retirada de las tropas españolas de Afganistán, nos comprometemos a movilizarnos para conseguir este objetivo.
Iniciamos la campaña con una jornada de sensibilización, acción y movilización, el sábado 28 de noviembre. Iremos enviando más detalles de las movilizaciones en las diferentes ciudades durante las próximas semanas.
Ahora como siempre, ¡no a la guerra, fuera las fuerzas de ocupación!
¡Regreso inmediato de las tropas españolas!
¡Solidaridad con el pueblo de Afganistán!
Por la paz, el trabajo y un mundo sostenible
Entidades adheridas
Plataformas antiguerra y Foros Sociales
Canarias por la paz
Foro Social de Jaén
Foro Social de Segovia
Foro Social de Sevilla
Foro Social de Tomelloso
Grupos de Iruña contra las Guerras
Plataforma Aturem la Guerra, Barcelona
Plataforma contra la guerra de Afganistán, Madrid
Plataforma contra la Militarización de Albacete
Red solidaria contra la ocupación de Palestina
Otros movimientos sociales
Asociación al-Quds de Solidaridad con los pueblos del mundo árabe
Asociación andaluza por la solidaridad y la paz - ASPAAsociación de Amistad con Cuba “Bartolomé de las Casas” de Sevilla
Asociación de Mujeres Rondilla, Valladolid
Asociación Vecinal Rondilla, Valladolid
Centre d’Estudis per la Pau JM Delàs, Barcelona
Colectivo de Educación Social y Noviolencia Buenaespina de Jerez de la Frontera (Cádiz)
Comité de Solidaridad con la Causa Árabe
Comité de Solidaridad con la Causa Árabe, Asturias
Coordinadora de apoyo a Palestina, Rioja
Ecologistas en Acción (Confederación estatal)
Ecologistas en Acción, Adra
Ecologistas en acción, Andalucía
Fundación Rondilla, Valladolid
Komite Internazionalistak
Red MEWANDO Euskadi
OSPAAAL Galicia
OSPAAAL - Solidaridad de Cádiz
Plataforma de solidaridad con Palestina de Sevilla
Red de Mujeres de Negro
Sodepaz
Sodepaz Balamil (Valladolid)
Valencia Solidaria
Sindicatos
USTEC-STEs (IAC)
CAT-País Valencià-Col.lectiu Autònom de Treballadors/es
CGT de Catalunya
Organizaciones políticas
Aralar
Asociación Socialismo XXI
Izquierda Unida
Esquerda Unida
EUiA
Iniciativa per Catalunya Verds
Iniciativa socialista de izquierdas-ISA
Izquierda Anticapitalista
Ezker Alternatiboa
Revolta Global-Esquerra Anticapitalista
FARGA (Forum anticapitalista per la reflexión i generació d’alternatives).
Partit dels Comunistes de Catalunya
Partit Humanista
PSUC viu
http://tropasfueradeafganistan.blogspot.com
Bajo los escombros de esta crisis del capitalismo, dejados tras la quiebra, con demanda de reflote a cargo del dinero público, de buena parte de los buques insignia del sistema (Lehman Brothers, Citibank, Citigroup, CTI Group, General Motors, Nortel Networks,...) quedan ocultas las realidades cuya escala es la humana, la que afecta a los trabajadores y sus familias y que, por ese motivo, no ocupa cabeceras de los periódicos, no aparece en las páginas salmón de las secciones y prensa de negocios, ni abre informativos.
Sólo en contados casos, y de modo marginal, aparece en los medios informativos del poder político y económico algunas noticias que hablan de la resistencia y la dignidad de algunos colectivos de trabajadores frente a la crisis.
Para quienes siguen sosteniendo la definición de los trabajadores como “la clase en ascenso” y su carácter central en las luchas contra el sistema en las sociedades de capitalismo avanzado (esto, es en el centro del sistema), junto con su denuncia del “reformismo” y carácter burgués de otras luchas (las de los movimientos sociales), en vez de verlas como nuevos espacios de protesta y rebeldía, la falta de respuesta combativa a esta crisis ha de haberlos dejado un tanto desorientados. No estaría de más una reflexión de cómo la dependencia de los trabajadores “del reino de la necesidad” se ha extendido, en los países del centro del sistema, hasta su complicidad y seducción ideológica, integrándoles como bloque social sostenedor del mismo sistema.
Y sin embargo, los trabajadores, autoorganizados, sin dirigismos que no nazcan de ellos mismos, en ocasiones han saltado a la actualidad por respuestas diversas pero, en dichos casos, no pasivas ante la agresión que la crisis capitalista supone para sus vidas.
Cierto es que se ha tratado de acciones aisladas, fragmentarias, no globales, sin posiciones de avance sino de resistencia pero que expresan la voluntad de no resignarse.
Me refiero a algunas noticias de las que nos hablan los medios de comunicación con cuentagotas.
- Las ocupaciones francesas de fábricas dónde los trabajadores secuestran a sus directivos hasta lograr un acuerdo que revierta una parte de la violencia empresarial de los despidos y logre los objetivos del mantenimiento (1) del puesto de trabajo y la dignidad. ¿Es ésta una expresión de madurez de los objetivos políticos de las luchas? Seguramente no. Es más bien una manifestación defensiva ante los ataques de la patronal y la expresión de un reflejo de conciencia de clase antes que conciencia de clase para sí.
El cooperativismo, que ha surgido en España y en otros muchos países del mundo al calor de los despidos y de la necesidad de mantener el empleo y el salario, ha dado lugar a alternativas casi siempre sobrevenidas y sin unas posiciones políticas que lo respalden (2). Pero el goteo es incesante.
Ni el secuestro de directivos y empresarios ni las cooperativas son un fenómeno específico y exclusivo de esta crisis sistémica del capitalismo. Son tan antiguos como las expresiones de autoorganización y lucha de la clase trabajadora pero sí demuestran que el espacio de la empresa, del centro de producción, sigue siendo un elemento en que se expresan las aspiraciones, reivindicaciones y relaciones de producción. De lo que se configure dentro de dicho ámbito dependerá, de un modo decisivo, la forma que tendrá la sociedad futura, continúe siendo esta capitalista o socialista, entendida como propiedad social y no simplemente estatal (capitalismo de Estado) de los medios de producción y, cada vez más, de distribución.
Sabido es que los tiempos de las crisis económicas y de las crisis sociales tienen distintos calendarios y ritmos. No existe un automatismo entre ambos. Desde que estalla una crisis en sus indicadores macroeconómicos hasta que se expresa en sus índices sociales (descenso de los niveles de vida de la población, subconsumo, embargos por endeudamiento, paro,...) y se acompaña de una “vivencia subjetiva de la crisis”, puede pasar un mediano-largo plazo que, en ocasiones, se estima incluso en años.
Ello no conlleva tampoco una inmediata respuesta sindical y política ya que influyen, entre otros muchos, factores como los niveles de conciencia de clase, la existencia o no de actores sindicales y políticos que den dirección a las crisis sociales, llamen a la movilización y encaucen las luchas y la percepción entre los sectores socialmente afectados de que hay posibilidades de rentabilidad y éxito en los conflictos –es la expresión conocida como “la huelga paga”- y de que estos están bien dirigidos y con un proyecto claro.
De todas las condiciones expresadas hoy no se da ninguna de ellas. Pérdida de conciencia e identidad de clase, despolitización, desmovilización, resignación y pasividad entre los trabajadores, sindicalismo reformista de pacto y conciliación, ausencia de actor político que eleve el nivel de las luchas, carencia de proyecto... Este es el perfil resultante de la expresión de la crisis económica en lo social.
Las pocas luchas que se dan como respuesta a la crisis capitalista son de tipo local, fragmentario, de fábrica o, como mucho, de conjunto de plantas de producción, apenas de rama, sin otros objetivos que la resistencia a perder el empleo y la reivindicación del mismo o, en el mejor de los casos, de logro de mejores condiciones del despido. Esto ya lo conocimos durante los años 80 en España, con el proceso de desindustrialización, también llamado eufemísticamente “reconversión”.
¿Seguirán las cosas de este modo a medida que se incremente el número de parados, se agoten las prestaciones por desempleo, aumente el número de desahucios en las viviendas, se reduzcan los gastos, ya escasos, sociales y rebrote la crisis de subconsumo de nuevo sobre lo financiero y lo productivo, completándose así el círculo? No tenemos bola de cristal a mano para responder a esa cuestión. En todo caso, lo cierto es que la realidad no es estática y que bajo la aparente calma de las aguas puede que se estén formando corrientes que puedan llegar a dinamizar el escenario de aparente calma, eso sí con crispación social.
Y sin embargo, tomen los hechos la dirección que tomen, sea por efecto de espontaneismo (sentido negativo) o de recuperación y dirección de las movilizaciones (sentido positivo), todo nos devuelve al espacio productivo de la empresa. La recuperación de la centralidad del espacio productivo es una condición “sine qua non” de una vuelta a la expresión organizada y política de la lucha de clases y del avance hacia el cambio de unas relaciones sociales de producción capitalistas por otras de tipo societario (cooperativismo) o socialistas (consejismo).
A riesgo de que suene lejano, quimérico incluso, iluso o simplemente desconocido merece la pena refrescar algunas nociones de lo que significó en su día la teoría y práctica del consejismo.
El movimiento de consejos obreros o consejismo fue una de las corrientes de la izquierda revolucionaria. Nos referiremos aquí a los consejos de fábrica, dejando de lado, por necesidades de acotación, los consejos de granjas o los de soldados.
Toma su fuerza inicial en la revolución soviética de 1917, aunque tuvo sus precedentes en el “Consejo de Diputados Obreros de San Petesburgo” de la revolución, menos conocida, de 1905. De hecho, el nombre “soviet” se traduce en español como consejo. La revolución soviética desmontó en sus inicios el aparato burocrático zarista para sustituirlo por diferentes tipos de consejos (de escuelas, de fábricas, de soldados, de granjas,...).
El consejo, por su naturaleza, es una organización de base, de tipo horizontal, en el que la asamblea es la soberana de las decisiones de sus miembros o consejistas. En el caso de las empresas, ello implica el control y propiedad colectiva por parte de todos los trabajadores de la fábrica.
La soberanía de la asamblea implica que los delegados pueden ser revocados en cualquier momento y que el mandato de la asamblea es imperativo; esto es, el delegado carece de un poder deliberativo especial, representa la voz y el mandato de su asamblea en otras reuniones a las que acude como representante y no puede, por tanto, tomar decisiones distintas a las de la asamblea que lo ha elegido. Del mismo modo, en su papel de “gestor” en la empresa está sujeto a lo aprobado en la asamblea.
El consejo es por tanto una forma de democracia directa, opuesta a la representativa y a las formas burocráticas del poder político. Es la base de la autogestión que se dan a sí mismos un conjunto de individuos libremente asociados y unidos por un principio comunitarista de solidaridad y apoyo mutuo.
Los consejos se estructuran, en consecuencia, como bases de un nuevo modelo de sociedad. Son formas incipientes de la nueva organización social y no están concebidas como un modo definitivo en sentido histórico sino inicial en la etapa de transición al socialismo. En palabras de Pannekoek “los Consejos Obreros son la forma de organización durante el período de transición en el cual la clase trabajadora está luchando por el predominio, está destruyendo al capitalismo y organizando la producción social” (3).
Cada estructura base de empresa o consejo obrero y asambleario decide tanto la parte creativa (¿qué producir?) como la productiva (la organización del trabajo, su desjerarquización y las relaciones salariales y de producción).
Dicha estructura se coordina federándose con otras a través de consejos de carácter superior (de rama productiva, de región, nacional, internacional). Esta forma en el mundo productivo, y del mismo modo en otras áreas de la sociedad (enseñanza, organización territorial,...), es la base del nuevo Estado de los trabajadores.
Algunos autores, lo definirán por tanto como un socialismo “desde abajo” (Pannekoek, Otto Rühle, Paul Mattick, incluso Rosa Luxemburgo...entre los marxistas. Las aportaciones de algunos pensadores de corrientes libertarias y situacionistas merecerían capítulo específico).
Esta concepción horizontal, de democracia directa, autogestionaria (aún cuando no siempre la teorizaran de esta última forma), antiburocrática y antiautoritaria acabaría por enfrentarse con dos modelos de intervención, uno de organización societaria (sindical) y otro de tipo político (el modelo leninista de organización social).
La centralización del poder que representó el proceso de asentamiento de la revolución soviética, cuyas tendencias autoritarias fueron favorecidas por la guerra civil con los rusos blancos zaristas y la necesidad de controlar tendencias que parecían escapar al control del nuevo estado (caos del proceso, revueltas campesinas y “eseristas”, entre otras) se manifestó incluso antes del asentamiento de Stalin como gran director de escena tras la muerte de Lenin.
A lo que se oponían los consejistas puros (Pannekoek, Rühle,...) era al dirigismo del partido vanguardia, cooptando a los delegados, vaciando el carácter soberano de la asamblea, reduciendo su carácter de democracia de base. Para ellos el comunismo no debía actuar como partido que dirigiese a la clase trabajadora sino poner al servicio de ésta su experiencia de lucha y su formación teórica y política para estimular su autoorganización y emancipación como “clase para sí”. Se trata del concepto de “autonomía obrera”.
Esa crítica al dirigismo de los partidos la extenderían también a los sindicatos, entendiendo que estos reproducían, con los partidos de la clase obrera (incluían también su crítica a los socialdemócratas), en un proceso revolucionario la vuelta al viejo orden, al restaurar formas de representación indirectas e impedir la autoemancipación de la clase obrera: “El fin no puede ser derribar, aniquilar el coloso con pies de barro de las centrales sindicales con sus 7 millones de miembros, para reconstruirlas después bajo otra forma (...)El fin es apoderarse de las palancas de mando en las empresas preponderantes en la industria, en el proceso de producción social y, por ahí mismo, tomar la decisión en el combate revolucionario. Apoderarse de la palanca que puede poner patas arriba al capitalismo en ramas y en regiones industriales enteras” (4)
Los años posteriores a la revolución soviética conocerían distintas experiencias, cierto que siempre fracasadas, de intentos de “consejismo”.
- La revolución espartaquista de 1918 en Alemania, podría en pie durante su breve duración experiencias de comunismo consejista.
- Durante el “bienio rojo” italiano de 1919-1920 en la fábrica de FIAT de Turín nace el primer consejo de fábrica que luego se extiende por todo el Piamonte
- La guerra civil española también los conoce, en la zona republicana, impulsados fundamentalmente por la CNT (colectivizaciones, no sólo en la agricultura), en una parte de las fábricas y empresas (sector cinematográfico en Cataluña, v.g.) incautadas a los empresarios que apoyaron la sublevación fascista.
- Durante la fase más combativa del mayo del 68 francés se plantea claramente la cuestión del poder obrero en grandes fábricas y se ponen en pie experimentos de “comunismo de consejos” ante el vacío de poder que ha dejado la dirección capitalista en dichas empresas, por el cariz que han ido tomando los acontecimientos.
- En 1973 aparecen los “cordones de fábrica” (versión de los consejos obreros en el Chile de Allende), como respuesta a los sabotajes y huelgas lanzados por la clase empresarial para desestabilizar al gobierno de la Unidad Popular chilena.
- Una vez derrocado el sha, en el Irán de Bazargan se extiende el movimiento obrero de las “shuras” o “shoras” que, en muchos casos tomarán el control de las decisiones en las empresas. Así lo describe Assef Bayat, cronista de las mismas: “Las shuras, o comités de fábrica (consejos) eran una forma particular de organización de los trabajadores que surgieron en la industria iraní, tras el derrocamiento de la dictadura del Sha en 1979. Fueron las organizaciones de taller cuyo comité ejecutivo elegido representaba a todos los empleados de una fábrica (azul y de cuello blanco) y / o de un grupo industrial, con independencia de su oficio, habilidad o sexo. Su principal preocupación era lograr el control de los trabajadores” (5). Pronto serían aplastadas por el régimen de los clérigos, una vez eliminado el componente laico e izquierdista de la revolución.
Los consejos obreros tuvieron mucho de espontaneismo en sus génesis, también de voluntarismo y de la ingenuidad de creer que podía organizarse la producción, y hasta la sociedad, de otro modo, sin que el proceso no degenerase bien en cierto grado de caos, bien de burocratismo o simplemente no fuesen aplastados por poner patas arriba al viejo/nuevo orden.
Pero en sus experimentos se demuestra su facticidad, la posibilidad de crear un nuevo orden, realmente democrático y “desde abajo”, en el que los trabajadores fueran los dueños REALES de los medios de producción y organizasen ésta de acuerdo a sus decisiones.
(1) 2008-2009: Caterpillar, SONY, 3M, Scapa, empresa de transporte aéreo Serviciar, Michelin, papelera SWM, componentes para el automóvil Faurecia, multinacional USA Moles, Conforama
(2) “La crisis económica resucita la toma de fábricas en España”. Diario “PÚBLICO”. 25 de Octubre de 2009.
(3) “Los consejos obreros”. Pannekoek
(4) “La revolución no es un asunto de partido”. Rühle, Otto
(5) “Los trabajadores y la revolución en Irán”. Assef Bayat
Izquierda Anticapitalista Madrid
En defensa de unos servicios 100% públicos, gratuitos y de calidad
Una sociedad que desmantela sus servicios públicos es una sociedad que camina hacia la barbarie.
Es la existencia de unos servicios públicos gratuitos, universales y de calidad lo que garantiza que las necesidades más básicas de la población no se vean sometidas a los imperativos y caprichos del mercado. Su privatización, por el contrario, promueve que derechos ciudadanos de crucial importancia (educación, sanidad, vivienda, etcétera), pasen a ser una mercancía sólo al alcance de quienes puedan pagar por ella. La mercantilización de espacios crecientes de nuestras vidas no hace más que profundizar la enorme brecha económica y social que caracteriza a nuestras sociedades, negando la posibilidad de llevar una vida digna a grupos de población que, actualmente, ante la ofensiva privatizadora en curso y bajo los estragos de la crisis económica, ya no pueden ser considerados minoritarios.
El ataque que el gobierno de Esperanza Aguirre en nuestra Comunidad y el de Gallardón en la capital están llevando a cabo contra los servicios públicos madrileños es implacable. Este gobierno, que ostenta el dudoso privilegio de haber sido pionero -junto con el de la Comunidad Valenciana- en la privatización de nuevos servicios públicos y en la exploración de novedosas fórmulas privatizadoras, sigue avanzando en su ofensiva neoliberal a un ritmo trepidante. Algunos ejemplos recientes son suficientemente significativos de la gravedad de la situación en la Comunidad de Madrid:
El sistema sanitario madrileño, cuya situación ya es de por sí alarmante, no deja de sufrir ataques de envergadura. A la vuelta del verano el gobierno de la Comunidad ha cerrado tres laboratorios públicos que funcionaban perfectamente y en los que se acababan de instalar nuevos equipos. Estos cierres “inexplicables” tienen un objetivo evidente: ahora las muestras a analizar se encargan a un laboratorio privado, aunque para ello sea necesario recorrer, en ocasiones, más de 80 kilómetros. Por otra parte, la Consejería de Sanidad (con el Acuerdo de los sindicatos presentes en la Mesa Sectorial) ha decidido trasladar 380 camas y a 649 trabajadores/as del hospital Clínico a otros siete hospitales, lo cual es el paso previo para “sacar” parte de esas camas y de esos trabajadores/as del sistema público. También han optado, a pesar de la férrea oposición de las asociaciones vecinales del distrito, por que el futuro hospital de la cárcel de Carabanchel sea totalmente privado. Por último, el PP madrileño se dispone a aprobar próximamente en la Asamblea de Madrid la llamada ley de “Libre elección y Área Única”, lo que abrirá de par en par las puertas de la sanidad madrileña a las empresas privadas.
La ofensiva contra nuestro sistema educativo también se ha intensificado en los últimos tiempos. Se está ampliando la concesión de conciertos educativos a organizaciones religiosas cada vez más conservadoras, como los Legionarios de Cristo o Comunión y Liberación. Además, si hasta hace poco se solían concertar unidades ya existentes, ahora se promueve la cesión gratuita de suelo público a este tipo de entidades, para que construyan en él sus colegios de carácter privado y elitista. Es así como en los barrios de nueva creación proliferan los centros privados concertados, quedando los centros públicos en clara desventaja numérica; en ocasiones, cuando los centros privados ya están en funcionamiento no existe todavía ni un solo centro de titularidad pública al cual acudir. Simultáneamente, se va recortando el presupuesto destinado al sistema público, que ve cómo sus condiciones de personal y medios son cada vez más precarias. La actuación del gobierno de Aguirre en la etapa no obligatoria de la educación infantil es particularmente alarmante: primero “solucionan” la falta de plazas potenciando la matriculación en la privada y dando a los padres el “cheque escolar” como presunta ayuda para sufragar los gastos, en vez de vez de construir nuevas escuelas infantiles públicas; pero como buena parte de las escuelas infantiles privadas no cumplen las condiciones mínimas de calidad legalmente establecidas, se aprueba un nuevo decreto que sustituye al 1.014 y en el cual se baja considerablemente esos criterios de calidad: ya no es necesario que las escuelas cuenten con espacios ajardinados, se incrementa el número de niñ@s permitid@s por metro cuadrado, se sube el ratio de niños por cada profesional educativo a cargo, y se reduce la titulación necesaria de maestro a un ciclo formativo de grado medio (lo que además lleva aparejada una notable reducción salarial). A esto hay que añadir que la gestión de las nuevas escuelas infantiles públicas se otorga mediante concursos en los que se priorizan los proyectos más baratos, no los de mejor calidad educativa. Es así como estas escuelas pasan a ser gestionadas por empresas del estilo de Ferrovial o el Corte Inglés.
Ahora el gobierno regional se propone dar un paso que hace poco tiempo hubiera parecido impensable: privatizar el agua. El año pasado anunció el inicio de la privatización del Canal de Isabel II, empresa responsable del abastecimiento de agua de la Comunidad de Madrid, mediante su transformación en una sociedad anónima, así como la venta a particulares del 49 % de las acciones. A nadie se le escapa que la gestión de un recurso natural limitado y escaso como es el agua conlleva actuaciones que no debieran depender de su rentabilidad económica. El hecho de que sea el criterio empresarial el que gestione el ciclo integral del agua en nuestra región pondrá en riesgo aspectos ambientales y sociales de suma importancia. A esto habría que añadir otros casos igualmente escandalosos, como el que Aguirre haya convertido TeleMadrid –según denuncian sus trabajadores-en su coto privado y en instrumento de censura de toda forma de disenso y de intoxicación masiva, poniendo así el canal público al servicio de su política neoliberal y de los intereses de la jerarquía eclesiástica y los sectores más reaccionarios. También es alarmante, por ejemplo, cómo leyes como la Ley de Dependencia promueven que las empresas privadas hagan negocio con las desatendidas necesidades de cuidados de la población dependiente de nuestra región.
Lamentablemente los ejemplos son numerosos y graves. Es por tanto evidente que detener la política privatizadora en la Comunidad de Madrid es una cuestión crucial. La renuncia tanto de la izquierda institucional como de los sindicatos a hacer una verdadera oposición a un gobierno que atenta tan directamente contra los intereses de la población es incomprensible. Valga como ejemplo de esta complicidad tácita el papel que juegan los sindicatos, especialmente en sanidad, actuando de comparsa y apoyando con su firma la mayoría de las agresiones de Esperanza Aguirre.
Desde IA nos comprometemos a trabajar para detener el avance del proyecto privatizador y reaccionario que Esperanza Aguirre tiene para nuestra Comunidad. Esa resistencia sólo puede surgir de la organización desde la base, de la constitución en los barrios y pueblos de plataformas de usuarios y de trabajadores de los servicios públicos, así como del trabajo comprometido de organizaciones sociales y políticas. Se trata de avanzar hacia la formación de un amplio movimiento social que sea capaz de evitar la privatización de los servicios públicos, reclamar la recuperación de aquellos servicios públicos que ya nos han sido expropiados, y reivindicar que éstos respondan no al interés económico de unos pocos, si no a las necesidades sociales de la mayoría.
www.anticapitalistas.org
Hay un concepto generalizado entre los analistas y las autoridades económicas mundiales: Si se hunde el dólar, se hunde el sistema capitalista. Y hay una razón de fondo que lo explica: El dólar está involucrado en el 86% de los US$3,2 billones (millones de millones) de transacciones diarias de divisas en el mundo, y casi dos terceras partes de las reservas de los bancos centrales del mundo están denominadas en dólares. Motivo más que suficiente para que, ante el declive en continuado de la moneda estadounidense, sean los propios gobiernos capitalistas quienes salgan a rescatarlo del derrumbe.
Informe
IAR Noticias
En momentos en que las economías, desde Suiza a Corea del Sur, tratan de frenar el declive del dólar, la intervención en los mercados cambiarios, o las declaraciones al respecto, alcanzan su nivel más alto en años, señala este martes The Wall Street Journal.
El tema de la intervención gubernamental reduce y afecta los incipientes esfuerzos para corregir los desequilibrios de la economía mundial que contribuyeron a desatar la crisis financiera primero, y la crisis recesiva con desocupación en masa después.
Durante el tercer trimestre, la divisa estadounidense perdió 4,1% de su valor contra el euro y 6,8% contra el yen japonés, cuando llegó a su nivel más bajo desde finales de enero.
A última hora del viernes 30 de octubre, en Nueva York, el euro se cotizaba a US$1,4717, frente a los US$1,4828 del jueves. El dólar había ascendido a los 90.02 yenes, el euro a 132,48 yenes y la libra esterlina llegaba a US$1,6418. El dólar equivalía a 1,0259 de francos suizos y 1,0817 dólares canadienses.
Las autoridades europeas se quejan en voz alta contra el alza del euro, que hace poco cruzó la barrera de US$1,50 por unidad por primera vez en más de un año antes de retroceder, encareciendo su comercio de exportación “dolarizado” con China y EEUU.
Si el euro y el yen se siguen fortaleciendo, por ejemplo, se encarecerá el costo de las exportaciones europeas y asiáticas en los mercados internacionales.
Algunos países ya han intervenido. Corea del Sur, Taiwán, Filipinas y Tailandia han dado pasos para frenar el alza de sus monedas y tratar de mantener la competitividad de sus exportaciones frente a China cuya divisa, el yuan, está atada al valor del dólar.
Japón fue el último país desarrollado en intervenir en el mercado cambiario, en 2004. La última intervención de Canadá data de 1998.
“El gobierno japonés se pondría nervioso si el dólar se acercara a los 80 yenes por unidad, comparado con los actuales 90 yenes”, dice Steven Pearson, analista de Bank of America-Merrill Lynch, citado por el Journal.
El dólar mostró cierta vitalidad la semana pasada, pero la mayoría de los analistas espera que la debilidad de la moneda estadounidense continúe. Eso significa que la reciente ola de intervenciones gubernamentales en los mercados cambiarios probablemente se intensificará, señala el Journal.
El debilitamiento del dólar favorece a EEUU al aumentar el valor de las ganancias de las empresas del país en el exterior y abaratar sus exportaciones. La depreciación del dólar, sin embargo, presiona a los países que exportan a EEUU.
En septiembre, las autoridades estadounidenses renovaron su llamado a “reequilibrar” la economía global lo que se logra, en parte, al reducir el crecimiento basado en las exportaciones.
Los desequilibrios de la economía mundial será uno de los temas en la agenda en la próxima reunión de los ministros de finanzas del Grupo de los 20 que tendrá lugar el viernes y el sábado en Escocia.
Muchos países ya han dado pasos para detener el alza de sus monedas contra el alicaído dólar.
Brasil, por ejemplo, impuso un impuesto de 2% a la inversión extranjera de portafolio para moderar al real, que se ha disparado 31% contra el dólar en lo que va del año. El banco central de Canadá ha señalado que podría recurrir a la compra de dólares por primera vez en más de una década. El Banco de Japón podría adoptar medidas similares si persiste la apreciación del yen.
Analistas y medios especializados coinciden en que el dólar podría seguir cayendo en las próximas semanas ante las apuestas de los inversionistas de que otros países aumentarán las tasas de interés antes que la Reserva Federal de Estados Unidos, lo que impulsa los retornos sobre otras monedas.
La caída de la divisa estadounidense se agudizó en el tercer trimestre a medida que las economías del mundo mostraron signos de recuperación y los especuladores trasladaron su dinero a alternativas más arriesgadas en busca de retornos más altos.
Durante meses, el dólar tendió a bajar después de que se anunciaran noticias positivas, que los especuladores interpretaban como una señal de que era hora de abandonar refugios seguros como la moneda estadounidense e ir en busca de inversiones más arriesgadas y rentables.
Sin embargo, las promesas de las autoridades de política monetaria de seguir estimulando la economía para apuntalar la recuperación han convencido a los inversionistas de que EEUU no subirá pronto las tasas de interés.
Los especuladores están vendiendo activos estadounidenses, en los que se refugiaron mientras arreciaba la crisis financiera, para realizar apuestas de mayor riesgo, a menudo en economías en desarrollo que ofrecen mayores retornos.
La intervención cada vez más definida de los gobiernos comprando dólares y bonos del Tesoro, buscan desatar una nueva escalada en la cotización de la divisa estadounidense que haga más competitivas sus economías en el mercado de exportaciones “dolarizado”.
http://www.iarnoticias.com
| Si los tribunales comienzan a impugnar las ejecuciones hipotecarias, la crisis acabará por golpear a Wall Street |
| Pam Martens |
El tsunami económico desatado por el proceso conocido como “titulización”, la codiciosa alquimia que permitió a Wall Street convertir hipotecas tóxicas en bonos calificados como altamente confiables (bonos AAA), está a punto de deparar un nuevo capítulo de temblores financieros.
Tras haber dejado a un tendal de inversores hipotecarios, accionistas y gestores de fondos de pensiones con el agua al cuello y a una buena parte de Wall Street comiendo de la mano del Estado, la ilegalidad de esta vasta maquinaria de titulizaciones, con sus operadores en la sombra, ha comenzado a emerger en diversos tribunales de los Estados Unidos.
Tres jueces de Massachusetts, Kansas y Ohio, han desvelado sin ambages las mediaciones ficticias sobre las que se ha asentado el proceso de titulización. Las decisiones de estos magistrados ponen seriamente en cuestión la legalidad de cientos de miles de ejecuciones hipotecarias, así como las credenciales jurídicas de los subsiguientes compradores de dichas viviendas que, cada vez más, son los propios bancos de Wall Street. Sumado a ello, el Consejo de Normas de Contabilidad Financiera (FASB, según las siglas en inglés) ha modificado ciertas reglas que obligarán a que cientos de miles de millones de dólares ligados a estos procesos de titulización tengan que ser reincorporados a las hojas de balance de las empresas de Wall Street, con lo cual éstas aumentarán la presión sobre los poderes públicos para recibir capital.
El origen del problema está en los pasos que el proceso de titulización de hipotecas requiere. Para conseguir una transacción sin riesgos, sortear los controles públicos y satisfacer los criterios contables que justifican que una venta de títulos desaparezca de la hoja de balance del banco, las hipotecas son objeto de varias transferencias antes de ser vendidas a los inversores. El ejemplo típico es el siguiente: el prestamista original (o el patrocinante que haya comprado las hipotecas en el mercado secundario) transfiere las hipotecas a una entidad de propósito especial conocida como depositante. Este depositante, a su vez, transfiere las hipotecas a una entidad que vende certificados a los inversores basados en la calificación de riesgo del paquete de hipotecas (en teoría, las pérdidas ocasionadas por los grupos de hipotecas de mayor riesgo serían absorbidas por las series más seguras, calificadas con una triple A. En la práctica, sin embargo, muchas de las series que recibían esta calificación tenían una inferior).
Para ahorrar los costes, el tiempo y el papeleo que hubiera exigido registrar cada una de las transferencia de las miles de hipotecas que conforman una titulización, las empresas de Wall decidieron emitir cesiones de hipotecas en blanco a lo largo de todo el proceso de transferencias, saltándose el registro físico de las hipotecas en el registro público correspondiente.
Increíblemente, los representantes de las entidades intermediarias han estado ejecutando hipotecas a lo largo del país, desalojando a las familias y subastando las viviendas, sin tener certificación real de la hipoteca o prueba alguna de su título jurídico para actuar. En algunos casos, los tribunales autorizaron estas ejecuciones, y los subsiguientes desalojos de las familias, a pesar de que los representantes de las entidades intermediarias reconocieron que el título hipotecario original se había perdido (lo cual suscita la cuestión de si estos títulos realmente se perdieron o fueron utilizados de manera fraudulenta en múltiples titulizaciones, algo que varios veteranos de Wall Street sospechan).
Finalmente, algunos jueces listos han decidido no hacer la vista gorda y han sacudido la alfombra. En una decisión adoptada el 14 de octubre de 2009, el juez Keith Long, de Massachusetts, sostuvo:
“Las cesiones de hipotecas en blanco no transfieren nada […] en Massachusetts, una hipoteca entraña en última instancia la transferencia de un inmueble. Pero para que algo se transfiera debe hacerse de manera válida. Los acuerdos en virtud de los cuales las entidades de titulización aseguraban tener derecho a la cesión de las hipotecas no comportan en sí mismos una cesión y en todo caso no están debidamente registrados […] Las cuestiones que se ventilan aquí no tienen que ver con meros formalismos burocráticos o con errores subsanables. Apuntan al núcleo de las garantías reconocidas a los propietarios de viviendas y a los solicitantes de crédito por las leyes de Massachusetts. Aceptar el argumento de la entidad demandante es permitirle que se quede con la casa de alguien sin tener un derecho demostrable para hacerlo, asumiendo que, finalmente, podrán demostrarlo y que los eventuales oferentes en la subasta no se verán disuadidos por la falta de base jurídica para la venta y realizarán su oferta confiados en su existencia futura, aunque pueda llevar un año o más. La ley, precisamente, reconoce el carácter problemático de estas asunciones, el daño que pueden causar si resultan erróneas y las obligaciones que se derivan en caso contrario” [cursivas en la sentencia original] (U.S. Bank National Association v. Ibanez/Wells Fargo v. Larace)
Un mes y medio antes, el 28 de agosto de 2009, el juez Eric S. Rosen, de la Corte Suprema de Kansas, adoptó un posicionamiento incisivo en relación con uno de los intermediarios ficticios utilizados por Wall Street para que realizara el trabajo sucio de las ejecuciones hipotecarias y sirviera de “pantalla” a medida que las hipotecas se trasladaban entre varias entidades. Este intermediario, conocido como MERS (las siglas en inglés de Sistemas de Registro Electrónico de Hipotecas), es una entidad independiente en caso de quiebra, filial de MERSCORP, que a su vez es propiedad de diferentes unidades de Citigroup, JPMorgan Chase, Bank of America, la Mortgage Bankers Association, así como de diferentes empresas emisoras de hipotecas y otros títulos. Según la página web de MERSCORP, estos “accionistas desempeñaron un papel crucial en el desarrollo del MERS. Merced a sus aportaciones de capital, MERS pudo financiar sus gastos de de desarrollo y funcionamiento iniciales”. En los últimos años, MERS ha operado, más que como un sistema de registro electrónico, como parte en las demandas interpuestas en diferentes tribunales del país.
En un documento de mayo de 2009, titulado “Los cimientos de MERS”, la compañía reconoce que recientemente se ha asistido a una ola de demandas contra MERS por parte de propietarios en proceso de ejecución hipotecaria. A lo largo, de hecho, de las siguientes treinta páginas, se dedica a describir las diferentes demandas, estado por estado, siempre en un tono que intenta rezumar optimismo.
MERS, sin embargo, carece de una plantilla de empleados o de abogados que recorran el país ejecutando hipotecas o defendiendo a la entidad ante los tribunales. Lo que hace es designar a los empleados de los bancos y de las empresas hipotecarias como sus representantes, en calidad de “personal encargado de certificación”. En su página web lo explican de la siguiente guisa: “los encargados de certificación son empleados de una entidad miembro (un banco o una empresa hipotecaria) que la secretaría corporativa de MERS designa como personal de MERS a través de una resolución interna. Esta resolución autoriza al encargado de certificación a ejecutar documentos en calidad de empleado de MERS”.
El juez Rosen, de la Corte Suprema de Kansas, no compró esta versión de los hechos de MERS. Seguramente Wall Street tenía buena razones para lamentar haber caído en manos de este juez. En 2002, Rosen recibió la distinción “Hacer realidad el sueño”, creada en honor a Martin Luther King; con anterioridad, se había desempeñado como Consejero General Asociado de la Comisión de Títulos de Kansas, y como Fiscal Asistente de Distrito en el Condado de Shawnee, también en Kansas. En su decisión, el juez Rosen sostuvo que:
“La relación existente entre MERS y el Sovereign Bank se parece más a la de un intermediario ficticio que a la de quien posee los derechos propios de un comprador […] ¿Qué significado debería atribuir este tribunal a la designación de MERS como “fideicomisario” de Millennia [una empresa hipotecaria]? La demanda pretende definir este término como aquellos hombres ciegos de la leyenda india cuya descripción de un elefante dependía de la parte que estuvieran tocando en cada momento. El Consejero del Banco, de hecho, declaró ante el tribunal que MERS detenta las hipotecas “a efectos de simplificar los trámites, y nuestros clientes, el banco y los otros bancos, transfieren dichas hipotecas y encargan a MERS que les notifique las eventuales ejecuciones que deban realizarse” (Landmark National Bank v. Boyd A. Kesler)
Los abogados de los propietarios de vivienda ven una trama más oscura en todos esto. Timothy McCandless, un abogado californiano, dejó en su blog la siguiente reflexión:
“A lo largo de todo el país, MERS está llevando procesos de ejecución hipotecaria en su nombre, a pesar de que no es parte financiera interesada. Esto es problemático porque MERS no está preparado ni equipado para responder a las demandas de los consumidores respecto de prácticas crediticias fraudulentas. La vía de la titulización, en efecto, pretende servirse de un intermediario sin rostro y aparentemente inocente, sin conocimiento de práctica fraudulenta alguna, con el único objeto de realizar el trabajo sucio de quedarse con la vivienda del consumidor. Acorralados por el proceso hipotecario, los consumidores que intentan impulsar una defensa basada en la invocación de cláusulas contractuales fraudulentas, son a menudos forzados a asumir el punto de vista de la parte beneficiaria de la ejecución –normalmente una sociedad de inversión inmobiliaria-. Desde el punto de vista puramente logístico esto puede resultar difícil, ya que una sociedad inversora es una entidad con un rostro menos visible y aparentemente más inocente que el propio MERS. Una sociedad inversora no tiene personal de atención al cliente y probablemente carece de consejo asesor. Las quejas a la entidad responsable –en caso de que pudiera ser identificada- se reenvían a la entidad encargada de cobrar las cuotas hipotecarias y los eventuales intereses, quien a su vez remite a MERS. Este patrón de desresponsabilización hace de la titulización una vía ideal para forzar el desalojo de los consumidores. La perspectiva de librar una batalla probatoria con todas estas entidades en la esperanza de conseguir evidencia de prácticas crediticias fraudulentas puede resultar demasiado frustrante incluso para aquellas víctimas que saben que dicha evidencia existe. Este opaco muro empresarial es tan imponente que en un buen número de ejecuciones, MERS logra su cometido sin siquiera exhibir el indispensable título hipotecario original y mucho menos, claro está, aquella documentación que podría apuntalar una defensa basada en la invocación de cláusulas contractuales fraudulentas”.
Uno de los primeros jueces en dar un par de bofetadas a Wall Street fue Christopher A. Boykos, del Tribunal de Distrito del Distrito Norte de Ohio. Un par de fundamentos jurídicos de 31 de octubre de 2007, le bastaron a Boyko para desestimar catorce demandas de ejecuciones hipotecarias interpuestas por empresas inversoras participantes en procesos de titulización. En un paso de su argumentación, sostuvo de manera contundente:
“El argumento que pretende hacer valer la demanda, del tipo ‘juez, usted no entiende cómo funcionan realmente las cosas’, revela una condescendencia propia de un sistema cuasi-monopolístico que ha permitido a las instituciones financieras controlar, incluso hasta hoy, el proceso de ejecución hipotecaria […] Indudablemente, todas las decisiones que una institución financiera adopta en un proceso de ejecución obedecen a una cuestión de dinero. Asimismo, el trabajo jurídico que permite ganarse el favor de una institución financiera es altamente lucrativo. No hay nada impropio o malo en que las entidades financieras o los despachos de abogados pretendan obtener ganancias: por el contrario, es lícito que sean retribuidos por los negocios y por la práctica jurídica que llevan a cabo. Lo que no es de recibo, sin embargo, es que estas instituciones, incareables por oponentes carentes de recursos, acaben preocupándose más por maximizar sus beneficios que por cumplir los trámites procesales legales. Los tribunales federales, cuyos objetivos difieren de los de las instituciones financieras, deben actuar en estos casos como si fueran un guardián” (In Re Foreclosure Cases)
Mientras los tribunales sacan a la luz temas como el registro ilegal de las hipotecas, las irregularidades en los procesos de titulización y la utilización de cláusulas contractuales fraudulentas y predatorias, un par de frases perdidas en las nuevas cuentas presentadas bajo el formulario 10Q por Citigroup el 30 de junio de 2009, revelan que hasta el momento no hemos visto más que un par de pústulas en la cabeza del monstruo de la titulización, mientras que su torso continúa sumergido en aguas pantanosas.
Citigroup explica que el Consejo de Normas de Contabilidad Financiera (FASB) ha emitido una nueva regla –la SFAS nº 166- que tendrá un impacto significativo en los estados financieros consolidados de Citigroup “en la medida en que la empresa perderá la consideración de ventas otorgada a la cesión de ciertos activos a entidades con propósitos específicos, así como a ciertas ventas de futuro y a ciertas transferencias de valores que no puedan calificarse como participaciones”. Si esto es así, la pregunta clave es: ¿cuándo estallará esta bomba? “La SFAS 166 entrará en vigor a partir de los años fiscales posteriores al 15 de noviembre de 2009”. Y hay más malas noticias: la FASB también ha emitido una norma, la SFAS 167 en virtud de la cual, pare decirlo en pocas palabras, la mayor parte de los valores registrados fuera de la hoja de balance tendrán que volver a los libros de contabilidad del Citigroup.
En las últimas líneas se asegura que:
“el efecto acumulado de la adopción de estas nuevas normas de contabilidad para el 1 de enero de 2010, según la información financiera disponible el 30 de junio de 2009, sería, después de aplicar los impuestos correspondientes a resultados acumulados, de unos 8.300 millones de dólares” [énfasis en el original]
No quiero imaginarme cómo se pedirá a los contribuyentes estadounidenses que sigan dándole dinero a Citigroup si este continúa sangrando hasta el infinito. Lo peor es que el Citigroup no el único que resultará financieramente golpeado a resulta de los controles sobre las Entidades con Propósito Específico. Los reguladores, de hecho, están recibiendo cartas de presión de Citigroup y de otras empresas de Wall Street para que revisen, al menos, la fecha en la que estos cambios entrarán en vigor.
Dejando de lado por el momento las prácticas crediticias fraudulentas y predatorias que posibilitaron las titulizaciones de hipotecas, hay que admitir que el debate sobre la conveniencia de resucitar o dejar morir estos procesos de titulización (además de aquellos provocados por empresas con apoyo público) no se ha planteado con suficiente radicalidad. Y es que si se acepta que la función de Wall Street es facilitar una asignación eficiente del capital, sólo cabe rechazar de plano estas prácticas fraudulentas. Wall Street ha estado moviendo miles de millones de dólares provenientes de créditos hipotecarios y de otras apuestas ligadas a dichos créditos sin que nadie plantee una cuestión elemental: ¿cómo es posible que todo este capital vaya a parar a una estructura totalmente improductiva? Las viviendas no piensan ni innovan; no generan nuevas tecnologías, ni patentes, ni nuevas industrias; no crean puestos de trabajo de cara al futuro.
Wall Street, en definitiva, actuó como un prestamista al por mayor a empresas hipotecarias inescrupulosas (algunas de las cuales pertenecían a empresas de Wall Street). Y no lo hizo en respuesta a una demanda legítima de los consumidores; creó, más bien, una demanda artificial orientada a generar productos hipotecarios para alimentar la maquinaria de la titulización y obtener con ello pingües ganancias. Lo que tenemos ahora son las consecuencias de una asignación de capitales de todo punto ineficiente: una sobreproducción masiva de condominios y viviendas que acaba por hundir el valor de los activos tanto en los barrios como al interior de un irracional proceso de titulización repleto de productos a los que las agencias de calificación otorgaron una triple A y que acabaron degradados a basura.
Uno de los factores que coadyuvó a la depresión y al ingobernable desempleo de los años 30 fue sin duda la masiva y descabellada asignación de capitales generada por el fraude y las malas ideas. Hoy resulta obvio que Wall Street no es sino el intermediario ficticio de un muy bien articulado sistema de transferencia de riquezas.
Pam Martens trabajó en Wall Street durante 21 años; no tiene activos, ni a corto ni a largo plazo, de ninguna de las empresas mencionadas en este artículo. Escribe regularmente sobre cuestiones de interés público desde New Hampshire.
Traducción para www.sinpermiso.info: Xavier Layret
Esther Vivas | Público 3/10/09
El actual modelo de producción agrícola y ganadero industrial contribuye a profundizar en la crisis ecológica global con un impacto directo en la generación de cambio climático. Aunque a primera vista no lo parezca, la agroindustria es una de las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero.
Así lo ha puesto de relieve la campaña No te comas el mundo, en el marco de las movilizaciones de estos días en motivo de la reunión de las Naciones Unidas en Barcelona sobre cambio climático, previa a la crucial cumbre de Copenhague (COP15) en diciembre donde debe aprobarse un nuevo tratado que sustituya al de Kyoto.
Según la campaña, entre un 44 y un 57% de las emisiones de gases de efecto invernadero son provocadas por el actual modelo de producción, distribución y consumo de alimentos. Una cifra resultado de sumar las emisiones de las actividades estrictamente agrícolas (11-15%), de la deforestación (15-18%), del procesamiento, transporte y refrigeración de los alimentos (15-20%) y de los residuos orgánicos (3-4%).
Y es que no podemos olvidar los elementos que caracterizan a este sistema de producción de alimentos: intensivo, industrial, kilométrico, deslocalizado y petrodependiente. Veámoslo en detalle. Intensivo, porque lleva a cabo una sobre-explotación de los suelos y de los recursos naturales que acaba generando la liberación de gases de efecto invernadero por parte de bosques, campos de cultivo y pastos. Al anteponer la productividad, por delante del cuidado del medio ambiente y la regeneración de la tierra, se rompe el equilibrio mediante el cual los suelos capturan y almacenan carbono, contribuyendo a la estabilidad climática.
Industrial, porque consiste en un modelo de producción mecanizado, con uso de agroquímicos, monocultivos, etc. La utilización de grandes tractores para labrar la tierra y procesar la comida contribuye a la liberación de más CO2. Los fertilizantes químicos utilizados en la agricultura y en la ganadería moderna generan una importante cantidad de óxido nitroso, una de las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero. Asimismo, la quema de bosques, selvas... para convertirlos en pastos o monocultivos acaba afectando gravemente a la biodiversidad y contribuye a la liberación masiva de carbono.
Kilométrico y petrodependiente, porque se trata de una producción de mercancías deslocalizada en búsqueda de la mano de obra más barata y de la legislación medioambiental más laxa. Los alimentos que consumimos recorren miles de kilómetros antes de llegar a nuestra mesa con el consiguiente impacto medioambiental. Se calcula que en la actualidad, la mayor parte de los alimentos viajan entre 2.500 y 4.000 kilómetros antes de ser consumidos, un 25% más que en 1980. Nos encontramos ante una situación totalmente insostenible donde, por ejemplo, la energía para mandar unas lechugas de Almería a Holanda es tres veces superior a la utilizada para cultivarlas, a la vez que consumimos alimentos que provienen de la otra punta del mundo cuando muchos de éstos se cultivan también a nivel local.
La ganadería industrial es otro de los principales generadores de gases de efecto invernadero y su avance ha significado una mayor deforestación con un 26% de la superficie terrestre dedicada a pastos y el 33% a la producción de grano para piensos. Sus porcentajes de emisión equivalen al 9% de las emisiones de CO2 (principalmente por deforestación), el 37% de las de metano (por la digestión de los rumiantes) y el 65% del óxido nitroso (por el estiércol).
Este modelo de alimentación kilométrica y viajera, así como el alto uso de agroquímicos derivados del petróleo, implica una fuerte dependencia de los recursos fósiles. En consecuencia, en la medida en que el modelo productivo agrícola y ganadero industrial depende fuertemente del petróleo, la crisis alimentaria, la crisis energética y la crisis climática están íntimamente relacionadas.
Pero a pesar de estos datos, podemos parar el cambio climático y la agricultura campesina, local y agroecológica, como señala el centro de investigación GRAIN, puede contribuir de forma determinante a ello. Se trata de devolverle a la tierra la materia orgánica que se le ha quitado, después de que la revolución verde haya agotado los suelos con el uso intensivo de fertilizantes químicos, pesticidas, etc. Para hacerlo, hace falta apostar por técnicas agrícolas sostenibles que pueden aumentar gradualmente la materia orgánica de la tierra en un 2% en un periodo de cincuenta años, restituyendo el porcentaje eliminado desde la década de los 60.
Es necesario apostar por un modelo de producción diversificado, incorporando praderas y abono verde, integrando de nuevo la producción animal en el cultivo agrícola, con árboles y plantas silvestres, así como promover circuitos cortos de comercialización y la venta directa en mercados locales. Con estas prácticas, se calcula que sería posible capturar hasta 2/3 del actual exceso de CO2 en la atmósfera. El movimiento internacional de La Vía Campesina lo tiene claro cuando señala que “la agricultura campesina puede enfriar el planeta”.
Asimismo, hay que denunciar las falsas soluciones del capitalismo verde al cambio climático como la energía nuclear, los agrocombustibles u otras, así como los lobbies empresariales que buscan mercantilizar el tratado de Copenhague. Desde distintos movimientos sociales se exige “justicia climática”, frente a los mecanismos de mercado incorporados en el protocolo de Kyoto y que tendrán continuidad en Copenhague. Una justicia climática que debe ir a la par con la “justicia social”, ligando la lucha contra la crisis ecológica global con el combate contra la crisis económica que afecta a amplios sectores populares, en base a una perspectiva anticapitalista y ecosocialista. Para que el clima no cambie, hay que cambiar el mundo.
Tomado, a su vez, de www.anticapitalistas.org
Esther Vivas | Revolta Global-Esquerra Anticapitalista
Barcelona se moviliza contra el cambio climático. Alrededor de unas cuatro mil personas han salido a la calle en el centro de Barcelona, este sábado 31 de octubre por la tarde, para denunciar las falsas soluciones que se proponen al cambio climático y exigir un cambio radical de modelo.
La manifestación se ha celebrado en motivo de la reunión oficial de las Naciones Unidas sobre cambio climático que tendrá lugar en la ciudad del 2 al 6 de noviembre, previa a la cumbre de esta organización en Copenhague (COP15) a principios de diciembre. La protesta ha sido convocada por la campaña unitaria El clima no está en venta, dónde participan más de cuarenta organizaciones catalanas como grupos ecologistas, sindicatos, cooperativas de consumo, ONGs, plataformas en defensa del territorio, entre otros.
Los manifestantes hemos exigido "un compromiso firme por una reducción drástica e inmediata de las emisiones de gases invernadero, así como un programa creíble para que el uso de energías fósiles se haya abandonado plenamente a mediados de siglo y la desforestació se haya parado mucho antes", como recoge el manifiesto de la campaña. La reivindicación de justicia climática, el reconocimiento de la deuda ecológica del Norte respecto al Sur y la denuncia de los mecanismos de mercado y de los lobbies empresariales han sido otras temáticas centrales.
Asimismo, se ha señalado la falta de voluntad política del gobierno español y catalán para frenar el cambio climático, al no establecer mecanismos concretos que permitan una reducción real de gases de efecto invernadero, mientras se apuesta por el uso intensivo de los combustibles fósiles y por grandes obras faraónicas.
La manifestación de este sábado ha sido tan solo la primera de toda una serie de actividades que se llevarán a cabo en el transcurso de la semana que viene y que incluirán charlas, acciones, debates, etc. coincidiendo con la reunión oficial en Barcelona.
Agricultura y cambio climático
Las actividades de la campaña, pero, han empezado este viernes 30 y sábado 31 por la mañana con la organización de un seminario sobre cambio climático y modelo alimentario global de la plataforma No te comas el mundo. Un seminario que ha contado con la participación de varios ponentes internacionales, quienes han puesto de relieve los vínculos entre el modelo de agricultura intensiva e industrial y la generación de cambio climático así como las consecuencias dramáticas que la crisis ambiental tiene para el futuro de la agricultura y la alimentación mundial.
A destacar, los datos ofrecidos por la agrónoma chilena Camila Montesinos de GRAIN que señalavan el enorme peso que la agricultura y la ganadería industrial tienen en la generación de cambio climático con un 44-57% de las emisiones de gases de efecto invernadero, resultado de sumar las emisiones de las actividades estrictamente agrícolas (11-15%), de la desforestación (15-18%), del procesamiento, transporte y refrigeración de alimentos (15-20%) y de los residuos orgánicos (3-4%).
Montesinos señalava también la urgencia de devolver la materia orgánica a la tierra después que la revolución verde haya agotado los suelos con el uso intensivo de fertilizantes químicos, pesticidas, etc. Para hacerlo, hace falta apostar por técnicas agrícolas sostenibles que pueden aumentar gradualmente la materia orgánica de la tierra en un 2% en un periodo de cincuenta años, restituyendo el porcentaje eliminado desde los años 60. Montesinos apostó también por integrar de nuevo la producción animal en el cultivo de la tierra y por la venta directa en mercados locales y circuitos de proximidad.
Las movilizaciones contra el cambio climático tendrán su punto culminante el 12 de diciembre con la jornada de acción internacional contra el cambio climático en Copenhague que se espera reúna a miles de activistas de todo el mundo.
*Esther Vivas es miembro de la campaña El clima no està en venda.
Declaración de Izquierda Anticapitalista-Madrid
Ante la situación en Caja Madrid y las maniobras políticas para hacerse con su control.
La complicidad entre los poderes económico y político es de sobra conocida, aunque normalmente se intente ocultarla, para evitar que sea demasiado explícito que el poder político real está al servicio de las finanzas. El conflicto abierto en Caja Madrid está desnudando a todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria en la Comunidad, en sus denodados intentos por mantener o ganar posiciones en el reparto de la tarta de la caja madrileña.
El PP ha recrudecido su lucha interna en Madrid. El objetivo último de Esperanza Aguirre es poner a un peón suyo, el vicepresidente de la Comunidad Ignacio González, al frente de la cuarta entidad financiera del país para contar así con una plataforma privilegiada desde la que asaltar el liderazgo estatal del PP. Por su lado, Gallardón trata de impedir por todos los medios que su principal competidora interna se haga con el control de tan importante instrumento económico-politico. En medio, Mariano Rajoy maniobra para que Rodrigo Rato, responsable en buena medida de la burbuja inmobiliaria durante su etapa de ministro de Economía, sea el elegido, congelando así a una posible alternativa a su maltrecho liderazgo. La división del PP de Madrid ha llegado a extremos tales que un grupo de 13 concejales del Ayuntamiento ha pedido el cese inmediato del vicealcalde Manuel Cobo por unas declaraciones en las que profería acusaciones directas contra Esperanza Aguirre y su equipo.
Pero el desgaste que acumula la derecha madrileña es incapaz de aprovecharlo una izquierda que ha renunciado a la confrontación política en los grandes temas con el PP: sea sobre su agresiva política de privatizaciones que deteriora impunemente los servicios básicos para la población madrileña, sea sobre el despilfarro en obras faraónicas, como se ha mostrado en el intolerable “consenso olímpico”, sea ahora con la firma del “acuerdo de estabilidad” de la Caja por parte de PSM, IU-CM, UGT y la Federación de Banca de CC OO. Ésta es la constatación palmaria de que con esta izquierda nunca se podrá derrotar a la derecha ni a sus políticas, ya que ni siquiera lo intenta.
El Partido Socialista de Madrid (PSM) es un fantasma que se mueve entre el ridículo y el estupor ciudadano cada vez que su secretario general, Tomás Gómez, toma alguna iniciativa. La primera noticia relevante que se tuvo de él fue cuando propuso a Esperanza Aguirre una medida tan “progresista” como suprimir el Impuesto sobre el Patrimonio. Ahora vuelve al primer plano de la actualidad por haber pactado con el Ejecutivo Regional la cuota de poder del PSM en los órganos directivos de Caja Madrid a cambio de apoyar al candidato que proponga Esperanza Aguirre, que tiene un seguro de vida político con este individuo. La dirección federal del PSOE parece que le va a enmendar la plana para que vote a Rodrigo Rato, opción por la que se inclina Zapatero, que ya contribuyó decisivamente a colocar a este neoliberal convicto y confeso al frente del Fondo Monetario Internacional. A esto le llaman “política de Estado”.
Por su parte, IU- Comunidad de Madrid (IU-CM) aparece de nuevo en acuerdos institucionales impresentables con el PP que deben causar sonrojo a su cada vez más desorientada base social. De la mano del eterno Ángel Pérez, la federación madrileña de la coalición renuncia a cualquier denuncia pública o movilización social en defensa de una Caja que actúe en defensa de los intereses de la ciudadanía madrileña a cambio de mantener las cuotas de poder en los órganos directivos de la misma. En este caso, y a diferencia del PSM que renunció en la anterior legislatura a tener representantes en la comisión ejecutiva de Caja Madrid, IU-CM cuenta desde hace más de 10 años con un representante, que fue vicepresidente de la entidad y que en la actualidad preside la Comisión de retribuciones de la Caja: se trata de José Antonio Moral Santín, consejero áulico de la mayoría de IU-CM y al que no se le conoce intervención alguna para defender un cambio de rumbo en la política de la Caja, ni cuando se trata de las grandes operaciones de la Corporación Financiera, ni siquiera cuando este verano le concedió un crédito de 76 millones de euros al Real Madrid para que fichase a Cristiano Ronaldo. Parece que los dirigentes de IU-CM están al servicio de Florentino Pérez, emperador del ladrillo y uno de los principales beneficiarios de la privatización de los servicios públicos en la Comunidad de Madrid, porque ya en 2001, también entonces junto al PP, le regalaron la recalificación de los terrenos de su antigua Ciudad Deportiva para levantar las cuatro torres inmensas que hoy dominan el skyline madrileño, una de ellas de Caja Madrid, por cierto.
El dinero que se entrega fácilmente a los grandes empresarios, desaparece para los créditos a las familias y la Obra Social de la Caja que no tiene apenas intervención para paliar la crítica situación en la que se encuentran muchas infraestructuras para necesidades sociales básicas en los barrios y pueblos de la Comunidad. Cuando la dirección federal de IU da su apoyo decidido a su federación madrileña contradice abiertamente su discurso sobre la banca pública y, más aún, su autodefinición como anticapitalista. Como tantas veces, sus hechos desmienten sus palabras.
Una organización política de izquierdas debería defender un modelo de Caja de Ahorros pública totalmente distinto del que hoy impera en Caja Madrid y no mercadear para conseguir puestos que sólo tienen detrás intereses visibles aunque inconfesables. Porque éstos son los que en realidad guían todos los movimientos de los partidos con representación en la Asamblea de Madrid: el crédito fácil para las fundaciones respectivas o próximas, así como para sus campañas electorales; la financiación de cooperativas de vivienda ligadas a personas afines a esos partidos o las inversiones en sociedades y medios de comunicación que afiancen sus espacios políticos respectivos
Frente a este panorama, Izquierda Anticapitalista (IA) hace un llamamiento para defender la conversión de Caja Madrid en una banca pública que atienda fundamentalmente el interés del pueblo de Madrid. Desde IA nos esforzaremos por promover y apoyar iniciativas que contribuyan a reclamar la función social tan urgente que ha de asumir Caja Madrid en un momento de crisis económica y social como el actual. Para derrotar a Esperanza Aguirre, a Gallardón y a sus políticas de derechas necesitamos una reactivación social que vaya poniendo los cimientos para construir otra izquierda, que esté totalmente alejada del basurero en el que se ha convertido la política madrileña y que tenga la credibilidad que pierden cada día el PSOE e IU.
29 de octubre
www.anticapitalistas.org
Izquierda Anticapitalista-Madrid
Al menos 40 empresas en declive han sido reconvertidas en cooperativas al asumir su gestión los trabajadores. En ocasiones, el antiguo dueño de la compañía se suma a la iniciativa
Trabajadores de la cooperativa Metalva, en Alcañiz (Teruel).
PERE RUSIÑOL -PÚBLICO- MADRID - 25/10/2009 08:00
A Daniel Martínez, de 33 años, le despidieron de la empresa en la que trabajaba, en Mazarrón (Murcia), machacada como tantas por la crisis. Medio año después, sigue en la nave y es el dueño.
La crisis económica ha llevado a decenas de trabajadores en España a tomar empresas en declive y gestionarlas directamente. En lugar de contentarse con el paro, han despedido al dueño y han tratado de mantenerlas a flote reconvertidas en cooperativas.
La posibilidad de capitalizar el paro aumenta el cooperativismo
Aquí no se escucha el ruido de Argentina, cuando con el crash de 2002 miles de obreros se quedaron con las fábricas ante la huida de sus jefes y su lucha fue captada por la cámara de Naomi Klein y Avis Lewis en La Toma. Pero el goteo es incesante: Daniel Martínez y seis compañeros crearon el pasado abril la cooperativa Akami Tuna y trabajan incluso en la misma nave y con la misma maquinaria de la empresa que les despidió; la metalúrgica Metalva unió en Alcañiz (Teruel) a obreros que un día fueron a trabajar y el dueño se había fugado; los cooperativistas de Zero-Pro en Porriño (Pontevedra) desarrollan por su cuenta los proyectos de robotización que antes elaboraban para su jefe.
La Confederación de Cooperativas de Trabajo (Coceta) estima que en dos años se han tomado unas 40 empresas en España cuando en dos décadas no tuvieron constancia de ninguna acción parecida.
En ocasiones aunque raras, incluso el dueño se suma a la toma. Es el caso, por ejemplo, de Francisco Javier Jiménez, de 40 años, que era propietario de Cuin Factory, una pequeña empresa de producción y comercialización de muebles de cocina de Vilanova i la Geltrú (Barcelona). A principios de año, echó cuentas, le salieron rojas y comunicó a sus empleados que cerraba. Tras el shock colectivo, alguien sugirió arrimar el hombro juntos y seguir como cooperativa. Desde junio, el dueño ha dejado de serlo y es un trabajador más, sometido a la asamblea. Pero la fábrica sigue.
Catalunya es la comunidad donde se dan más estas experiencias
"La persona que hoy firma mi nómina era antes mi secretaria. Parece el mundo al revés, pero estoy muy satisfecho del paso dado: antes todo recaía sobre mis espaldas, ahora tengo compañeros de fatigas", explica Jiménez. Como la situación es de economía de guerra, los seis cooperativistas se han autoasignado un salario de apenas 900 euros al mes. "Todos somos jefes y todos ganamos lo mismo, que espero que aumente a medida que dejemos atrás la crisis", añade Jiménez, quien ironiza que sus ex obreros "ahora se dan cuenta de lo duro que puede resultar ser empresario".
Catalunya es probablemente la comunidad donde se dan más experiencias de este tipo, hasta el punto de que la Generalitat creó en junio una línea de ayudas específicas para transformar una empresa mercantil en cooperativa. Y existe una cooperativa, Ara_coop, especializada en ayudar en el proceso de transformación. En el último año, las peticiones de información a Aracoop han aumentado el 50%.
El fenómeno se ha extendido sigilosamente por toda España ante la posibilidad de capitalizar el paro y con la riquísima experiencia acumulada en la crisis de finales de la década de 1970, cuando muchos obreros tomaron sus fábricas y las reconvirtieron en cooperativas. Algunas de esas empresas, como la catalana Mol-Matric, siguen funcionando de forma asamblearia 30 años después y generando beneficios.
"El problema, a veces, es directamente el propietario", apunta Enrique Emsoleaga, gerente de Metalva, metalúrgica creada por cinco obreros cansados de que el dueño no les pagara. "Antes teníamos trabajo, pero nunca dinero. Ahora hacemos lo mismo, pero con mucha más libertad y nos ganamos la vida", añade.
¿Y no son un engorro las asambleas para tomar decisiones? "No, para nada", responde Emsoleaga con un punto de ironía. "Los acuerdos son siempre unánimes: trabajar, trabajar y trabajar", dice. Las asambleas las hacen los sábados, en la fábrica, mientras desayunan con toda la familia.
Hace pocas semanas un compañero de partido, Izquierda Anticapitalista, expresó en una reunión de organización un concepto que venía a dándome vueltas desde hace ya algunos años. Venía a decir algo así como “la izquierda institucional, PSOE e IU han renunciado a arrebatar Madrid a la derecha”.
Desde hace 18 años (1991) la derecha gobierna el Ayuntamiento de Madrid y desde hace 14 años (1995) gobierna también en la Comunidad de Madrid.
Independientemente de la ubicación y el juicio políticos que nos merezca el PSOE lo cierto es que la derecha sociológica es hoy mayoritaria en la capital y la región. Llegó a principios de los 90 para quedarse.
Se han analizado sobradamente las razones de esta inversión sociopolítica en la capital y la región madrileñas, por lo que nos limitaremos a mencionar sólo algunas de las principales:
§ La desmovilización de las “izquierdas” mayoritarias y del movimiento ciudadano vaciado de cuadros a finales de los 70 y durante los 80 para ocupar las instituciones
§ La paulatina desindustrialización de la capital y también en gran medida de la región, esta última hacia las provincias limítrofes de Castilla-La Mancha, mucho más “generosas” en las condiciones de radicación industrial
§ La expulsión de las generaciones jóvenes de trabajadores y clases media y media-baja de la capital y la región como consecuencia del fuerte incremento del precio de la vivienda.
§ La transición de un modelo sindical reformista pero aún parcialmente combativo a otro de gestión, pacto social y concertación.
§ La ruptura de las redes tradicionales de socialización de la izquierda.
§ El debilitamiento de la cultura política de la izquierda y el abandono del trabajo de concienciación política en beneficio de la expansión de los valores liberales y de fuerte individualismo durante las 3 décadas anteriores.
§ La mesocratización ideológica de amplios sectores de las clases trabajadoras, seducidas por la cultura de consumo y de propietariado.
§ La labor de expansión de las redes de clientelismo social de la derecha a través del asociacionismo conservador y de su enganche institucional.
¿Y en estos años de terrible imperio de la derecha en Madrid qué ha sucedido? Entre otras cosas....
§ La especulación urbanística (ciudad del Real Madrid, enterramiento de la M-30, desarrollo de la ciudad olímpica para mayor honra y gloria de Tutam-Gallardon,...) se ha convertido en la práctica más enloquecida del urbanismo madrileño. La alianza y la colusión de intereses entre los políticos de la derecha y la mafia de la construcción ha alcanzado las más altas cumbres del proceso de construcción de una ciudad para la burguesía y la expulsión de los sectores populares de la misma por la imposibilidad de encontrar una vivienda digna asequible.
§ El desmantelamiento más crudo e indecente de los servicios públicos: procesos hacia la privatización de la sanidad, de la enseñaza, del transporte público, del Canal de Isabel II,...en beneficio del negocio en sectores en los que la iniciativa privada debiera estar vetada.
§ La ruina municipal del Ayuntamiento más endeudado de España (26.000 millones de € en abril del 2009), la cual será enjugada con crecimientos siderales de los impuestos municipales (IBI, de circulación,....) y con el invento de nuevas tasas (basuras,....)
§ Un ataque brutal contra el laicismo (potenciación de los grupos próvida, creciente influencia de las ordenes religiosas y de los grupos católicos más ultraderechistas como el Opus Dei o Comunión y Liberación en la enseñanza,...)
§ Crecimiento a sus anchas de las bandas nazifascistas que semana sí y semana también cometen sus crímenes y tropelías sin que los cuerpos policiales al mando de las instituciones madrileñas hagan nada para frenarlos.
§ Conversión de CajaMadrid en la palanca financiera de los proyectos empresariales de un sector del gran capital (Iberia, Mapfre, Realia, Endesa, Indra, NH Hoteles,...) español, en detrimento de su dimensión de entidad privada de interés social.
§ La persecución, el hostigamiento y el derribo de las iniciativas sociales y populares que luchan por una forma de cultura no mercantilista.
¿Quién combatirá este estado de cosas, este lodazal en el que la derecha ha convertido Madrid?
¿El PSOE del Ministerio del Interior que reprime y practica la caza del inmigrante, el de Tomás Gómez cuyo plan para CajaMadrid se diferencia de poco del que tiene el PP y cuyos planes privatizadores apenas difieren de los de la derecha? ¿Ese PSOE que hace florituras dialécticas en el Parlamento Regional pero que, en la práctica, no se opone a Esperanza Aguirre, Ruiz Gallardón y las corruptelas de sus mariachis? Más bien no.
¿Izquierda Unida, con personajes tan turbios como Moral Santín, cómodamente instalado en CajaMadrid, en apoyo de una de la facción pepera de Gallardón, mientras las huestes de Tomás Gómez lo hacen a las de la señora Aguirre? ¿La IU que dio la mano al PP para facilitar el pelotazo de 83.0000 millones de € de Florentino Pérez en la recalificación de la vieja Ciudad Deportiva del Real Madrid, el “de las glorias españolas”? Me parece que tampoco.
Estas “izquierdas” son sociedades de socorros mutuos para el “desarrollo profesional” de un equipo de mercenarios de la política, sin otra pretensión que su propia supervivencia en la Comunidad, el Ayuntamiento y sus chiringuitos derivados y su oposición es mero simulacro para su galería de votantes. Han abandonado a la ciudad y la región de Madrid a su suerte a manos de la derecha depredadora.
No. La alternativa a la derecha, la recuperación de Madrid para la izquierda tendrá que venir de los sectores más sanos de su sociedad, del movimiento ciudadano, de los trabajadores y los sectores golpeados por la crisis capitalista, de la cultura crítica y opuesta a su mercantilización, de los ecologistas que cuestionan este sindios de ciudad del cemento que ha aniquilado un concepto de urbe a la medida del ser humano, de los altermundistas, de los que creen en una ciudad abierta y para la convivencia entre los que han nacido aquí y los que han nacido fuera, muchos de ellos más allá de nuestras blindadas fronteras, de los antifascistas, de los que luchan por una vivienda digna, del movimiento antiespeculación, de los urbanistas progresistas que no conciben una ciudad ni una región en la que primen los intereses privados y urbanísticos, de los grupos políticos que están a la izquierda de la izquierda, de muchos y diversos, de todos los que no nos resignamos a la resignación de esa “izquierda” pusilánime y entregada de hoz y coz al enterramiento de la inteligencia, el progreso y el carácter abierto, alegre y dinámico de la que un día fue una ciudad de la cultura con el punto irreverente de una sociedad que en los años 70 volvía a respirar el anhelo de unas libertades democráticas.
Se aducirá que el esfuerzo es gigantesco, que la derecha tiene bien tomada la medida a Madrid, que la pasividad y la falta de ganas de lucha frustrarán cualquier esperanza de cambio, que la pretensión es ilusa, que no hay energías para el cambio, que es pretencioso sólo el hecho de pensarlo. Y no le faltarán razones a quien así piensa pero las transformaciones sociales y de cultura política suelen nacer de las utopías desechadas por los “realistas” como impracticables.
Del carácter correcto de las propuestas, de su socialización y discusión abierta y en plaza pública, de su capacidad de contrastarse con la realidad, de la mentalidad de suma y de la voluntad basada en la pasión de los proyectos nacen dichas transformaciones y no de la fatalista resignación ante una realidad que no nos gusta.
Madrid necesita pensarse, ser para sí, perder ese complejo de ciudad y región casposas y fachas que otros interesadamente han querido dibujar en sus particulares fobias a partir de la búsqueda de identidades que deben más a la negación que a la afirmación.
No fue casposa ni facha resistiendo al fascismo bajo las bombas criminales de su aviación en la Guerra Civil, como tampoco lo fue en los duros años de lucha antifascista durante el franquismo y no tiene porque seguir siendo el feudo-experimento de la España reaccionaria que proyecta el PP, a menos que aceptemos como inevitable destino lo que es un presente ya demasiado largo.
Para cambiar esta realidad, a la que jamás debemos resignarnos, no bastará la reivindicación y la lucha contra lo que no queremos sino que serán fundamentales el pensamiento y las ideas, llevadas a la práctica, como anticipo de lo que queremos.
Necesitamos convertir Madrid en un laboratorio de ideas y propuestas, de experiencias de poder popular, de espacios de debate y participación que hagan frente a la carcoma institucional de la corrupción económica y política, el recorte a las libertades y el horrendo monumento a la insolidaridad que la acción de la derecha y la dejación cómplice de una “izquierda” acomodada a su esfera de influencia han construido.
Hay experiencias interesantes en el esfuerzo por repensar Madrid. La del Observatorio Metropolitano, con su Manifiesto por Madrid (http://www.observatoriometropolitano.org/manifiesto-por-madrid-critica-y-crisis-del-modelo-metropolitano/) va en esa línea. Pero son necesarios muchos más equipos, personas, grupos y especialistas en diversas áreas unidos por el esfuerzo y el horizonte comunes de derrotar a la derecha, de expulsarla de los espacios de poder político, social, cultural, ideológico que ocupa.
Es necesario también divulgar esas reflexiones, convertirlas en palanca de acción política y social de modo que lleguen a amplios sectores de la ciudadanía y la hagan suya como parte de un proyecto de transformación y cambio cultural y políticos que implique a miles de personas en una misma dirección: derrotar a la derecha en Madrid y reconstruir la izquierda.
Soplan malos vientos para la izquierda en España, no debemos engañarnos. La política económica liberal del PSOE, aderezada de pseudoproclamas de izquierda y de bienintencionadas “obras pías” como particular concepto de justicia social, se hará más dura y reaccionaria, para frenar la presión de la banca y la gran patronal y el chorro de críticas que les cae desde el ala derecha de su propia bancada política (Solchaga, Almunia, Fernández Ordóñez,....),
Frente a ese hecho no podemos ser ingenuos. La decepción que provoque el PSOE no favorecerá a las posiciones de izquierda en España y particularmente en Madrid. Los sectores desengañados, por su fuerte componente conservador y de bajo perfil político correrán a abrazar a la derecha, con Gürteles y sin Gürteles. Cuando la pseudoizquierda hace política de derechas descalifica a la izquierda en su conjunto y los desencantos por la izquierda suelen refugiarse en la abstención, la desmovilización y la frustración o, en el mejor de los casos, en una izquierda ligeramente menos desvaída. Hablo de izquierda en el sentido de tradición cultural para la ciudadanía no en su sentido político ni en su práctica.
En este contexto, el trabajo para recuperar la izquierda sociológica en Madrid y para reconstruir un bloque social de progreso que haga frente a la derecha más reaccionaria que tiene en la región y en la ciudad su joya de la corona de su estrategia fascistizante, no debe subordinarse a convocatoria electoral (por otro lado aún lejana) alguna ni a ninguna tentación de plasmar mecánicamente el esfuerzo social y político por lograrlo en un peso representativo concreto. Sería un error de bulto poner el objetivo en un nivel de apoyo electoral concreto. Ese sólo puede ser el resultado de hacer una buena labor de concienciación ciudadana y de refuerzo de las posiciones populares. Y ello no porque se desdeñe la expresión matemática de un cambio en la correlación de fuerzas izquierda-derecha sino porque se correría el riesgo de no comprender que lo decisivo es cambiar el estado de cosas en Madrid, la pasividad de la ciudadanía de izquierda, recuperar la iniciativa y la propuesta, reforzar el tejido social combativo, construir alternativa social y que sin ello no hay nada futuro en la esfera de lo político o sólo la realización de un trabajo en beneficio de su capitalización por parte de quienes menos merecedores son de ello, cuando no cómplices de la situación que hoy viven la ciudad y la región. Recordemos quién fue el beneficiario de las movilizaciones contra la marea negra del Prestige o de la Guerra de Irak.
De lo que se trata es de levantar una izquierda combativa de hechos y no de palabra, con apoyo social y capacidad de movilización, con ideas para Madrid y propuestas ilusionantes, que estimule el activismo social y la recuperación del sentido crítico de la ciudadanía de una izquierda que está sumergida pero existe, aunque sea en estado letárgico y al que haya que despertar.
Para lograr esa meta son necesarias muchas mediaciones, múltiples instrumentos y energías, una gran diversidad de espacios de lucha y pensamiento, capaces de converger, convivir, respetarse y sumar en ese objetivo que debe de ser común, si deseamos salir de la esterilidad y el ghetto al que la derecha reaccionaria madrileña pretende conducir las luchas parciales.
Ello supone abrirse a la ciudadanía progresiva, generar alianzas y complicidad, enriquecer el tejido asociativo, implicar a los que hoy están en su casa, potenciar una participación real y no meramente ritualizada, elevar la particularidad de las reivindicaciones a un plano superior, capaz de sintetizar y hacer converger demandas y finalidades, diversidades e intereses.
Las redes y el tejido asociativo son dos buenos medios para establecer relaciones y potenciar una comunicación que enriquezca la particularidad de cada sector en lucha con las aportaciones de otros, para generar sinergias y solidaridades, para integrarlas en una dirección concreta (sin pastoreos pero sin falsos apoliticismos).
Pero esas redes hoy son todavía débiles, parciales, sólo proyecto de su deber ser porque ni han alcanzado la dimensión necesaria, ni han pasado del plano de la militancia para convencidos al de la influencia social y la participación masiva de los aún no politizados, ni tampoco integran adecuadamente en cada lucha la resonancia solidaria del resto de las luchas progresivas.
Necesitamos conocer qué ciudad y qué región queremos (no basta saber lo que no queremos) y socializarlo, debatiéndolo con la gente, incorporando lo más enriquecedor de sus propuestas, y difundirlo.
Para ese trabajo de difusión no nos sirven los medios ajenos en los que ocasionalmente aparezcamos como eco testimonial y minoritario de un espacio comunicativo que sólo en parte nos sea próximo pero cuyos propósitos y finalidades no vayan a acompañarnos demasiado lejos.
Necesitamos uno propio, casi exclusivamente centrado en la meta de arrancar Madrid de la caspa reaccionaria, de hacer otro Madrid posible y de dar a conocer cómo lo haremos. Un medio propio con vocación de amplio seguimiento, apoyo y repercusión sociales, que rehuya la tentación de dirigirse sólo a los convencidos para centrarse en la intención de convencer a muchos.
¿Y de dónde puede surgir esa izquierda que inicie el proceso si apenas hay izquierda a la izquierda en Madrid?
Sin duda de la voluntad de poner un proyecto en marcha, del análisis correcto de la realidad en la que está inmersa la sociedad madrileña, de la capacidad elaborar alternativas adecuadas y de confrontación frente a esa realidad que no nos gusta, de mantener una actitud abierta y no patrimonial, de la generosidad para impulsar lo de todos antes que la ventaja propia, siempre de cortos vuelos, de la humildad para aceptar que tenemos mucho que aprender y una gran necesidad de escuchar antes de proponer.
El camino es largo, la desidia mucha, la traición de la izquierda institucional vergonzosa y la tarea titánica. Pero no hay otro camino. Eso o ver cómo el PP nos convierte Madrid en Berluscolandia II.
Diputada afgana sin escaño. Ha sufrido cinco intentos de asesinato por exponer públicamente los crímenes de poderosos señores de la guerra
Malalai Joya, invitada a Madrid por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado.Reyes Sedano - Reyes Sedano
MAR CENTENERA Diario PÚBLICO.- MADRID - 20/10/2009 22:21
No sé cuántos días me quedan de vida", dice con un hilo de voz Malalai Joya, "pero hasta que me maten denunciaré a quienes gobiernen Afganistán con las manos manchadas de sangre". Admirada por unos, odiada por otros, esta valiente defensora de los derechos humanos se convirtió, con 31 años, en la persona más joven del Parlamento afgano. Pero, desoyendo la voluntad popular, la Asamblea la expulsó dos años después por acusar a algunos de sus miembros de narcotraficantes, corruptos y misóginos. Hoy recibe en Madrid el Premio Juan María Bandrés a la Defensa del Derecho de Asilo y la Solidaridad con los Refugiados.
¿Será posible evitar los errores de la primera vuelta en la segunda? ¿Tendrá legitimidad Karzai si gana?
No. Estas elecciones no serán consideradas legítimas por la mayoría de afganos ni con una ronda electoral, ni con dos, ni siquiera con diez, porque se están celebrando bajo la vigilancia de las armas, el imperio de las drogas, la corrupción y el crimen. Ya antes de las elecciones teníamos claro que el resultado de las elecciones no iba a cambiar nada. Como decimos en Afganistán, salga quien salga será el mismo burro con una nueva silla, porque lo que importa no es quién vota, sino quién elige, es decir la Casa Blanca.
"Estas elecciones no serán legítimas ni con dos ni con diez rondas electorales"
¿No hay diferencias entre Karzai y Abdullah?
Casi ninguna. Los dos representan lo mismo. Millones de afganos no fueron a votar porque estaban decepcionados, no sólo porque tuviesen miedo de las amenazas de los talibanes. Muchos otros, además, no se plantean votar cuando no tienen comida que llevarse a la boca, cuando están dispuestos a entregar a sus hijos por diez dólares porque no pueden alimentarles. Karzai no ha hecho nada por ellos. La comunidad internacional está perdiendo dinero y derramando su sangre en Afganistán respaldando a un Gobierno de criminales corruptos y misóginos, y siguiendo los intereses de Estados Unidos.
¿Qué intereses tiene EEUU?
Intereses económicos y estratégicos relacionados con los recursos naturales y el reparto de las zonas de influencia con China y Rusia. La opinión pública española tiene que oponerse a que su dinero vaya a financiar una ocupación militar interesada, que además mantiene a criminales y narcotraficantes en el poder en Kabul. La mayoría de los afganos queremos paz y democracia, pero no es posible imponerla a punta de pistola.
¿Qué medidas impulsarían la democracia afgana?
En primer lugar, que las tropas de la OTAN saliesen de Afganistán, porque ahora estamos atrapados entre dos enemigos: las fuerzas de ocupación extranjeras y un Gobierno ilegítimo. Para nosotros, luchar contra un enemigo es más fácil que contra dos. Después, se debería destinar dinero a la educación, a la sanidad, al sistema judicial, a generar puestos de trabajo...
"Karzai ha legalizado la absoluta falta de libertad de las mujeres afganas"
Si se van las tropas extranjeras, ¿no volverá a estallar una guerra civil?
El dinero y las armas extranjeras están yendo a parar a los señores de la guerra, haciéndolos más poderosos. Cada bombardeo aéreo que mata a civiles está beneficiando a los talibanes. Por eso, cuanto más tiempo dure la ocupación, peor será la guerra civil posterior. Los señores de la guerra que se han unido a Karzai y Abdullah fueron responsables de la anterior guerra civil afgana. Si se les apoya a ellos, en vez de apoyar a las verdaderas fuerzas democráticas, que ahora se ven forzadas a vivir en la clandestinidad por las amenazas de muerte que reciben, por supuesto que habrá otra guerra civil.
Según la Constitución afgana, es ilegal que los señores de la guerra se presenten a los comicios, pero no se han recurrido sus candidaturas ante la Justicia. ¿Por qué?
Porque están en el poder, hacen leyes a su medida que les dan impunidad. Karzai ha traicionado el voto de la población afgana.
¿Ha vendido a las mujeres?
Por supuesto. Cada vez hay más violencia contra las mujeres y ahora, además, es legal. Mira la ley familiar chií, que permite a un marido matar de hambre a su mujer si no quiere tener relaciones sexuales con él o prohibe que puedan salir de casa sin su permiso. Esta ley no está tan lejos de las que impusieron los talibanes. Legaliza la absoluta falta de libertad de las afganas, que su vida valga menos que la de un pájaro.
"Los españoles tienen que oponerse a una ocupación militar interesada"
¿Ha sentido personalmente ese aumento de la opresión contra las mujeres?
Lo he sentido mucho. Cuando, durante la época de los talibanes, era profesora en escuelas encubiertas, era peligroso salir a la calle si no ibas cubierta de arriba abajo con un burka, pero ahora incluso con burka no es seguro. Y no es cierto que desde la llegada de las tropas extranjeras las mujeres se hayan quitado el burka. Seguimos llevándolo, incluso en las ciudades, por seguridad. La violencia es tan grave que cada vez hay más mujeres que se inmolan porque no pueden aguantarlo.
¿No se ha planteado abandonar Afganistán?
Pasé mi infancia y mi adolescencia en campos de refugiados en Irán y Pakistán, pero volví porque quería ayudar a construir un Afganistán en paz, unirme a los miles de afganos que ya estaban allí, arriesgando sus vidas a diario por la paz. Es a ellos a quienes deberían dar el Nobel, no al presidente
Gallardón busca sanear las saqueadas arcas del Ayuntamiento por sus obras faraónicas y su proyecto olímpico fracasado, todas ellas en beneficio de sus amigos de la mafia de la construcción, con nuevos impuestos que hace reacaer sobre los madrileños, especialmente sobre los menos favorecidos económicamente. Ello mientras recorta los gastos sociales municipales. Respondámosle como merece
Redacción Corriente Alterna-Madrid
El sábado 17 de octubre cerca de 3000 personas recorrieron las calles de Madrid para reclamar la retirada inmediata de la Ley de Extranjería y la apertura de un nuevo proceso negociador que conduzca a una Ley en la que se reconozcan todos los derechos a las personas inmigrantes. El cortejo de Izquierda Anticapitalista fue de los más numerosos y animados de la manifestación. Los cánticos coreados en el bloque de IA fueron, " Ningún ser humano es ilegal", " Lo único ilegal, es la patronal", "Papeles para tod@s", " Nativa o Extranjera, la misma clase obrera" "Ni CIE´s, ni fronteras, ni muertos en pateras", " La ley de Extranjería es una porquería" y " Zapatero, Zapatero, no nos quieras enganar, esta Ley de Extranjería, la firmaba el mismo Aznar".
Izquierda Anticapitalista seguirá reclamando en las calles que los derechos no tienen fronteras y que ninguna Ley puede ilegalizar a personas que solo vienen en busca de una vida mejor. La próxima cita para nuestra organización en Madrid será el 25 de octubre en el recibimiento a la Marcha por la Igualdad de las personas migrantes, que viene desde Barcelona.
www.anticapitalistas.org
Entrevista a daniel lacalle sobre trabajadores precarios, trabajadores sin derechos: “desde un punto de vista estrictamente cuantitativo debe recordarse que, de forma sistemática y en los últimos años al menos, la clase trabajadora española percibe unos salarios medios inferiores a los de nuestro entorno económico, la unión europea de los 15, y realiza unas jornadas laborales medias superiores”.
El Viejo Topo, Septiembre de 2009.
Zaragozano, ingeniero aeronáutico, luchador antifranquista en las filas del PCE, miembro de la FIM, corresponsal de Manuel Sacristán, Daniel Lacalle ha publicado recientemente en El Viejo Topo Trabajadores precarios, trabajadores sin derechos. El contenido de este ensayo, y asuntos muy próximos, son los ejes de nuestra conversación
*
SLA.- Tú último libro, editado por El Viejo Topo, lleva por título Trabajadores precarios, trabajadores sin derechos. Se señala en la contraportada que es una aproximación a la situación de los trabajadores españoles, los que viven y trabajan en España, a comienzos del siglo XXI. ¿Podrías describir sucintamente la situación de los trabajadores españoles a comienzos de este nuevo siglo?
DL.- Los datos que se manejan en el libro, los de la introducción, corresponden a mediados de 2008. Desde un punto de vista estrictamente cuantitativo debe recordarse que, de forma sistemática y en los últimos años al menos, la clase trabajadora española percibe unos salarios medios inferiores a los de nuestro entorno económico, la Unión Europea de los 15, y realiza unas jornadas laborales medias superiores.
En lo relativo a la precariedad laboral, en sus aspectos de mejor cuantificación, nuestro país, con 23 millones de activos, 20’5 millones de ocupados y 17 millones de asalariados la situación era: 2’5 millones de parados en la Encuesta de Población Activa (EPA); 5 millones de asalariados con contrato temporal; más de 2 millones con ese tipo de contrato encadenado, la inmensa mayoría de las veces en claro fraude de ley; de los contratos indefinidos existentes unos 5 millones lo eran de conversión de temporal a fijo, subvencionados para los empresarios y con menos derechos para los trabajadores; 2’5 millones de trabajadores, asalariados o no, trabajaban con jornada a tiempo parcial de forma no deseada, a veces con divisiones impresentables, como en reponedores y limpiadoras de grandes superficies, que pueden ser de 8 a 10 por la mañana, al abrir, y por la noche, al cerrar, por no hablar del servicio doméstico o de los servicios de limpieza; la economía sumergida de forma permanente ha oscilado alrededor del 15-20% del PIB y ocupa a un equivalente al 12-18% del total de trabajadores en la EPA.
En cuanto a los derechos de los trabajadores…
Por lo que respecta a la falta de derechos, o incumplimiento de los mismos, valgan una serie de datos: el 10% de los asalariados percibe remuneraciones inferiores al Salario Mínimo, en figuras contractuales legalmente establecidas; el principio constitucional de “no discriminación” es un papel mojado, desde el punto de vista de salarios, jornadas y condiciones de trabajo no se cumple para las mujeres, los menores de 30 años, los titulados universitarios y los inmigrantes económicos; el 40% de los que no poseen empleo no aparecen reconocidos como tales en ningún sitio, y de los sí reconocidos, el 40% no recibe prestaciones de ningún tipo; en cuanto a la negociación colectiva, casi el 50% de los asalariados no están cubiertos por ningún convenio, un porcentaje aún mayor no puede elegir a y/o ser elegido como representante; las horas trabajadas realmente, en donde en absoluto se contabilizan los traslados hogar-lugar de trabajo, superan al máximo fijado por la ley, y las jornadas se alargan a voluntad de los empresarios sin contabilizar las horas extraordinarias, en multitud de ocasiones sin pagarlas (recordemos al Sr. Botín dirigiéndose a sus empleados desde una Junta General de accionistas para que trabajasen gratis una hora más al día, recogido y jaleado por todos los informativos de TV, radio y otros medios); en situación de subempleo, o sobrecualificación, se encuentran el 8% de los ocupados; y finalmente recordar que la nada despreciable economía sumergida existe en un terreno que no aparece en las estadísticas y en la que los derechos de los trabajadores sencillamente son inexistentes.
A todo ello habría que añadir las diferencias por clase social en lo relativo a cuestiones clave como la enseñanza y la sanidad. Y desde luego recordar que toda esta situación ha empeorado enormemente con la explosión de la crisis económica, global pero que en todos los análisis aparece como más dura y de más larga duración para nuestro país.
SLA.- Cuando se habla de trabajadores precarios, ¿de qué precariedad estamos hablando exactamente?
DL.- La precariedad es algo más amplio que lo que reflejan los datos sucintamente expuestos. Para mí es inseguridad en el trabajo, en el puesto de trabajo, junto con la práctica imposibilidad de construir un proyecto de vida a partir del trabajo.
El elemento clave, para mí, es que las relaciones empleador-empleado se han ido individualizando para los últimos, lo que ha exacerbado la asimetría típica del capitalismo en esas relaciones, a favor de los empleadores y en detrimento de los empleados.
SLA.- La precariedad del trabajo en España, ¿es similar a la de otros países europeos próximos? Pienso, por ejemplo, en Francia, Alemania o en Inglaterra.
DL.- Desde luego que no, es sensiblemente mayor, al menos a partir de todos los indicadores de Eurostat, lo cual no quiere decir que en esos países sea inexistente, y que no haya estado creciendo de forma continua en los últimos años.
SLA.- ¿Cómo han llegado a imponerse estas condiciones laborales? Las clases trabajadoras españolas, ¿están peor o mejor que hace, pongamos, 30 años?
DL.- Por supuesto que esto no ha sido algo que ha venido dado (por ejemplo, por las necesidades técnicas de la globalización) sino que ha sido una construcción social, de las clases dominantes, más bien de la minoría hegemónica de las mismas, como modo de asegurar su dominio y su hegemonía. Lo que pasa es que a diferencia del empresario permanentemente innovador que describieran en su día desde Marx a Schumpeter, por citar los ejemplos más notables, se ha hecho con una mentalidad rastrera, centrada en la rentabilidad monetaria a corto plazo, propia de un capitalismo muy maduro o sencillamente podrido.
Sobre las comparaciones en el tiempo, a pesar de que ayer mismo -22 de junio de 2009- un diario decía que los jóvenes trabajadores estaban en peores condiciones que sus padres, hay que tener mucho cuidado. La situación es siempre relativa a un tiempo y un espacio determinados. Es decir, la clase trabajadora puede estar en mejores condiciones, en términos absolutos, que hace 30 años y a su vez en peores condiciones en su participación de la renta nacional. Sobre lo primero habría que realizar un estudio comparativo serio y omnicomprensivo, sobre lo segundo se sabe a ciencia cierta que es así, por poner un ejemplo, desde 1994 a 2007 la renta de los asalariados ha disminuido del 54% al 50% de la renta total y la de los empleadores ha aumentado del 32% al 40% de la misma, el otro 4% lo han perdido los autónomos y similares; durante ese periodo los asalariados pasaron de 9,1 a 16´6 millones, con lo que el descenso de la renta per cápita para los trabajadores es mucho mayor.
SLA: Pero en el arco temporal que indicas, desde 1994 hasta 2007, han habido gobiernos del PSOE González, del PP Aznar y del PSOE Zapatero. ¿Observas variaciones en el ciclo? ¿Hay diferencias en las políticas laborales seguidas?
DL.- Las políticas económicas, y dentro de ellas las laborales, han sido prácticamente las mismas por parte de esos dos partidos, ambas dentro de lo que se ha dado en llamar “pensamiento único”. El que sean prácticamente iguales no quiere decir que sea indiferente quién de los dos toma las medidas.
SLA.- Rafael Díaz Salazar habla de los trabajadores precarios como el proletariado del siglo XXI. ¿Es así en tu opinión? ¿Los no precarios son entonces trabajadores privilegiados, aristocracia obrera, gentes no proletarias?
DL.- Básicamente estoy de acuerdo con Rafael Díaz Salazar; de hecho yo he construido mi concepción de las clases trabajadoras en la España de finales del siglo pasado y comienzos de éste a partir de tres aportaciones fundamentales al conocimiento de las mismas: la de Andrés Bilbao, la de Rafael Díaz Salazar y la de Juan José Castillo.
Evidentemente, las clases trabajadoras siempre han contado con grupos y segmentos en situación sociolaboral que yo más bien llamaría semiprivilegiada. De nuevo, con el término “aristocracia obrera” hay que tener mucho cuidado, en donde y cuando se usa; yo siempre recuerdo el comentario de Eric Hobsbawn en su trabajo en el centenario de Lenin, en donde indicaba que ese término era un hallazgo básico y una herramienta conceptual fundamental para analizar a las clases trabajadoras, pero que Lenin se había equivocado en todos los ejemplos por él utilizados sobre la clase obrera en Inglaterra, que no coincidían con los datos empíricos reconocidos en la historiografía. Además, debe recordarse que, por medio del “ejército de reserva” de los peor situados el sistema empuja a la baja las condiciones de los mejor situados.
SLA.- ¿El precariado obrero es, sobre todo, femenino?
DL.- Afecta a todos los grupos de trabajadores, pero con mucha más intensidad a las mujeres; al menos eso surge de todos los datos manejados; sean cuantitativos o cualitativos.
SLA.- ¿Cómo afecta esta falta de derechos a los trabajadores inmigrantes? ¿Observas conflictos y contradicciones entre los trabajadores autóctonos y estos trabajadores recién llegados a España?
DL.- A los inmigrantes económicos, y sobremanera a los de los países menos desarrollados, les afecta de forma determinante, mucho más que a los trabajadores autóctonos y que a la inmigración económica desde nuestro entorno. Y aquí me gustaría romper una lanza por la labor de los sindicatos, desde su actuación en el conflicto de El Ejido (típico de lucha de clases, que no de problemática racial) hasta los Centros de Información de Trabajadores Extranjeros (CITE) por ellos gestionados.
Por otro lado, se diga lo que se diga, la inmigración, que en España ha sido y es fundamentalmente económica (vienen a trabajar y no a otra cosa), ha hecho que aumente el rechazo y el racismo en la sociedad, (vienen a quitarnos el trabajo, a ocuparnos las viviendas, a abusar de nuestra seguridad social, a robar y otros latiguillos semejantes), sin embargo estas posiciones no suelen darse en el trabajo ni en el puesto de trabajo; en lo que yo conozco, y a pesar de lo nefasto de la información de conflictividad laboral que existe en nuestros medios, no se han producido movilizaciones laborales de carácter racista.
SLA.- ¿Por qué es tan alta en España la siniestralidad laboral? ¿Por qué suele contar tan poco en medios de persuasión y en informaciones?
DL.- Agustín Moreno lo explicó perfectamente: con una Ley de Salud Laboral ya negociada y acordada íntegramente se aceptó sindicalmente que fuera modificada por el gobierno en aspectos sustanciales para reducir la siniestralidad (se eliminaron los delegados de los trabajadores en prevención con crédito horario propio, la prohibición de concursar a las empresas con accidentes) tras la cruzada desatada por CEOE para que no se aprobara, puesto que su pretensión era, y sigue siendo, el evitar el control, laboral y sindical de las condiciones de trabajo. Juan José Castillo ha insistido desde el principio de aplicación de la ley en su inoperancia si no se modificaban los sistemas de organización del trabajo, hoy en día en manos exclusivamente empresariales sin intervención de los trabajadores. Y desde luego, está el aumento permanente de la precariedad laboral como la base de la insoportable siniestralidad, para los trabajadores y para el conjunto del sistema, junto con la falta de inversiones materiales y de recursos humanos en la Inspección del Trabajo.
En cuanto al soporte mediático, hay que partir de la caracterización que hace Vicenç Navarro de que en España los medios de comunicación de masas no son tales, sino medios de adoctrinamiento de masas al servicio del gran capital. En esa perspectiva está claro que los accidentes laborales sobran, son una lacra social que no interesa en absoluto mostrar.
SLA.- La precariedad, la falta de derechos a los que aludías, ¿afecta por igual a los trabajadores de (digamos) todas las comunidades autónomas españolas?
D.L.- Desde luego que no. La precariedad laboral se da en todas las Comunidades Autónomas (CCAA), pero no con la misma intensidad y extensión. Existe una España en donde es muy elevada (Baleares, Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía, Castilla La Mancha, Extremadura, Canarias) y otra en donde es menor, a veces sustancialmente menor (País Vasco, Navarra, La Rioja, Cataluña, Aragón, Madrid) manteniéndose una brecha norte-sur de carácter histórico que no parece fácil de romper.
SLA.- La razón de la diferencia es, entonces, básicamente histórica en tu opinión.
DL.- Veamos, lo que quiero señalar es que la brecha norte-sur se ha superpuesto al régimen político, es decir, fundamentalmente porque, salvo quizás en la II República no se ha ido a la raíz del problema, y por eso éste se ha perpetuado. De nuevo volvemos a la necesidad de señalar que si bien la brecha se ha mantenido, esto no quiere decir que las CCAA más desfavorecidas se hayan quedado estancadas, ni tampoco el que la magnitud de la brecha haya permanecido inamovible.
SLA.- El malogrado Andrés Bilbao, compañero y amigo tuyo si no ando errado, habló del empleo precario como seguridad para la economía e inseguridad para el trabajo. ¿Qué quiso señalar con esta afirmación?
DL.- Partiendo de que, en su investigación, seguridad en la economía significa, lisa y llanamente, seguridad para los empresarios en la obtención de beneficios me parece una frase que sintetiza a la perfección la realidad
SLA.- ¿El trabajo –el trabajo precario, mal pagado, en malas condiciones de seguridad- es tema central, vertebrador, del mundo del trabajo?
DL.- Rotundamente no. Desde luego, no creo que el mundo del trabajo se vaya a vertebrar en torno al trabajo precario, que siempre ha existido como tal y nunca ha sido elemento vertebrador. Pero desde luego difícilmente lo va a hacer de espaldas a él y a los intereses de los trabajadores precarios. Del mismo modo que tampoco creo que se vaya a vertebrar de nuevo en torno al trabajo tradicional, propio del periodo que Eric Hobsbawn denominó “corto siglo XX”. Este sí que es un punto que necesita un largo y profundo debate.
SLA.- Dibújanos entonces algunos vértices de ese debate que propones.
DL.- La clave del debate es recurrente. Después del hundimiento del así llamado “socialismo real”, ¿qué grupo o coalición de grupos sociales serían, por utilizar un término clásico, el “sujeto de la revolución”? Antes esto estaba perfecto claro, al menos para los marxistas, ese sujeto era el proletariado, ahora ya no lo es. Esto lo he tratado en un libro anterior (La clase obrera en España. Continuidades, transformaciones, cambios, El Viejo Topo, 2006, hoy prácticamente agotado) de forma específica y también en diferentes capítulos del que ahora comentamos: debe recordarse que los dos grupos que más han crecido en los últimos 30 años dentro de las clases trabajadoras son mujeres, trabajadores intelectuales, los cuales tienen como característica común el que su problemática supera la estrictamente clasista, es decir, como mujeres trabajadoras y trabajadores intelectuales tienen una serie de problemas y reivindicaciones que les asimila a las clases trabajadoras, pero como mujeres e intelectuales tienen otra serie de problemas y reivindicaciones que son comunes a todos ellos, sean trabajadores o no (problemas de la ciencia, la técnica y la cultura que afectan a toda la sociedad, problemas derivados de la sociedad patriarcal que afectan a la mujer pertenezca a la clase social a la que pertenezca. Lo mismo ocurre con los inmigrantes, cuya explosión dentro de la sociedad española es algo posterior, de hace unos 15 años, y que además son una serie de distintos grupos con problemas étnicos, lingüísticos, culturales y religiosos muy diferentes; pues bien, las mujeres las mujeres son ya casi el 45% de los activos, los trabajadores intelectuales superan el 33% y los inmigrantes casi el 20%, y las prácticas políticas y sindicales que plantean un cambio radical en la sociedad y más particularmente en el mercado laboral no han evolucionado en función de todas esas nuevas realidades.
Muy probablemente para reiniciar un debate más que necesario habría que volver al concepto de “hegemonía” planteado por Antonio Gramsci, que incluiría tanto el concepto ya comentado de grupo vertebrador de la clase como el de “sujeto de la revolución” (y que quede constancia que utilizo la palabra revolución como revulsivo a las propias debilidades de la izquierda transformadora actual, puesto que técnicamente no tiene nada que ver con la propuesta de toma del poder a través de la lucha armada), tomar en serio los planteamientos ecologistas, feministas, de cambio cultural juvenil y otros de los que, por desgracia, tanto se habla y tan poco se toma en consideración, y a partir de ahí ver que puede hacerse. De cualquier forma, soy consciente de que esto que aquí digo hace tiempo que se dice y se repite y empieza a convertirse en una propuesta vacía.
SLA.- ¿Por qué crees que el capitalismo ha hecho tan prescindibles a tantos trabajadores del mundo?
DL.- Yo creo que más que prescindibles ha pretendido hacerlos invisibles. La función de una ciencia social radical es precisamente sacarlos a la luz frente un discurso que los oculta, pero que necesita rabiosamente de su existencia.
SLA.- ¿Importa actualmente el trabajo bien hecho? No es una pasión, una noción inútil.
DL.- Creo que no importa, por mucho que lo digan, con la boca chica, los “gurús” del neoconservadurismo, a través de sus soliloquios sobre “calidad total” y otras zarandajas. El “instinto del trabajo bien hecho” de Thorstein Veblen, que tenía una fuerte componente social, ha sido sustituido por la rentabilidad monetaria a corto plazo, tanto para el empresario como para el trabajador, individualmente considerados.
SLA.- ¿Tienen las luchas de los trabajadores el mismo eco social que hace años? ¿Despiertan la misma solidaridad? ¿Por qué?
DL.- Desde luego que no, ni social ni laboral. La escisión del mercado de trabajo en dos y la individualización de las relaciones laborales tienen como objetivo, precisamente, romper cualquier posibilidad de solidaridad de clase
SLA.- ¿Qué opinión te merece el concepto de multitud acuñado por Antonio Negri?
DL.- Yo preferiría el de obreros y ciudadanos, de Andrés Bilbao. Es decir, la ciudadanía, que se obtiene y se ejerce de forma estrictamente individual, se superpone y ahoga a la clase social, cuya pertenencia se ejerce de forma colectiva y que, para la clase trabajadora, ha sido decisiva en la constante mejora de sus condiciones de vida y trabajo en los ya más de 300 años de historia del movimiento obrero
SLA.- ¿Sigue siendo la clase obrera el motor del cambio social? ¿Crees que las clases trabajadoras han jugado un papel importante en los cambios que se están operando en Venezuela, Bolivia o Ecuador por ejemplo?
DL.- Yo creo que sigue siendo un elemento esencial en el cambio social, no creo que hoy en día sea el motor, ni el eje director, del cambio social. Remedando una reflexión del ya citado Eric Hobsbawn, el cambio social no lo va a hacer y dirigir la clase obrera, pero no se va a hacer sin contar con ella y mucho menos en su contra.
Las clases trabajadoras han jugado un papel sustancial, no solo importante, en los cambios que se están operando en Venezuela, Ecuador y Bolivia, por seguir con el ejemplo, siempre y cuando no pretenda limitarse el concepto clase trabajadora a la exigua cantidad de asalariados de lujo de las petroleras multinacionales y similares, estos sí, aristocracia obrera en esos países
SLA.- En una sociedad justa, fraternal, sin explotación, lo que antes llamábamos sociedad socialista, ¿cuál debería ser el papel de las clases trabajadoras?
DL.- Las clases trabajadoras seguirían siendo los dos tercios de la sociedad, la parte cuantitativamente más importante de ella y deberían, a partir de sus valores históricos todavía existentes o que tendrían que recuperar, reforzar esos elementos (justicia, fraternidad, no explotación) con otros más específicamente suyos (trabajo, equidad, solidaridad, por ejemplo).
SLA.- Finalmente, déjame hacerte la pregunta del millón. Precariedad, paro creciente, trabajos alienantes, bajos salarios, vivienda imposible, un tercer mundo que no sale de su dependencia, pensiones cuestionadas, menor protección social,.. ¿Por qué no estalla la revolución en Occidente, en Oriente o donde sea?
DL.- Efectivamente es la pregunta del millón. En las relaciones entre las clases y entre las naciones se han producido cambios, hacia mejor, sustanciales, por ejemplo, en determinados países de América Latina, pero no se ha producido una revolución. Algo parecido podría decirse del África postcolonial, del mundo árabe y del sudeste asiático. La única que podría considerarse que continuaba existiendo, la cubana, vive en una agonía continua entre sus propios errores y debilidades y el ahogo al que está sometida por las potencias imperialistas (por retórico que esto parezca). Yo desde luego no me siento capacitado para responder a esta cuestión, que desde luego nadie dice que sea fácil ni sencilla, pero que sigue estando ahí.
Salvador López Arnal en Kaos en la Red
Cuando la incapacidad para intervenir sobre la realidad y transformarla es un hecho, el debate sobre lo irrelevante y lo inútil suele hacer su aparición.
Hay una ley casi axiomática en la izquierda autoproclamada revolucionaria que consiste en enfangarse en debates inútiles sobre un pasado que debiera dejar a los historiadores de todas las corrientes.
Pareciera que se intenta ajustar las cuentas sobre lo pretérito, especialmente cuando es ya lejano y está unido a la derrota.
Un observador bienintencionado pensará que el motivo de tal empeño en remover aguas añejas no es otro que el del sano ejercicio de la autocrítica con el fin de conocer mejor los hechos y evitar repetir los errores. La ingenuidad hasta el inicio de la adolescencia es una virtud pero después empieza a ser un defecto.
Incluso podría pensarse que esa suerte de engolfamiento en un tiempo de derrotas tiene algo que ver con cierto componente masoquista –ese regusto nostálgico por el perdedor como hace decir Lorenzo Silva al sargento Bevilacqua al referirse a su “ejercito de combatientes derrotados” (1)- o con el deseo de recrear el pasado para imaginariamente darlo un destino más exitoso. Puede que haya algo de una cosa y de otra pero poco.
Lo llamativo y lo esclarecedor de todo ese regreso obsesivo al fracaso está en el encono con el que las distintas corrientes políticas de la izquierda implicada en el naufragio se zarandean, reprochan sus papeles y responsabilidades en la derrota y se faltan al debido respeto. Y en este caso sin que quepa hacer excepciones más que en los niveles particulares y personales pero no en las tendencias políticas partícipes de dicho pasado.Que cada palo sujete su vela ya que en todas las casas de la izquierda cuecen habas. Y ello a pesar de que, con frecuencia, se toque la melodía de oídas y quienes “debatan acaloradamente”, por emplear un eufemismo, sólo sean los herederos de los protagonistas por incomparecencia biológica de estos últimos.
Sucede que cuando la frustración ante el desastre es grande, la tentación de acudir a lo que se tiene más a mano por proximidad también lo es.
Detengámonos por un momento en la escena de diversas corrientes políticas culpándose mutuamente por, pongamos por caso, el fracaso de la Revolución del 34 en España, de la que ahora celebramos su 75 aniversario, o por la derrota republicana en la guerra civil española a manos del fascismo y las archidebatidas tesis de hacer la revolución y ganar la guerra a la vez o de ganar primero la guerra y hacer la revolución después
Para un observador que asista al debate desde posiciones independientes de izquierda o no militantes pero no por ello apolíticas, la polémica resulta cansina, tediosa, irritante incluso, ya que cuesta entender tanta energía derrochada y digna de mejor empeño y encauzada en una dirección de futuro.
Visto la escena desde cierta distancia y contemplada desde la perspectiva de alguien concienciado y seriamente preocupado por los acontecimientos políticos del hoy, hegemonizados por la derecha política, económica y cultural victoriosa, dichos combates dialécticos tienen algo de controversia marciana de quienes parecen haberse suspendido en una cápsula del tiempo para aislarse de la realidad presente.
Por mucho que ignorar la historia conduzca a su repetición, lo que de verdad se repite absurda e inútilmente son las estériles peleas de patio de colegio entre fracciones diferentes de la izquierda sobre un pasado que ya no es posible cambiar y respecto al cual las posiciones de unos y otros son sobradamente conocidas. Y esto vale tanto para la historia de la izquierda española como para acontecimientos que han dividido a la izquierda de la izquierda a nivel internacional y sobre los que los hechos políticos han venido a convertir en experiencias agotadas, al menos por el momento.
Cuando este tipo de debates se exponen en plaza pública, perdiéndose además las formas, empleándose el todo vale, acomodando la historia a mejor gloria y absolución de cada tendencia de la izquierda, el observador de izquierda ajeno a tal ensañamiento y rencor sólo siente distancia y rechazo visceral ante los actores de tan penoso espectáculo.
No se está negando la importancia del debate, la necesidad de conocer y reexaminar la historia, de expresar las diferencias y hasta las críticas políticas pero sí que resulta sospechoso de una cierta impotencia política la obsesión por ensimismarse en el pasado como si, sólo como sí, se intentase escamotear la reflexión y la acción sobre el presente para cambiar el futuro.
Esa conducta expresa la tentación por zambullirse en un pasado inmutable en la realidad pero plástico, simplificable y manejable en sus interpretaciones ante un presente mucho más duro, complejo y de extraordinariamente difícil intervención para la izquierda de la izquierda.
Perder tiempo y fuerzas en reproches y enfrentamientos inútiles dentro de la izquierda no sólo la debilita y la hace incapaz de incidir sobre la realidad actual sino que la desacredita como opción de futuro al asemejarse a la mujer de Lot, convertida en estatua de sal por mirar permanentemente al pasado.
En el fondo no está claro si lo que se pretende es lograr la bula autoabsolutoria sobre los hechos del pasado o ensañarse con el oponente en una suerte de permanente vuelta de tuerca sobre el “y tú más” como si lo que de verdad importase fuesen los argumentos o el convencer al otro de su incorrecta perspectiva sobre los hechos históricos cuando en realidad se sabe que el juicio desde cada lado es ya inmutable de partida, la sordera ante los argumentos ajenos recalcitrante y el recurso a la zancadilla y a sacar de la chistera cualquier tipo de “conejo” a modo de prueba selectivamente escogida la práctica habitual.
Cuando lo que de verdad importa es cómo recuperar la conciencia de clase de los trabajadores, cómo articular las condiciones objetivas de una crisis que golpea sobre las clases populares con unas subjetivas absolutamente alejadas de la lucha sindical, social y política, el desgaste en ciertas discusiones parece absolutamente estúpido.
Cuando la izquierda revolucionaria europea no avanza sino que retrocede disciplinadamente o, en el mejor de los casos, se sostiene con enorme dificultad, cuando la crisis del sistema capitalista golpea sobre los sectores económicos más débiles, cuando el ejercito industrial de reserva (parados) crece y crece sin cesar sin que deje de hacerlo también el pesimismo y la desesperanza, ciertas inquinas respecto a lo que no es una realidad hoy operante sólo son un modo de matar moscas con el rabo.
El reto, el debate relevante, lo que cuenta es el modo de encontrar camino al futuro, de articular un discurso y una práctica política entusiasmantes, con credibilidad para los trabajadores, los parados, los sectores golpeados por la crisis, con posibilidades de levantar un fuerte polo anticapitalista. Y lo demás,...lo demás dejémoslo a los historiadores de la izquierda y a los ratos ociosos en que no encontremos algo más divertido que darnos de cabezazos contra una puerta de acero.
(1) Lorenzo Silva. “El alquimista impaciente”. Ediciones Destino. 2000. Barcelona
Ante la nueva reforma de la Ley de Extranjería, más de 70 colectivos y organizaciones sociales, vecinales y de inmigrantes nos movilizaremos para mostrar nuestro rechazo a una ley que retrocede en los derechos reconocidos a la población extranjera y que vincula peligrosamente crisis con inmigración. Aún estamos a tiempo de pararla...
La nueva reforma agrava, por tanto, en medidas de persecución, sanción y castigo contra personas extranjeras y autóctonas,en lugar de establecer una verdadera política estatal de integración social, que implique al conjunto de la sociedad, y que efectivamente se oriente hacia la protección de las libertades y derechos de la población extranjera y autóctona en el Estado español.
¡¡Manifiéstate con nosotros y nosotras el 17 de octubre!!
11:30 horas. Atocha-Tirso de Molina
Tomado de la web anticapitalistas.org
Julio Anguita / oct 09
www.kaosenlared.net/noticia/derechos-humanos-objetivo-revolucionario
Artículo/noticia publicado/a en Kaosenlared.net en el apartado de Libre Publicación NO seleccionada/o por el Colectivo Editorial
La dirección de Mundo Obrero me ha pedido que explique los contenidos de la conferencia que el pasado día 17 de Septiembre pronuncié en León como clausura de las jornadas universitarias dedicadas a los Derechos Humanos (DDHH). Los patrocinadores fueron la Universidad y el Ayuntamiento de San Andrés de Rabanedo. El camarada, Enrique Díez profesor de la Universidad fue el coordinador de las mismas y en ellas intervinieron también Carlos Taibo, Manuel Monereo, Susana López, Maite Mola, Javier Navascués, Paula Garvín, y Pedro Montes, entre otros.
He aceptado la propuesta porque a través de este artículo podré originar en los lectores una doble reflexión sobre la importancia revolucionaria que tiene la lucha a favor de los Derechos Humanos y también acerca de los medios de comunicación y la ligereza, frivolidad, cuando no tendenciosidad de sus textos presuntamente informativos.
Tampoco quiero obviar los comentarios que desde supuestos y "sólidos" principios comunistas se han hecho a mi intervención sin otra base que lo aparecido en la prensa. Parece ser que la tan denostada "prensa burguesa" es de fiar cuando se presenta la oportunidad de lanzar un panfleto, hacer una condena o simplemente recitar una serie de mantras que nos entonan el ego. Lo ocurrido es una prueba más de que es urgente un debate sereno entre quienes nos llamamos comunistas; estemos dentro o fuera del PCE. A las pruebas me remito.
Hace un par de años recordaba públicamente Xavier Arzalluz que cuando fue a Madrid al entierro de Dolores como representante del PNV, se sorprendió cuando a la pregunta de ¿cuál es, como comunistas vuestro proyecto inmediato? Le respondí: luchar consecuentemente para que los Derechos Humanos sean una plena realidad planetaria. Hace ya veinte años, pues, que existe constancia de mi permanente preocupación acerca del valor revolucionario de los Derechos Humanos. Infinidad de artículos, discursos, propuestas y conferencias sobre el tema han ido jalonando desde entonces mi actividad política como militante comunista.
¿A qué me refiero cuando hablo de DDHH? Tal y como dije en León, a lo siguiente:
1. A la solemne Declaración aprobada el 10 de Diciembre de 1948 (recomiendo su lectura a la luz de lo que está ocurriendo en el mundo con la crisis).
2. A los tres Pactos que firmados en 1966 desarrollaban y ampliaban la Declaración a la vez que obligaba a los Estados signatarios a su estricto cumplimiento. Dichos Pactos entraron en vigor en España el 27 de Julio de 1977.
3. A todas las luchas anteriores de los hombres y mujeres que englobados en el movimiento obrero, la intelectualidad comprometida y en general a los herederos de la Ilustración hicieron posible que estos derechos fuesen recogidos en un documento que cuenta con el apoyo y compromiso (al menos sobre el papel) unánimes de prácticamente todos los países del planeta.
4. Al conjunto de documentos, declaraciones, organismos, instituciones que venciendo a trancas y barrancas las dificultades inherentes a una onU poco democrática y las acciones del imperialismo capitalista consiguen avances, logros y mantener al menos la esperanza. No son menores los impedimentos que proceden de la inhibición casi generalizada. Unos por considerar que el mercado capitalista es el mayor valor al que se debe supeditar todo ; otros por pretender que basta un barniz de derechos políticos para dar por aplicados los DDHH y los demás porque mantienen que la tal Declaración no es sino "un documento burgués" carente de solidez revolucionaria.
5. A todas las personas, organizaciones, entidades, instituciones, colectivos y luchadores que han hecho del cumplimiento de los DDHH el objetivo y la meta de su vida.
En 1994 declaré públicamente que yo "apostaba totalmente por IU desde mi militancia comunista". Hoy declaro solemnemente que el objetivo de los DDHH a escala planetaria es una tarea a la que me siento convocado en nombre de mi apuesta y mi convicción de comunista marxista. ¿Por qué me considero comunista? Intentaré expresarlo siquiera esquemáticamente.
Para empezar y como actitud vital e intelectual no asumo, no acepto el llamado sistema capitalista: economía, sociedad, valores, instituciones, hábitos y comportamientos.
Pero mi negación me conduce a una consecuencia para mí ineluctable. Mi rechazo se transforma en una decisión de combatir en todos los frentes al sistema que deseo sustituir por otro que por convención hemos llamado Socialismo, Comunismo o Anarquía.
Y a tal fin me siento en estrecha relación de trabajo político con otros seres humanos que sienten lo mismo y persiguen el mismo fin confesado. Es obvio que la organización para incidir en la sociedad y cambiar el sistema es imprescindible. Estoy hablando de una actividad colectiva y organizada en la que el militante sustituya totalmente al simple afiliado.
La acción política de esa organización comunista se traduce en lo que ha venido en llamarse praxis o práctica revolucionaria en la que teoría y acción van indisolublemente unidas sin preponderancia de una sobre la otra.
El fin perseguido, la sociedad que se busca, debe hacerse clara para los demás debe ser entendida, comprendida y sobre todo asumida como una necesidad personal y colectiva. Y eso sólo es posible si el ideal a construir es capaz de ser encontrado en lo más inmediato, en el entorno, en los problemas de cada día. Y es aquí donde el maestro Marx, el maestro Engels, el maestro Lenin el maestro Trotsky y la maestra Rosa Luxemburgo, deben ceder un espacio al maestro Sócrates (que se lo digan a Bertold Brecht). ¿Por qué? Porque la función de un colectivo revolucionario es básicamente hacer surgir de la mente de los explotados aquello que ellos saben aunque muchas veces no saben que lo saben. Una labor de parteros de la concienciación.
¿Hay algo más inmediato que los contenidos de la solemne Declaración de DDHH de 10 de Diciembre de 1948? Al llegar aquí os propongo lectores y lectoras su lectura y tras ella seguir leyendo.
Deduciréis claramente que el capitalismo es incapaz de cumplir sus contenidos y en consecuencia la tarea más inmediata es como diría Lenin tirar del eslabón más débil de la cadena. El capitalismo es la negación de los DDHH.
Y de esta consecuencia se infieren otras a la luz de la práctica liberadora. Las clases sociales no son un invento de nadie sino una consecuencia del sistema imperante. Pero además es visible día tras día que entre ellas existe una lucha feroz de intereses. Lo que ocurre es que muchas veces los dominados no son conscientes de ello bien por el fallo de las organizaciones de masas, bien por la hegemonía cultural del capitalismo o bien por aquellos discursos que no hacen otra cosa que presentar la sociedad del futuro pero sin comprometerse en las luchas diarias en esta. El conflicto entre el capital y el trabajo no es evidente por sí mismo en la mayoría de los casos hay que sacarlo, deducirlo, explicitarlo, hacerlo presente ante la conciencia cuando algo tan universalmente asumido como el derecho al trabajo no se cumple porque el sistema ha colocado por encima de él al mercado, la competitividad y el crecimiento sostenido.
¿Hay acaso, hoy en día, un programa más claro, menos negado y con más apoyo universal que los DDHH? ¿No sería éste el programa adecuado para un internacionalismo de nuevo cuño? ¿No es más sugerente para los parados, perseguidos, marginados, explotados y cuestionadotes del capitalismo en general una propuesta tan cercana como los DDHH que la proclama de un orden radicalmente nuevo y distante hoy por hoy para la mayoría? ¿Qué impide a los comunistas volcarse en organizar, alentar, apoyar, difundir y aplicar los DDHH? ¿Sería esta apuesta una negación de la trayectoria de nuestro Partido? ¿No sería ésta una plataforma capaz de generar una amplísima mayoría combatiente?
Soy consciente de que los textos escritos por avanzados y justos que parezcan son papel mojado para los poderes que de facto los niegan. En consecuencia de lo que se trata es de conseguir una fuerza que imponga y cumpla los DDHH como programa de la mayoría democrática. Ello no impide que al socaire de esa lucha y como complemento de la misma se planteen otros objetivos necesarios; propongo dos: la inclusión de los Derechos Medioambientales en la Declaración y la refundación de la actual onU en un sentido más democrático.
Resumiendo; la conquista de los DDHH para toda la Humanidad no es sólo el desencadenante de procesos que inciden en las contradicciones del capitalista es también y a la vez, la lucha por una nueva situación de mayor justicia, bienestar, valores ciudadanos basados en derechos y deberes y una Ética de lo colectivo que diría Fernández Buey. Sin pasar por esta etapa no habrá ni socialismo ni comunismo.
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NOTA: El administrador de la web quiere dejar claro que ninguna vinculación le une con el PCE, IU o Julio Anguita sino con Izquierda Anticapitalista, a cuyo fortalecimiento y desarrollo pretende contribuir con sus modestos esfuerzos. Pero el modo injusto e infame en que ha sido tratado el excoordinador de IU por parte del más retrógrado y sectario sector, afortunadamente con nulo peso político y social, de la izquierda española a la que sólo pertenece nominalmente, le obliga a ser leal con quien ha expuesto argumentos a favor de los Derechos Humanos, de su importancia y vigencia hoy, a pesar del virulento ataque que sufren por el capitalismo, la derecha reaccionaria y ciertos energúmenos autoproclamados de izquierda. En aras de esa lealtad con las palabras expresadas por Julio Anguita al respecto se reproduce aquí su alegato de defensa a las declaraciones que tanta polémica causaron y que son dignas de mejor acogida. No es el caso de Kaosenlared.net en la que el autor del blog suele publicar y que ha tenido, casi 12 horas después de enviado el artículo por “El Califa”, el feo detalle de no seleccionarlo sino en la sección de Libre Publicación, cuando por su interés debiera haber sido insertado en columna central. Espero de la sensatez y buen hacer del colectivo editorial de kaosenlared.net una rectificación adecuada de tal proceder que deseo considerar un error y en absoluto una muestra de arbitrariedad, ya que fue cabal con el moderador de este blog cuando publicó en dicha web su artículo “A propósito de Julio Anguita y los Derechos Humanos”
El modelo de subida de impuestos del gobierno consolida el sistema fiscal como un mecanismo de explotación institucionalizado
Declaración de Izquierda Anticapitalista
La subida de impuestos recientemente anunciada es una consecuencia de cargar en las cuentas del Estado los costes del rescate bancario y el desarrollo improvisado de una serie de estímulos fiscales mal planificados con un destino que acaba engrosando las rentas del capital sin traducción en el bienestar social. Con una crisis recaudatoria para el Estado como la actual y con las demandas de rescate empresarial para la banca y algunas industrias, sólo podían conducir a un incremento de impuestos o a un desequilibrio insostenible en el erario público. Pero, frente a lo prometido demagógicamente por el gobierno ZP, el modelo escogido de incremento impositivo es una vuelta de tuerca que profundiza el sesgo regresivo de las medidas con las cuales está afrontando la crisis, mediante una política de keynesianismo proempresarial.
Según venimos denunciando desde Izquierda Anticapitalista, la política del Ejecutivo se está caracterizando por priorizar el gasto destinado a subvencionar a los grupos sociales y económicos que han generado esta crisis. Mientras, las necesidades de los grupos que, como l@s parad@s, l@s hipotecad@s, l@s trabajador@a y las clases populares en general, estamos sufriendo sus efectos, son clamorosamente desatendidas. Por un lado, con dinero público se sufragan arreglos en la solvencia de entidades bancarias y grupos empresariales, en entredicho por su irresponsabilidad en la gestión financiera, que en estos últimos años han acumulado beneficios colosales. Y que, por otra parte, aprovechan los nuevos fondos para hacerlos coincidir con incrementos salariales y de ventajas materiales de todo tipo para sus directivos. A pesar de que nuestro país arrastra un déficit considerable en gasto público social (que representa sólo un 20,3% del PIB, siendo el promedio para la UE del 27%) los incrementos en estas partidas son claramente insuficientes. Tanto por su escasa cuantía como por su naturaleza asistencial (valga como ejemplo la publicitada medida de los 420 euros para l@s parad@s). Y los apoyos públicos al empresariado no se condicionan a mejoras e incrementos en la inversión o en el empleo. Pero el colmo es que, además, el Estado se propone financiar estos gastos adicionales detrayendo más cantidad de recursos de la población que menos tiene, en particular la asalariada. La socialización de las pérdidas se produce, así, por una doble vía.
Una subida de impuestos es necesaria. Necesaria para reorientar nuestro modelo productivo, fortalecer el sistema de servicios y de regulación públicos, generar puestos de trabajo de calidad y edificar un verdadero Estado social.
Nuestro sistema fiscal ya era muy regresivo, y las medidas que anuncia el gobierno lo harán más aun. Tras haber eliminado hace poco más de un año el Impuestos sobre el Patrimonio, el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2010 incluye dos medidas adicionales: elevar el gravamen del IVA y el de algunas rentas del ahorro.
En primer lugar, la subida del tipo general del IVA en dos puntos porcentuales (del 16% al 18%) y del tipo reducido en un punto (del 7% al 8%) es un claro ataque que erosiona la capacidad adquisitiva de los y las asalariadas. Esto se debe a que el IVA, como los demás impuestos indirectos que también se han elevado recientemente (sobre el alcohol y el tabaco), impacta de forma mayoritaria sobre los presupuestos de las familias con menos ingresos: debido a que estas familias dedican una parte mucho mayor de su renta total a consumir el peso de estos impuestos dentro de la renta familiar es superior. Es el ejemplo más básico, el que se utiliza en los manuales de Hacienda Pública para explicar lo que es un sistema fiscal regresivo: aquel que no tiene en cuenta el nivel de renta de los contribuyentes.
En segundo lugar, la subida del tipo de gravamen de las rentas sobre el ahorro del 18% al 19% para los primeros 6.000 euros y al 21% para el ahorro restante es, además de regresiva, profundamente demagógica. Con este cambio el gobierno lanza el mensaje de que se suben los impuestos al capital, cumpliendo así, presuntamente, la consigna retórica de ZP según la cual la crisis la pagarían “los más ricos”. Pero en realidad, aquellas personas con capacidad de ahorro importante, es decir, l@s ric@s, no acumulan su capital mobiliario en los mismos instrumentos de ahorro al alcance de la mayor parte de la población, sino que lo hacen, fundamentalmente, en las denominadas SICAV (Sociedades Anónimas de Inversión de Capital Variable). A nadie se le escapa que si el objetivo es que los que más tienen paguen más impuestos, los casi 450.000 ricos que tienen su patrimonio en las SICAV no deberían seguir pagando un exiguo 1% (el gobierno no altera esta tributación), que resulta un importante agravio comparativo con el ya reducido tipo del 30% (o ahora el 25% para algún segmento de PYMES) del Impuesto de Sociedades. A su vez, el resto de las personas que tienen sus ahorros en otros activos financieros pagarán por ellos entre el 19% y el 21%.
Según demuestra la experiencia de otros países, la crisis se podría afrontar de otra manera. El gobierno podría hacer gala de su supuesta adscripción socialdemócrata y fortalecer, en vez de desmantelar, nuestro renqueante Estado del Bienestar. Podría tomarse en serio, de una vez por todas (y en qué momento mejor que en éste), la lucha contra el fraude fiscal, que es uno de los más altos de la UE y contra el cual no se ha anunciado ni una sola medida.
Es necesario un modelo fiscal no sólo con mayor capacidad recaudatoria para financiar inversiones públicas y gastos sociales, sino también un modelo que altere su composición interna, dando más peso a impuestos directos y progresivos, frente a los indirectos y regresivos. Justo al contrario de lo que ahora existe.
No es admisible que en la tributación a Hacienda sean los y las asalariadas los que declaran unos ingresos personales muy superiores a las del empresariado. Esto es un claro síntoma de fraude y evasión fiscal. No es admisible que los ingresos fiscales tengan una composición de unas ¾ partes procedentes de la masa salarial, y que luego los gastos e inversiones públicas se vayan en un gran grueso mayoritario a subvencionar al capital de una u otra forma. No es admisible que el Estado sea un instrumento más de explotación, donde la mayoría paga a la minoría más rica. En efecto, es necesario denunciar que el Estado es justo lo contrario a un Robin Hood.
Es posible y necesario no sólo restaurar el Impuesto de Patrimonio, sino también dotarle de tipos impositivos progresivos para que se convierta en un impuesto sobre las grandes fortunas. Se deberían eliminar las exenciones al Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Y naturalmente incrementar los tipos en el IRPF a las rentas más altas. E incluso podría mantenerse la misma presión fiscal y reducir los tipos del IVA sobre todo en los bienes más necesarios socialmente. Se podría hacer que los especuladores que han generado esta crisis pagaran algo por ello y, de paso, se evitaría que volvieran a hacerlo: sería tan sencillo como elevar el gravamen de las SICAV hasta al menos el del Impuesto de Sociedades, e introducir un impuesto que gravara las transacciones especulativas, o establecer que los impuestos sobre las rentas del capital dependieran de la capacidad adquisitiva de cada cual (por ejemplo, haciéndolas tributar al mismo tipo que se haga en el IRPF). O se podrían incrementar los tipos del Impuesto de Sociedades (sobre los beneficios) o bien establecer una regulación empresarial que exija una dotación de reservas mínimas para inversiones sostenibles ecológicamente y de renovación del aparato productivo en esta línea. Esto es, domeñar el uso de los excedentes. Y si fuese a escala europea o más allá, pues incluso mejor.
Todas estas cosas son posibles, aunque también somos conscientes que en manos de representantes políticos de la burguesía esto no es esperable. Por eso, sigue siendo imprescindible, no sólo la denuncia crítica de este Estado burgués, sino el refortalecimiento organizativo y la mayor presencia social y política de la izquierda anticapitalista.
13 de octubre de 2009
Izquierda Anticapitalista
www.anticapitalistas.org
“Cuando la filosofía pinta gris sobre gris, es señal de que una forma de vida se ha vuelto vieja. La filosofía puede interpretarla, pero es incapaz de rejuvenecerla. La lechuza de Minerva no levanta el vuelo hasta el anochecer” decía Hegel, expresando con guiño a la metáfora filosófica el hecho de que se comprende lo que empieza a ser pretérito sólo cuando ha hecho crisis y lo nuevo apunta, aunque apenas se esté haciendo aún presente y sólo exprese sus primeros balbuceos, sin que resulte intelectualmente atrapable (disculpen la licencia) en sus nuevas formas.
Vivimos formas políticas que han envejecido, que se han trastocado unas en meras máscaras burlescas de su propio enunciado, otras en material de exposición para el Museo de los Valores en Retirada.
Y es del mundo de los valores de lo que se ocupa este artículo. Porque las formas políticas se asientan en unos valores determinados, unas veces para afirmarlos y otras para negarlos mediante la paradoja de lo que las propias formas políticas ocultan, aprisionan o niegan.
La crisis de los valores en lo social, lo cultural y lo político se expresa de manera heterogénea e incluso fuertemente contradictoria.
En lo político alcanza de lleno al actual sistema de partidos del mundo capitalista más desarrollado, aunque no sólo a él, ya que la eclosión de los movimientos y partidos del socialismo del siglo XXI en América Latina ha venido a poner patas arriba el viejo orden de las oligarquías políticas y económicos largamente instaurado por los criollos desde el siglo XIX y fuertemente instalado a lo largo de todo el XX.
La crisis de las formas políticas alcanza en Europa sin embargo con mucha más fuerza a los partidos de la cultura de izquierda, sea en su versión de centro y centro-derecha político (socialistas portugueses, laboristas británicos, socialdemócratas alemanes, socialistas franceses,....), sea en su versión de izquierda posrevolucionaria pero fuertemente institucionalizada de hecho. Se han convertido en partidos del sistema político y económico y una parte creciente de sus bases les va abandonando.
§ A los primeros, como consecuencia de una homologación creciente con la derecha clásica y conservadora durante decenios y que, durante la crisis capitalista, donde gestionan el poder les lleva a dar soluciones muy similares a la derecha conservadora
§ A los segundos porque carecen de programa político que les permita avanzar en una dirección no capitalista y su actuación es, en los casos en que tienen presencia institucional, de una práctica moderadamente socialdemócrata y un discurso cada vez más desvaidamente “revolucionario”
Toda ley general tiene sus excepciones: el éxito del Partido Socialista Panhelénico (PASOK) en las recientes elecciones de este mes de Octubre no es debido a la validez de sus propuestas en defensa de los trabajadores sino al desastre y la corrupción del gobierno del conservador Karamanlis, que llevaron a la revuelta estudiantil de 2008.
Del mismo modo, los aceptables resultados del PCP en Portugal y del KKE en Grecia no son éxitos de ninguna nueva estrategia de dichos partidos en su lucha política. Se trata de partidos cuya línea política y estratégica no ha cambiado en los últimos 30 años, cuando tantas cosas han ocurrido en el mundo y en sus sociedades. No se ha dado un ajuste entre nuevas realidades, incluida la crisis capitalista de los últimos años, y su modo de acción política y programática. El sostenimiento de su voto tampoco es producto de una vuelta de la clase trabajadora hacia posiciones revolucionarias, toda vez que tampoco dichos partidos impulsan este tipo de proyectos. Es sólo un comportamiento de resistencia y de refugio del voto de los trabajadores y las clases populares hacia programas electorales y partidos que saben que ejercerán una mayor defensa de los mismos frente a la crisis del capital que les golpea duramente. Hablamos por tanto de voto coyuntural que, si el capitalismo inicia un nuevo ciclo expansivo, se retraerá de nuevo hacia posiciones más conservadoras.
De hecho, hasta la última crisis capitalista el voto de los PCS europeos, con alguna excepción, ha sido larga y continuadamente descendente, en torno a la época del Programa Común en Francia con Miterrand a principios de los años 70. Obedece a un cambio en el ciclo político, económico y social de Europa, a la incapacidad de adecuación de los PCs europeos a las transformaciones en la composición de las clases sociales, al impulso del capitalismo en el centro del Imperio y a las contradicciones entre un discurso revolucionario y una práctica fuertemente socialdemócrata e institucionalizada de los PCs, junto a su papel no claro en todos los casos frente a fenómenos como la invasión de Checoslovaquia en el 68 o la invasión de Hungría en el 56. Si a ello unimos el papel del PCF en la fase final del Mayo del 68, el papel histórico de los PCs europeos parece decantado.
¿Qué ha precipitado el cambio de valores del que habíamos hablado?
Varios factores eclosionan a lo largo de décadas en una onda larga, en la que no siempre se encuentran jalones, fechas o episodios definidos, que va creando un poso sobre el que se depositan los sedimentos del cambio de paradigma cultural en la política del capitalismo occidental.
Mayo del 68 es un fenómeno que atraviesa el mundo entero capitalista occidental. En unos casos por su impacto mediático y por el eco cultural que llega a otros países que no son Francia. En otros casos porque el terremoto tiene sus réplicas, con fenómenos específicos.
La República Federal de Alemania conocerá su particular 68, como condena de una generación joven a la de sus padres que había apoyado, o mirado para otro lado, el fenómeno nazi y que de modo rápido y cínico había intentado zafarse de tan incómodo recuerdo. Dará origen entre otros fenómenos a la RAF.
Italia vive su 68 con intensidad. Sus efectos se prolongan durante toda la década de los 70 y dan lugar a la aparición de nuevos actores políticos, por un lado y a “los años de plomo”, por otro lo que cabe denominarse como auge y tragedia de la extrema izquierda italiana.
En Checoslovaquia el levantamiento popular surgió como consecuencia del aplastamiento por los tanques del pacto de Varsovia de las medidas reformistas tomadas por el Gobierno de Dubcek. Significaría un fuerte desgarro dentro del movimiento comunista internacional.
Pero fuera de la Vieja Europa (USA, Méjico) es también el 68 un año productivo en términos de sentar las bases para la aparición de nuevos valores políticos.
En USA es el año de las luchas por los derechos civiles, contra la segregación racial, del asesinato de Luther King, de las grandes manifestaciones contra la presencia imperialista USA en la guerra de Vietnam
En Méjico es el año de la matanza de estudiantes mexicanos en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco. Las autoridades reconocieron 20 muertos pero hay fuentes que hablan de varios cientos de muertos.
El 68 es un fantasma que recorre el mundo y cuyos efectos aún se sienten en el orden cultural, social y político. Por encima de las especificidades de cada país (estudiantiles, sindicales, políticas, de libertades, antibelicistas,...) abren la puerta a nuevos fenómenos que cabe considerar comunes:
§ Hay un componente generacional juvenil de primer orden, no sólo estudiantil, que conecta con luchas obreras y populares en muchos casos.
§ Es la revuelta frente al orden político surgido tras la Segunda Guerra Mundial y al carácter fuertemente autoritario y conservador que las democracias refundadas van adquiriendo. En el caso alemán es más que claro, pero también en el francés y en el norteamericano, entre otros.
§ Supone un momento álgido de la crisis de la representación en el orden político-institucional. La democracia formal no basta y la ciudadanía desconfía de modo abierto y activamente cuestionador del ritual de participación limitado al voto, lo que deja las manos libres a la irresponsabilidad de la “clase política” ante el incumplimiento programático.
El fenómeno de la crisis de la representación se acentuará con la expansión acelerada de la corrupción política y la falta de transparencia. A medida que el ejercicio de la política se fue profesionalizando, haciéndose autocrática, controlando los poderes de la prensa y de la judicatura, la corrupción política se convirtió no ya en el subproducto de la política sino en uno de sus más habituales consecuencias.
Los partidos, convertidos en maquinarias electorales, acentúan en los años previos y posteriores al 68, su proceso de oligarquización del que Robert Michels y más tarde Maurice Duverger y otros avisaron.
§ El 68 es también una revuelta contra esa tendencia, una lucha por la democracia horizontal y la participación más allá de la democracia formal y, con frecuencia contra ella. Nacen de él, en gran medida, aunque no sólo, el pacifismo, el ecologismo,...., como movimientos políticos, ya que sociales lo habían sido algunos de ellos incluso antes.
§ Pero es también un tiempo que abrirá de nuevo el debate sobre los límites de la mediación política y de la delegación de la voluntad popular; incluso sobre la vuelta a la crítica libertaria del Estado y su organización política. Crítica que, aunque no ha tenido una plasmación en el incremento de la capacidad organizativa del anarquismo, si que ha permeabilizado en buena medida a buena parte de la izquierda europea y mundial.
§ Lo que en el 68 se inaugura como inicio de la crisis de representación, con el paso del tiempo deriva en un proceso de crisis de legitimación de las sociedades liberales de capitalismo avanzado en los 80 y más tardíamente en los 90, eclosionando con más fuerza en la actualidad.
Por un lado, el desarrollo vertiginoso a partir de los últimos 20 años de la sociedad de la información (multiplicación de los medios escritos y audivisuales, incremento exponencial de los canales de tv, incluida la tv de pago, expansión de Internet,... las sociedades capitalistas actuales han devenido sociedades del espectáculo, en la que lo político deviene simulacro de participación y la opinión pública es mediatizada y performada por los grandes aparatos de los mass media. La consecuencia no es un incremento de la participación, o sólo de modo muy parcial, sino fundamentalmente el advenimiento de las mayorías silenciosas de las que hablaba Baudrillard.
Por otro lado, el proceso de desmonte del Estado del Bienestar, iniciado en los años 80 y el empobrecimiento de crecientes sectores sociales de la clase trabajadora y capas medias-bajas, acentuado por estos años de la gran crisis capitalista, restan legitimidad moral y política a sistemas que habían asentado, tras la Segunda Guerra Mundial, junto al modelo político liberal, ciertas dosis de “igualitarismo” socialdemócrata y keynesiano que se habían plasmado en el acceso de las masas a la educación, la cultura, la sanidad y otros servicios, junto con su incorporación al consumo masivo.
§ La crisis de la representación va acompañada, en el caso de la izquierda, del debilitamiento o crisis del vínculo partido-clase. Iniciada con la expansión de las democracias cristianas en Europa, reforzada tras el fracaso del 68 y su regusto crítico hacia las izquierdas oficiales, la izquierda va perdiendo capacidad de representar al conjunto de la clase trabajadora en la medida en que esta acrecienta su proceso de aburguesamiento (mesocratización), por un lado, y su fragmentación en estratos de clase o subclases. Irónicamente es tan partido de las clases trabajadoras el PSOE o IU como el PP, si nos atenemos al número de trabajadores que les votan y no a sus declaraciones ideológicas.
§ Pero el 68 es también la crisis del positivismo, fuertemente impregnado en las ideas progresistas y de izquierda desde su propio origen. Esa idea mecanicistamente optimista que se asienta en la fe “científica” de que el mundo camina inexorablemente hacia el bien y hacia un orden mejor saltó hecha pedazos con el nazismo, los horrores de Auschwitz, la Segunda Guerra Mundial y la bomba atómica. Thanatos podía haber vencido a Eros y poco faltó para que lo lograse. Casi 40 años antes Freud en “El malestar en la cultura” (1930) ya descargó un mazazo sobre el optimismo como esperanza prometeica de la Humanidad. Eran años en los que la zarpa parda del monstruo paseaba por Alemania y comenzaba a proyectar su sombra sobre Europa.
§ Surgirá tras el 68 una doble reacción frente a al positivismo en crisis. El voluntarismo en la acción política, que recobra la fuerza que había tenido en los primeros decenios del siglo XX, especialmente entre la extrema izquierda y los grupos armados, y el pesimismo, como consecuencia de las derrotas que vendrán tras el 68 y el voluntarismo como impulso de la acción política.
§ Ese pesimismo golpeó con enorme fuerza sobre los años 90, tras el hundimiento de la Unión Soviética, sobre el conjunto de la izquierda, desde la socialdemócrata a la radical, pasando por la más ortodoxa, ya que aquella debacle afectaba a la misma idea de progreso y de posibilidad de construir una sociedad sobre fundamentos distintos que los del capitalismo, independientemente del juicio que a cada corriente de izquierda pudiera merecerle el llamado “socialismo real”.
§ Múltiples factores avanzarán hacia la desacralización y la crisis del dogma político. El fracaso de los proyectos emancipadores en los países del capitalismo avanzado, el desencanto hacia las experiencias del “socialismo real”, el cuestionamiento del autoritarismo que reviste formas incluso de lucha intergeneracional entre modelos y valores sociales y de vida, la mencionada crisis del positivismo, el cuestionamiento de la verticalidad en las relaciones representantes-representados,...entre otros muchos factores favorecerán una visión de lo político mucho más profana, menos dogmática, menos ideologista. La visión de lo político se hace más laica, aunque conviva con ciertos misticismos y entronizaciones de la figura del héroe.
Todo lo anterior va a conllevar a lo largo de las décadas posteriores al 68 y no sólo por su efecto sino por la concatenación de otros (cambios en la composición de las clases, crisis de valores, crisis económica, cambios culturales, impacto de la sociedad de consumo, no sólo desde la mercancía sino desde el modo de reapropiación de la vida,...) un proceso “de aggiornamento” de una parte de la izquierda (la radical y menos dogmática), un envejecimiento de las izquierdas clásicas (socialdemócrata y comunista), la aparición de nuevos actores políticos (verdes,...).
El 68 no ha sido la madre de todas las crisis de valores de la vieja sociedad pero sí fue un precipitador de las transformaciones que vendrían después y uno de sus más importantes actores y que, independientemente de dónde hayan acabado una parte de sus protagonistas (en la derecha clásica, la socialdemocracia, los consejos de administración de grandes empresas, el postmodernismo, la cárcel, la permanencia en el combate o en sus casas), sigue dejando sus efectos sobre varias generaciones educadas en los valores que han surgido a partir de él.
Pero junto a ello, y por efecto de la crisis de la representación y de la legitimación, a la vez que de la progresiva tendencia de la lucha política hacia el centro y del extrañamiento de amplios sectores de la sociedad hacia la política asistimos a fenómenos como la pasividad y la pérdida del “pathos” (pasión) político, el alejamiento de lo político, la despolitización, la banalización de la política y al populismo (Berlusconi en Italia, Sarkozy en Francia, Haider en Alemania, con menor impacto la franquicia política “Libertas” de Declan Ganley,...)
¿Y cuáles son esos “nuevos” o (no tan nuevos ya) valores de la izquierda?
El proceso de transformación e instalación de los valores sociales no se inician y producen de un día para otro. Viven un proceso histórico y son una expresión de las relaciones sociales de las sociedades en las que se van conformando y asentando. Penetran en la conciencia a través de un proceso de socialización y de transmisión de los mismos y, del mismo modo en que se produce la lucha de clases, la lucha de valores refleja ésta.
No es el objetivo de este artículo exponer cuál es el cauce de transmisión, ni desde los aparatos ideológicos de dominación ni desde los sectores que impulsan unos valores alternativos sino el de plantear cuáles serán los valores que tendrán futura vigencia y hegemonía dentro de la izquierda.
Algunos de ellos se deducen ya de lo hasta aquí planteado pero no estará de más plantear, siquiera a modo de bosquejo, cuáles serán los principales rasgos de la izquierda de futuro en las sociedades de capitalismo avanzado. Ellos conformarán su campo axiológico.
La izquierda de futuro será, entre otras muchas cosas
- Anticapitalista pero no sólo nominalmente sino en su práctica política y en la estrategia global en la que se inserten cada una de sus luchas. Anticapitalista porque la última crisis sistémica ha venido a demostrar que no hay recetas válidas desde la izquierda integrada en el sistema porque, al jugar con sus reglas, los límites están marcados de antemano
Anticapitalista porque el sistema se ha demostrado irreformable e irrefundable. Anticapitalista porque la crisis sistémica ha demostrado que 50 años de keynesianismo y socialdemocracia han sido borrados de la realidad por la propia dinámica depredadora de un capitalismo que en su dinámica de desarrollo y acumulación se muestra antisocial con toda la crudeza del rostro que tenía en el siglo XIX.
Anticapitalista porque ya no es posible la vieja ilusión socialdemócrata del gradualismo y del cambio cualitativo a partir de una paulatina acumulación de pequeños cambios cuantitativos.
- Antiautoritaria porque se ha demostrado que no es posible una transformación revolucionaria y socialista del mundo sin que los protagonistas sean los propios trabajadores y las clases populares ya que la delegación sin participación conduce a la oligarquía, la tiranía o la dictadura pero no contra los antiguos dominadores sino contra toda la sociedad porque la naturaleza de toda forma no democrática es su propia perpetuación en interés de la nueva casta de poder.
Antiautoritaria porque las formas democráticas clásicas son insuficientes para garantizar una democracia política, económica, social y cultural. Las viejas democracias occidentales se han autocratizado, las castas políticas se han convertido en una nueva clase, transversal en los intereses que defienden, y la participación política ciudadana ha quedado limitada al simulacro democrático del ritual del voto.
Antiautoritaria porque la madurez cultural y educativa de la ciudadanía no permitirá ser tiranizada más que por la fuerza y lo que ante todo por la fuerza se retiene se desnaturaliza de su origen.
Antiautoritaria porque la hegemonía tiene eficacia de duración cuando se asienta en la convicción y en la concienciación, no en la imposición.
Antiautoritaria porque la construcción del hombre y la mujer nuevos nacen de las transformaciones culturales y de valores.
§ Participativa porque los retos de transformar la sociedad y de derrocar al capitalismo son enormemente más complejos que a principios del pasado siglo y necesitan del máximo de energías colectivas.
Participativa porque el socialismo no es posible sin la autogestión por los trabajadores y las capas populares en todos los órdenes de la vida y no sólo en el económico.
Participativa porque ninguna idea política tiene capacidad de prender en el pueblo sin que este la haga suya, la defienda como propia y la ejerza en las vidas cotidianas de las gentes.
Participativa porque la política, para ser democrática, no puede ser el ejercicio de una minoría profesionalizada sino de todos los ciudadanos a los que afectan las decisiones que en ella se toman.
§ Consecuente porque el valor del ejemplo moral tiene una fuerza de convicción tan poderosa como lo racional.
Consecuente porque una izquierda que hace lo que dice y que dice lo que hace se hace acreedora de la confianza y del prestigio de aquellos a quienes pretende convencer.
Consecuente porque la inconsecuencia ha sido siempre uno de los lastres que más ha dañado a la izquierda
§ Radical: ajena a componentes y tacticismos, sincera y no pactista, utópica y ambiciosa en su proyecto de cambiar el mundo, sin gradualismos que adaptan el discurso a una practica acomodada al sistema, sin la contradicción de un discurso anticapitalista y una práctica reformista
§ Integradora en la diversidad de sus corrientes. Que recoja lo más valioso de las tradiciones y líneas de pensamiento de la izquierda; superando los las divisiones estériles que han debilitado a las distintas tendencias de la izquierda. Pero sin renunciar al debate interno. Con un consenso de programa de mínimos en los que valores como la libertad, la igualdad, la solidaridad, el socialismo, el respeto a los derechos humanos y a la pluralidad de los proyectos de la izquierda sean principios innegociables.
§ Profana y laica, no religiosa en su concepción del proyecto ni dogmática. Demasiadas cuestiones han quedado hechas pedazos y han sido superadas por la evidencia de las experiencias de los diferentes proyectos para hacer de la teoría revolucionaria un axioma de fe.
El sentido crítico y autocrítico es una seña de identidad de la izquierda. La capacidad de cuestionar y de reexaminar lo realizado es una necesidad si la izquierda desea no abrazarse a un muerto, por muy glorioso y exquisito que resulte el cadáver.
Hay una contradicción evidente entre considerar científico al socialismo y sacralizar esa “ciencia”. El positivismo ha saltado hecho pedazos hace demasiado tiempo y la transformación socialista del mundo es una tendencia, una necesidad pero no un hecho incuestionable porque nada es ajeno a la voluntad de los hombres que hacen la historia.
Aceptar la no infalibilidad del proyecto, la incertidumbre en su consecución, no es debilidad sino fortaleza de quien cree en una aspiración de la Humanidad y lucha por ella, aunque no lo hace con la soberbia de quien se considera investido de una verdad ineluctable.
§ Civil como opuesto a la militarización del pensamiento y la política. El objetivo de la destrucción del capitalismo no es el de la destrucción de las personas que creen en él. La revolución social no consiste en ahorcar capitalistas, aunque la violencia pueda estar presente, no inevitablemente, en el proceso.
El término enemigo, cuando se centra en las personas, es un lenguaje de lo militar y, salvo que seamos tan cínicos como von Clausewitz, la guerra no puede ser para un revolucionario la continuación de la política por otros medios.
En política existe el oponente frente al que se confronta la propuesta y la lucha política pero con el respeto a la persona y a su dignidad. Quien para justificar lo contrario se ampara en que el “enemigo” no repara en las artes que sean precisas para imponer su fuerza ignora que jugar en campo ajeno con las reglas de otro nos convierte en él, no en su opuesto.
Puede que los nuevos valores de la izquierda no lo parezcan tanto porque hayan sido ya enunciados con anterioridad hace tiempo pero lo cierto es que la novedad está en que la izquierda los asuma como propios, los ponga en práctica y se coherente con ellos.
Entre los sectores progresivos de la sociedad que no están en partidos y entre muchos que sí lo están son valores en alza, aunque estos últimos no siempre se atrevan a expresarlos públicamente ante la amenaza de anatema e incomprensión de los propios.

Los resultados de las elecciones parecen claros: ... un ascenso de la extrema izquierda parlamentaria, un refuerzo extraordinario del Bloque de Izquierda, y también, en menor escala, de la CDU (1).
Francisco Louça | Sin Permiso |
Los resultados de las elecciones parecen claros: una caída del Partido Socialista (PS), que pierde el 9 por ciento y la mayoría absoluta, un colapso del principal partido de la derecha con un ascenso de la extrema izquierda parlamentaria, un refuerzo extraordinario del Bloque de Izquierda, y también, en menor escala, de la CDU (1). Pero estos resultados exigen una lectura más detallada.
1.- El PS disputa a la derecha el favor de los grandes intereses económicos. En primer lugar, las elecciones están marcadas por la penalización del PS y por su dificultad para responder a ese castigo. La primera respuesta de (José) Sócrates a las elecciones europeas, en las que obtuvo el segundo peor resultado de la historia del PS, fue que todo continuaba igual y que el gobierno no cambiaba nada de su política. Ahora, cuando acaba de cosechar el peor resultado de los últimos veinte años, el primer ministro ha sido más prudente y todavía no dice nada sobre lo que pretende hacer. Aunque siempre rechaza cualquier alteración de la política económica, que es el punto fundamental de la disputa social. En el programa del PS, el capítulo secreto de las privatizaciones sigue siendo determinante.
Mi primera conclusión de las lecciones de las elecciones es que el gobierno se inclinó siempre a la derecha y así continúa, por lo que la danza de las coaliciones es una farsa sin sentido. Ya fue la derecha con la que el gobierno hizo acuerdos para el Código de Trabajo y para la reforma que atacó la seguridad social, y así quiere continuar. Para Sócrates, la fuerza del PS está en la derecha de los intereses económicos (el “felizmente tenemos a Sócrates”, de Van Zeller), que condicionan a la derecha política y le dan hegemonía al centro.
2.- El mapa político portugués está en transformación, y es la política liberal de derecha la fuerza determinante.
Pero hay una segunda consecuencia de las elecciones, que es la derrota del PSD (2). Incluso con el cavaquismo (3) instalado en los puestos de mando, el PSD no superó el 29 por ciento de Santana Lopes, lo que muestra que el problema no era que el gobierno Santana-Portas fuese atolondrado, sino la incapacidad estructural del PSD para formar un polo social a la derecha cuando el PS ocupa su terreno. Esa es una razón más para que el primer ministro socialista busque continuar su gobierno de derecha, porque vacía al PSD, atrayéndose el apoyo de los principales sectores empresariales. El cavaquismo está moribundo; queda Sócrates.
Así, la segunda lección de las elecciones, desde mi punto de vista, es que el PS termina protagonizando los intereses económicos que absorbió: una burguesía que, sombrero en mano, espera recibir prebendas del Estado, mendiga el arriendo de los servicios públicos privatizados, espera dádivas y subsidios, y aun nacionalizaciones, antes de que la especulación o la criminalidad económicas la lleven a la quiebra: una clase de negocios que depende de las concesiones de obras públicas y de la proximidad del gobierno.
Es, pues, la política liberal la que posibilita la transferencia de apoyos sociales del PSD al PS.
También por eso resulta tan contradictoria la extrema derecha parlamentaria: se refuerza electoralmente con el discurso contra los inmigrantes y los pobres, prometiendo un intervencionismo autoritario del Estado, pero su único y desesperado objetivo es llegar al poder para reconstruir sus pactos con los grandes intereses económicos, como ya ocurriera con los del BES (Banco Espirito Santo) en el caso Portugale o con los de Stanley Ho en el Casino de Lisboa. El poder musculado que el CDS (4) pregona se reduce a los recuerdos de los favores que espera volver a recibir. De ahí su tentación de aproximarse al gobierno.
(Y de ahí también su protección: cuando los candidatos del CDS fueron presos en flagrante delito por estar robando a los agricultores, la noticia fue ocultada. ¿Alguien duda de que, si el caso involucrase a algún candidato de un partido de izquierda, la noticia habría abierto telediarios y se exigirían explicaciones a los dirigentes del partido afectado?)
Entre el autoritarismo y el liberalismo, la derecha elige siempre el liberalismo autoritario; por eso termina gravitando siempre en torno a José Sócrates y a su gobierno.
3.- La victoria del Bloque de Izquierda crea la mayor fuerza de la izquierda socialista desde siempre.
Los 560 mil votos del Bloque de la Izquierda, con el 9 por ciento y la duplicación del número de diputadas y diputados, cambian el mapa de la izquierda. El Bloque se refuerza donde ya había sido electo (Lisboa, Oporto, Setúbal), consigue representación en Braga y Santarém, pero también son electos sus candidatos en los distritos donde, fuera del PS y la derecha, la izquierda no lograba representantes desde hacía décadas (Coimbra, Faro, Aveiro; hasta en Leiria, uno de los distritos más conservadores del país).
Para percatarse de hasta qué punto este resultado incomoda a la derecha, basta leer el editorial de hoy (29-09-2009) de[l diario portugués] Público, firmado por uno de los líderes del pensamiento neoconservador, José Manuel Fernandes. Fernandes arremete contra el Bloque, decretando “prever que, en las actuales condiciones, hay un límite para su crecimiento electoral”. El mismo Fernandes ya había escrito que el Bloque había alcanzado su límite cuando, hace cuatro años, alcanzamos el 6,5 por ciento y obtuvimos 8 diputadas y diputados. Yo espero que cuando el Bloque vuelva a duplicar su representación, Fernandes vuelva a escribir que ese límite es insuperable.
Pero la candidez profética no es lo único que destaca en el editorial de Fernandes. El editorialista fantasea una teoría sociológica sobre el electorado del Bloque, de acuerdo con la cual, aunque éste tendría que acabar inevitablemente absorbido por el PS, paradójicamente el PS no lo absorbe, de lo que resultaría el mayor peligro para el gobierno del PS: Fernandes dixit. La superficialidad de este análisis resulta hasta conmovedora. Si este electorado se reclutara entre una “clase media alta” tan voluble como ignorante del programa del Bloque (el horripilante “regreso al PREC”), como sugiere Fernandes, ¿cómo se explicaría tamaño aumento electoral a pesar de la cortina de fuego artillado con que le obsequió el PS durante toda la campaña? Porque no quedan dudas: nadie oyó a Sócrates, Vieira da Silva o Texeira dos Santos atacar en los comicios el programa del CDS o del PCP; pero nadie dejó de oírles, durante toda la campaña electoral, atacando al Bloque.
Parroquia a parroquia, donde más creció el Bloque fue en el electorado popular, incluidos los jubilados más pobres o los trabajadores. Dice Fernandes que la “base de apoyo es todo menos popular”. No es ignorancia; es prejuicio: ¡casi el 20 por ciento en Marina Grande! ¡Más del 20 por ciento en las zonas ferroviarias! 15 por ciento en Rabo de Peixe, ¡el distrito más pobre del país! ¡10 por ciento en las ciudades más pobres del interior profundo de Portugal! Nunca el Bloque creció tanto entre el electorado popular.
Y crecimos porque hablamos claro. El programa del Bloque era el más claro, fue el más leído, el más discutido, y por eso aumentó el sufragio del Bloque. Los electores conocían este programa y más de medio millón le dio su aprobación. Un poco más de respeto por las personas y por sus decisiones podría llevar a los hombres de la derecha que, como Fernandes, desconfían de la democracia a aceptar que quien votó al Bloque lo hizo a conciencia.
La fuerza de ese programa fue la movilización que convocó a dar respuestas concretas a la crisis. Y vale la pena, por eso mismo, meditar sobre lo que esta crisis nos enseñó y sobre lo que nos enseña para el futuro. Es que el capitalismo tóxico no fue un mero exceso especulativo, provocado por las subprime norteamericanas: también en Portugal hubo pagos y comisiones criminosas, premios injustificados y paracaídas abusivos de centenas de millones de euros, negocios sucios en off shore y hasta bancos clandestinos. Lo que la crisis demostró fue que la ganancia es un sistema y un modo de vida.
Por esa razón resulta tan decisiva la formación del mayor movimiento de la izquierda socialista para el futuro de la confrontación entre alternativas políticas.
4.- La elite dominante usó todos los medios contra el Bloque, y no va a parar.
Más allá del editorial de un editorial que puede interpretarse como barómetro de una elite dominante movilizada por las elecciones, lo que hace Fernandes es un llamado a la continuación de la guerra contra el Bloque. El Bloque es socialista, es su peor acusación. Es necesaria una fronda contra el Bloque, porque la fuerza de esta izquierda socialista “es mucho más peligrosa para el PS que cualquiera de las salidas gongóricas de Manuel Alegre”, proclama.
Es que “el objetivo (del Bloque) es reconfigurar la izquierda, marginando a un PS moderado”, protesta Fernandes.
El Bloque habla claro. Sí, es preciso reconfigurar la izquierda y crear una nueva fuerza para disputar la mayoría. Solo habrá un gobierno de izquierda cuando en el país se forme una gran fuerza social de combate por la justicia económica.
Por eso incomoda tanto el Bloque: ser socialista y luchar por la justicia en la economía exige en primer lugar revelar toda la dimensión de esta crisis como un crimen contra la población y contra los trabajadores y jubilados. De ahí que las alternativas sean siempre: volver atrás o crear reglas de justicia fiscal y social.
Ya se sabe que, cuando el Bloque apunta a la nacionalización de las partes mayoritarias de la GALP [sucesora, en buena parte privatizada, de la empresa pública portuguesa de gas y petróleo, Petrogal] y EDP [Energías de Portugal], recuperando para el Estado lo que era del Estado, contrariamos intereses económicos poderosísimos: por eso se ha desencadenado contra la izquierda una tempestad ideológica. Pero solo crearemos una cultura de justicia venciendo esa tempestad ideológica. Y así lo haremos.
Lo notable no es que el Bloque haya subido, ni que haya cumplido con su función de combatir a la elite dominante que representa el atraso del país. Lo notable es que haya triunfado del más consistente ataque de odio de que se tenga memoria en el Portugal de los últimos años. Porque hay que decir que esa elite se ha defendido con todas las armas: Amorim anunció un proceso judicial; Balmiro de Azevedo apeló al voto contra el Bloque, el Jornal de Angola se sumó al coro en defensa de los negocios de José Eduardo dos Santos; Van Zeller apoyó al gobierno del PS contra la izquierda; Fernando Gomes, de la GALP, y Balsemâo salieron a condenar la devolución de la mayoría de la empresa al Estado; una colección de ministros se dedicó a maltratar al Bloque; toda la galería de los comentaristas televisivos que componen un Olimpo de los pensadores de la derecha y del PS en donde se diría que no existe la izquierda, atacó al Bloque; la primera página del Expresso dio, asimismo, tanta importancia a la insidia, que resolvió ignorar el “caso de las escuchas” que sacudió a la Presidencia de la República; el PS y el [ultraderechista] CDS se unieron en el ataque al Bloque; el [conservador] PSD afinó por el mismo diapasón. Y, por terminar en algún sitio, directores de diarios hicieron llamados desesperados contra el Bloque, del Sol al I. Todo vale.
5.- Las grandes opciones de la izquierda están frente a nosotros.
La crisis económica no es una perturbación pasajera. Y si Sócrates perdió con ella la mayoría absoluta, fue precisamente porque muchos electores socialistas descubrieron la responsabilidad del gobierno en la facilitación de negocios, en la degradación de la seguridad social, en la desastrosa nacionalización millonaria del Banco Portugués de Negocios y, en general, en la devastación económica. Esta crisis demostró que la política del PS es parte del pantano y no de la salida del mismo.
La necesidad de una reconfiguración de la izquierda nace de esta constatación. Durante los próximos años la política va a acelerarse por esta constatación. La crisis continúa agravándose, con un desempleo estructural a un nivel insoportable, con su derivación hacia una nueva crisis presupuestaria que impondrá decisiones dificilísimas: o la degradación de los servicios públicos y el aumento de los impuestos o la justicia fiscal y la redistribución contra la desigualdad. Solo un gobierno de izquierda y una mayoría para la justicia económica puede conseguir superarse esta crisis, y para esa política es preciso vencer a la alternativa Sócrates.
Sí, en este punto Fernandes tiene razón: la lucha del Bloque es por un gobierno responsable, riguroso y de justicia económica. Cuando a cada día que pase la mayoría del país resulte más y más sacrificada en el altar de esta nueva crisis presupuestaria, más y más exigente y más y más clara tendrá que ser la alternativa de izquierda. En el curso de estos próximos años, la disputa será entre el gobierno del desastre económico y la justicia en la economía. La fuerza del Bloque será su coherencia.
NOTAS T: (1) CDU: coalición de comunistas y verdes. (2) PSD: el conservador Partido Social Demócrata. (3) Cavaquismo: de Aníbal Cavaco Silva presidente del Estado portugués y dirigente del PDS. (4) CDS: el ultraderechista Centro Democrático Social.
Francisco Louça es diputado del Bloque da Esquerda portugués, y su principal dirigente. Economista marxista de merecida reputación científica internacional, es actualmente profesor de la Universidad de Lisboa, en donde dirige la Unidad de estudios sobre la complejidad en la economía.
Traducción para www.sinpermiso.info : Carlos Abel Suárez
Al retroceder hacia el ayer para comprender el origen de “Die Linke” (La Izquierda) apenas se encuentran episodios y antecedentes que lleguen más atrás de la caída del muro de Berlín. Pero aunque las aguas subterráneas se mueven casi siempre de forma más lenta que en la superficie del río, su honda de movimiento es frecuentemente más larga de lo aparente.
De regreso al pasado contemplamos los hitos más evidentes que marcan el proceso de crecimiento e implantación de Die Linke como una realidad firme y creciente en la sociedad alemana. Y lo hacemos en un camino inverso que nos permita ir viendo de qué modo la retrospectiva jalona los pasos que van desde el éxito electoral del pasado domingo 30 de Septiembre de 2009 a la fecha de una aparente derrota (noche del jueves 9 de noviembre de 1989) para quienes imaginaban posible salvaguardar el socialismo mediante muros protegidos por alambre de espino y la Volkspolizei o “policía del pueblo”.
Veinte años después, rememorando la novela de Alejandro Dumas, la izquierda sobreviviente de la extinta RDA se ha extendido por toda la Alemania unificada como una imparable mancha de aceite.
- El pasado domingo Die Linke obtenía (datos oficiales provisionales del gobierno alemán a 28 de Septiembre) un 11,9% de los votos y 76 actas de diputado para el Bundestag (el mejor resultado de su corta historia), convirtiéndose en el 4º partido en representación parlamentaria, pisando los talones al tercer partido, los liberales del FDP (14,6%, el partido que gana más votos y escaños, y desplazando a los verdes (Die Grünen) al 5º puesto.
- El 30 de Agosto, sólo un mes antes, en los 3 Estados del Este alemán en el los que se celebraban elecciones –Sajonia, Turingia y El Sarre-con resultados de un 21% y 28 escaños (segunda fuerza política), 27,3% y 27 escaños y 21,3% (tercera fuerza política y ascenso desde un 2,3% en 2004) y 11 escaños. Primer elemento de reflexión: El Sarre es feudo histórico de Lafontaine, que fue su ministro presidente durante varias legislaturas.
Los resultados en el Este de Alemania no deben de sorprender pues es en esa zona en la que el PDS (antecedente ex comunista de Die Linke) ha sido un partido de muy fuerte raigambre desde las primeras elecciones regionales y municipales de la Alemania unificada.
- En las elecciones al Parlamento Europeo del 7 de Junio de este mismo año, Die Linke alcanzaba el 7,5% y 8 eurodiputados, aún como quinta fuerza política, tras los verdes y los liberales.
- En 2008 Die Linke entra en los parlamentos regionales de Hesse (5,1%), Baja Sajona (7,1%) y Hamburgo (6,5)% y en 2007 entra en el parlamento de Bremen, lo que va ampliando la extensión de La Izquierda hacia el oeste, de fuerte tradición histórica anticomunista. Es de destacar que la Alemania Federal que había llegado a prohibir al Partido Comunista Alemán (DKP) hubo de tragarse la evidencia de que el segundo cinturón de seguridad antirradicales (listón del 5% para alcanzar representación parlamentaria) fuese saltando hecho añicos Estado asociado tras Estado asociado alemán y especialmente en el Oeste dónde dicho cinturón de seguridad había funcionado en las elecciones federales de 2002 en las que en esa zona del país el entonces PDS había quedado limitado a un modesto 4%
- Ha cogobernado, como PDS con el SPD en el estado federado de Mecklemburgo-Pomerania Occiental hasta 2006
- Fundación en 2005 del WASG (Trabajo y Justicia Social-la Alternativa Electoral), escisión del ala izquierda de la socialdemocracia y con fuerte apoyo de sindicalistas, como consecuencia del desencanto por la evolución derechista de la coalición “rojiverde” (PSD y Die Grünen) del período de 1998 a 2005. Oskar Lafontaine se incorporó a él en Junio de 2005, siendo desde entonces su máximo dirigente.
En el mismo año el PDS cambia su nombre por el de Die Linkspartei.PDS (El Partido de la Izquierda. PDS).
Ambos pasos son el antecedente de la presentación de los dos partidos en coalición a las elecciones federales alemanas de Septiembre de 2005 en las que alcanzan el 8,7%.
Dos años más tarde (16 de Junio de 2007) la fusión de ambos partidos da lugar al nacimiento a Die Linke, acordado previamente en
- Desde 2001, como PDS entonces (Partido del Socialismo Democrático) cogobierna con los socialdemócratas del SPD la ciudad de Berlín
- En 1998 rompió por primera vez el cinturón de seguridad nacional del 5% en las elecciones al Bundestag y alcanzar 37 actas de diputado.
- En las elecciones de 1994 el PDS tuvo que soportar una brutal campaña anticomunista de los demócrata-cristianos de la CDU, atemorizando a los votantes comunistas del Este de Alemania. La campaña, conocida como “Red Socks” (calcetines rojos) estaba destinada a provocar el desistimiento en el apoyo al PDS en la extinta RDA, combinando palo y zanahoria (comportamiento inversor en el Este en función de los resultados electorales). A pesar de todo el PDS ganó la mayoría en 4 distritos del Este, alcanzó el 4,4% nacional y logró entrar en el Bundestag con 30 diputados
- El 4 de Febrero de 1990 se refunda como PDS y se inicia la ruptura con el pasado estalinista del SED pero sin renunciar a los aspectos valiosos recogidos de la experiencia de la RDA.
- El 16 de Diciembre de 1989 Gregor Gysi, abogado de disidentes comunistas como Robert Havemann o el comunista verde Rudolf Bahro, junto con los disidentes comunistas Stefam Heym y Christa Wolf, entre otros, crean el SED (antiguo Partido Socialista Unificado de Alemania, comunista)-PDS, en el que en un primer momento conviven antiguos estalinistas junto con comunistas democráticos. Se inicia una doble y contradictoria dinámica de renovación ideológica dentro de la tradición de origen.
Hasta aquí el lector inteligente puede extraer ya algunas conclusiones: Die Linke es una izquierda ex comunista que se niega a integrarse en la socialdemocracia clásica, al contrario de lo que han hecho la mayoría de los partidos ex comunistas del desaparecido “socialismo real”.
También puede deducirse que su implantación de origen en los estados asociados del Este alemán es muy poderosa, lo que indica que la extinta RDA conectaba con amplios sectores de la población de aquel Estado y no sólo con las castas de aparacthikis (miembros del aparato del partido, funcionarios), familiares y, en general, sectores privilegiados del régimen.
De igual modo, es posible extraer el carácter plural, dentro de la izquierda de origen marxista, de Die Linke.
Así mismo, puede deducirse que la fusión entre el antiguo PDS y los socialdemócratas de izquierda del WASG ha dado carta de “respetabilidad” a una izquierda que muchos habían tildado de nostálgica o de mera resistencia de una parte de los alemanes, la de los ex ciudadanos de la extinta RDA, a integrarse en una nueva Alemania en la que les costaba reconocerse y de la que muchos de ellos se sentían marginados. Y que el acceso de Lafontaine a una de las dos presidencias del nuevo partido había ayudado a extenderlo mucho más allá de los estados federados del este alemán.
Incluso el hecho de que en su génesis fundacional hay una trayectoria de dirigentes que, lejos de perseguir a los disidentes comunistas y forzarlos hacia la conversión a la derecha y el capitalismo, busca integrarlos en un proyecto de socialismo radical y transformador.
Pero, ¿es suficiente esa aproximación para entender el fenómeno Die Linke, su capacidad de expansión hacia el Oeste, su crecimiento, sin apenas fracasos (2002), la revolución que está provocando en el sistema de partidos alemán y el atractivo que presenta para amplias capas de trabajadores alemanes, a pesar del ostracismo en el que la derecha y, la mayoría del SPD, pretenden continuar manteniéndole?
La respuesta es sencillamente no. Bajo la superficie de las aguas vivas se producen fenómenos ajenos a la vista del profano pero cuyos efectos perviven a lo largo del tiempo y dejan su impronta sobre lo aparente con mucha más fuerza de lo que los efectos visibles parecen querer decirnos.
Factores de un pasado más lejano que han dejado su sello en “Die Linke”:
En la izquierda alemana de raíz marxista no es ajena la idea democrática a la de transformación revolucionaria o socialista de la sociedad sino parte profundamente instalada en su código genético.
Federico Engels en su “Contribución a la crítica al proyecto del programa socialdemócrata-1891) planteó: “Está absolutamente fuera de duda que nuestro partido y la clase obrera sólo pueden llegar a la dominación bajo la forma de la república democrática. Esta última es incluso la forma específica de la dictadura del proletariado, como lo ha mostrado ya la Gran Revolución Francesa”. Para Marx y Engels la expresiones “dictadura del proletariado” y “república democrática” nada tienen que ver con las tergiversaciones posteriores que se hicieron de las mismas. Para ellos dictadura del proletariado equivalía a hegemonía política y de dirección del Estado por la clase trabajadora, llamada a ser la mayoría de la sociedad, como contraposición a lo que denominaron “dictadura de la burguesía” o hegemonía de sus intereses en el Estado y la sociedad. Pero siempre bajo las formas democráticas republicanas, tan opuestas a las experiencias de lo que en el siglo XX habrían de conocerse como Repúblicas Democráticas.
Engels será también preciso al respecto en otro párrafo de una obra anterior (“El programa de los emigrados blanquistas de la Comuna”.1874) “De la idea blanquista de que toda revolución es obra de una pequeña minoría revolucionaria se desprende automáticamente la necesidad de una dictadura inmediatamente después del éxito de la insurrección, de una dictadura no de toda la clase revolucionaria, del proletariado, como es lógico, sino del contado número de personas que han llevado a cabo el golpe y que, a su vez, se hallan ya de antemano sometidas a la dictadura de una o de varias personas”. Ante la clarividencia de este párrafo, uno siente la tentación de hacer traslaciones hacia episodios de trascendencia histórica fundamental del siglo XX. Es evidente que en esa concepción de los fundadores del marxismo no estaba la sustitución de la dominación de clase por la de vanguardia que actuara en su nombre.
Bastante más tarde (polémica con los dirigentes de la Comuna de Cronstadt) Rosa Luxemburgo sería aún más explícita: “...Es un hecho incontestable que sin una libertad ilimitada en la prensa, sin una libertad absoluta de reunión y de asociación, la dominación de las amplias masas populares es inconcebible.” “...las tareas gigantescas a las que se han aplicado los bolcheviques con valor y resolución, necesitan la educación política más intensa de las masas y una acumulación de experiencias que nunca es posible sin libertades políticas. La libertad reservada sólo a los partidarios del gobierno, sólo a los miembros del partido, por muy numerosos que sean, no es libertad. La libertad es siempre la libertad del que piensa de otra manera. No por fanatismo por la ‘justicia’, sino porque todo lo que hay de instructivo, de saludable y de purificador en la libertad política depende de esto y pierde su eficacia cuando la libertad se convierte en un privilegio.” “Jamás hemos sido adoradores de la democracia formal, continuaba Rosa Luxemburgo, “para nosotros esto quiere decir sólo una cosa: siempre hemos distinguido entre el fondo social y la forma política de la democracia burguesa. La tarea histórica que incumbe al proletariado una vez llegado al poder, es crear la democracia socialista en el lugar de la democracia burguesa y no suprimir toda democracia. Y continuaba: “...esta dictadura (del proletariado) consiste en la manera de aplicar la democracia y no en su abolición. Esta dictadura debe ser obra de la clase y no de una pequeña minoría que dirige en nombre de la clase; ...ahogando la vida política en todo el país, es fatal que la vida en los soviets mismos esté cada vez más paralizada. Sin elecciones generales, sin libertad ilimitada de prensa y de reunión, sin lucha libre entre las opiniones, la vida se muere en todas las instituciones públicas, se convierte en una vida aparente donde la burocracia es el único elemento activo.”
Poco tenía que ver la tradición marxista alemana, la auténtica fuente del marxismo, con las afirmaciones de Lenin: “Pero la dictadura del proletariado, es decir, la organización de la vanguardia de los oprimidos en clase dominante para aplastar a los opresores, no puede conducir tan sólo a la simple ampliación de la democracia. A la par con la enorme ampliación del democratismo, que por primera vez se convierte en democracia para los pobres, en un democratismo para el pueblo, y no un democratismo para los sacos de dinero, la dictadura del proletariado implica una serie de restricciones puestas a la libertad de los opresores, de los explotadores, de los capitalistas. Debemos reprimir a éstos, para liberar a la humanidad de la esclavitud asalariada, hay que vencer por la fuerza su resistencia, y es evidente que allí donde hay represión, donde hay violencia, no hay libertad ni hay democracia”. (El Estado y la revolución). La experiencia mostraría luego el arbitrario modo de decidir quien era opresor, explotador o capitalista. Si la denominación era insostenible siempre quedarían a mano las acusaciones de agente del capitalismo o burgués frente a cualquier disidencia.
Las trayectorias políticas son herederas de las tradiciones en las que se asientan, por mucho que traten de superarlas de un modo positivo. El marxismo en su raíz alemana había conocido la democracia formal y no pretendía abolirla sino hacerla real para la inmensa mayoría de la población, no sólo en sus vertientes económica y social sino también en la política. Por el contrario, la tradición autocrática zarista no pudo ser el germen para crear una cultura democrática en los revolucionarios que habrían de instaurar un nuevo sistema político y económico.
No debe sorprendernos que a pesar de que la RDA fuera uno de los regímenes más estalinistas del bloque socialista (Erich Honecker fue uno de los dirigentes comunistas más duramente enfrentados a los procesos de reformas introducidas en la URSS, ya que sabía que el destino del Estado de la RDA estaba inexorablemente unido al soviético) las convicciones democráticas no hubieran muerto dentro del SED (Partido Socialista Unificado Alemán). A finales de 1977 aparece en la RDA el manifiesto de la Liga de los Comunistas Democráticos de Alemania en la revista occidental “Der Spieguel”, por imposibilidad de hacerlo en las publicaciones oficiales de la RDA. La Liga que agrupaba a altos y medios funcionarios del SED demandaba una reforma democrática que preparara la reunificación con la otra Alemania. “La alternativa” del comunista, luego comunista-verde, Rudolf Bahro aparecería en agosto de 1977. Luego saldría de “Die Grünen” en 1985 por la aceptación de este partido del sistema capitalista.
Pero hay un hecho en el carácter de “Die Linke” que no debe de ser considerado como un factor de importancia menor. La pertenencia al mismo partido de socialdemócratas de izquierda y de militantes de trayectoria democrática.
La historia de la izquierda alemana es dramática. La I Guerra Mundial que dividió a socialdemócratas de derecha, que apostarían por la guerra, y socialistas de izquierda que acabarían fundando la Liga Espartakista y el luego el KPD (Partido Comunista de Alemania). La Liga Espartakista lanzó un llamamiento revolucionario, aplastado por los socialdemócratas de derecha que, al mando de Fiedrich Ebert y de Gustav Noske, reprimiría a sangre y fuego a los insurgentes con la ayuda del ejercito y de los grupos fascistas de “Freikorps” y asesinaría a Rosa Luxemburgo y a Karl Liebknecht, arrojando sus cadáveres al río.
Los años sucesivos serían tiempos de terribles enfrentamientos y desencuentros irreconciliables entre el SPD y el KPD, unos facilitando con su inacción el ascenso del nazismo, otros insistiendo más en el desencuentro que en la necesidad de la unidad de acción para frenar al NSDAP. A pesar de los encendidos llamamientos de Liev Trotsky a la unidad de acción entre socialdemócratas y comunistas en un frente único obrero contra el fascismo y más tarde del frente único defensivo para aplastar al nazismo, ambas izquierdas estaban demasiado ciegas en su competencia particular por la hegemonía dentro de la izquierda. Y en esto llegó Hitler.
Desgraciadamente el ser humano aprende más de sus fracasos que de sus aciertos y, salvando todas las distancias que no resistirían la más mínima comparación entre aquel momento y el presente, lo cierto es que la izquierda alemana parece estar aprendiendo algo de sus derrotas más recientes.
El desmonte del Estado del Bienestar alemán primero, a manos del canciller socialdemócrata Gerhard Schröder con su “Agenda 2010” y luego de la “Grossen Koalition” de la democracia cristiana de Ángela Merkel y de los socialdemócratas.
Los costes sociales de la reunificación y los ajustes durante el período de la crisis capitalista han sido estos años especialmente duros para la clase trabajadora. La voladura de los servicios sociales, el incremento del paro, el descenso del nivel de vida, las medidas antipopulares facilitaron la salida de la corriente de izquierda de la socialdemocracia y su fusión con el PDS en un único partido: “Die Linke”.
¿Qué es “Die Linke” hoy?:
Para la derecha alemana el fantasma de Carlos Marx que vuelve a la superficie. Para el centro, SPD, el retrato de su mala conciencia que le está provocando una terrible sangría entre los trabajadores que le abandonan hacia esta nueva izquierda. Para los sectores más extremistas una izquierda que claudica integrándose en una socialdemocracia de izquierda, como si el pueblo alemán hubiera sido traicionado en una supuesta voluntad revolucionaria sólo existente en sus cabezas.
“Die Linke” es muchas cosas. Por de pronto, una izquierda que no se reconoce en la resignación frente el sistema ni en la socialdemocracia de los últimos 50 años en Europa y que está ayudando a girar a la izquierda a la sociedad alemana a la vez que es el reflejo de dicho giro.
En segundo lugar, reclamo enormemente sugerente y atractivo para muchas izquierdas del Viejo Continente que saludan sus éxitos, intentando sumarse al carro de su victoria electoral más reciente, declarándose homólogos del partido alemán, como IU, que nada tiene que ver con él, más que una leve apariencia y el compartir grupo parlamentario europeo, o como Batasuna cuyas similitudes con “Die Linke” son=0.
En tercer lugar, un espacio de convivencia de socialdemócratas de izquierda, comunistas, excomunistas, trotskistas, unidos un dificilísimo equilibrio entre ser un partido de gobierno en muchos ayuntamientos y algún estado federado y un partido de lucha y resistencia frente a la ofensiva capitalista.
Pero también un partido al que el debate interno, vivo, rico, muchas veces contradictorio, no le interioriza ni le impide la acción política. Y un partido para el que el nominalismo y el nombre de la cosa es secundario cuando el programa político está claro: ganar espacios para la izquierda, aglutinar a todas las fuerzas sanas y transformadoras alemanas, recuperar iniciativa de combate y usar las instituciones y la calle como palancas de cambio social y político.
Un partido de nuevo tipo que no teme que sus discusiones transciendan a la calle, sino que las estimula para hacer partícipes a los trabajadores y a los sectores populares de los debates de izquierda, pero que se encuentra unido en la lucha política.
Un partido en el que, hasta hoy, las discusiones entre “realos” y “fundis” (realistas y fundamentalistas) se están saldando con una afortunada capacidad de influirse y respetarse mutuamente, muy lejos de aquellos debates entre fundamentalistas y realistas de “Die Grünen” de los años 80 del pasado siglo que llevaron a imponerse a Joschka Fischer (que apoyó la guerra de Kosovo) y a Daniel Cohn-Bendit, tras el suicidio de Petra Kelly y del ex general Gert Bastian.
Un partido, por qué no decirlo, que tendrá posiblemente pronto que resolver la terrible presión del poder político hacia su institucionalización como partido domesticado del sistema o continuar siendo una propuesta de lucha en la calle y de presencia en las instituciones para usarlas como caja de resonancia de esas luchas contra la burguesía.
De momento, hay un caballo de Troya dentro del sistema alemán que hace pensar si sería del todo quimérico el final de la bella y tierna película “Good Bye Lenin”, en la que el protagonista como acto final de amor a su madre, comunista integra que está en proceso de enfermedad terminal, le crea una nueva “realidad” audiovisual en la que el muro de Berlín no ha caído sino que ha sido derribado por las autoridades de la RDA y su consecuencia ha sido una Alemania unificada en la que ha triunfado el socialismo.
Andrés Pérez / Público
Filósofo. Publica 'Elogio de la Política Profana', en el que traza las líneas de futuro para el "nuevo radicalismo"
El filósofo francés Daniel Bensaïd acaba de publicar su Elogio de la Política Profana (Península), una obra densa y compleja, con la que este pensador espera contribuir a un contraataque de la izquierda transformadora capaz de sacar a la gente modesta del marasmo de la crisis que no pasa.
En su elogio, este pensador eminentemente político, es desconcertante. En el contexto presente, el del "autoritarismo liberal", y sin ocultar su pertenencia al Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) francés, Bensaïd intenta hallar dónde se encuentran los polos de resistencia fértiles. Y , entre ellos, intenta separar la paja del grano, cargando a veces con virulencia contra algunos teóricos que, so pretexto de describir la "sociedad civil", "el movimiento alterglobalista" o "el nuevo radicalismo", definen teorías que lo condenan a la esterilidad.
Elogio de la Política Profana es un título que suena bastante misterioso. ¿Qué es eso?
¡Ah! ¿suena misterioso?
A mí me lo pareció.
Bien pues, vayamos por partes. Esta obra es, primero, un elogio simplemente de la política, de la política verdadera frente a la situación actual. Como dijo Hannah Arendt: unos automatismos de mercado administrados por un poder político gestor sin verdadero pluralismo. También es una obra que elogia la política profana, frente al advenimiento de la religiosidad en la política por todas partes. Ese renacimiento es evidente en la Cruzada del bien contra el mal de EEUU. También en Europa, donde es fuerte la tentación con Nicolas Sarkozy a la cabeza de redefinir a la UE como cristiandad, expulsando a Turquía. Hay un tercer ejemplo. No sé en España, pero aquí el vocabulario religioso está penetrando cada vez más el discurso jurídico. El condenado no sólo debe cumplir su pena, sino que además debe abjurar, decir que se ha vuelto bueno. Es algo que no viene del Derecho, sino de la religión.
También alude usted a la invasión religiosa en el campo crítico.
Sí, la dimensión religiosa está clara en pensadores como Toni Negri, y sus alusiones a San Francisco. Badiou tiene algo de religioso por su teoría del acontecimiento, irrupción de un posible venido de la nada... Lo religioso se extiende sobre todo en "el seno del pueblo", como dice usted, por la vía de la disolución del espíritu de clases. La ofensiva liberal ha logrado destruir muchas solidaridades de clase. Ese es un revés del que todavía no nos hemos repuesto. En consecuencia, hay solidaridades religiosas, comunitarias, que se están disparando. En Francia se insiste mucho en el velo islámico, cuando en realidad ese repliegue comunitarista se observa también en círculos judíos.
Con la inestimable ayuda de Benjamin, Arendt y Schmitt, radiografía usted la dominación actual. Luego examina los polos de resistencia para devolver la Historia hacia la emancipación. ¿Pesimista u optimista?
Sólo intento percibir con claridad el momento político. Todo sigue dominado por la derrota de los años ochenta, cuando desaparece la idea de emancipación. Pero hubo un punto de inflexión de las ideas a finales de los años noventa. Es incuestionable. El movimiento alterglobalista reúne a cientos de miles de personas y lanza los foros. Pero yo creo que todos esos hechos clave nos han llevado a un momento utópico. Es decir, unas ideas de emancipación que no se confrontan a la aplicación práctica de lo posible. De ahí que usen y abusen del término "alter", "otro", "otra"... "Otro mundo es posible", "la otra izquierda", "la otra campaña"... Eso evita tener que definir, eso demuestra que no hay madurez. No soy ni pesimista ni optimista. Creo que hay que pasar de esta etapa y definir la estrategia.
¿Qué va a pasar?
Hay que introducir una nueva idea, que fue formulada por Marcuse en los sesenta: "¿Es posible romper el círculo vicioso de la dominación?". Con una sociedad de consumo cada vez más obsesiva e inquietante, con una sociedad del espectáculo que ya se ha convertido en sociedad del simulacro... estoy inquieto y pienso que hay que empezar a buscar las fórmulas para salir. Las resistencias no bastan por si solas, hay que relacionarlas con una o varias fuerzas políticas.
Claro, por ello usted es del NPA, el partido de Olivier Besancenot.
Repito: una o varias fuerzas políticas, porque la novedad hoy es el surgimiento de izquierdas radicales reformuladas, capaces de tomar el poder, como lo hemos visto en América Latina. Cuando se piensa en la derrota histórica que sufieron, en el siglo XX, las izquierdas escleróticas y burocratizadas una de las causas que permitieron la ofensiva del autoritarismo liberal lo de ahora es importante. En Francia, el NPA y el Frente de Izquierdas. En Alemania, Die Linke. En Portugal y Grecia también sube la izquierda radical, mientras que las socialdemocracias están en plena decadencia y las izquierdas de aparato peligran. Asia la conocemos menos, pero el ocaso del maoísmo militante libera fuerzas para una nueva alternativa.
Sí, pero últimamente vemos en las elecciones que el ascenso del Frente, del NPA o de Die Linke no compensa el descenso de la izquierda tradicional.
Es que la dominante de la época sigue siendo la derrota histórica de los años ochenta. Todavía no hemos salido de ahí. Es una carrera contrarreloj que no está ganada. Claro que de momento el renacimiento de la izquierda radical no compensa el ocaso de la tradicional. Ahora bien, lo que veo en la nueva generación militante del NPA es que una corriente joven ve todo esto de una manera diferente a nosotros. Conocimos el ideal de la revolución. Ellos tienen una visión más práctica y directa de la confrontación en la que están metiendo mucha energía. En Francia, Sarkozy prosigue su contrarreforma liberal. La gente sabe que si él consigue su objetivo, ya no viviremos en el mismo país. Habrá saltado el principio de solidaridad y de igualdad. Algo que es fundamental desde 1789.
Los sondeos dicen que la crisis le sienta bien a Sarkozy.
Sí, pero no olvide que una crisis oculta otra, mucho más fundamental. De esta crisis no se va a salir, porque en el fondo es una crisis de valores. El autoritarismo liberal estaba expandiendo las áreas del mercado a todos las relaciones humanas. Reduce todo intercambio al valor acumulable, y eso en un mundo de redes y de saber es absurdo. Esa voluntad de cuantificar lo incuantificable, de medir lo inconmensurable, para apropiarse del valor es ridícula.
¿Qué motivos hay hoy para la lucha?
Antes teníamos una religión de la Historia que nos decía: habrá una lucha final y necesariamente ganaremos. Ahora tenemos que desembarazarnos de los fetiches, de esa religión de la Historia, aceptar la incertidumbre y adoptar una política profana como arte estratégico.
¿No tiene ganas de llamar camarada a Sarkozy con sus discursos?
Él se mantiene en su liberalismo autoritario. Por una razón de fondo: el paro se ha instalado de forma duradera. Nadie sabe cómo van a reaccionar las sociedades modernas, que ya no tienen reserva de empleo rural, ni estructuras de solidaridad familiar. Si remontamos a la crisis de los años treinta, en Francia todavía el 35% de la población era rural. Había amortiguadores. Ahora, nuestras sociedades son asalariadas al 90%. ¿Cómo van a reaccionar las sociedades, en términos de delincuencia, de urbanismo?
¿Quizás más de lo mismo?
No van a poder más que persistir en el autoritarismo liberal. El gran invento de rescatar a Keynes para hablar de relanzamiento keynesiano no puede funcionar. Acabo de releer atentamente a Keynes. Dice que para que el relanzamiento funcione, debe haber un espacio económico homogéneo, para que los capitales públicos entern rápidamente en circulación.
¿Por qué funciona la propaganda moral del capitalismo salvaje?
La izquierda tradicional ha contribuido activamente a la puesta en marcha del autoritarismo liberal. Por ejemplo, con el desmantelamiento de servicios públicos y del Estado social. Esta es una crisis de valores y una crisis de las soluciones, porque no hay recambios, no hay alternativas. Por lo tanto, si usted acepta que de esta crisis no salimos así como así, también acepta la idea de que la gente, de momento, no se da cuenta de que le están arrebatando el estado social. La conciencia no llegará de la noche a la mañana. De momento la gente está entre el miedo y la ira. Miedo de lo que les pasará mañana. Ira, por la injusticia.
¿Pueden suplantar los discursos a la realidad?
Ha habido tal degradación de la vida democrática, que hemos llegado al momento del storytelling en política. Alistair Campbell, consejero de Tony Blair, lo escribió: el objetivo es ganar las elecciones y para ganar las elecciones hay que decirle a la gente lo que quiere oír y hay que encontrar a quien lo dice bien. ¿El programa? Ya veremos luego. El resultado es que no hay debate, no hay convicción, no hay propuestas ni argumentos. Ya no estamos en democracia, estamos en demagogia. Estamos en el plebiscito permanente.
¿Cómo son las formas del llamado biopoder?
El biopoder de Foucault es la generalización de una sociedad de control difuso de la persona. Desde las cámaras de videovigilancia hasta los tickets de metro, desde el hecho de que la gente acepte e interiorice la obligación de pegarse horas de embotellamientos para ir a trabajar, hasta el aceptar que rentabilicen tu tiempo libre mental bombardeándote con publicidad que tú pagas... Todo eso son formas de biopoder y es una tiranía difusa, quizá más penetrante que la disciplina a la antigua.
¿Quiere decir que los colectivos que se montan para escapar a la videovigilancia no sirven?
No, no. Al contrario. Respeto total de todas las prácticas de resistencia. Son la base de esa fermentación de la utopía y del proyecto, son la condición de todo. El problema existe con autores que teorizan esos experimentos en el sentido inverso a lo necesario. No digo que o el NPA o nada. El NPA no es más que una etapa. Digo que si la crisis es profunda, como creo, todo el paisaje político, sindical y social va a sufrir una sacudida. En diez años no estaremos en el mismo paisaje.
http://www.youtube.com/watch?v=p0cmbR0GLDs&feature=player_embedded#t=38
Esto es lo que ofrece el Mesías Obama a quienes se oponen a su sistema capitalista, a su falsa refundación del capitalismo, a sus nuevas agresiones imperialistas al mundo (Afganistán, amenazas a Irán, permanencia en Irak, amenazas a Venezuela con las bases proyectadas en Colombia,....)
Declaración de Izquierda Anticapitalista
Se cumple ahora un año del crack bursátil de Wall Street y del estallido de la “gran crisis” del 2008. Un año después, asistimos a un auténtico bombardeo político y mediático, en el Estado español y en todo el mundo, acerca del fin de la crisis. “Lo más duro ya pasó y ya vemos la luz al final del túnel”. Éste es el mensaje del gobierno Zapatero y de los principales gobiernos del mundo. La realidad es, sin embargo, bien distinta.
La crisis va para largo
Aunque es cierto que hay un repunte de la actividad económica, este hecho no puede ser interpretado en absoluto en clave de “salida de la crisis”, sino, a lo sumo, como un breve periodo de bonanza (los repuntes coyunturales son fenómenos habituales en las grandes crisis económicas) dentro de una profunda crisis sistémica internacional económica, financiera, social, ecológica, energética y alimentaria.
En estos momentos, las principales economías del mundo están funcionando gracias a las ayudas públicas. Tales apoyos estatales son de una amplitud extraordinaria, algo nunca visto hasta la fecha. Se ha permitido, contraviniendo sin rubor alguno la ortodoxia neoliberal, que aumentaran los déficits públicos. Ejemplos paradigmáticos de ello son los de países como EEUU, Gran Bretaña o Francia. También se han inyectado en las economías enormes cantidades de dinero a través de los denominados “planes de relanzamiento” (787.000 millones de dólares en los EEUU, 585.000 en China, una cantidad equivalente al 3,2% de su PIB en Alemania). Estas medidas económicas se han puesto en marcha de manera simultánea en EEUU, Europa y Asia, permitiendo así un aumento de las exportaciones y produciendo fenómenos como el incremento de la venta de vehículos a través de las denominadas “primas de renovación”. Así se explica, en buena medida, la aparente “recuperación económica” que se publicita a bombo y platillo.
La respuesta a la crisis económica por parte de los principales gobiernos y organismos internacionales, con el G20 a la cabeza ahora reunido en Pittsburgh, han buscado transferir el coste de la crisis a los sectores populares, socializar pérdidas y apuntalar los cimientos del modelo económico, sin cambios significativos del mismo, más allá de la corrección de algunos “excesos” negativos desde el punto de vista del propio funcionamiento del sistema.
Las falacias del supuesto “giro a la izquierda” de Zapatero
Agobiado por el impacto de la crisis, el gobierno de ZP está intentando vender falsamente un supuesto giro a la izquierda, utilizando como argumentos la ampliación al 1 de enero de 2009 del período considerado para que las personas en paro sin otras prestaciones reciban una ayuda de 420 euros durante un semestre (unas migajas, parches que no van a la raíz del problema), la próxima reforma fiscal y la Ley de Economía Sostenible, entre otras medidas.
La realidad es que la política económica y social de ZP ha ido en perfecta consonancia con las respuestas dominantes en la Unión Europea (UE) y en los países del G20, preocupados sólo por realizar las reformas necesarias para el buen funcionamiento del sistema bancario y financiero, y limitándose a la retórica cuando se trata de tomar medidas reales como la supresión de los paraísos fiscales y otras. Ninguna de las recientes medidas del gobierno suponen un cambio de orientación, más allá de pequeñas medidas que sirvan de colchón amortiguador del impacto de la crisis, para evitar el estallido de tensiones sociales. Al mismo tiempo, el gobierno prosigue con su proyecto de reforma de la ya de por sí impresentable Ley de Extranjería, que sólo va a significar un aumento de la presión sobre la población inmigrante, en sintonía con las políticas de los países más reaccionarios de la UE. Tampoco se esperan buenas noticias en el terreno de la reforma de la Ley del aborto que, una vez más, estará muy por debajo de lo necesario y de la legítima satisfacción de los derechos de las mujeres.
Tampoco hay rastro alguno de “giro a la izquierda” respecto a los derechos de las naciones sin Estado. No sólo continúa la invocación sacrosanta a la Constitución como garante de la “unidad de la patria”, enarbolada para desautorizar episodios como el de la consulta de Arenys de Munt, sino que el gobierno fuerza interpretaciones restrictivas del los propios marcos legales vigentes, como se ha visto en el culebrón pasado sobre la negociación de la financiación autonómica, en particular en el caso de Catalunya. Todo ello en un contexto donde la esperada sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut podría ser la guinda que culmine esta dinámica
Respecto al conflicto vasco, sigue la política de siempre de búsqueda de una salida policial al mismo que niega el derecho a la autodeterminación del pueblo vasco y conculca derechos fundamentales a través de la Ley de Partidos (cuya derogación seguimos exigiendo) y los diversos macro-procesos judiciales, como el de Egunkaria que se iniciará próximamente.
En el terreno internacional, a pesar de la retórica de la “Alianza de Civilizaciones”, no sólo prosigue la presencia militar en Afganistán, sino que el contingente militar ha aumentando, apoyando la farsa democrática del gobierno corrupto de Hamid Karzai, un gobierno “made in USA”. Y el apoyo a las multinacionales españolas, cuyo lamentable papel en el terreno ecológico y social es conocido, en sus inversiones en el extranjero sigue inquebrantable. Pocas políticas de izquierdas encontramos en este ámbito.
La respuesta social frente a la crisis
La crisis está golpeando muy fuerte sobre el conjunto de las y los asalariados y los sectores populares en el Estado español y en la Unión Europea. Ante este impacto brutal las resistencias sociales han sido de momento bastante limitadas. En varios países de la UE ha habido luchas significativas y algunas de ellas también en el Estado español. Pero, globalmente, la respuesta colectiva ha sido desigual y débil. Las luchas son puntuales y, a menudo, se encuentran aisladas, lo que permite que sean derrotadas con facilidad o que sólo consigan una parte mínima de los objetivos relativos al mantenimiento de los lugares de trabajo, de los niveles salariales y de las condiciones de trabajo.
Existen dificultades para traducir el rechazo creciente al actual sistema económico y el malestar acumulado en luchas sociales y en autoorganización por abajo. A pesar de ello no hay que hacer lecturas pesimistas de la situación. Estamos ante una primera fase, en una primera etapa de la crisis. El potencial de resistencia social frente a los intentos de hacer pagar el coste de la crisis a los sectores populares es real.
Avanzar en las resistencias sociales
Ante este escenario, la principal tarea de la izquierda anticapitalista es impulsar una repuesta social, amplia y unitaria, a los intentos de que la crisis la paguemos todas y todos y plantear demandas que rompan con la lógica del capital. Hay que trabajar para organizar desde abajo las respuestas, fomentar los lazos entre las luchas para evitar que queden aisladas y crear marcos de confluencia, para acabar con la inercia derrotista existente en estos momentos.
La política de concertación de los grandes sindicatos es, desde este punto de vista, un grave error estratégico que legitima políticas anti-sociales y dificulta la organización de las y los asalariados. Desarrollar un sindicalismo combativo y alternativo, en los centros de trabajo y en el territorio, en alianza con los movimientos sociales es un reto estratégico de primer orden.
Es preciso reforzar las luchas cotidianas, en los barrios, centros de trabajo y en las empresas en lucha, como Nissan u otras, y defender los servicios públicos, siguiendo la estela de las movilizaciones del curso pasado en la sanidad en Madrid o en la enseñanza en Catalunya contra la LEC. Movilizaciones unitarias contra la crisis como la convocada en Sevilla para el próximo 4 de octubre son ejemplos también a potenciar. La lucha contra la mercantilización de la universidad, tan visible a comienzos de este año con los encierros universitarios, debe seguir siendo igualmente otra tarea central. La perspectiva de caminar hacia una Huelga General contra la crisis, debe de ser una tarea central impostergadle para este curso político en donde todos los indicadores auguran que el paro rebasará el 20% de la población trabajadora. Las pequeñas victorias y la conexión de las luchas en curso y por llegar deben de ser el camino a seguir de cara a alcanzar este objetivo.
Asimismo, hay que denunciar la propuesta de reforma de la Ley de Extranjería que prepara el gobierno ZP, para seguir apretando las tuercas a las y los inmigrantes, en un momento donde este colectivo aparece como el chivo expiatorio de la crisis y como blanco para desviar el malestar social de las y los asalariados “autóctonos”. Tejer puentes entre las y los trabajadores inmigrantes y los “autóctonos” es un objetivo estratégico de primer orden para evitar el auge de opciones reaccionarias y populistas frente a la crisis. ¡Ni reforma, ni Ley de Extranjería! ¡Ningún ser humano es ilegal! Frenar el avance de las políticas y los discursos xenófobos, aquí y en Europa, debe ser un deber de todas aquellas organizaciones que se precien en llamar de izquierdas.
La lucha por el derecho al aborto libre y gratuito dentro del sistema sanitario público seguirá siendo importante en los próximos meses ante la reforma de la Ley que prepara el gobierno. Hay que seguir revitalizando al movimiento feminista, uniendo la lucha por los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, y contra la violencia de género, con la denuncia del impacto de la crisis sobre las mujeres. En este sentido, las jornadas que celebrará este movimiento en el mes de diciembre en Granada, conmemorando el 30 aniversario de otras celebradas en esa misma ciudad y que marcaron un punto de inflexión en la coordinación y unidad del feminismo crítico, son una cita clave en este último trimestre del año.
Junto con todas estas luchas en los próximos meses hay varias movilizaciones e iniciativas sociales previstas, cuyo éxito es muy importante para avanzar en la re-movilización social en todos los terrenos y temáticas.
En el terreno internacional, es preciso recordar las iniciativas en marcha en varias ciudades por parte de plataformas contra la guerra para pedir la retirada inmediata de las tropas españolas en Afganistán, una guerra cuyo verdadero rostro cada vez es más evidente. ¡Tropas fuera, ya! ¡OTAN no!
Asimismo, hoy más que nunca es preciso reforzar la solidaridad con los pueblos de América Latina, contra la ofensiva de la derecha continental y contra las actividades de las multinacionales españolas y europeas en este continente. Ahora que Honduras vive momentos políticos decisivos para el desenlace del golpe de Estado, es necesario aumentar la presión social para el aislamiento internacional del gobierno golpista y su revocación. Un momento clave serán las movilizaciones preparadas en varias ciudades del Estado para el próximo 12 de octubre, en denuncia de la política imperialista de la UE, y del (neo)colonialismo, siguiendo la convocatoria lanzada en el pasado Foro Social Mundial de Belem para celebrar durante esta jornada el “Día de la Pachamama” (Día de la Madre Tierra) a propuesta del movimiento indígena
En el marco de la actual crisis sistémica, una de cuyas manifestaciones más graves es la crisis ecológica global, la lucha contra el cambio climático es una prioridad estratégica para la izquierda anticapitalista. Frente a las soluciones tecnocráticas y a los intentos de promover un capitalismo verde, hoy más que nunca hay que defender una alternativa ecosocialista y una ruptura con el paradigma dominante. Por ello, la movilización internacional prevista para el 12 de diciembre, en ocasión de la cumbre sobre el clima de la ONU en Copenhague, es una fecha muy importante. Igualmente, a modo de preparación, hay que reforzar las movilizaciones unitarias previstas en Barcelona a comienzos de noviembre, en ocasión de la Conferencia internacional sobre cambio climático que tendrá lugar en la ciudad del 2 al 6 de noviembre, previa a la cumbre de Copenhague. Tenemos la ardua tarea de explicar que los principales afectados por los efectos del cambio climático son y serán las clases populares de los países del Sur, pero también de los países del Norte, no se puede postergar más una acción decidida por transformar el modelo de producción, distribución y consumo poniendo en cuestión el paradigma actual de crecimiento y desarrollo.
La convocatoria de Foros Sociales simultáneos en varios lugares del Estado a finales de enero, siguiendo la convocatoria internacional del Foro Social Mundial, puede ser una buena ocasión para juntar luchas, aunar voluntades e ir tejiendo complicidades, así como un trampolín para organizar la respuesta a la presidencia española de la Unión Europea, en el primer semestre de 2010. Ésta será utilizada por el gobierno Zapatero como una operación de propaganda para intentar relanzar su gobierno. Durante estos seis meses se celebrarán multitud de cumbres y reuniones oficiales, ante las cuales es preciso organizar una respuesta colectiva, unitaria y movilizadora, como ya sucedió en el semestre europeo de 2002, cuando el gobierno de Aznar se encontró con movilizaciones por todo el Estado que fueron abonando el terreno para la convocatoria de la Huelga General de junio de ese año. De todas las citas oficiales, la cumbre UE-América Latina en mayo en Madrid será el momento estrella. Una buena ocasión para denunciar la política imperialista de la UE, el nefasto papel de las multinacionales españolas en el terreno ambiental y social en América Latina y la ofensiva de la derecha latinoamericana en el continente.
Construir una alternativa anticapitalista
Junto con la resistencia social, desde Izquierda Anticapitalista pensamos que es necesario seguir dando pasos en la construcción de una alternativa anticapitalista. Ante una izquierda dominante inservible como herramienta de transformación social es preciso construir nuevos instrumentos de lucha. No hay ninguna vía rápida ni fórmula preestablecida, pero es necesario seguir avanzando en esta dirección.
Junto con el desarrollo de nuestro proyecto, desde Izquierda Anticapitalista seguiremos dando pasos para establecer relaciones de colaboración con otras fuerzas de la izquierda anticapitalista, alternativa y combativa, de cara a caminar hacia la conformación de un polo de izquierda anticapitalista. Así, a escala estatal queremos mantener relaciones de colaboración con fuerzas como la organización En Lucha y dialogar con las diferentes fuerzas combativas que estuvieron presentes en las elecciones europeas. También queremos profundizar nuestra relación con muchos de las y los activistas y militantes asociativos y de movimientos sociales hoy no organizados políticamente y que constituyen el grueso de la izquierda militante en el Estado español. Poco a poco, hay que explorar las vías para poner en pie una alternativa anticapitalista en el Estado español útil para los sectores populares y que pueda desafiar a la izquierda dominante institucionalizada.
Finalmente, frente a la Europa del Capital, la respuesta de la izquierda anticapitalista debe organizarse a escala continental. Por ello, desde Izquierda Anticapitalista seguiremos impulsado los encuentros de la izquierda anticapitalista europea, promovidos por organizaciones como el Nuevo Partido Anticapiatlista (NPA) francés, el Bloco de Esquerda de Portugal o Sinistra Critica en Italia. La crisis requiere una respuesta coordinada a escala internacional y dar pasos firmes en la articulación de una alternativa global.
Avanzar en la lucha y construir una alternativa anticapitalista, tales son los retos que tenemos para los próximos meses.
24 de septiembre de 2009
Izquierda Anticapitalista
www.anticapitalistas.org
Y en esto llegó Anguita y dijo aquello de “Yo, que soy comunista, hace tiempo renuncié a plantear el comunismo como alternativa o el socialismo, porque eso no llega a la gente. A la gente sí le llega un derecho humano" (18/09/2009. Público). Y se armó la de Dios es Cristo. Los “revolucionarios” de fe místico-religiosa, esos que hablan del marxismo-leninismo como una ciencia dura, al estilo de la física de partículas, se sintieron provocados, insultados y entonaron el feroz rebuzno de la caverna: ataques personales, descalificaciones, acusaciones de traidor, de vendido al capital, de falso comunista, oportunista, anticomunista (una de las acusaciones preferidas por los martillos de herejes).... Luego ya de aderezo los consabidos y de rigor insultos personales: mentecato, inepto, ignorante, inculto,...y otras perlas que, por respeto al lector, no reproduciré.
Hoy Anguita, cabreado, ha tenido que volver a explicarse para aquellos seres con orejeras a los que ninguna explicación resulta válida porque instauran la sospecha del chekista como método “científico” de análisis de su delirante “realidad”. Y lo ha hecho de un modo radicalmente claro: “jamás he renunciado al comunismo o al socialismo. Lo que pasa es que hace tiempo que renuncié a plantearlo a través de la simbología, porque es evidente que ya no gozan del prestigio de otros tiempos. Por eso, creo que la mejor forma de hacer llegar el comunismo en la actualidad es a través de los derechos humanos, que nos deben llevar a la Revolución” (24/07/2009. Público)
Y es que estos revolucionarios de fe de carbonero ven el horizonte socialista y comunista no como una necesidad para la emancipación del ser humano que puede o no realizarse, ya que es el propio ser humano el actor de su destino, sino al modo en que el profeta ve el reino de los cielos, como un destino determinado e ineluctable. Para ellos el proyecto se convierte en religión y hacen de la teoría marxista, que es teoría de análisis para la praxis, pero no método infalible, un corolario de recetas, mantras y jaculatorias de beato venido a menos. Lo que Engels definió como ideología: “La ideología es un proceso realizado conscientemente por el así llamado pensador, en efecto, pero con una conciencia falsa” o, en palabras de Marx: “La moral, la religión, la metafísica y cualquier otra ideología y las formas de conciencia que a ellas corresponden pierden, así, la apariencia de su propia sustantividad. No tienen su propia historia ni su propio desarrollo, sino que los hombres que desarrollan su producción material y su intercambio material cambian también, al cambiar esta realidad, su pensamiento y los productos de su pensamiento”. Para este tipo de especimenes las ideas políticas son verdades inmutables no sujetas a los cambios históricos, del mismo modo en que para un teólogo cristiano ortodoxo Adán fue hecho del barro y dado vida mediante el soplo divino.
Para ellos es esa “simbología”, de la que habla Anguita, lo realmente importante: puño en alto, bandera roja, hoz y martillo y los salmos de La Internacional sonando por todos los rincones de la reunión, mientras las letanías “revolución”, marxismo-leninismo” “método científico”, “muerte al revisionismo”, “comunismo”, “proletariado”, “combate a los social-liberales”, se inscriben en sus mentes a fuego. Programación Neurolinguística (PNL) para el lavado y centrifugado de cerebros. Lo de menos es para ellos la transformación revolucionaria de la sociedad hacia un orden social, económico y político más justo sino la delectación y goce en el ritual de la secta.
Fue frecuente en esa polémica el “argumento”, absurdo donde los haya, de que los Derechos Humanos son derechos burgueses. Y es en este aspecto en el que merece la pena detenerse, ya que no responder a esa insensatez y a esa afirmación criminal es dejar pasar de largo la peligrosa descalificación de un valor de progreso y transformación social, económica y política, del mismo modo en que no hacer frente al provocador es una forma de permitir que el agente al servicio de la policía continúe haciendo su labor de siembra.
Es cierto que la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, enunciados con la Revolución Francesa, tienen un componente burgués de origen, como no podía ser de otro modo, ya que esa clase, entonces revolucionaria, daba un paso adelante en el desarrollo de la Humanidad frente a la Monarquía Absoluta de la que la sociedad francesa venía.
Pero la Historia es dinámica, dialéctica, pido perdón a los dogmáticos, y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano tuvo su actualización en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, tras la II Guerra Mundial, en 1948. Los derechos tienen la impronta social del mundo en el que nacen. Reitero de nuevo una parte de la cita de Marx: “No tienen su propia historia ni su propio desarrollo, sino que los hombres que desarrollan su producción material y su intercambio material cambian también, al cambiar esta realidad, su pensamiento y los productos de su pensamiento”. El mundo surgido tras la Segunda Gran Guerra era distinto. El capitalismo ya no disponía de una hegemonía absoluta. Nuevos estados se configuraban en Europa bajo otros principios políticos. Es sintomático que la URSS y los países del llamado “socialismo real” no votasen en contra sino que se abstuviesen. No podía ser de otro modo.
El artículo 22 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano dice textualmente “Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad”.
El artículo 23 merece la pena citarlo íntegro, a pesar de ser largo:
“1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.
3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.
4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses”.
El artículo 24 dice: “Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas”.
El artículo 25 expresa:
1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.
El artículo 26 señala en sus dos primeros puntos:
1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
El artículo 27 dice en su primer punto: 1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
¿Derechos burgueses? Puede que muchos de los que no he señalado como el del derecho a la propiedad (17) lo sean. Pero no creo que puedan considerarse tales los artículos anteriores ni el 5 (“Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”), ni el 9 (“Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado”.), como tampoco el 19 (libertad de opinión y de expresión), 20 (libertad de reunión y de asociación).
¿Qué estos derechos no se cumplen en muchas o casi todas partes del mundo? Entonces se tratará de llamarlos burgueses y renunciar a